Archivos Mensuales: julio 2017

Conoce la historia de la innovación científico-técnica en España

Una lectura para el estío “Made In Spain: cuando inventábamos nosotros”

Recomendar alguna lectura de especial interés con la que deleitarse durante las vacaciones estivales es un tópico habitual en el que no hemos podido resistir caer tras conocer el interesante libro de Alejandro Polanco Masa “Made In Spain:cuando inventábamos nosotros” (Glyphos Publicaciones). En sus más de cuatrocientas páginas el autor ha recopilado historias sobre las investigaciones, creaciones y descubrimientos alcanzados por los más audaces científicos e inventores españoles del pasado reciente.

Se trata de una obra con la que A.Polanco enmarca el fruto de su trabajo de redacción al frente del blog “Tecnología Obsoleta” (2005) y como responsable de la sección “Made In Spain” incluida en la revista “Historia de Iberia Vieja”. A ambos se suman años de investigación, durante los cuales el El fondo histórico del Archivo de la OEPM ha sido una fuente principal de consulta.

Todo ello convierte “Made In Spain: cuando inventábamos nosotros” en un libro de especial interés para quienes deseen conocer la historia de la innovación científico-técnica en España, y en especial la de sus intrépidos pioneros, muchos hoy injustamente olvidados.

Con la intención de acercaros un poco más al autor de “Made In Spain: cuando inventábamos nosotros”, y a modo de prólogo que acompañe la lectura de la obra, os invitamos a leer la entrevista que mantuvimos con Alejandro Polanco a propósito del libro. Esperamos os resulte interesante.

¿Qué motivos le impulsaron a escribir este libro sobre inventores españoles “olvidados”?

A.Polanco: Desde 2005 llevo publicando en uno de mis blogs personales, Tecnología Obsoleta (alpoma.net) multitud de historias acerca de científicos, inventores y tecnologías de otros tiempos. Además de eso, desde 2007 soy el responsable de redactar los contenidos de la sección Made in Spain en la revista Historia de Iberia Vieja. Además de eso, ya había publicado en 2003 un libro que guardaba cierta relación con el tema: Herejes de la ciencia. Si juntamos todo eso, creo que el siguiente paso era evidente: reunir muchas de esas historias en un libro con un tema común. Desde siempre me ha atraído la historia de la tecnología y, sobre todo, aquella que tiene a personas que han vivido en la Península Ibérica como protagonistas. Puede decirse que el libro nació como resultado de más de una década de búsqueda de estas historias, del modo más natural.

¿Durante cuánto tiempo estuvo documentándose y recopilando información para redactarlo? 


A.Polanco: Made in Spain recoge sólo una pequeña parte de las muchas historias relacionadas con inventores españoles que he logrado ir “armando” a lo largo del tiempo. ¡Y aun así contiene referencias a más de un centenar de ellos! Lo que quiero expresar con esto es que el tema no se agota con este libro, ni mucho menos. Ha sido más de una década de búsqueda, tanto en redes como en bibliotecas y archivos, como por ejemplo en el Fondo histórico del Archivo de la OEPM, un lugar que guarda auténticos tesoros, muchos de ellos totalmente desconocidos.

De entre todas las historias que recoge el libro ¿Podría destacar alguna que le haya llamado con fuerza la atención o le haya suscitado una especial admiración?

A.Polanco: Todas tienen su interés y, dado que son muy diferentes unas de otras, es complicado elegir alguna. Si acaso, puedo mencionar varias que me atraen especialmente. Por ejemplo, el caso del motor rotativo que se adelantó a su tiempo, obra de Morillas Cobo. Apasionante es también la historia de Emilio Herrera Linares y su escafandra estratonáutica, algo que podría considerarse como precursor de los trajes espaciales actuales, y que fue sólo uno de los muchos apasionantes proyectos en los que Herrera estuvo investigando.

Cabe destacar también a los hermanos Delhuyar y su descubrimiento del wolframio, o la aventura de Antonio Ulloa con el platino. ¿Y qué decir de la máquina que generaba energía con las olas del mar que inventó en el siglo XIX José Barrufet? O el telégrafo eléctrico de Francisco Salvá y Campillo, que apareció antes que cualquier otro en el mundo.

No quiero olvidar tampoco el libro “eléctrico” ideado por Ángela Ruiz Robles, o la invención de la anestesia epidural por Fidel Pagés. Esto, entre otros muchos que aparecen en el libro, bien conocidos, como el caso del genial Leonardo Torres Quevedo, el autogiro de Juan de la Cierva, o los submarinos de Cosme García, Monturiol, Peral y Cabanyes. Este último, verdadero genio polifacético, que a principios del siglo XX ideó la tecnología de las centrales eólico-solares, puesta en práctica casi un siglo más tarde. En fin, no es cosa de aburrir, simplemente cabe decir que son decenas los ejemplos desgranados en las páginas de Made in Spain.

Quizá influenciada por novelas y películas, la idea que el imaginario popular conserva sobre la figura del inventor de finales del Siglo XIX y principios del XX presenta a éste como alguien muy creativo, conocedor de varias ramas de la ciencia y la técnica, y capaz además de trabajar afanosa e incansablemente en su taller/laboratorio para materializar extraordinarias ideas que cambiarán el mundo ¿Cuánto hay de realidad y de mito en el caso de los inventores españoles sobre los que se ocupa el libro?

A.Polanco: Puede sorprender, pero esa imagen se aproxima a la realidad en muchos casos. Naturalmente, no hay un modelo de inventor que se ajuste a todos ellos, porque cada uno vivió una aventura sin igual, pero hay ciertos elementos comunes en casi todos ellos. Uno fue el de luchar contra los problemas de la propia vida: ya sean económicos, políticos o de salud. Estos genios también eran humanos ante todo y, claro está, tuvieron que luchar para sobrevivir y, además, crear ingenios novedosos. Muchas de estas historias terminaron bastante mal, como por ejemplo en el caso de Virgilio Leret, pionero de los aviones a reacción que fue asesinado al comienzo de la Guerra Civil.

La guerra se interpuso en la vida de muchos de ellos, haciendo que no pudieran continuar con sus investigaciones, como le sucedió a Emilio Herrera Linares. Sin embargo, cada caso es un mundo propio. Aparecen en las páginas del libro genios autodidactas como el increíble Mónico Sánchez, y sus máquinas portátiles de rayos X, quien antes de marchar a estudiar a Estados Unidos aprendió los fundamentos de la electricidad, y el idioma inglés, por correspondencia. Muchos otros fueron ingenieros y científicos plenamente considerados por la ciencia oficial y trabajaron dentro de instituciones y laboratorios de prestigio.

Puede decirse que el caso del inventor solitario que crea algo genial se dio, pero no llega a representar una mayoría. El único punto en común en todas las historias que se tratan en el libro es la obstinación: todos ellos lucharon por llevar a cabo una idea, para llevarla a la realidad, incluso a pesar de tener que sortear obstáculos peligrosos.

¿Cómo financiaban sus proyectos los inventores españoles de los siglos pasados? ¿Contaban con ayuda institucional, el apoyo de mecenas, o buscaban por su propia cuenta los fondos necesarios para investigar?

A.Polanco: Nuevamente, había de todo y los casos son muy dispares. Hubo quien trabajó para el gobierno y el ejército, o la Corona, como en el caso de Jerónimo de Ayanz, precursor de la máquina de vapor. También médicos, ingenieros o técnicos que trabajaban para empresas o universidades, no son casos excepcionales. Ahora bien, es cierto que la financiación era un problema para muchos de ellos, sobre todo los que jugaban por libre. En esos casos debían utilizar recursos propios, no se daban ampliamente casos de mecenazgo. En muchos de los ejemplos que aparecen en el libro, el capital para lograr llevar a la vida una idea fue, por desgracia, proporcionado mayormente por los propios inventores, a riesgo de ruina en muchas ocasiones.

¿Eran conscientes los inventores españoles del periodo investigado de la importancia que tenía proteger y registrar sus invenciones?

Sí, y por ello el Fondo histórico del Archivo de la OEPM es tan pródigo en hallazgos asombrosos, porque la mayor parte de aquellos inventores tenían claro que el poseer una patente era algo vital. Otra cosa bien diferente es que, en la mayor parte de los casos, fueron precursores de nuevas tecnologías, pero no encontraron apoyo económico ni interés suficiente como para convertir una patente en un modelo de negocio viable. Muchos de ellos ni siquiera pudieron pagar las diversas anualidades que les permitían mantener sus patentes en vigor.

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Investigadores españoles crean envases desechables alternativos al uso de botellas fabricadas en plástico

La llegada de las vacaciones estivales lleva a muchos urbanitas a desplazarse al litoral del país para disfrutar de unos días de asueto en la playa. Como todos los años por estas fechas, los medios de comunicación informan sobre la calificación que han recibido las playas españolas en función de su calidad para el baño, directamente reñida con procesos como la eutrofización o la proliferación de plásticos en la superficie del mar. Greenpeace quiso hacer hincapié sobre este último problema de contaminación el pasado mes de junio, y ello nos ha llevado a preguntarnos si existen inventos o investigaciones que estén trabajando para acabar con él. Hemos descubierto un par de invenciones muy interesantes que os vamos a acercar.

Mar de plástico

Greenpeace quiso denunciar el alto nivel de contaminación que soporta el Mar Mediterráneo a causa del uso de envases de plástico. La organización denunció que este tipo de recipientes, sobre todo los desechables, son los residuos que más degradan el medio ambiente marino y exigió tanto a sus productores como a las autoridades que legislan sobre su uso y tomaran las medidas necesarias para apostar por su reducción, reutilización y/o sustitución.

Las cifras que ofreció la organización ecologista en el marco de la campaña, de nombre “ Menos plástico, más Mediterráneo” son alarmantes. El llamado antiguamente “Mare Nostrum” acumula cerca de 1.355 toneladas de plástico en su superficie, lo que se traduce en que el 96% de muestras de basura encontradas en sus aguas sean plásticos. El índice de presencia de este material en el Mediterráneo es muy alto, concretamente de una pieza de plástico cada cuatro metros cuadrados.

En lo que se refiere al litoral español, la organización alertó sobre la necesidad de atajar el problema afirmando que el 72% de la basura recogida en las playas españolas bañadas por el Mediterráneo es plástico.

Lógicamente, la presencia de tal cantidad de residuos plásticos en el agua está afectando a la fauna marina. En el 92% de los casos, las más de 1.300 especies afectadas por la ingesta de residuos vertidos al mar han comido fragmentos de plástico.

Así las cosas, nos propusimos averiguar qué están haciendo en la actualidad inventores e innovadores por desarrollar nuevos materiales con los que se puedan fabricar otro tipo de envases.

Un español propone emplear su “gotella” para reducir la fabricación de envases de plástico

La primera alternativa posible nos lleva a conocer el sorprendente invento de un español emigrado a Inglaterra. Rodrigo García González es un inventor que, tras exponer sus creaciones en el Royal College of Art de Londres y rechazar una oferta del equipo de cazatalentos de Apple, fundó en la capital británica la firma Skipping Rocks junto a varios socios.

Recientemente la firma ha presentado al mundo una de sus primeras creaciones. Se trata de un recipiente cuyo uso puede contribuir a que se consuman menos botellas y tapones de plástico. Se trata de un envase esférico biodegradable conformado gracias al tratamiento de un alga mediante un proceso de coagulación. Originalmente denominado “gotella” hoy la empresa de García y compañía lo muestra bajo el nombre de Ooho!.

La idea original partió de la respuesta que busco el inventor español hace años al plantearse desde cero la cuestión del cómo beber siguiendo una óptica más revolucionaria que evolutiva.

Para diseñar este envase esférico, cuya capacidad es actualmente de 50 mililitros, Rodrigo García González ha contado con la colaboración de Guillaume Couche y Pierre Paslier, compañeros suyos en Skipping Rocks. La firma lo ha presentado en varias ferias de innovación e incluso en algunos eventos deportivos. Podéis ver los sorprendentes resultados de su investigación y lo cómodo que resulta beber de una burbuja Ooho! en el siguiente vídeo, en el que participa el propio García.

La botella de plástico biodegradable desarrollada en el ITENE en 2011

El Instituto Tecnológico de Embalaje, Transporte y Logística, –que en su propia web incluye entre cuyos objetivos el fomento y promoción de la sostenibilidad en los ámbitos del envase, embalaje, logística, transporte y movilidad– desarrolló una botella basada en materiales biodegradables. Fue en el 2011, en el marco del proyecto Biopacked II, financiado por el entonces IMPIVA de la Generalitat Valenciana junto con la UE.

Los investigadores de ITENE dieron con otra posible alternativa al uso masivo de botellas de plástico desechables. Desarrollaron una botella fabricada con un material biodegradable lo suficientemente resistente como para ser empleada en el ámbito industrial. Fue posible gracias a la obtención de un material basado en nano-arcillas modificadas superficialmente que le proporcionan resistencia térmica, mecánica y además reducen su permeabilidad a los gases conservando al tiempo la capacidad de biodegradarse. Los responsables del proyecto patentaron este material, ya que varias multinacionales se interesaron en recibir los permisos necesarios para emplearlo en sus fábricas.

El equipo Cofidis cabalga en este Tour a lomos de “Orca”, de la histórica firma Orbea

La historia de esta empresa gipuzkoana de origen familiar, fundada en 1840 por los hermanos Orbea Murúa y dedicada actualmente al diseño, fabricación y distribución de bicicletas y material para ciclistas profesionales y aficionados, ha tenido en la innovación y el registro de patentes dos de sus principales constantes. No por casualidad teclear su nombre en el buscador de patentes internacional Espacenet da acceso a más de 160 registros.

Conocida dentro del mundo del ciclismo a escala mundial, la firma Orbea se ha ganado a pulso su prestigio a fuerza de pedalear cuesta arriba – o lanzarse a tumba abierta cuando el momento así lo requería– durante los más de 75 años que lleva vinculada a este deporte. Un largo trayecto lleno de etapas cuyo transcurso ha llevado a Orbea a equipar a campeones/as de varias disciplinas del ciclismo. Sin ir más lejos, los corredores profesionales del equipo Cofidis compiten en esta edición del Tour de Francia a lomos de la última versión de la “Orca”, modelo de bicicleta de alta gama diseñada, fabricada y perfeccionada con mimo artesanal por la marca de origen eibarrés.

Pero Orbea no siempre ha sido una empresa dedicada a la producción de bicicletas. En un principio nació como taller para la fabricación de armas. La primera noticia de la que se tiene constancia y establece el vínculo de la familia de empresarios Orbea con el sector armero data del siglo XVI, cuando en 1538 Juan de Orbea recibió el encargo de fabricar 15.000 arcabuces. Podéis ver la historia de la compañía en el museo virtual de la OEPM. La firma eibarresa se dedicó exclusivamente a la producción de armas hasta 1918. Primero lo hizo consiguiendo licencias de fabricación y luego con patentes propias.

Fin de una gran etapa y cambio radical

Tras el final de la primera guerra mundial, la demanda de armas descendió notablemente y los márgenes de beneficio disminuyeron a causa de la sobreproducción, lo que llevó a la rama eibarresa de los Orbea a diversificar su oferta. Fue entonces cuando, además de armas, Orbea comenzó a fabricar máquinas-herramientas, cochecitos de niño… y bicicletas. Para ello tuvo que ampliar sus instalaciones y comprar maquinaria.

Con una perspectiva ya totalmente empresarial, a principios de la década de los treinta Orbea se lanzó a fabricar bicicletas pensando en satisfacer la demanda de quienes quisieran disponer de este vehículo en su mejor versión. Y lo hizo tan decididamente que en 1936, disponiendo en sus instalaciones de todo el material y maquinaria necesarios para conseguirlo, se convirtió en el mayor fabricante de biciclos de España. En 1939 ya había registrado 41 patentes.

Fue también durante la década de los treinta cuando la empresa comenzó a estar presente en las grandes vueltas por etapas. Equipado con una de sus bicicletas, el ciclista navarro Mariano Cañardo llegó a ser segundo en la primera edición de la Vuelta a España, en 1935. Dos años después, en plena Guerra Civil, el corredor nacido en la pequeña localidad de Olite ganó una etapa alpina en el Tour de 1937.

En las décadas siguientes la compañía afincada en Eibar aumentó progresivamente la producción de bicicletas hasta llegar a fabricar 50.000 anuales. Durante ese periodo la plantilla llegó a tener 1.000 trabajadores. El negocio era tan próspero que en 1950 la compañía pasó a dedicarse exclusivamente a la fabricación de bicicletas, en 1959 incluso llegaron a importar el ciclomotor “Velosolex”, la bicicleta que andaba casi sola, gracias a haber obtenido la licencia de la firma francesa SACEM.

Reconversión en cooperativa y salto al ciclismo profesional

Años después llegaron las vacas flacas y en 1969 Orbea se vió en la obligación de suspender pagos. Las huelgas y conflictos laborales se sucedieron hasta que, en 1971, los trabajadores refundaron la firma como cooperativa integrándose en la Corporación Mondragón. Fue entonces cuando Orbea dejó su localidad de origen para instalarse en Vizcaya, concretamente en Mallabia. En esa época la empresa tiene 200 empleados y compite por hacerse con el liderazgo del sector de la bicicleta con otra antigua armería eibarresa: Beístegui Hermanos (BH).

¿Qué hay de la relación de la compañía con el ciclismo profesional? Entre 1984 y 1989 Orbea montó su propio equipo tras años de presencia en la categoría amateur. En él compitieron corredores de la talla de Mujika, Ruiz Cabestany, Lejarreta, Domínguez, Esparza, Nijboer y Pedro Delgado, que ganó la Vuelta a España en 1985 compitiendo en sus filas. Él mismo recuerda su experiencia en un vídeo que Orbea publicó en 2015 en su canal en youtube.

Expansión, marca, innovación y vuelta a Europa

A finales de la década de los noventa Orbea rediseñó su estrategia basándola en tres pilares: internacionalización, impulso de la marca y comercialización de bicicletas de alta gama.

Vehicularon el primero de sus objetivos creando una potente red de agentes comerciales en Europa, Asia y Sudamérica, y estableciendo plantas de montaje en EE.UU, Australia, Portugal y China.

En cuanto al impulso de la marca Orbea, éste se llevó a cabo ofreciendo accesorios y equipamiento para los ciclistas, una estrategia de comercialización a la que acompañó el patrocinio de equipos tanto de profesionales como de aficionados.

Por último, la comercialización de bicicletas de alta calidad para todo tipo de superficies vino acompañada de la búsqueda incesante de innovaciones en el diseño, nuevos materiales y rompedores procesos de fabricación. Fruto de esa visión innovadora, la empresa lanzó al mercado modelos como “Orca” para el ciclismo en carretera; “Alma” para el ciclismo en montaña u “Ordu” para los atletas de Triatlón.

Que su estrategia se haya centrado en la fabricación de bicis de alta gama no ha supusto que la marca haya olvidado innovar en la producción de bicicletas para su uso en el ámbito urbano o las destinadas a los más pequeños. De hecho, en 2012 recibió el premio Delta de Oro al diseño por su gama de bicicletas para niños “Grow”.

Recientemente Jon Fernández, gerente de Orbea, y Miguel Ángel Estandía, responsable de producción, hablaron sobre la situación actual de la compañía en uno de los artículos publicados en el último número de su revista corporativa. Entre otros temas explican en él su vuelta a Europa. Y aunque lo parezca no se refieren a una gran ronda por etapas, sino al cierre de la planta que la empresa abrió en China en 2010 y el traslado de su producción a Portugal.

Tras la toma de esta decisión está la firme voluntad de Orbea por seguir satisfaciendo a los clientes que demandan productos de alta gama customizados. Los directivos están convencidos de que fabricar las bicicletas artesanalmente y cuidando cada detalle de su diseño es la mejor forma de hacerlo.

Os dejamos con el vídeo que la compañía realizó con motivo de sus 175 años de historia, que se cumplieron en 2016.

https://www.youtube.com/watch?v=fM6KRjEte5o

FUENTES

http://historico.oepm.es/museovirtual/galerias_tematicas.php?tipo=EMPRESA&xml=Orbea%20Hermanos.xml

http://historiadelasarmasdefuego.blogspot.com.es/2009/02/revolveres-orbea-mod-1873-1914-y-38-esp.html

https://worldwide.espacenet.com/searchResults?ST=singleline&locale=en_EP&submitted=true&DB=&query=orbea&Submit=Search

http://sportics.es/orbea-premio-delta-de-oro-al-diseno-por-su-gama-de-bicis-para-ninos-grow/

Pikolin lleva en su ADN la innovación e investigación, prueba de ello es el reciente lanzamiento del primer sistema de descanso digital

La semana pasada el Grupo Pikolin presentó su primer colchón “inteligente”. Denominado SmartP!K, su lanzamiento supone la primera apuesta de la firma zaragozana por vincular sus productos para el descanso con sistemas digitales de información. Una apuesta decidida, ya que según informaciones facilitadas por el propio Grupo Pikolin, su inversión en el proyecto ha alcanzado los tres millones de euros. Para el responsable de Innovación y Desarrollo de Pikolin, César Isac, se trata de “un proyecto lógico para una compañía que lleva en su ADN la investigación y la innovación. Las tecnologías digitales están ahí y ofrecen múltiples posibilidades, había llegado el momento de hacerlo en los productos de descanso destinados al hogar”.

De hecho, la propia compañía define el SmartP!K como un sistema de descanso digital integrado por tres elementos: un colchón, una pulsera –ambos provistos de sensores que captan información sobre multitud de parámetros relacionados con el descanso– y una App que almacena los datos recogidos y está configurada para monitorizar y analizar la calidad de los hábitos de sueño de la persona de quien proceden. Dicha App dispone de tres funciones: sueño, que monitoriza las fases y calidad del mismo; coach; que facilita una guía adaptada a los hábitos del usuario y le ofrece un programa para mejorar su calidad de sueño; y amor, que analiza de manera divertida la actividad sexual.

En Pikolin consideran que la función “coach” es la más innovadora de las tres integradas en la App del sistema de sueño. Diseñada gracias a la colaboración de la firma aragonesa con Geeksme, diseña un plan personalizado para el usuario que desee mejorar sus hábitos de sueño, haciendo además un seguimiento de sus progresos en función de un plan diseñado específicamente para él. Sus características están validadas por Asenarco (Asociación Española del Sueño).

Gracias a las virtudes de este nuevo sistema de descanso digital, entre las que podemos incluir que se trate de un desarrollo 100% español, fabricado además en el nuevo complejo logístico-industrial de 210.000 metros cuadrados inaugurado este año por Pikolin en Zaragoza, la firma se coloca, una vez más, en la vanguardia de su sector gracias a su capacidad innovadora. Si queréis ver cómo funciona SmartP!K podéis echar un vistazo a los vídeos promocionales que la empresa ha subido a su canal en Youtube.

Más de 160 patentes registradas en 70 años de historia

Fotografía extraída de la web de Pikolin

Que un grupo empresarial afirme considerar la innovación y el desarrollo constantes pilar fundamental de su estrategia de crecimiento no es nada extraño. Es más, habida cuenta de la relación directa que existe actualmente entre progreso tecnológico, científico y económico, podríamos decir que ha pasado a ser un lugar común.

En el caso de Pikolin la afirmación se respalda con hechos, ya que hemos podido comprobar en la base de datos de Espacenet, que la firma tiene registradas 168 patentes. Una cifra nada desdeñable que sí permite afirmar que la apuesta por la innovación en el diseño y fabricación de todo tipo de productos relacionados con el descanso –desde colchones hasta el textil, pasando por somieres, almohadas, etc– ha sido una constante en la empresa desde que fuera fundada por Alfonso Sólans Serrano en 1948.

Gracias a ese espíritu innovador, la firma aragonesa no sólo ha consolidado su liderazgo en el mercado español, donde posee una cuota del 30% de mercado, sino también en el internacional. Sin ir más lejos, en Francia, donde el grupo entró comenzando el Siglo XXI, ya ha alcanzado la misma cuota de mercado que en España, un hito que ha impulsado a la firma a convertirse en el segundo grupo europeo en el sector del descanso. Así las cosas, no es de extrañar que el Grupo Pikolin facture actualmente más de 392 millones de euros anuales y de empleo a más de 2.100 trabajadores en sus ocho plantas de producción en Europa y dos del sudeste asiático.

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