Tinajas Moreno León aúna tradición e innovación para llevar la alfarería al siglo XXI

La innovación no es patrimonio exclusivo de las grandes empresas provistas de fondos y recursos como para disponer de grandes departamentos de I+D. También existen pequeñas firmas familiares, dedicadas a actividades artesanales que son capaces de innovar. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la historia de Tinajas Moreno León, una empresa familiar dedicada a la alfarería que ha reorientado su oferta de productos aunando conocimientos acumulados durante siglos e innovación para proyectarse en el siglo XXI. Gracias a ello toda una nueva generación de la familia Moreno ya se ha incorporado a la empresa para asegurar su continuidad.

Según los consultores de negocio, el tamaño de una empresa es determinante para poder abordar la internacionalización. En ese sentido, nuestra firma también rompe con los cánones establecidos. Pese a ser una empresa pequeña, sus tinajas viajan desde Torrejoncillo (Cáceres) rumbo a lugares tan lejanos como Francia, Italia, Nueva Zelanda, Australia, Chile o Estados Unidos. Eso sí, cumplen con un requisito esencial para conquistar cualquier mercado: ofrecer un producto de calidad que marque diferencias.

Según lo atestigua una tinaja que todavía conservan, los orígenes de Tinajas Moreno León se remontan a 1.783, aunque hay quienes aseguran que la longevidad de la empresa es aún mayor aunque no existan documentos que puedan verificarlo. En la actualidad son los miembros de la décima generación de las sagas familiares que fundaron la compañía quienes trabajan en ella.

En sus más de dos siglos de existencia la empresa ha superado todo tipo de obstáculos para seguir viva. Uno de los más importantes se derivó de la aparición de nuevos materiales. Hasta los años sesenta del pasado siglo los alfareros tan sólo necesitaban acudir a ferias para vender todos sus productos. La irrupción de nuevos tipos de envases y materiales acabó con muchos de ellos. De hecho en Torrejoncillo (Cáceres) 24 familias del pueblo se dedicaban en 1930 a la alfarería. Pasados treinta años sólo Tinajas Moreno León aguantó el envite.

En la empresa en seguida se dieron cuenta de que tenían que darle un vuelco a su oferta de productos para adaptarse a una realidad diferente en la que las tinajas habían perdido su sentido utilitario. Apostaron por ampliar su catálogo, pasando de hacer tinajas para el vino a fabricar también chimeneas de barro para jardines e incluso productos decorativos, y por supuesto por innovar.

El Fogón de Daniel”, un producto innovador para resistir durante la crisis

De entre toda su oferta destaca un utensilio estrella: los hornos de barro para hacer comidas caseras. En concreto un horno portátil cuya invención supuso un antes y un después en la historia de Tinajas Moreno León. Se trata de “El Fogón de Daniel”, una pieza de raíz tradicional pero totalmente innovadora, con marca propia y cuya Propiedad Industrial han protegido registrándolo como modelo de utilidad. Según nos comenta Rafael Moreno, la invención de este fogón ha resultado clave para mantener la empresa a flote durante los años de crisis.

fogon-de-daniel-300x212                                            El fogón de Daniel

En lo que se refiere a las tinajas para el vino, Rafael Moreno, uno de los directores de la empresa, asevera que “el barro es un complemento que sirve para hacer un tipo de vino diferente”. Por esa razón, nos cuenta, “tenemos pedidos de bodegas de Ribera de Duero, Rioja, Penedés, Priorato, que vuelven al barro en el que se almacenaba el vino hace siglos”. También exportan estas tinajas a bodegas de diversos rincones del mundo, transportándolas con mucho “mimo” en palets de madera especiales. Porque otro de los productos que diferencia a Tinajas Moreno de otras firmas dedicadas a la alfarería y le ha dado proyección internacional son las tinajas de gran tamaño. Las elaboran siguiendo paso a paso una técnica artesanal denominada “técnica de churros” que se basa en la superposición de piezas de barro. “Hemos encontrado un hueco en el mercado porque esta forma de trabajarlo nos permite hacer tinajas de gran tamaño que pocos saben hacer. Para ser un buen tinajero son necesarios seis años de experiencia”.

En cuanto a sus productos decorativos, destacan por tener un carácter singular y una gran aceptación. Tanto es así que han sido utilizados en series televisivas tanto españolas como americanas.

Os dejamos con este vídeo en el que podréis ver como trabajan.

Tinajas Moreno León es un buen ejemplo que demuestra que proteger la Propiedad Industrial y la marca no sólo atañe a las grandes empresas. Si tienes dudas de cómo hacerlo consúltanos.

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