Archivos Mensuales: julio 2016

Plagio, inspiración, copia o coincidencia.

La semana pasada Melania Trump ocupaba las páginas de todos los medios. La esposa del candidato republicano estadounidense era noticia por plagiar parte del discurso de Michelle Obama (actual primera dama de EEUU) de 2008. Otros lo llamaban inspirado en… otros copia…. Esta noticia enlaza con la temática del libro que os proponemos esta semana. El libro “COCOS: Copias y coincidencias en defensa de la innovación en el diseño” editado por Electa. Si queréis conocer con detalle las problemáticas de la copia en el diseño y la creación os aconsejamos la lectura de este libro donde sus autores Juli Capella y Ramón Úbeda, abordan con detalle la cuestión.

Comenzaremos diciendo que el plagio, la copia, las falsificaciones no son fenómenos actuales aunque hoy se hayan agrabado por los grandes perjuicios monetarios que acarrean a las empresas. Hace unas semanas un periódico de tirada nacional abría sus páginas de negocios llevando a su portada esta noticia “ Las falsificaciones infectan la economía” en el subtítulo señalaba que “ la piratería se extiende imparable a todos los sectores productivos y genera un negocio valorado en 338.000 millones de euros, el 2,5% del comercio mundial”. Estas cifras son cálculos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo).

Homenaje, plagio, coincidencia

La copia, la coincidencia, la inspiración…. ¿Dónde comienza una y dónde están los límites de la otra? En el libro se ilustran las diferentes casuísticas de la imitación, la coincidencia, el homenaje o el plagio. Son 256 páginas con más de mil ilustraciones.

Muchos diseñadores, escritores y músicos suelen reconocer orgullosos su fuente de inspiración. Inspirarse en una obra, por ejemplo del Greco, es una cosa y firmar una obra como si su autoría fuera del Greco, es otra. En el segundo caso estaríamos hablando de una falsificación. Se dice, aseguran los autores del libro, que “copiar a los maestros clásicos ayuda a ejercitar el estilo. Debe de ser cierto, añaden, pero copiar de forma fraudulenta firmando las piezas constituye un despropósito”.

Otra buena reflexión que hacen se ocupa del tema de la inspiración. “La inspiración está muy lejos de la copia, pero también ha servido a veces para encubrirla, o ha actuado como muleta ante la falta de imaginación”. Sobre las coincidencias, escriben, que lo cierto es que uno puede dar con una idea que cree novedosa y en el mismo instante otra persona puede estar produciéndola ya. Para los autores “las coincidencias, si lo son de veras, tienen perdón y resultan significativas, pues desnudan al autor y lo emparentan con sus colegas casuales y desconocidos”.

La tesis y conclusiones del libro, ratificadas por los autores, abren una brecha decidida a favor de ser original, de inventar el mundo, de idear sin muletas; en definitiva, apuestan por la innovación creativa. “Defendemos el derecho a la propiedad intelectual e industrial. Preferimos a los diseñadores que investigan y a las empresas que buscan nuevos y mejores productos. Y nos parece inmoral quien va a remolque de los demás, quien se aprovecha de los riesgos ajenos para asegurar su negocio copiando. Y además tiene los días contados, pues acabará asfixiado en la vertiginosa rueda del progreso”.

El libro contiene además opiniones con textos de Fernando Mata, Alessandro Mendini, Zaida Muxí, André Ricard, Raquel Pelta, Álvaro Sobrino, Philippe Starck, Vicente Verdú, Jaume Vidal y Anatxu Zabalbeascoa, entre otros. También cuenta con un detallado capítulo que explica cómo protegerse de la piratería y un dossier sobre las patentes en España redactado por Patricio Sáiz.

Para finalizar este acercamiento al libro tan sólo nos queda añadir que se reeditó con motivo de la exposición Cocos, celebrada en 2003 de la que sus autores fueron comisarios. En dicha exposición se exhibieron 150 copias, coincidencias, inspiraciones, homenajes y versiones de objetos originales. En el montaje aparecían múltiples versiones del I love NY, de Milton Glaser; las aceiteras de Marquina; el chupa-chups; el encendedor Zippo, o el sillón LC2, de Le Corbusier. Estas y otras imágenes las encontraréis en el libro. El motivo de esta exposición fue la celebración del Año del Diseño y la entrada en vigor de la nueva Ley de Protección Jurídica del Diseño Industrial, que sustituía a la anterior, de 1929.

Si queréis saber más sobre la Propiedad Intelectual y sobre el diseño industrial visitar nuestra web

Aquí tenéis los enlaces para acceder directamente a esos contenidos

http://www.cevipyme.es/derechos/propiedadintelectual/Paginas/propiedadintelectual.aspx

 

http://www.cevipyme.es/derechos/propiedadindustrial/Paginas/diseñosindustriales.aspx

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“Heroes of Invention” analiza el estatus social alcanzado por el inventor en la época victoriana

El estío es una buena época para recuperar la buena costumbre de leer un buen libro. Así que a lo largo del verano bucearemos por las hemerotecas y bibliotecas en búsqueda de lecturas que creemos interesantes para el perfil de nuestros seguidores.

Hoy hemos elegido un libro cuya lectura nos permitirá saber cómo ha cambiado a lo largo de la historia la consideración social que han tenido los inventores. ¿En qué medida la figura del inventor fue ensalzada por su contribución al refuerzo de la identidad nacional durante la Revolución Industrial? ¿Llegaron en algún momento los inventores a gozar del respeto, prestigio y popularidad que tenían aristócratas, líderes políticos o estrategas militares?

Christine MacLeod responde a estas y otras preguntas de indudable interés histórico en su interesante libro “Heroes of Invention: Technology, Liberalism and Briths Identitity”. Publicado por Cambridge University Press en 2007 y en una segunda edición en 2010, recomendamos su lectura por tratarse de uno de los pocos estudios en los que se analiza el estatus social que alcanzó la figura del inventor, en este caso en Inglaterra, en el periodo que va desde los primeros compases de la Revolución Industrial hasta la Primera Guerra Mundial.

Christine MacLeod, autora de artículos sobre la materia como “Concepts of invention and the patent controversy in Victorian Britain” (1996) ó “The nineteenth-century engineer as a cultural hero” (2006), pone al alcance del lector una interesante recopilación de publicaciones de la época, artículos, fotografías, ilustraciones y material académico que permiten comprobar la extraordinaria relevancia que alcanzó la figura del inventor durante el periodo histórico victoriano, caracterizado por la exaltación del progreso y desarrollo industriales que situaron a Inglaterra a la cabeza del desarrollo económico, militar y mercantil.

La obra se divide en doce capítulos más una reflexión crítica final. En los tres primeros capítulos la autora muestra el elevado estatus social alcanzado por los inventores industriales cuando, en la Inglaterra del siglo XIX, el imaginario colectivo los convirtió poco menos que en héroes, al considerar que, en gran parte, eran responsables de la hegemonía tecnológica, económica y política alcanzadas por la nación. El hombre de ciencia y técnica se situó a la altura de las grandes figuras aristocráticas, militares y políticas por su capacidad para contribuir, genio mediante, al progreso económico y moral de la sociedad.

Los capítulos cuatro, cinco y seis estudian la repercusión de la figura de James Watt en Inglaterra. Al ser visto como uno de los responsables del avance económico y militar del país, Watt fue considerado un ciudadano ejemplar. El reconocimiento a su figura fue, por extensión, un reconocimiento a todos los inventores, lo que llevó a intelectuales, ingenieros, empresarios, políticos y trabajadores industriales a debatir encendidamente sobre la forma en que se había de recompensar e incentivar su ingenio y trabajo. Fruto de esa discusión pública fueron la reforma del sistema de patentes y de litigación para favorecer ambos.

En los capítulos siete y ocho la autora se ocupa de presentar a otros inventores a quienes también se consideró modelos a seguir por la sociedad de la época. En ellos se documenta cómo se llevaron a cabo iniciativas públicas y se articularon políticas que reforzaron la posición de los inventores en la sociedad: remuneración del inventor (tanto en vida como a título póstumo), retribuciones económicas directas, pensiones, homenajes públicos, etc.

El capítulo nueve expone la relación entre el auge social de los inventores y la reforma de leyes que hicieron posible que se les remunerara por su contribución al progreso social, entre ellas el sistema de patentes en Inglaterra.

En el décimo capítulo del libro muestra también la alta estima en que las clases populares inglesas tuvieron a los inventores, que fueron especialmente valorados por el gremio de ingenieros y por los trabajadores de la industria metalúrgica. Ambos veían en ellos una muestra indudable de la valía que podía llegar a tener la experiencia acumulada durante años por obreros y artesanos en el desarrollo de sus oficios.

En los capítulos once y doce se muestra como, hacia 1880, la figura del inventor perdió su fulgor romántico para pasar a ser visto como un empleado industrial o un hombre de ciencia. El inventor sin formación científica pierde paulatinamente relevancia,reconocimiento y presencia a causa de la institucionalización del proceso inventivo y la creciente importancia de la ciencia en el proceso de cambio técnico.

Finalmente, la autora hace en el último episodio una reflexión crítica en la que describe la invención como un proceso guiado por la demanda y el crecimiento sociales, ale
jándolo así de la idea que pervive en el imaginario colectivo como fruto del genio de personas excepcionales capaces de revolucionar el mundo con sus descubrimientos.

Por todo esto y mucho más el libro merece la pena leerse. Lamentablemente no hemos encontrado una edición en castellano sobre la obra y desde aquí animamos a alguna editorial interesada en la materia a que se lance a adquirir los derechos de traducción para poder disfrutarla en castellano.

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Nota: Las fuentes de esta reseña el propio libro y el análisis de la figura de la autora y su obra hecha por David Pretel O’Sulliva.

¿Quién me puede ayudar a sacar adelante mi proyecto empresarial?

Iniciar una aventura empresarial o poner en marcha una idea no es fácil. Muchas empresas fracasan por no tener definido un modelo de negocio, no saber cómo acceder a fuentes de financiación o desconocer el mercado al que puede interesar su producto.

Las incubadoras y aceleradoras de startups nacen con el objetivo de ayudar a los proyectos e ideas empresariales a superar esos escollos y salir adelante. Su intervención se produce en fases diferentes de su desarrollo, por lo que cumplen un papel distinto. Veamos cual.

 

Las incubadoras de negocios facilitan a proyectos embrionarios el apoyo constante que necesitan para terminar desarrollándose. Están vinculadas a universidades, institutos de investigación, laboratorios e instituciones dedicadas a cultivar el saber. Su función consiste en garantizar que la inversión en recursos materiales y humanos destinada a potenciar el I+D para generar nuevos conocimientos se canalice hacia la creación de nuevos productos y servicios útiles para la sociedad. Ello implica capacitar a quienes los han desarrollado para poder levantar entidades sólidas que les permitan comercializarlos en el mercado y obtener, gracias a ello, ingresos estables.

Las incubadoras contribuyen a hacer rentables los productos y servicios que jóvenes estudiantes, científicos e investigadores han sido capaces de idear gracias a sus conocimientos y creatividad. Ofrecen asesoría de negocios, asesoría legal, sobre acceso a financiación o subvenciones y la infraestructura material o administrativa imprescindible para sacar adelante un proyecto empresarial con ciertas garantías de éxito.

Las aceleradoras de empresas o startups actúan en un momento diferente del ciclo de vida de un proyecto empresarial. Se trata de entidades integradas por personas con mucha experiencia dentro del ámbito de los negocios que ofrecen a los emprendedores que ya han iniciado su aventura conocimientos, apoyo y recursos para que ésta se afiance o dé el salto que necesita para poder crecer. Establecen una relación con los emprendedores, en la cual, desde su posición como personas experimentadas, ayudan a un negocio ya en marcha a evolucionar como se espera de él.

Además de esta labor de asesoramiento, uno de los servicios más útiles que facilitan las aceleradoras a las empresas es el contacto con inversores que puedan apostar por sus proyectos. También es frecuente que dispongan de espacios de coworking en los que las startups pueden entrar en contacto con otras empresas y profesionales con los que asociarse y/o establecer alianzas estratégicas. En España su número es creciente desde que hicieron su aparición en nuestro país en 2010. Muchas se han especializado en sectores concretos. Así que uno de los aspectos que tendrá que tener en cuenta la startup a la hora de elegir una u otra será fijarse si tienen experiencia en el mercado que quieren abordar. Otro será comprobar si hay sintonía y se comparte una misma filosofía empresarial, esencial para la confianza mutua.

La asesoría sobre Propiedad Industrial es esencial

Patento luego existo
Patento luego existo

Desde cevipyme consideramos que ambas entidades han de estar capacitadas para poner a disposición de los emprendedores todos los conocimientos que necesitan manejar en materia de Propiedad Industrial, Intelectual, Registro de marcas.

En el caso de las incubadoras nos parece imprescindible porque los jóvenes estudiantes o científicos que hayan desarrollado un nuevo producto o servicio a partir de sus ideas, y quieran comercializarlo, necesitan conocer cómo pueden garantizar el reconocimiento de su autoría, solicitar una patente, crear una marca y toda las capacidades de explotación comercial y protección legal que conseguirán gracias a ello.

En ese sentido, el ejemplo de Thomas Edison ilustra muy bien lo importante que es conocer todos los mecanismos que la sociedad ha articulado para garantizar a los investigadores el reconocimiento legal de su labor y la posibilidad de aprovecharla con fines crematísticos. A Edison se le terminaron atribuyendo un montón de invenciones que en realidad desarrollaron otros investigadores porque él supo utilizar sus conocimientos legales para hacerse con muchas patentes y darles adecuada salida comercial.

Las aceleradoras también darán un mejor servicio a los pioneros que acudan a ellas para impulsar su aventura empresarial si les facilitan conocimientos adecuados en materia de registro de marcas y patentes. Cuando una empresa conoce los derechos de Propiedad Industrial e Intelectual que tiene sobre un producto o servicio y el valor de su marca, dispone de datos importantes para poner en valor su trayectoria. Eso es muy útil para mantener una posición sólida cuando se negocia con potenciales inversores o con socios con quienes se pueda entrar en un mercado extranjero.

Recordaros que CEVIPYME es el Centro de Apoyo a la PYME en materia de gestión de derechos de la Propiedad Industrial, Intelectual e innovación y que nuestro objetivo es proporcionar a la PYME y a las asociaciones empresariales, información y asistencia personalizadas y gratuitas sobre las opciones que mejor se adapten a sus necesidades para la protección de sus activos intangibles, así como sobre la manera más eficaz de gestionar y rentabilizarlos una vez obtenidos y registrados los derechos correspondientes.

La española Kerajet pionera en la digitalización de los procesos de fabricación cerámica

Cuarenta kilómetros cuadrados ubicados en Castellón acogen al 95% de las empresas del sector cerámico español. Un sector que cerró el ejercicio 2015 con una facturación conjunta de 3.075 millones de euros, un 6% más que en 2014 y el mayor volumen registrado desde 2008, según estimaciones de la patronal. Vuelven a las cifras precrisis. La exportación ha sido el motor del sector durante los últimos años y también la apuesta por competir en calidad, diseño e innovación. La Universidad Jaume I los nutre de técnicos, y el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC), formado por la universidad y las empresas, impulsa el I+D+i. En este Silicon Valley de la cerámica se encuentra Kerajet, líder mundial de la digitalización de la baldosa cerámica.

Aunque existen ya otros fabricantes que hacen maquinaria para decoración de baldosas por chorro de tinta, Kerajet fue la primera y ha sido premiada por su innovación a nivel mundial en la tecnología de impresión digital por chorro de tinta o “injket”, un hito revolucionario para el sector cerámico, pionero en todo el mundo y que está abriendo un enorme mercado y campo de negocio para todo el sector, desde que hiciera su irrupción en el año 2000.

Gracias a la tecnología patentada por Kerajet es posible decorar las piezas cerámicas directamente y sin contacto alguno. “La impresión total de relieves y bordes hace que los diseños adquieran naturalidad, se obtienen resultados de altísima calidad y fiabilidad tanto en pequeños como en grandes formatos”, aseguran desde la web de la empresa.

Su historia

Dos años de trabajo de tres emprendedores a la salida de su jornada laboral, alumbraron en Villareal ( Castellón de la Plana) la primera máquina impresora de tinta sobre losetas cerámicas que inició la revolución digital del sector. Redujo el número de máquinas para colorear cerámica de siete a una y el de las tintas de centenares a seis. Con ello lograban una producción más eficiente. Hoy, los tres emprendedores son las cabezas visibles de Kerajet. Se trataba de José Vicente Tomás Claramonte, ahora director general y accionista mayoritario, Rafael Vicent, director técnico y Antonio Querol, project manager.

Innovación continua

Comenzaron en 1997 haciendo pruebas para imprimir baldosas con tecnologías de impresión digital Para ello contaron con la complicidad de Ferro, que creyó en el proyecto frente a las reticencias casi generalizadas del sector. Abordaron el desarrollo de un primer prototipo en1998 para lo que contaron con financiación del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). Otro punto crucial para su éxito fue la solicitud internacional PCT de patente  Desde sus inicios la compañía protege su conocimiento a través de la Propiedad Industrial en diversas modalidades, utilizando patentes españolas, europeas e internacionales PCT, modelos de utilidad y diseños industriales.

La primera impresora que desarrollaron imprimía con tintas solubles, luego fueron los primeros en introducir tintas pigmentadas y después en desarrollar cabezales de impresión que utilizan tintas sólidas. En la actualidad la empresa trabaja para culminar la digitalización de los cuatro procesos de fabricación cerámica, mientras diversifica su tecnología a sectores como el vidrio y el cartón.

Esta fue su primera patente europea

Device for the decoration of ceramic tiles (EP 1 038 689) año 1999, que fue presentada a título personal por José Vicente Tomas Claramonte. La invención, dice el documento, es doble. Se refiere a la creación de un dispositivo y un proceso para la decoración de azulejos de cerámica que se basa en la proyección de tinta sobre la superficie a imprimir para proporcionar una velocidad de impresión más alta. La invención también incluye el diseño de un cabezal de impresión modular, por lo que se compone de al menos dos módulos de impresión independiente que son fácilmente reemplazables, de tal manera que en el caso de que se produjera un fallo basta con sustituir el módulo de impresión defectuoso e introducir uno nuevo.

Tal como se explica en la memoria que se presentó para la concesión de su patente europea, la invención es aplicable a la decoración de baldosas de cerámica, pero pueden ser utilizada en cualquier sector de la industria que requiera la impresión de tinta sobre una superficie.

Si queréis saber más de esta empresa señalaros que la Fundación EOI publicó en 2010 un libro sobre la sectores de la “nueva economía digital 20+20.” Uno de sus capítulos relata la historia y trayectoria de esta empresa.

Patente Kerajet23