El éxito internacional de Uno de 50 está ligado a la protección de sus diseños industriales y marcas

Uno de 50, garantía de exclusividad

Hoy os acercamos a una compañía española que, desde su fundación a finales de la década de los noventa por Concha Díaz del Río, ha tenido como premisa hacer de sus productos-artículos casi únicos, tanto por lo limitado de su número como por la originalidad de su diseño.

De hecho su nombre, Uno de 50, hace referencia al número total de piezas que, en un principio, integraban cada colección de joyas diseñadas por su equipo de creativos. Hoy en día siguen elaborando algunas series limitadas de tan sólo cinco decenas de piezas, haciendo con ello honor a su nombre, si bien se han visto empujados por el éxito a aumentar su número en la mayoría de colecciones.

Joyas imaginativas de éxito internacional

Y es que “Uno de 50” -ahora en manos de José Azulay, quien decidió invertir en la empresa al apreciar lo valioso de su apuesta por la síntesis entre lo tradicional y lo moderno, ha conseguido hacerse un importante hueco dentro de un mercado de bienes de lujo tan competitivo como el de la joyería gracias a lo imaginativo de sus joyas, siempre enmarcadas en colecciones de diversas temáticas de nombre sugerente (wild suburbs, palace dream, secret garden… ).

No hay más que pensar en la cantidad de artistas y estrellas del pop que respaldan con su imagen la creación de marcas propias para darse cuenta de lo difícil que resulta triunfar en este mercado. A pesar de todo, las cifras de Uno de 50 han convertido a la apuesta de Azulay en ganadora. En la actualidad la enseña española (sí, fabrican en España) está presente en cuarenta países y tiene ciento veinte tiendas propias repartidas por todo el mundo.

La protección, emblema de la marca

Pocas veces hemos encontrado una compañía que, por su propia manera de entender qué lugar podía ocupar dentro de su sector y cómo hacerse con él, se ha visto impulsada a proteger la originalidad de sus creaciones de posibles imitaciones y falsificaciones.

Un instinto de protección que han tenido siempre muy presente, tal y como se deduce de la manera en que la firma expresa con claridad, en la página donde se sinteriza su historia el significado de su emblema “el pequeño candado, encierra mucho más que un nombre. De formas redondeadas y con carácter artesanal, se ideó para simbolizar la protección de joyas exclusivas y de diseño único”.

Prevenir antes que curar

Y precisamente de la necesidad de protección es de lo que habla Javier Arreola, CEO de la firma, cuando aclaró a CEVIPYME los motivos por los que, desde un principio, Uno de 50 ha registrado la Propiedad Industrial de sus piezas. “Tenemos un producto que se imita mucho en todo el mundo”, aclara Arreola, lo que es debido a que “ es un producto fácilmente reconocible”.

Para Uno de 50 ha sido fundamental acompañar al potente proceso de internacionalización que afrontó la marca a raíz de la apuesta realizada por J.Azulay, del registro de la Propiedad Industrial de sus diseños industriales. En palabras del Arreola ello les ha permitido “enfrentarse, en realidad, a procesos de imitación de nuestros productos que podrían haber afectado muchísimo a la marca”.

Cuando una marca comienza a ser reconocida fuera de su país de origen, garantizar el éxito de su imperativo proceso de internacionalización hace necesario actuar con prudencia y anticiparse a posibles conflictos que puedan surgir a raíz del intento, por parte de terceros, de sacar provecho del enorme esfuerzo creativo realizado para posicionar y distinguir a la marca. Como afirma Arreola, “si piensas que tu compañía es única, como así pensará cualquier dueño, accionista o directivo de una compañía, y que en ello radica gran parte de su éxito, has de tener en cuenta que éste va ligado indisociablemente a la protección de sus diseños industriales y su marca”.

Desde Uno 50 también hacen hincapié en lo práctico que resulta proteger la Propiedad Industrial de los diseños industriales por la posibilidad que se brinda a las empresas de garantizarla, mediante un único trámite, en toda Europa. Finalmente, tampoco se ha de perder la ocasión de proceder a su registro fuera del Viejo Continente. Desde su experiencia al frente de la firma de joyería Azulay asevera que “en países como EE.UU o China, donde nosotros tenemos una parte importante del mercado muy importante, es obligatorio si quieres triunfar.” En la actualidad la firma cuenta con 21 marcas registradas, en diversos países y tiene registrados 83 diseños industriales.

En la viedoteca de CEVIPYME podéis ver y escuchar hablar de su compañía a su CEO Javier Arreola .

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