La importancia económica de la Semana Santa para varias ciudades españolas ha impulsado en ellas su registro como marca

Inmersos ya en la celebración de Semana Santa, periodo durante el que multitud de pequeñas localidades y capitales de provincia del Estado cobran un interés turístico inusitado con motivo de la celebración de eventos religiosos de honda tradición. Un ejemplo de las repercusiones de su efecto llamada lo pudimos conocer el pasado año, cuando supimos que Zamora recibió a 250.000 visitantes durante este periodo vacacional.

Además de la atracción que suscitan entre los creyentes, la salida en procesión de las imágenes de vírgenes, santos y otras celebraciones relacionados con la muerte y pasión de Cristo llaman la atención de muchas personas sin devoción alguna por la Iglesia Católica, a quienes atraen a causa de su interés cultural. Ello convierte la Semana Santa en una convocatoria señalada por haberse convertido en una fuente de ingresos importante que ayuntamientos, agrupaciones religiosas y empresas del sector servicios de las localidades donde se celebran eventos importantes tienen muy en cuenta.

La Semana Santa es ya una marca registrada reconocida en varias ciudades

En adición a los artículos publicados en prensa con respecto al indudable impacto económico de la Semana Santa, cabe comentar que éste ha quedado reflejado hasta en trabajos académicos, como es el caso del presentado por Emilio Javier Ramírez Roldan en la Universidad de Sevilla, concretamente en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, titulado “Impacto de la Semana Santa de Sevilla en el comercio de la ciudad. Apuntes históricos y actualidad”. Precisamente por ser conscientes de la importancia social, cultural y económica del evento, las autoridades municipales de Sevilla registraron como marca su Semana Santa en 1992.

 

El cartel de la Semana Santa de Sevilla de 2018, obra de Pepillo Gutiérrez Aragón

Otra gran ciudad de la provincia sureña como es Córdoba ya había convertido esta festividad religiosa en un signo distintivo dos años antes, si bien en esta ocasión no fue el ayuntamiento de la ciudad el que procedió a realizar en la OEPM los trámites necesarios para ello, sino la Agrupación de Hermandades y Cofradías, y ciñendo los términos del registro a la clase 16, referida a artículos de papel, de papelería y productos de imprenta.

La decisión de los hermanos y cofrades cordobeses quizá se inspiró en la tomada por la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Orihuela, que registró la Semana Santa de la ciudad en 1998.  A estos casos se suman otros como los de la Semana Santa de Crevillente o el más reciente de la Semana Santa Marinera de Valencia, registrada en 2016. En la mayoría de los casos, además de otros apartados de la Clasificación de Niza, todos los registros incluyen el número 41, relativo a los servicios de organización de actos culturales, educaciones y recreativos propios de la Semana Santa.

El registro de marca y algunas modificaciones de la próxima reforma de la Ley de Marcas

Dando este paso, quienes asumen buena parte de las responsabilidades derivadas de la organización de las procesiones y eventos religiosos multitudinarios que tienen lugar durante la Semana Santa se aseguran que terceros no aprovechen la coyuntura para lucrarse con los signos y símbolos a ellas asociados. Como se aclara desde la OEPM, registrar una marca supone la concesión de un título que otorga el derecho exclusivo a la utilización de un signo para la identificación de un producto o un servicio en el mercado. Pueden ser Marcas las palabras o combinaciones de palabras, imágenes, figuras, símbolos, gráficos, letras, cifras, formas tridimensionales (envoltorios, envases, formas del producto o su representación), sonidos y, por extensión, cualquier combinación de los signos anteriormente mencionados.

El 14 de enero de 2019 está previsto que entre en vigor una reforma parcial de la ley de marcas que armonizará el sistema de registro español con el sistema de marcas de la Unión Europea. El ajuste supondrá una serie de cambios, de entre los cuales uno de los más significativo será quizá el que afecta al signo distintivo.

A partir de la entrada en vigor de la reforma para que un signo distintivo pueda ser solicitado ante la Oficina Española de Patentes y Marcas tan sólo se exigirá que sea susceptible de representación, sin necesidad de especificar el medio empleado, siempre y cuando tanto público como autoridades competentes en la materia puedan determinar con claridad cuál es el objeto de la protección.

Otro cambio relevante del anteproyecto determina la prohibición de registrar como marca para productos o servicios, un signo si con anterioridad se ha solicitado para el mismo otra clase de protecciones como las otorgadas por las denominaciones de origen o las indicaciones geográficas, y siempre y cuando la entidad o persona autorizada en virtud de la legislación aplicable para ejercer los derechos derivados de las mismas, tenga el derecho a prohibir la utilización de una marca posterior.

Si quieres conocer como obtener rentabilidad de éstos y otros bienes intangibles lee la entrada que publicamos en este mismo blog

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