Análisis y comentarios sobre la última edición del Salón de Invenciones de Ginebra

Este año han proliferado los inventos centrados en el ámbito de la salud, la medicina, el cuidado del medio ambiente y la seguridad.

La pasada semana conocimos las cifras y resultados de la última edición del Salón de Invenciones, de Ginebra, evento de cuya celebración os informamos en la entrada publicada previamente en este blog y que tuvo lugar entre los días 11 y 15 de abril en la capital de Suiza.

Por repercusión y tamaño se trata de la convocatoria más importante del mundo en materia de invenciones, razón por la que acuden a ella creadores de todos los continentes con el fin de mostrar sus inventos a potenciales inversores. Este año el encuentro ha batido récords de participación. Según declaraciones de su fundador y presidente Jean-Luc Vincent, “ha cobrado una nueva dimensión manteniendo al tiempo su filosofía subyacente”.

Conscientes de la importancia del certamen celebrado en Ginebra, muchas organizaciones de inventores, oficinas de patentes, fundaciones y colegios profesionales de todo el mundo conceden galardones durante su transcurso, siendo la Oficina Española de Patentes y Marcas O.A. (OEPM) y la Fundación García Cabrerizo las dos entidades españolas que aprovechan su presencia en él para entregar sendos premios. Esta última entidad es además la encargada de canalizar la participación de los inventores/as españoles/as en el evento. A esta última edición han acudido nueve expositores españoles.

Éxito de la delegación española de inventores presentes en la exhibición

Según ha informado recientemente el despacho de abogados especializado en materia de Propiedad Industrial e Intelectual vinculado a la citada fundación, los inventos españoles han cosechado un éxito notable durante esta última edición del salón.

Dicho resultado ha quedado plasmado en la obtención de varias medallas: cuatro de oro, dos de ellas con felicitación del jurado incluida; dos de plata y tres de bronce. Entre otros ingenios, la delegación de inventores españoles ha presentado un motor gravitacional; un sistema de seguridad para ciclistas y una estructura deslizante para teléfonos inteligentes que hace posible el uso de aplicaciones innovadoras.

De entre todos los inventores españoles que han obtenido reconocimiento en esta edición del Salón de Ginebra destacan los nombres de Sergio Oliver Lagardera, quien recibió el premio de la OEPM por inventar una herramienta articulada especial para trabajar en espacios de difícil acceso, innovación que llevó al Salón Emilio Blasco Monter; y de Fernando Castro Rojas, que obtuvo el premio de la Fundación García Cabrerizo por la presentación de un implante dental de doble cuerpo que permanece estable incluso en caso de periimplantitis, proceso inflamatorio que afecta a los tejidos que rodean el implante dental y que ocasiona una pérdida del soporte óseo en el que se ha integrado.

 

Fotografía de la OEPM en la que aparece el premiado Emilio Blasco Monter junto a la representante de la OEPM en el salón.

También es de destacar que el Cercle des Dirigeants D´Entreprises de Ginebra otorgó a Blasco Monter el premio al Espíritu Emprendedor.

Una cuadragésimo sexta edición en la que han participado más inventores que nunca

Según las cifras definitivas facilitadas por la propia organización del Salón de Invenciones de Ginebra, a esta cuadragésimo sexta edición del salón han acudido finalmente 822 expositores de 40 países diferentes, cincuenta más que el total de asistentes registrados durante la edición de 2017, que han mostrado hasta mil invenciones.

La organización ha mostrado su satisfacción por tan brillantes resultados, haciendo hincapié en el hecho de que la gran mayoría de inventores/as han manifestado haber hecho buenos negocios y contactos de gran valor durante el transcurso de la exposición.

El nivel general de los inventos presentados crece todos los años, siendo esta una edición en la que, en palabras del propio Jean-Luc-Vincent, “han proliferado los centrados en el ámbito de la salud, la medicina, el cuidado del medio ambiente y la seguridad”.

Por otra parte el Gran Premio del Salón Internacional de Ginebra de este año ha ido a parar a Hong Kong, concretamente a manos de los inventores Carly Sy Lam y Chi Ho To, que lo han obtenido gracias a la creación de unas lentes para gafas provistas de unas micro-lentillas capaces de reducir drásticamente los efectos de la miopía, pudiendo ralentizar su progresión en un 60% en el caso de los niños.

Otros premios dignos de mención han sido el otorgado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) al inventor malasio Mohd Edyazuan Azni por la creación de un panel de cimentación ligero fabricado con fibras de hoja de palma y aceite que reduce la transferencia de calor; y el entregado por la Asociación Europea de Inventores (AEI) a Franck Savard y Christian Gauthier por la creación de un sistema de seguridad para bicicletas.

El nombre de todos los inventores/as del mundo premiados durante el Salón ha sido publicado en un documento que facilita la organización y que os acercamos a través del este enlace.

Algunas recomendaciones basadas en la experiencia para quienes barajen asistir a futuras ediciones

A falta de poder conseguir una entrevista con los dos inventores españoles galardonados este año, cuyas impresiones sobre lo acontecido en Ginebra os prometemos ofrecer en una próxima entrada, hemos tenido la oportunidad de hablar con Yeray Suárez, inventor y emprendedor canario que obtuvo una medalla de oro y el Premio de la Fundación García Cabrerizo en 2015 gracias a la creación de un ingenioso sistema de puertas y bisagras de fácil colocación. Él mismo lo fabrica y comercializa bajo el nombre de “Milukadoors”.

Yeray Suárez nos comenta que cuando decidió acudir al Salón de Ginebra “no había una empresa montada alrededor del sistema (eran unos prototipos creados por mí totalmente funcionales) y asistió a la feria “con la única intención de tener la posibilidad de enseñar el sistema a IKEA, por su facilidad de montaje y por su packaging totalmente plano y optimizado, ellos eran los que a priori podían sacar más partido al invento”.

Suárez Invitó a IKEA a asistir al salón pero la firma de origen sueco declinó asistir a la feria comentando Suárez que no trabajaban con diseñadores externos.

Pero el revés inicial sufrido por el joven inventor español tuvo pronta compensación. Los premios fueron una de las mayores sorpresas del salón de Ginebra de aquel año. El sistema Milukadoors se llevó una medalla de oro, el reconocimiento del jurado y el premio García Cabrerizo. Suárez nos comenta que los galardones “validaban mi invento como un buen producto, a lo que se sumó la sorpresa de que el público asistente quisiera comprar las puertas que exponíamos”

Pese a ese éxito que, haciendo una analogía con el mundo del cine, podría considerarse de “crítica y público”, Suárez nos confiesa que recibir los premios tampoco le fue de gran utilidad para afianzar su negocio, principalmente por la falta de difusión mediática que tuvo en nuestro país la obtención de tan buenos resultados en el Salón de Ginebra.

El inventor del sistema Milukadoors nos aclara que “bien usados pueden ayudar, pero depende siempre del inventor dar a conocer lo que hace y mostrar lo que ha ganado; los premios dan credibilidad y cierto prestigio al invento pero, mirando las cosas con perspectiva, si hubiese dedicado el importe que emplee en ir a Ginebra a realizar una buena campaña de marketing y comunicación hubiera conseguido mejores resultados. Aún así Suárez destacó que su asistencia al acontecimiento le fue de gran utilidad “me sirvió mucho para aprender, para convivir e intercambiar impresiones con otros inventores españoles y para disfrutar del buen sabor de boca que deja el haber sido premiado a escala internacional”.

Además de facilitarnos sus impresiones personales, nuestro entrevistado quiso también brindar una serie de consejos prácticos para quienes estén pensando acudir a futuras ediciones del Salón de Invenciones de Ginebra o a acontecimientos similares. En concreto comentó “mi consejo a los inventores que quieran participar es que se lo preparen bien, que inviten a todos los posibles interesados en su invento (yo me equivoqué sólo invitando a Ikea), que tengan una web montada alrededor de él (aunque sólo sea una Landing Page, para captar correos de interesados) y que lleven prototipos funcionales”.

Como conclusión, Suárez afirmó que los inventores han de tener claro qué tipo de feria se ajusta mejor a lo que ofrece su invento, ya que no todas son ideales para captar posibles inversores. Con respecto a su caso aseveró que “hubiera sido mejor asistir a una feria de mobiliario internacional que a una feria de inventos”.

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