Proteger la Propiedad Industrial, clave para las empresas de base tecnológica (EBT)

Con frecuencia se comete el error de utilizar el término EBT como sinónimo de “empresa modernizada”, cuando emplear mucho las tecnologías no hace de una empresa una EBT. Lo que define a éstas es su capacidad para aprovechar intensa y constantemente los conocimientos científicos y tecnológicos. Hacerlo exige, y esto sí es una característica común a este tipo de empresas, disponer de una estrategia de I+D bien definida. Su capacidad de producción está directamente asociada a su forma de aplicar el conocimiento científico o tecnológico, proteger ambos a través derechos de Propiedad Industrial resulta crucial.

Una defición de EBT

De manera general se considera empresas de base tecnológica (EBT) a las empresas capaces de utilizar conocimientos científicos y tecnológicos avanzados para crear, diseñar, producir y comercializar nuevos productos, procesos o servicios de alto valor añadido.

EBT

 

 

Para ello necesitan contar con personal muy cualificado, especialista en su área de trabajo o investigación, y buenos recursos que poner a su disposición. Por todo ello es frecuente que las EBT tengan poco personal, sean pioneras en su campo, dispongan de un departamento de I+D propio y estén vinculadas a un centro tecnológico, de investigación o universidad.

Su activo más importante es el conocimiento; hacen de la innovación fuente de su crecimiento competitivo y apoyan su gestión en nuevas tecnologías. Pueden pertenecer a cualquier sector de actividad y su fin último es común al de cualquier otra empresa: la comercialización rentable de productos y servicios creados o mejorados

Otra confusión habitual es considerar que todas las EBTs son Spin-Off, cuando este concepto se refiere a las empresas o entidades surgidas a partir de otras de mayor tamaño, independientemente de la importancia que para ellas tenga aplicar conocimientos científicos o tecnológicos.

Finalmente, y pese a la vinculación de sus actividades productivas con la excelencia intelectual, las EBTs no tienen por qué́ surgir necesariamente dentro del ámbito académico.

Añadir que, según los expertos, las EBTs son importantes para la economía porque potencian el crecimiento de las zonas donde se ubican; generan empleo de alta cualificación y traducen en la comercialización de nuevos productos y servicios la capacidad de innovación y desarrollo tecnológicos. Todo ello desencadena un doble efecto positivo: se aumenta la actividad empresarial y se potencia el tejido tecnológico.

La importancia de la Propiedad Industrial

¿Por qué una iniciativa como CEVIPYME se preocupa por aclarar qué es una EBT y qué puede aportar a este tipo de empresas?

Porque tenemos claro que, si la capacidad de producción de una EBT está directamente asociada a su forma de aplicar el conocimiento científico o tecnológico, proteger ambos a través derechos de Propiedad Industrial resulta crucial. Para hacerlo es importante desarrollar un plan estratégico y ahí es donde la experiencia de Cevipyme puede resultar útil para las EBTs.

En primer lugar las entidades de estas características han de evitar la publicación o difusión de información relevante sobre una tecnología antes de solicitar una patente, para evitar destruir la novedad de una invención. En segundo lugar han de tener claro que sólo deben proteger aquellos desarrollos que vayan a explotar (ya sea directamente o través de terceros) y que se pueden defender.

Una vez aclaradas estas dos cuestiones, el siguiente paso es identificar qué creaciones se pueden proteger como marcas, diseños industriales o patentes. Evaluando qué formas de protección son las más adecuadas para cada caso y si es posible protegerlas de acuerdo a los requisitos que indica la ley. Por ejemplo los programas de ordenador, a pesar de ser eminentemente técnicos, son creaciones que no se protegen como patente sino a través de la Propiedad Intelectual ,a no ser que dicho programa produzca un efecto técnico que forma parte de la solución al problema planteado, en cuyo caso hablaríamos de las denominadas “invenciones implementadas por ordenador.”

Para terminar, las empresas que operan en el ámbito internacional deben saber que también necesitan hacer solicitudes internacionales, para lo cual pueden utilizar sistemas como la patente europea o las solicitudes PCT (Patent Cooperation Treaty).

La cesión de licencias de explotación

Una vez se dispone de una patente, la cesión o transferencia, o la licencia de los derechos a un tercero son opciones que permiten a una EBT disfrutar de una posición privilegiada en el mercado reduciendo el riesgo de explotación.

La diferencia entre ambos es importante:

  • En el caso de la cesión o transferencia los títulos de propiedad industrial pasan a ser titularidad de quien los adquiere, tanto en sus obligaciones como en su derechos.
  • En la licencia los derechos siguen perteneciendo al solicitante inicial (licenciante) y el comprador licenciatario de los mismos realiza un pago (regalía/royalty) para tener el derecho a la explotación.

Existen diversos tipos de licencias en función del territorio al que se aplican (nacionales o internacionales), la exclusividad (exclusiva o no exclusiva) o el tiempo de duración. De forma que su “diseño” es un proceso complejo y delicado que abarca tanto aspectos técnicos, como financieros, y jurídicos.

Si quieres saber más decárgate nuestra miniguía.

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