“España tiene una fuerte capacidad emprendedora y excelentes institutos de investigación.”

Publicamos la entrevista que hemos mantenido con María Luisa Hernández Latorre, tercera de las mujeres españolas que optan este año a recibir el premio europeo a la mujer innovadora, galardón que se otorgará el próximo 22 de junio. Hernández Latorre es licenciada en Ingeniería Industrial (Universidad Politécnica de Valencia) que lleva más de una década al frente de Ingelia, compañía de base tecnológica radicada en la capital levantina que co-fundó en 2005 con el objetivo de desarrollar los recursos tecnológicos necesarios para poder utilizar el proceso de carbonización hidrotermal a escala industrial.

Ideado en 1913 pero relegado al olvido por el auge de la industria del petróleo, el citado proceso permite transformar los residuos orgánicos (biomasa) en materiales de carbono que pueden ser empleados en la bio-industria. En 2007, gracias a la colaboración científica con el Instituto de Tecnología Química (ITQ) de la Universidad Politécnica de Valencia, Ingelia consiguió su objetivo: fundar una avanzada planta industrial de Carbonización Hidrotérmica de biomasa (HTC) y conseguir convertirla en una de las más avanzadas de Europa.

 

Recientemente hemos sabido que usted está entre las tres mujeres españolas que han sido nominadas para la obtención del premio Europeo a la Mujer Innovadora ¿Cómo valora la noticia? ¿Qué beneficios considera puede traer su nominación al proyecto empresarial de Ingelia?

Se trata de un excelente reconocimiento a la labor de innovación realizada por Ingelia al más alto nivel europeo. Tengo el honor de liderar un gran equipo de profesionales y expertos internacionales y este reconocimiento es una recompensa también para ellos que reconoce nuestra labor en los últimos años.

¿Qué razones le impulsaron a co-fundar Ingelia en el año 2005?

El proyecto de desarrollo tecnológico de Ingelia inicia como una idea en el año 2007 y las razones que me impulsaron a llevar a cabo este proyecto fueron varias: la visión de una enorme oportunidad de negocio creada en el sector de valorización de materia orgánica húmeda, la responsabilidad de contribuir a la creación de valor en la sociedad y la inquietud de aprender y mejorar nuestra gestión de residuos desarrollando un proyecto de innovación industrial.

Su empresa produce a escala industrial y comercializa biocarbón y fertilizantes líquidos utilizando el procedimiento de carbonización hidrotermal, que tras ser desarrollado en 1913 prácticamente no se aplicó durante más de 90 años ¿A qué considera que se debe este olvido?

El proceso químico HTC fue descubierto en laboratorio en el año 1913 por el Premio Nobel de Química Friedrich Bergius y no fue desarrollado a nivel industrial debido a que en aquel tiempo se apostaba por otro tipo de combustibles como los derivados del petróleo. Fue en el año 2006 cuando el Instituto Max Planck en Potsdam (Berlín) retomó las investigaciones en HTC y organizó un workshop eligiendo a doce empresas europeas para establecer una colaboración. Ingelia participó en este workshop hasta el año 2009 a partir del cual inicia la colaboración científica con el Instituto de Tecnología Química (CSIC-UPV) donde trabaja con investigadores de reconocido prestigio como el Prof. Avelino Corma y el Dr. Michael Renz.

Ingelia se fundó a mediados de la primera década del siglo XXI y, con apenas tres años de vida, sobrevino la crisis económica ¿Cómo pudieron afrontar esos años y conseguir sacar adelante la empresa?

Ingelia ha cerrado tres ampliaciones de capital en 2009, 2012 y 2014, incorporando inversores a la compañía y aumentando su balance hasta casi 10 millones de € invertidos en el proyecto. En plena crisis económica, Ingelia crece gracias a la excelencia de su proyecto y al proceso de internacionalización que puso en marcha abriendo delegaciones inicialmente en UK, Italia y Bélgica y en general en otros países de la Unión Europea. El compromiso del equipo de Ingelia y la disposición de herramientas financieras de la Comisión Europea, Incentivos Regionales, Enisa y CDTi para financiación de la innovación, han facilitado el desarrollo del proyecto. La coordinación con los agentes de su entorno y la involucración de los mismos en el proyecto ha sido clave para el éxito del proyecto de Ingelia.

Su empresa comercializa productos de un valor añadido muy alto ¿Qué compañías compiten actualmente con Ingelia en el mercado internacional y qué lugar ocupa su empresa actualmente en él?

Ingelia construyó y puso en marcha en el año 2010 la primera planta industrial en el mundo que funciona con la tecnología HTC. Esta tecnología permite valorizar todos los residuos orgánicos, de cocinas, lodos de depuradora, industrias agroalimentarias y restos verdes agrícolas que representan el 50% de la cantidad de residuos generada, transformándolos en biomateriales. El proyecto se dirige a un mercado en pleno crecimiento que a día de hoy es de 150 millones de toneladas anuales en Europa.

Ingelia se sitúa como líder en su sector a nivel mundial con una ventaja competitiva de cinco años respecto a sus principales competidores. El sector HTC crece en número de empresas e institutos de investigación e Ingelia tras finalizar la fase de desarrollo tecnológico consolida su posición de liderazgo con dos plantas industriales en el mercado en Valencia e Immingham (UK) y acuerdos comerciales para la construcción de dos plantas adicionales en Italia y Escandinavia en 2018.

Hace poco supimos que una de las razones por las que la mayoría de start-ups no consigue estabilizarse en el mercado es la falta de protección de sus bienes intangibles ¿Cómo han afrontado dicha protección en Ingelia?

Ingelia mantiene una sólida estrategia de inversiones en I+D y ha desarrollado un plan de protección de su Propiedad Intelectual basada en el mantenimiento de la ventaja competitiva y su posición de liderazgo. Realiza inversiones continuas en I+D para el desarrollo de nuevas aplicaciones de la tecnología y productos HTC y protege sus resultados mediante patentes, realizando publicaciones y participando en conferencias de prestigio especializadas.

Desde su experiencia ¿Considera que los emprendedores en España tienen conciencia de la importancia que tiene proteger de forma adecuada los resultados de sus investigaciones (activos intangibles)?

Creo que España tiene una fuerte capacidad emprendedora y un excelente grupo de institutos de investigación. Hace falta mejorar la coordinación entre los mismos y salir de nuestra esfera de confort adquiriendo un compromiso por los proyectos de innovación. El emprendedor debe disponer de las herramientas financieras necesarias para proteger la innovación e invertir en su introducción en el mercado.

¿Cuántos de los procedimientos y productos innovadores que han desarrollado han decidido patentar? Sus patentes ¿Las han solicitado a escala Europea o mundial? ¿Han recibido asesoría legal para ello?

Ingelia dispone a día de hoy de catorce patentes internacionales a nombre de la empresa que forman parte de su valor estratégico. Las patentes han sido desarrolladas por nuestro director tecnológico Dpl. Ing. Martin Hitzl, socio de Ingelia que colabora con un despacho de asesoría específica internacional para la redacción de las patentes, protección de los derechos y vigilancia de la propiedad intelectual.

Según hemos podido conocer, Ingelia mantiene un acuerdo de colaboración científica con el Instituto de Tecnología Química (ITQ) de la Universidad Politécnica de Valencia. Dicho acuerdo ¿Regula los procesos de transferencia tecnológica entre la citada Universidad e Ingelia? ¿En qué términos beneficia a ambas partes?

Ingelia mantiene un acuerdo de colaboración con el ITQ para el desarrollo conjunto del proceso HTC y nuevas aplicaciones de los productos. Ingelia e ITQ disponen de patentes conjuntas y el acuerdo prevé beneficios en base a royalties por cada unidad de Ingelia que se instala en el mercado, según la capacidad de producción de biocarbón. Esta modalidad ha permitido a Ingelia disponer para su proyecto de un equipo de investigadores de primer nivel desde el inicio del proyecto y al ITQ le permite obtener ingresos a largo plazo que aumentan con la introducción de la tecnología en el mercado.

¿Qué opinión tiene de la forma de canalizar y organizar los procesos de transferencia tecnológica entre Universidad y Empresa? Teniendo en cuenta su experiencia ¿Cambiaría algo de ese proceso?

Hace falta mejorar la coordinación entre los grupos de investigación y los emprendedores, incluso incluyendo al equipo tecnológico en los órganos de toma de decisión o administración de la empresa. Es necesario dotar al emprendedor de medios específicos de financiación para proyectos de innovación incluyendo la colaboración para el desarrollo de standards y procedimientos administrativos de legalización para la puesta en el mercado de los proyectos de innovación.

¿Qué opina sobre quienes consideran que una excesiva relación entre empresa y universidad podría condicionar en exceso el enfoque de las investigaciones y la distribución de los fondos económicos entre disciplinas científicas? En el sentido de que se abandonarían aquellas disciplinas consideradas “menos rentables” para privilegiar las desarrolladas en campos de la ciencia cuyos resultados pudieran generar potenciales beneficios en un mercado.

La empresa que realiza innovación debe trabajar estrechamente con los institutos de investigación con el objetivo de llevar al mercado la innovación realizada. Los fondos disponibles se invierten con criterio de rentabilidades a más largo plazo que las inversiones tradicionales, teniendo en cuenta que una vez en el mercado el proyecto innovador dispone de posibilidades de crecimiento mucho mayores y por tanto es necesario definir una financiación específica para el proyecto. Ingelia trabaja con financiaciones en condiciones flexibles adaptadas al proyecto innovador.

¿Ha percibo la señalada “brecha de género” durante el desarrollo de su carrera profesional, sea en el ámbito científico o en el de los negocios al afrontar la creación de Ingelia? Desde su experiencia en ambos campos de actividad ¿Qué acciones considera sería oportuno llevar a cabo para terminar con dicha brecha?

Creo que la incorporación de la mujer en el mundo emprendedor y en los puestos directivos de las empresas es una necesidad, existe una gran cantidad de mujeres en Europa con nivel alto de formación que pueden representar una mejora indiscutible para nuestro tejido productivo aumentando el porcentaje de innovación exitosa en las empresas y por tanto su crecimiento.

Está demostrado que empresas que han incorporado mujeres en sus órganos de administración han experimentado una mejora de sus resultados, en mi opinión debido a un enriquecimiento en el proceso de toma de decisiones. Yo me he sentido siempre integrada y cómoda en el ámbito científico y de negocios, llevando a cabo una coordinación con todos los agentes indistintamente de su género, con el objetivo de sumar, aportar y crear valor.

Para terminar, os ofrecemos el vídeo que la organización ha grabado a María Luisa Hernández Latorre con objeto de presentar su nominación a los premios

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