Archivos Mensuales: abril 2017

“La innovación mejora la vida”, lema del Día Mundial de la Propiedad Intelectual

En 2001, los estados miembros de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) eligieron proclamar el 26 de abril Día Mundial de la Propiedad Intelectual, al tratarse de la fecha en que entró en vigor el Convenio de la propia OMPI en 1970.

Mañana se celebra por decimoséptima vez, en esta ocasión bajo el lema “la innovación mejora la vida”, un eslogan mediante el que la propia OMPI aspira animar a organizaciones de todo el mundo a participar activamente en la difusión de un mensaje fundamental: la defensa de la Propiedad Intelectual (patentes, marcas, diseños industriales, derechos de autor) por su capital importancia como motor del progreso y garante de que, tanto entidades como personas creativas, reciban un justo reconocimiento social y económico por su valiosa aportación al desarrollo colectivo.

Esta efemérides, celebrada cada año por más asociaciones y entidades repartidas por los cinco continentes, recuerda en todo el planeta que el respeto por la Propiedad Intelectual es un denominador común en los países que consiguen atraer la inversión de capitales necesaria para afrontar retos empresariales.

Así mismo, también sirve para hacer hincapié en su importancia como estímulo para que las personas creadoras lleguen a desarrollar sus ideas, asegurando que tanto éstas como el resultado de su aplicación práctica generarán beneficios y se pondrán a disposición de futuros innovadores, con el fin de que les sirvan de inspiración para explorar nuevos horizontes que permitan mejorar la vida en sociedad.

Tres preguntas en busca de respuestas y difusión

Este año la OMPI ha propuesto que en cada una de las sedes donde se celebrará este Día Internacional de la P.I. se busque reflejar cómo la innovación hace más sana, cómoda y segura la vida de las personas. Además, ha lanzado tres preguntas para animar a cualquier persona o entidad a responderlas y difundir sus respuestas vía RR.SS. empleando el hashtag #worldipday. Las cuestiones, que nos vamos a animar a responder, son las siguientes:

¿Qué innovación ha mejorado su vida en mayor medida?

¿Qué más se puede hacer para que las nuevas tecnologías lleguen a las personas que las necesitan?

¿Cuáles cree que deben ser las prioridades en materia de innovación en el futuro?

Son tantos los avances tecnológico-científicos de los que disfrutamos en la actualidad que escoger uno se nos antoja más que difícil. Si tenemos en cuenta los tres adjetivos presentes en el lema de este año, quizá el descubrimiento de la penicilina y su aplicación en numerosos tratamientos médicos sea de los que más ha contribuido a hacer nuestra vida más sana y segura.

La segunda pregunta es bastante complicada de responder. Su propia formulación plantea multitud de interrogantes a partir de los que podrían establecerse muchos e interesantes debates ¿A cuáles nos referimos al hablar de nuevas tecnologías? ¿Cómo determinar qué tecnologías son más o menos necesarias en cada región o país y quienes las necesitan? Si hablamos de personas, y respondiendo de un modo general, consideramos que uno de los objetivos que todo país tiene la obligación de perseguir, si pretende considerarse a sí mismo desarrollado, es la obtención de un Índice de Desarrollo Humano lo más alto posible.

Como explica la propia O.N.U en la página web de su programa para el desarrollo, el IDH “se creó para hacer hincapié en que la ampliación de las oportunidades de las personas debería ser el criterio más importante para evaluar los resultados en materia de desarrollo”. Y también para aclarar que “el crecimiento económico es un medio que contribuye a ese proceso, pero no es un objetivo en sí mismo”.

En lo que se refiere a la última pregunta, nos parece prioritario que se establezcan y financien (a escala internacional, de forma orquestada y sostenida en el tiempo) aquellas investigaciones e innovaciones que permitan desarrollar avances tecnológicos útiles para extraer energías de la tierra garantizando una tasa de reposición que asegure el equilibrio ecológico. Sólo así se podrán frenar las consecuencias negativas, algunas ya irreversibles, que está teniendo para el planeta en que vivimos mantener un ritmo productivo tan elevado como el actual. Otro terreno de investigación que nos parece prioritario es el sanitario porque todavía hay muchas enfermedades crónicas de diversa gravedad sin tratamiento específico y por la vigencia que en este momento tiene el descubrimiento de posibles terapias en el campo de la genética e inmunología.

Para terminar os sugerimos que visitéis las Alertas Tecnológicas de la OEPM, que proporcionan información actualizada sobre las patentes más recientes que se están publicando en el mundo en relación a un tema técnico concreto, así como sus Boletines de Vigilancia Tecnológica ambos son unos buenos escaparates de la innovación que se está produciendo en diversas áreas. Ambos servicios de información son gratuitos.

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El éxito internacional de Uno de 50 está ligado a la protección de sus diseños industriales y marcas

Uno de 50, garantía de exclusividad

Hoy os acercamos a una compañía española que, desde su fundación a finales de la década de los noventa por Concha Díaz del Río, ha tenido como premisa hacer de sus productos-artículos casi únicos, tanto por lo limitado de su número como por la originalidad de su diseño.

De hecho su nombre, Uno de 50, hace referencia al número total de piezas que, en un principio, integraban cada colección de joyas diseñadas por su equipo de creativos. Hoy en día siguen elaborando algunas series limitadas de tan sólo cinco decenas de piezas, haciendo con ello honor a su nombre, si bien se han visto empujados por el éxito a aumentar su número en la mayoría de colecciones.

Joyas imaginativas de éxito internacional

Y es que “Uno de 50” -ahora en manos de José Azulay, quien decidió invertir en la empresa al apreciar lo valioso de su apuesta por la síntesis entre lo tradicional y lo moderno, ha conseguido hacerse un importante hueco dentro de un mercado de bienes de lujo tan competitivo como el de la joyería gracias a lo imaginativo de sus joyas, siempre enmarcadas en colecciones de diversas temáticas de nombre sugerente (wild suburbs, palace dream, secret garden… ).

No hay más que pensar en la cantidad de artistas y estrellas del pop que respaldan con su imagen la creación de marcas propias para darse cuenta de lo difícil que resulta triunfar en este mercado. A pesar de todo, las cifras de Uno de 50 han convertido a la apuesta de Azulay en ganadora. En la actualidad la enseña española (sí, fabrican en España) está presente en cuarenta países y tiene ciento veinte tiendas propias repartidas por todo el mundo.

La protección, emblema de la marca

Pocas veces hemos encontrado una compañía que, por su propia manera de entender qué lugar podía ocupar dentro de su sector y cómo hacerse con él, se ha visto impulsada a proteger la originalidad de sus creaciones de posibles imitaciones y falsificaciones.

Un instinto de protección que han tenido siempre muy presente, tal y como se deduce de la manera en que la firma expresa con claridad, en la página donde se sinteriza su historia el significado de su emblema “el pequeño candado, encierra mucho más que un nombre. De formas redondeadas y con carácter artesanal, se ideó para simbolizar la protección de joyas exclusivas y de diseño único”.

Prevenir antes que curar

Y precisamente de la necesidad de protección es de lo que habla Javier Arreola, CEO de la firma, cuando aclaró a CEVIPYME los motivos por los que, desde un principio, Uno de 50 ha registrado la Propiedad Industrial de sus piezas. “Tenemos un producto que se imita mucho en todo el mundo”, aclara Arreola, lo que es debido a que “ es un producto fácilmente reconocible”.

Para Uno de 50 ha sido fundamental acompañar al potente proceso de internacionalización que afrontó la marca a raíz de la apuesta realizada por J.Azulay, del registro de la Propiedad Industrial de sus diseños industriales. En palabras del Arreola ello les ha permitido “enfrentarse, en realidad, a procesos de imitación de nuestros productos que podrían haber afectado muchísimo a la marca”.

Cuando una marca comienza a ser reconocida fuera de su país de origen, garantizar el éxito de su imperativo proceso de internacionalización hace necesario actuar con prudencia y anticiparse a posibles conflictos que puedan surgir a raíz del intento, por parte de terceros, de sacar provecho del enorme esfuerzo creativo realizado para posicionar y distinguir a la marca. Como afirma Arreola, “si piensas que tu compañía es única, como así pensará cualquier dueño, accionista o directivo de una compañía, y que en ello radica gran parte de su éxito, has de tener en cuenta que éste va ligado indisociablemente a la protección de sus diseños industriales y su marca”.

Desde Uno 50 también hacen hincapié en lo práctico que resulta proteger la Propiedad Industrial de los diseños industriales por la posibilidad que se brinda a las empresas de garantizarla, mediante un único trámite, en toda Europa. Finalmente, tampoco se ha de perder la ocasión de proceder a su registro fuera del Viejo Continente. Desde su experiencia al frente de la firma de joyería Azulay asevera que “en países como EE.UU o China, donde nosotros tenemos una parte importante del mercado muy importante, es obligatorio si quieres triunfar.” En la actualidad la firma cuenta con 21 marcas registradas, en diversos países y tiene registrados 83 diseños industriales.

En la viedoteca de CEVIPYME podéis ver y escuchar hablar de su compañía a su CEO Javier Arreola .

La pantalla gráfica de agua deslizante de Lumiartecnia, premiada por la OEPM en la Exposición Internacional de Inventos de Ginebra

Entre el 29 de marzo y el 2 de abril la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) participó en la 45º Exposición Internacional de Inventos de Ginebra , una de las convocatorias más importantes de entre las creadas para que universidades, organismos públicos, inventores, investigadores y empresas presenten sus invenciones públicamente. El evento, patrocinado por la OMPI y organizado bajo el patronazgo del Gobierno Federal de Suiza, reunió en Palexpo (el palacio de exposiciones y congresos de Ginebra) a 765 expositores e inventores de más de 40 países.

En esta edición, la OEPM ha otorgado su premio a la empresa Lumiartecnia por haber patentado una “pantalla de agua deslizante con control digital”. Se trata de un invento que la compañía comercializa bajo la marca registrada “Digital Water Curtain” (DWC) y para el que la firma ha creado una página web propia.

Una empresa familiar que hace bandera de su capacidad innovadora

No es la primera vez que Lumiartecnia recibe un galardón de este tipo. A pesar de ser una empresa de origen familiar y haber mantenido esencialmente esa naturaleza, durante sus más de sesenta años de trayectoria ha sido capaz de innovar en el desarrollo de sistemas para crear juegos de agua y luz hasta convertirse en una de las firmas punteras del sector.

No en vano en su página web la propia compañía destaca que la intensa actividad investigadora de su fundador, Emilio Carretero Álvarez, le ha llevado a registrar decenas de patentes. Por algunas de ellas ha recibido además tanto premios nacionales como internacionales.

Tecnologías integradas en la cortina de agua y luz premiada

Volviendo a centrar nuestra atención en el invento por el que la OEPM ha premiado a Lumiartecnia, os contamos que éste consiste en una cortina de agua ornamental, modular y fácilmente instalable sobre la que se pueden mostrar todo tipo de gráficos y mensajes. Esta última capacidad se debe a que un software, diseñado para manejar el tiempo de respuesta de las diferentes válvulas que dejan salir el agua de la cortina, permite que en ella aparezcan los dibujos y/o mensajes que se quiera. El programa se llama Controlidor, es compatible con todo tipo de interfaces (desde Smartphones hasta PDAs,) y permite generar remotamente gráficos y rótulos desde cualquier lugar vía Internet o Wifi. También ha sido ideado y desarrollado por la propia empresa.

Pero el citado software no es el único elemento innovador de esta cortina de agua controlada digitalmente. Va instalada en una estructura marco de aluminio compuesta por varios módulos, un armazón en el que se integran varias tecnologías: válvulas de respuesta rápida, que permiten modificar la intensidad y frecuencia de salida del agua de cada hebra que forma la cortina; luces LED RGB, útiles para dar luz y color a cada rótulo acuático exhibido; y sensores que detectan el movimiento, posibilitando la detención automática del flujo de agua cuando un viandante se acerca a determinada distancia de la cortina para que pueda cruzarla sin mojarse.

Una muestra de cómo funciona el invento

Lo mejor para que podáis apreciar las posibilidades que ofrece esta “Digital Web Curtain” de Lumiartecnia premiada en Ginebra por la OEPM es verla en acción. Hace un tiempo fue exhibida en uno de los programas televisivos de entretenimiento más populares y exitosos en España. Os dejamos con el vídeo:

Marset protege el valor de su pulso innovador

Al navegar por Internet buscando información sobre Marset, firma de la que nos vamos a ocupar en esta entrada por la importancia que concede a la protección de sus activos intangibles (Marca “marset” registrada, 7 patentes protegidas en España y 85 diseños industriales en vigor), todo en un principio encaja dentro de lo normal.

Al igual que cualquier otra compañía, Marset transita el camino marcado por los imperativos de la competencia, se adapta a la necesidad de innovar para colocarse en una buena posición dentro del mercado y persigue la obtención de beneficios. En su caso concreto en el sector de la iluminación, ya que la compañía se dedica, desde los años 70 del pasado siglo y con notable éxito, al diseño y comercialización de lámparas decorativas.

Una muestra de ello está en que la empresa obtuvo en 2015 el Premio Nacional de Diseño. Además, en 2016 gracias a una de sus lámparas, llamada FollowMe, recibió el premio Red Dot, que reconoce la calidad e innovación de fabricantes y diseñadores en la creación de productos para consumo doméstico y profesional.

Lámpara FollowMe. Imagen perteneciente al banco de imágenes de Marset

Si bien es cierto que la excelencia no tiene nada de ordinario, lo realmente singular aparece en Marset cuando su director general, Javier Marset, comenta en una disertación sobre la importancia de proteger la propiedad industrial que, en la firma, antes de hacer nada, se plantean si el producto que van a fabricar merece ocupar un lugar en el mundo. “Ante un mundo donde hay un exceso de todo, qué podemos aportar nosotros”, afirma, literalmente, Marset. Y tiene parte de razón. Vivir en ciudades de Europa Occidental implica hacerlo en lugares atiborrados de cosas. Donde, por qué negarlo, quizá sobre de casi todo.

Resulta extraño escuchar por boca de alguien situado al frente de una empresa una sentencia semejante. Y más aún cuando la empresa en cuestión fabrica objetos decorativos. Partir de semejante premisa, entre poética y desalentadora, no parece lo mejor en un ámbito en el que impera el prosaico lenguaje de los números.

La creatividad entendida como forma de luz

Al visitar la página web de Marset y observar el refinado gusto de los diseñadores con quienes colabora la empresa, la premisa va ajustándose cada vez más al cuidado que se aprecia pone la firma tanto en las formas de hacer como en su forma de comunicar e imagen. El puzzle termina de encajar cuando, visitando el blog de la compañía, podemos ver el vídeo “Diseñando las sombras”, en el que uno de los diseñadores que colaboran habitualmente con la firma, Mathías Han, presenta Theia.

En el vídeo Han menciona la importante relación complementaria que existe entre luz y oscuridad y dice haber encontrado la inspiración en la segunda para diseñar su lámpara. Se parte de lo opuesto a la luz para encontrar una forma distinta de ofrecerla.

Posiblemente sin haberlo pretendido, Javier Marset y Mathias Han terminan por hablar de lo mismo. El sombrío punto de partida del que J. Marset confiesa parte la empresa antes de afrontar la creación de una lámpara de diseño (y lo es al plantearse lo fútil que puede llegar a ser el introducir un solo objeto más en un mundo repleto de ellos) tiene el mismo efecto paradójico e inspirador del que habla Mathias Han. Conduce a quienes trabajan en el diseño de lámparas decorativas a pensar en cómo hacerlas dignas de ocupar un sitio en este mundo atiborrado de cosas.

En otras palabras, obliga a encender una bombilla para alumbrar la siguiente motivación capital: si vamos a crear algo, tendremos, cuando menos, que ser creativos. Parece cosa de perogrullo pero no lo es. Supone reconocer el valor de la creatividad hasta ponerlo por encima de lo que pueda marcar cualquier cifra. Pero en Marset tampoco se engañan. Son una empresa y eso les exige saber proteger el valor de sus diseños, en un mercado cada vez más competitivo por global.

Si quieres saber más sobre los derechos que se obtienen al proteger tu innovación y cómo puedes hacerlo en cada caso visita nuestra página web