Archivos Mensuales: febrero 2018

La ONU destaca el trabajo del “Movimiento 11 de febrero” durante la celebración del día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia

Hace poco más de dos años, concretamente el 15 de diciembre de 2015, la Asamblea General de Naciones Unidas hizo oficial su decisión de proclamar el 11 de febrero “Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia”.

Según comenta la propia institución en su página web, el objetivo que pretende conseguir vinculando una fecha determinada con una temática definida es “señalar que existe un asunto importante pendiente de resolver en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos y los estados actúen y tomen medidas, o para que los ciudadanos así lo exijan a sus representantes.”

En este caso, el 11 de febrero ha pasado a convertirse en el día en que la ONU invita tanto a colectivos de la sociedad civil como a instituciones a difundir entre la opinión pública los importantes descubrimientos y aportaciones que han hecho las mujeres en el ámbito de la ciencia. También es una fecha destinada a señalar las dificultades que han encontrado y encuentran las mujeres para avanzar en las carreras científicas con el fin de hacerlas desaparecer.

Con todo ello se aspira a conseguir que las mujeres y las niñas disfruten de unas condiciones de acceso y un reconocimiento idénticos a los que tienen los hombres en las carreras científico-tecnológicas.Una igualdad de género que, pese a las sobresalientes contribuciones de muchas mujeres al avance de todo tipo de disciplinas científico-técnicas a lo largo de la historia, aún está lejos de alcanzarse.

Movilización por la igualdad de género en la ciencia

Haciéndose eco de la proclamación del 11 de febrero como “Día Internacional de la “mujer y la niña en la ciencia” un grupo de investigadoras y comunicadoras científicas españolas lanzaron en 2016 una iniciativa homónima. Desde entonces gracias a ella se canalizan vía web la organización y promoción de todas las actividades que se celebran durante esa fecha tanto para difundir los logros alcanzados por mujeres en las más diversas disciplinas científico-técnicas como para resaltar el protagonismo de éstas en su actual progreso.

En 2018 hasta catorce mujeres profesionales de diferentes ámbitos científicos (física, química, biología, medicina, biotecnología o periodismo) y oriundas de distintas ciudades (Madrid, Zaragoza, Oviedo y Sevilla) integran el grupo de coordinación del movimiento 11 de febrero, cuyo progreso ha sido posible gracias a las miles de personas que se han implicado en el diseño y organización de las actividades a nivel local. El grupo coordinador se encarga de gestionar los contenidos de una página web que se ha convertido en la semilla desde la que el reconocimiento al papel que han jugado y juegan las mujeres en el desarrollo de la ciencia no ha parado de crecer. Tanto es así que las 350 actividades que se organizaban en el año de su nacimiento pasaron a ser 1.000 durante la pasada celebración de la efeméride.

En opinión de Gloria Brea, Bióloga Celular, doctora en Biotecnología, profesora e investigadora en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y una de las impulsoras del movimiento 11 de febrero, su firme crecimiento se debe a la confluencia de varios factores que han ido reforzándose. “Por un lado –afirma– este año hemos empezado a organizar las actividades en otoño, mientras que el año pasado se comenzó en enero. Hemos contado con más tiempo para llegar a la ciudadanía y para que ésta organizase actividades. Además, se ha hecho un gran esfuerzo de difusión por redes sociales y tenemos constancia de que el boca a boca entre docentes de diferentes centros educativos también ha funcionado muy bien”.

Nuestra interlocutora asevera que la implicación de diversas instituciones también ha ayudado a que este año la celebración del Día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia haya tenido una mayor repercusión. En 2018 muchas universidades y centros de investigación del CSIC, sociedades científicas, museos e incluso ayuntamientos han difundido y organizado actividades. En lo que se refiere a los consistorios, declara Brea, un caso reseñable ha sido el de Zaragoza, “donde el apoyo que ha brindado el Ayuntamiento de la ciudad a la difusión de las actividades organizadas desde la plataforma ha tenido un efecto positivo, aumentándose su número y variedad”.

En lo que se refiere a la repercusión de la convocatoria entre los niños, la doctora en Biotecnología asegura que abrir en la página web de la plataforma un espacio para que los centros escolares solicitasen la visita de alguna científica a sus instalaciones en calidad de conferenciante ha sido todo un acierto. Hasta 700 colegios expresaron ese deseo, demanda a la que según declara Brea “las investigadoras respondieron de manera encomiable implicándose voluntaria y y masivamente en la organización de las visitas”.

Ejemplo para la ONU y desencadenante de las primeras políticas firmes

Haciendo un balance general, Brea comenta que “en la convocatoria de este año es muy positivo. Ha habido una gran implicación de los centros educativos y la movilización de las científicas (y científicos) españolas ha sido espectacular, acudiendo a dar charlas por todo el territorio, tanto en las grandes ciudades como en pequeñas localidades. De forma voluntaria, se han implicado desde doctorandas hasta investigadoras de tanto peso en nuestro país como María Blasco, o profesoras y divulgadoras como Clara Grima. Se han involucrado centros de investigación de todos los ámbitos científicos, bibliotecas, librerías, centros culturales, universidades…e incluso bares”.

El efecto “bola de nieve” que ha desencadenado el Movimiento 11 de febrero es evidente y, a juicio de una de sus fundadoras, “un ejemplo precioso de cómo muchas personas haciendo cosas pequeñas y trabajando juntas pueden llegar a conseguir algo realmente grande”. Por su parte Brea atestigua ese hecho al hacernos saber que el eco de sus logros ha cruzado ya el Atlántico: “en el discurso leído en la sede de la ONU en Nueva York durante la celebración del último 11 de febrero, la iniciativa fue mencionada como ejemplo a imitar para quienes quieran organizar y difundir acciones destinadas a impulsar el papel de la mujer y la niña en la ciencia”.

Si bien el camino abierto parece estar despejándose a buen ritmo, tanto la profesora e investigadora de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla como sus compañeras son conscientes de que aún queda mucho por desbrozar; así lo expresa al aseverar que “aún es pronto para apreciar cambios significativos a nivel de políticas educativas, pero creemos que estamos en el camino adecuado al haber hecho conscientes de la situación de desigualdad a un mayor número de personas”.

En lo que se refiere al logro de objetivos que modifiquen la situación de desigualdad a largo plazo, Brea destaca como un buen primer paso la creación de Comisiones de Género en los centros de investigación, ya que “nacen para analizar la situación a nivel local e implementar acciones que puedan contribuir a la disminución de la brecha de género en ciencia”.

Desigualdad manifiesta debida a múltiples causas concurrentes

Varias cifras recientes recogidas en España sobre la dedicación de mujeres y niñas al estudio y/o ejercicio de profesiones científico-técnicas evidencian la existencia de esta problemática y nos permiten apreciar su dimensión a escala estatal.

Si bien el porcentaje de mujeres que se matricula para cursar estudios universitarios en nuestro país es el 54,5% del total de alumnos, cifra ligeramente superior al 54,2% que se registra en la UE, su distribución en las distintas ramas del saber es muy desigual, sobre todo si se atiende al porcentaje de mujeres que inician estudios en disciplinas científico-técnicas. Por poner un ejemplo, en la carrera de ingeniería tan sólo el 26% de las personas matriculadas son mujeres. Un porcentaje que aún parece alto en comparación con el que se registra en los estudios de informática, disciplina en la que tan sólo 12 de cada 100 estudiantes son mujeres.

Además, una vez terminados sus estudios superiores, las mujeres que deciden continuar investigando en ramas del saber del ámbito científico-técnico obtienen un menor reconocimiento académico y profesional. Así queda reflejado en varios datos recogidos por el CSIC sobre el personal contratado en 2016. Por ejemplo, del total de investigadores post-doctorales el 56,38% son hombres y el 43,62% mujeres. Si observamos el porcentaje de Profesores de Investigación atendiendo a la misma variable las diferencias son aún mayores, ya que el 75,16% son hombres y tan sólo el 24,84% de mujeres. Las distancias se acentúan aún más al poner el foco de atención en el porcentaje de mujeres que ocupan cátedras en áreas de conocimiento como la ingeniería, tecnología, medicina, agricultura, ciencias sociales o ciencias naturales. En la universidad tan sólo el 21% de las cátedras de las citadas disciplinas del saber están ocupadas por mujeres.

Según la UE hay varios factores que influyen decisivamente en la aparición de esta prolongada desigualdad (techo de cristal, sesgos a la hora de evaluar el trabajo femenino en la ciencia, falta de estímulo en el entorno familiar a causa de la poca visibilidad y prestigio del que gozan las mujeres dedicadas a la ciencia, falta de confianza de las estudiantes en sus habilidades…) muchos de ellos se recogen en este documento al que se puede acceder desde la propia web.

El museo histórico virtual de la OEPM tiene una galería temática dedicada a las mujeres inventoras que os invitamos a visitar.

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Pese a la baja inversión, España mantiene el nivel de Europa en producción científica

Entrevista a J. Angel Menéndez Díaz, científico, divulgador y socio promotor de la empresa de Base Tecnológica Xerolutions S.L.

A finales del pasado mes de enero, en el último boletín de Vigilancia Tecnológica (VT) Biomasa Patentes –documento elaborado por Bioplat (Plataforma Tecnológica Española de la Biomasa)junto con el Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas) y la OEPM donde se recogen las solicitudes de patente presentadas sobre los últimos avances en tecnologías de conversión de la biomasa para la producción de energía– comprobamos que durante el último trimestre de 2017 se registraron cinco patentes procedentes de España.

Entre las citadas solicitudes de registro de patente está la vinculada a la creación de un proceso para producir gas de síntesis mediante calentamiento por microondas de sustratos orgánicos. Desarrollada por el Instituto Nacional del Carbón, la patente fue solicitada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que está integrado.

En el equipo de investigadores responsables de dicha innovación encontramos a J.Ángel Menéndez Díaz, científico y divulgador de origen asturiano cuya participación en diversos proyectos de éxito le han llevado a conseguir el reconocimiento de once patentes desde 1996.

Decidimos contactar con él para conocer su opinión sobre el momento en que se encuentra la investigación científica en España y cómo percibe la traducción de sus logros en soluciones prácticas. Finalmente, también quisimos saber de primera mano cómo experimenta un científico como él la inmersión en el ámbito corporativo, ya que además de investigador Menéndez Díaz también es socio promotor de la Empresa de Base Tecnológica Xerolutions S.L., que comercializa varios productos y servicios que se valen de los resultados de sus investigaciones.

Desde su posición como científico integrado en el Departamento de Procesos Químicos en Energía y Medioambiente del INCAR-CSIC y ex miembro de la Junta Directiva del Grupo Español del Carbón ¿Qué posibilidades tiene la industria del carbón mineral, tan señalada por contaminante, de mantener su actividad económica a corto/medio plazo una vez su declive parece irreversible?

No soy especialista en el tema, no me dedico a investigar sobre el carbón mineral, así que mi opinión no es muy cualificada. No obstante, la lógica del progreso apunta a que paulatinamente el uso de energías fósiles será (ya está siendo) reemplazado por otras energías más limpias y renovables. El que esto se haga más o menos pronto atiende a criterios económico/sociales, que no siempre coinciden con los medioambientales.

En relación al cuidado del Medioambiente ¿Cuáles cree que son los avances más significativos que ha aportado el uso de procesos químicos para generar energía?

Mi investigación está enmarcada en la valorización energética de residuos orgánicos y en la producción de materiales de carbono para el almacenamiento de energía. En el primer caso existen varios procesos que hacen posible esta valorización. Sin embargo, el problema es que la gestión tradicional en vertederos (a veces en el mejor de los casos) sigue siendo la opción más barata. En cuanto al almacenamiento de energía, éste supone un reto, y un problema aún mayor que el de su producción limpia. A día de hoy existen varios sistemas, cada vez más competitivos, para almacenar energía en pequeñas cantidades (por ejemplo baterías, súpercondensadores, etc.). Pero cuando se trata de almacenar grandes cantidades de energía ya no resulta sencillo hacerlo de una forma eficiente y competitiva. Ejemplos de esto son el coche eléctrico (donde la autonomía y la velocidad de carga son claves) o la posibilidad de almacenar energía eléctrica de fuentes renovables cuando la producción supera la demanda.

¿Qué lugar ocupa España en el contexto internacional dentro de ese campo de investigación a escala europea?

Yo diría que en España somos buenos en cuanto a investigación en estos temas, máxime cuando comparamos la producción científica y el conocimiento generado frente a la inversión en investigación. Los datos, tanto de producción científica como de captación de fondos europeos, nos sitúan a nivel de los mejores países Europeos -Lo que resulta casi un milagro, habida cuenta de que la inversión en ciencia en España es de las más bajas de Europa- Sin embargo, donde fallamos bastante es en la implementación del conocimiento para generar una realidad industrial. En no pocos casos este conocimiento generado en España es aprovechado por compañías de otros países; porque aquí, asumir el riesgo que conlleva el destinar los medios necesarios para transferir el conocimiento no suele concebirse como una inversión. Es, en cierto modo, similar a lo que está sucediendo con la gran cantidad de científicos formados en España (en muchos casos con dinero público) que están trabajando, y siendo muy rentables, para otros países; porque aquí no destinamos los medios necesarios para incorporarlos a la investigación nacional.

Según hemos podido saber, durante su trayectoria como investigador ha participado en estudios y trabajos que le han llevado a registrar, junto con otros colegas de profesión, hasta once patentes desde el año 1996. Más de la mitad se concedieron en 2016. Teniendo en cuenta estos datos y desde su experiencia como científico…

¿Considera que los investigadores valoran adecuadamente la importancia que tiene proteger sus invenciones e innovaciones mediante el uso de los sistemas de registro de Propiedad Industrial e Intelectual?

Creo que, en general, sí. Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla. Desde mi punto de vista, y aunque pueda sonar raro, patentar solo tiene sentido si hay una intención clara y una posibilidad real de explotar la patente en el corto/medio plazo; si no existe esto, no tiene mucho sentido y puede ser hasta ser perjudicial para una posible transferencia o explotación a largo plazo. Las patentes por curriculum o por estadísticas, que se hacen en algunas ocasiones, no tienen mucho sentido. El problema, tal y como yo lo veo, es que, por razones diversas, los mecanismos para la transferencia del ámbito académico al industrial en España son muy pocos y no están funcionado salvo en contadas excepciones.

Hemos observado que más de la mitad de las patentes que le han sido concedidas a lo largo de su trayectoria como investigador lo fueron en 2016. Esta aceleración y concentración en el tiempo…¿Es consecuencia de un cambio o evolución importante o tan sólo un hecho anecdótico?

Es consecuencia de un proceso de maduración en las líneas de investigación que desarrollamos en el grupo de investigación y que fueron, en su momento, bastante disruptivas. Primero hubo que estudiar los procesos desde un punto de vista fundamental, demostrar que el concepto era viable, etc. y, posiblemente, ahora es el momento de usarlas en algunas nuevas aplicaciones y productos susceptibles de ser patentados. También hay otros aspectos coyunturales ligados a los medios con los que contamos que fluctúan bastante según la época.

Además de investigador usted es socio Promotor de la Empresa de Base Tecnológica (EBT) Xerolutions S.L. ¿Qué productos y/o servicios ofrecen y a quién van dirigidos?

La empresa produce un carbón sintético (o un material de carbono, si se prefiere) denominado Xerogel de carbono. Es un material de carbono de alta pureza y nanoporoso, en el que los poros se pueden hacer “a medida” de la aplicación. Este material (o familia de materiales) tiene múltiples aplicaciones posibles, aunque la empresa se centra en su comercialización para la fabricación de electrodos de súper condensadores, dado que es ahí donde se han detectado las mejores posibilidades de negocio.

La innovación de nuestra empresa no consiste tanto en el material en sí (que ya existía) si no en el proceso de fabricación, basado en el calentamiento con microondas, que hizo posible su producción industrial de una forma económicamente viable; dado que los procesos existentes o eran muy complejos o muy caros o ambas cosas, lo que solo permitía una producción a muy pequeña escala y en los laboratorios.

La idea de fundar esta compañía ¿Surgió a partir de un proceso de transferencia tecnológica mediante el que se desarrolló alguna nueva solución que llevar al mercado?

Efectivamente, todo comenzó con una patente del proceso mencionado. A raíz de la publicación de ésta, nos contactó el grupo BeAble Capital, que gestiona varios fondos de inversión tipo capital semilla, que era lo que necesitábamos en aquel momento para iniciar el proyecto empresarial. Con ellos hicimos un primer plan de negocio y comenzamos a dar forma a lo que hoy es Xerolutions SL.

Una vez fundada la compañía e iniciada la actividad ¿Qué ventajas les proporcionó el disponer de la concesión de una patente?

En estos momentos Xerolutions tiene varias patentes que protegen tanto el proceso como algunos productos, de forma que los competidores no puedan usar el mismo proceso o fabricar el mismo producto durante el tiempo de concesión de la patente. Obviamente esto da una ventaja competitiva.

Desde su perspectiva como miembro responsable de la parte técnica y de desarrollo de una firma como Xerolutions ¿Qué obstáculos son los más difíciles de superar para una persona que viene de la ciencia al entrar en el mundo de los negocios?

Quizá el mayor obstáculo es el cambio de mentalidad que, en muchos casos y en muchos aspectos, hay que tener. El mundo científico y el mundo de los negocios se suelen mover, en no pocas ocasiones, por objetivos bastante diferentes y no es siempre sencillo para un científico que, normalmente, carece de una formación empresarial aprender y adaptarse a la forma en que funcionan las cosas en este ámbito empresarial. Por ejemplo: la investigación científica muchas veces persigue “lo mejor”, mientras que en la industria se busca “lo mejor económicamente rentable”; ambas cosas no necesariamente tienen que coincidir. Hay también otras dificultades debidas al desconocimiento, por parte del científico, de muchos aspectos técnicos, económicos, legales, comunicativos, etc. que se manejan habitualmente en el ámbito empresarial. Pero esas son, en mi opinión, más fáciles de soslayar; ya que es una cuestión de aprender y, por lo general, la capacidad de aprender nuevas cosas suele ser algo inherente al científico.

Conocer el ámbito de los negocios ¿Ha influido de alguna forma en la definición de los objetivos de sus investigaciones o no ha cambiado en absoluto?

Los objetivos de mi investigación no han cambiado mucho porque siempre me interesó hacer una investigación que diese solución a problemas reales y que pudiese ser transferida de una forma, más o menos, sencilla. Lo que sí ha cambiado, como consecuencia de lo aprendido durante la etapa de creación de Xerolutions es, quizá, la manera de comunicar los resultados de la investigación o el planteamiento de nuevos proyectos en ámbitos diferentes al académico y quizá incluso también en el académico.

En Europa, en líneas generales, para hacer carrera en la academia y alcanzar prestigio intelectual dentro de una rama del saber, el peso de la producción teórica es determinante. A su juicio y desde su experiencia ¿Cree que este hecho influye en los niveles de transferencia tecnológica o no tiene incidencia alguna? Se lo preguntamos porque es posible que un investigador deje de dedicar tiempo a descubrir las posibles aplicaciones prácticas de sus desarrollos teóricos debido al escaso impacto que puede tener en su carrera académica conseguirlas.

Es posible, aunque evidentemente desconozco las motivaciones de otros investigadores. Sin embargo pienso que no se trata tanto de dejar o no de descubrir aplicaciones prácticas, que creo que eso lo hacen la mayoría de los investigadores; si no de estar dispuesto a dedicar el tiempo y esfuerzo necesario para transferir esa aplicación práctica a una realidad industrial. El tiempo y esfuerzo que requiere no es pequeño y eso es algo que raramente se reconoce (a veces ni siquiera se conoce) en los ámbitos académicos. Además, el tiempo que se dedica a esto es tiempo que se deja de emplear en otras cosas que dan más reconocimiento académico (por ejemplo publicar). Paradójicamente es casi imposible que una EBT salga adelante si, al menos durante los primeros años, los científicos promotores no le dedican todo ese tiempo y trabajo.

Como contrapartida está todo lo que se puede aprender en esta aventura de emprender; la satisfacción personal que representa el contribuir (por ejemplo creando puestos de trabajo) a mejorar el entorno social, aunque sea en pequeña medida y, por qué no decirlo, en el 10% de los casos que suelen culminar con éxito, las posibles ganancias que puedas obtener (siempre y cuando hayas negociado un buen pacto de socios con los inversores)… a fin de cuentas, si el científico/emprendedor no está convencido de la rentabilidad de su proyecto difícilmente va a poder convencer a nadie de ello.

El boletín de Vigilancia Tecnológica de la Biomasa es uno de los muchos Boletines de Vigilancia Tecnológica que elabora la OEPM para facilitar trimestralmente una información puntual, gratuita esquemática y de rápida lectura sobre avances y novedades en los distintos sectores tecnológicos.

Además, desde la página de la OEPM también se ofrece acceso a las Alertas Tecnológicas, que permiten conocer las patentes más recientes que se están publicando en el mundo en relación a un tema técnico concreto.

La UE impulsa la creación de su Lista de Vigilancia de Falsificaciones y Piratería

La UE ha puesto en marcha una iniciativa mediante la que espera poder combatir la piratería con más eficacia. Se enmarca en la estrategia presentada por la Comisión Europea el pasado otoño para hacer totalmente efectiva la protección de los Derechos de Propiedad Industrial e Intelectual (DPI) dentro de la Unión y consiste en la elaboración de una lista de comercios y comerciantes que incluya a todos los dedicados a introducir en el mercado comunitario productos que no cumplen con la legislación europea en materia de DPI.

Para hacer esta lista lo más extensa y detallada posible la UE espera contar con la colaboración de empresas y particulares, razón por la que ya facilita a cualquiera la delación anónima de quienes se lucran mediante la venta de productos falsificados a través del acceso a una declaración, fácil de cumplimentar y descargar en cualquiera de los 24 idiomas oficiales de la unión. El plazo para participar en la elaboración de esta Lista de Vigilancia Europea de Falsificaciones y Piratería está abierto hasta el 31 de marzo.

La iniciativa busca replicar en Europa los resultados obtenidos por la Office of the United States Trade Representative (USTRS sus siglas en inglés), que el pasado año emitió un informe sobre los mercados físicos u on-line que participan, facilitan o se benefician de la piratería y las falsificaciones a partir de los resultados extraídos como consecuencia de la elaboración de una primera lista de vigilancia. El éxito estadounidense es uno de los motivos por los que desde la Asociación para la Defensa de la Marca (Andema) nos confirmaron su apoyo a la iniciativa, si bien no se aventuraron a expresar opinión alguna sobre sus potenciales resultados en Europa, prefiriendo evaluarlos en función de cómo sea recibida durante los próximos meses.

Nuevos recursos para detener a los infractores

Lo que sí parece dejar claro la creación de esta Lista de Vigilancia de Falsificaciones y Piratería es que desde las instituciones comunitarias del viejo continente también se entiende que garantizar el respeto a los DPI pasa indiscutiblemente por lograr identificar y bloquear las nuevas y múltiples vías abiertas para la distribución de productos falsificados, así como por detener a quienes se aprovechan de ellas para obtener cuantiosos beneficios en la sombra.

En ese sentido, la Comisaria de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y PYMES, Elzbieta Bienkowska, dejó las cosas claras afirmando que la creación de la Lista de Vigilancia busca“aumentar la capacidad colectiva europea para atrapar al “pez grande” que está detrás de los productos falsos o pirateados, que tanto perjudica a las empresas europeas y seguir dónde va realmente el dinero obtenido de las ganancias por la comercialización de los productos infractores de los derechos de PI”.

A juicio de la Europol y la CE, conseguir elaborar una lista de vigilancia extensa contribuirá a aminorar las cuantiosas pérdidas que ocasiona en la economía europea la comercialización de productos falsificados, valoradas recientemente por la EUIPO y la OCDE en 85.000.000.000 de € al año. Para ayudar a paliar los efectos de esos mercados infractores, la CE supervisará las medidas legislativas y policiales que adopten los gobiernos estatales. Según asevera Transi Ruiz Gallego, abogada asociada al departamento de piratería del Gabinete Elzaburu, especializado en materia de DPI, “la CE informará a los países de las medidas que estén pendientes de implementación y hará recomendaciones a los países miembros sobre la mejor forma de actuar ante este tipo de infracciones”.

Alerta frente a la vulneración de los derechos de los consumidores

A todo lo expuesto se suma que la CE confía en que la elaboración de esta lista de vigilancia impulse la generación un clima de alerta frente a este tipo de actos delictivos, que no sólo ocasionan cuantiosas pérdidas económicas, sino que vulneran los derechos de los consumidores poniéndoles, además, en riesgo. Con respecto a esta consecuencia, Ruiz Gallego afirma que la puesta en marcha de esta lista de vigilancia “brinda la oportunidad para poner de manifiesto de forma pública las cada vez más numerosas infracciones cometidas, especialmente a través de Internet, que ponen en peligro la salud y seguridad (por medicamentos, juguetes o licores falsos, entre otros) de sus ciudadanos”.

La protección a los DPI como estímulo a la inversión en I+D

Como decíamos al inicio de este artículo, la CE ya ha puesto al alcance de las entidades y particulares que deseen colaborar en el destape de este tipo de infracciones contra los DPI un documento de fácil acceso que, de momento, puede emplearse hasta el 31 de marzo. El establecimiento de un plazo tan concreto para empezar a hacer útil la lista de vigilancia, que puede parecer una condición limitadora del alcance de sus objetivos, tiene su razón de ser. Según nos ha ha explicado Ruiz Garrido “es necesario definir un plazo concreto para recopilar todos los datos e información que suministren las partes interesadas para posteriormente publicarlo y que puedan tomarse las medidas oportunas”.

Además, nuestra interlocutora aclara que “la Lista de Vigilancia tendrá sucesivas actualizaciones y, por tanto, brindará la oportunidad de incluir nuevos sitios infractores o “sacar” de la lista a los mercados físicos u on-line que cumplan con la legislación europea en materia de protección de los derechos de PI”.

Para terminar, en opinión de esta abogada experta en materia de piratería, la protección que se pone en marcha mediante la elaboración de esta lista “se traducirá, sin duda, en la inversión de las PYMEs y las Startups en invenciones y creaciones que podrían situarlas a la cabeza de la economía mundial”.

El nuevo Consejo de Innovación Europeo canalizará 2.700 millones de euros para apoyar la inventiva y la innovación

A dos años para llegar al final del programa “Horizonte2020” la UE aún dispone de una buena parte de los 76.880 millones de € destinados por él a financiar proyectos de investigación e innovación gestados en el viejo continente. Una parte importante del dinero aún por distribuir va a canalizarse por medio de una nueva entidad, el Consejo de Innovación Europeo, puesta en marcha recientemente por medio de un proyecto piloto. Una buena noticia para emprendedores y PYMES con capacidad inventiva e innovadora, afán rupturista, y arrojo para asumir riesgos con el fin de llegar a mercados internacionales.

El CDTI, punto de apoyo desde el que dar el salto a Europa

A finales de octubre del pasado año la UE anunció la puesta en marcha, mediante un proyecto piloto, del Consejo Europeo de Innovación (EIC), entidad a través de la que se canalizarán las políticas y fondos europeos destinados a cumplir los objetivos unitarios en materia de investigación e innovación.

Desde 2014 dichos objetivos están definidos en el programa Horizonte 2020 (H2020). Dotado inicialmente con 76.880 millones de € a distribuir durante el sexenio referido, para su cumplimiento aún se dispone del 38,9% de los fondos, unos 30.000 millones de €. De entre ellos, la UE ha decidido impulsar el EIC otorgando al proyecto 2.700 millones de €.

El punto de contacto del programa H2020 en nuestro país está en el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial, que desde hace ya más de una década tiene abierta una línea de ayudas denominada APC+ (Ayuda a la preparación de propuestas comunitarias) . Como su propio nombre indica, con ella el CDTI ha facilitado su apoyo durante años a quienes se animan a presentar sus proyectos a escala europea para obtener el respaldo económico de la Unión. Continuando con esta labor, también presta apoyo a quienes aspiren a financiar sus proyectos por medio de las líneas abiertas a través del EIC. Nos lo explica Luis Guerra, Delegado español del “Instrumento PYME” de H2020 y trabajador en la División de Programas del CDTI desde 2007 “ para los proyectos del EIC de instrumento PYME (fase 2), el CDTI tiene un servicio lanzado recientemente que permite a las empresas que han pasado a la fase de entrevista del programa mantener un simulacro de entrevista en el propio CDTI con un panel de expertos de negocio. Esta entrevista pretende ser un ensayo general de la que tendrán en Bruselas, que es la que define si serán beneficiarios o no de los fondos del programa”.

Según se afirma en la propia página web donde se presenta, la entidad echa a andar con el objetivo de hacer crecer el ecosistema innovador de la UE apoyando a los/as científicos, investigadores, emprendedores y las PYMEs del viejo continente que tengan la firme intención de innovar y expandir sus proyectos a escala internacional. Para ello, desde el EIC se les facilitará financiación; asesoría y mentoría cualificadas y contacto con compañías o entidades con las que puedan crear redes de trabajo eficientes para lograr sus objetivos.

El EIC acompaña esta provisión de recursos y medios con la creación de un certamen que otorgará suculentos premios en metálico a los/as emprendedores y entidades que presenten proyectos innovadores destinados a resolver algunos de los retos más importantes que han de afrontarse a escala mundial, en especial desde las sociedades con economías más avanzadas.

Dichos premios se dividen en varias categorías, relacionadas con materias como la provisión energética a partir de energías renovables, la generación ecológica de combustibles, la detección de epidemias o la creación de sistemas de ayuda humanitaria basados en el uso de tecnología.

Las tres líneas de financiación abiertas por el EIC, una por una

Como hemos señalado, a través del proyecto piloto del EIC la UE ha puesto a disposición de PYMEs y emprendedores un total de 2.700 millones de € hasta 2020, cantidad que se va a canalizar por medio de tres líneas de financiación bien definidas: SME Instrumment, Fast Track to Innovation y Future and Emerging Technologies Open. En líneas generales, desde la entidad se anima a presentar propuestas para conseguir los fondos que facilitan a quienes defiendan ideas y/o proyectos que puedan trasladar al mercado productos o servicios radicalmente diferentes a todo lo existente, sean por ello altamente arriesgados y necesiten de una inversión adicional para optar a internacionalizarse. Ahora bien, analizadas una por una, las tres líneas exigen cumplir a entidades y emprendedores algunas condiciones específicas para optar a recibir financiación.

El programa SME Instrument dispone de 1.600 millones de € para el periodo 2018/2020 y mediante él se otorgarán fondos a las pequeñas y medianas empresas capaces de aportar una innovación disruptiva, esto es, de provocar cambios drásticos en las cadenas de valor añadido y mercados establecidos. Hay dos tipos de subvenciones, una de 50.000 € para evaluar la viabilidad de la innovación presentada y otra, denominada de demostración, prueba y escalabilidad, cuya cuantía puede llegar hasta los 2 millones y medio de € e implica la financiación de hasta el 70% del proyecto al que se otorgue.

La segunda vía de financiación se llama Fast Track to Innovation (FTI). Dotada con 300 millones de € hasta 2020, está destinada a consorcios de entre 3 y 5 entidades que dispongan de tecnologías o innovaciones disruptoras bastante desarrolladas –esto es, que hayan superado tanto la fase experimental como la de pruebas– y estén por ello listas para introducirse en el mercado. Es un tipo de subvención destinada a ayudar a las entidades a dar este último paso cuya cuantía puede alcanzar un máximo de 3 millones de €, facilitándose el 70% de la financiación a proyectos con afán de lucro y hasta el 100% a iniciativas mediante las que no se busque hacer negocio.

Finalmente, el EIC destinará otros 700 millones de € a promover la investigación colaborativa e inter-disciplinar para el desarrollo de nuevos avances tecno-científicos y tecnologías emergentes. Esta línea de financiación, denominada Future and Emerging Technologies Open, otorga subvenciones de hasta 3 millones de € a consorcios de al menos tres entidades dedicadas a este tipo de investigaciones. Además, si su éxito impulsa la introducción de innovaciones en el mercado, éstos podrán participar en un programa que catapulte su iniciativa empresarial con ayudas de hasta 100.000 €.

Tener una estrategia de Propiedad Industrial e Intelectual, clave para las PYMES

Como hemos afirmado un poco más atrás en este mismo artículo, el EIC afirma que sus fondos se destinarán a iniciativas que trabajen en innovaciones radicales, capaces de introducir en los mercados novedades con potencial para romper las cadenas de valor añadido establecidas. Cumplir con este requisito tiene una relación directa con la capacidad que tengan las empresas y emprendedores de inventar, demostrable, en gran parte, a partir del reconocimiento y respaldo legal que otorga una buena estrategia de Propiedad Industrial e Intelectual. Por ello preguntamos a Luis Guerra si el EIC exige a las empresas acreditar su apuesta por la innovación mediante el registro de una o varias patentes o modelos de utilidad. De no ser un requisito imprescindible a cumplir, también quisimos saber qué peso puede tener el registro de la Propiedad Industrial y/o Intelectual en la obtención de fondos procedentes del EIC. Guerra nos comentó que “el instrumento PYME busca empresas cuya ventaja competitiva pueda ser sostenible en el tiempo y claramente esto se consigue de manera diferente según el sector. La Propiedad Industrial /Intelectual en sus diferentes formas suele ser una manera habitual de demostrarlo, pero dependiendo del tipo de negocio/mercado es más o menos crítica. En muchos de los proyectos financiados es cierto que las empresas tenían tecnología propietaria (aquí se pueden ver todos), pero no es un elemento que se exija como tal”.

Ahora bien, Guerra también quiso aclarar que “el SME Instrument del EIC tiene 19 criterios de evaluación agrupados bajo tres epígrafes: Impacto (9 criterios), Excelencia (6 criterios) e Implementación (4 criterios). Cada epígrafe se evalúa sobre 5 puntos y la nota final se consigue multiplicando el impacto por 2 y dividiendo la excelencia y la implementación entre 2.

El criterio de evaluación referido al ámbito de la Propiedad Industrial e Intelectual tiene su peso y se encuadra en la parte de impacto, donde está claramente explicitado que se valorara laEvidencia de medidas realistas para garantizar la ‘libertad de operación’ (es decir, la posibilidad de explotación comercial), una estrategia convincente de protección del conocimiento, incluido el estado actual de la presentación de DPI (Derechos de Propiedad Industrial e Intelectual), propiedad de DPI y cuestiones de licencia. Requisitos normativos y / o normativos abordados “.