Así nació la vía de trazabilidad logística más utilizada en todo el mundo

Las vacaciones de verano, donde nos alejamos de la rutina del día a día de nuestra vida profesional, pueden dar pie a que demos con la clave de esa innovación a la que le damos vueltas en la cabeza. Eso fue lo que le sucedió a uno de los creadores del código de barras, quienes buscaban como adaptar el código morse para representar los datos que identificaran automáticamente los productos y que permitiese agilizar el cobro de los mismos en la línea de cajas. La petición que indujo a Bernard Silver y Joseph Woodland a desarrollarlo partió de un empresario propietario de una cadena de supermercados que acudió a la universidad a pedir ayuda.

Un empresario pregunta en la Universidad

La primera solicitud de patente del código de barras fue presentada en 1949 por Bernard Silver y Joseph Woodland. Ambos diseñaron este sistema de identificación automática de productos hoy extendido universalmente como respuesta a la demanda que hiciera, pocos años antes, en la Universidad de Drexler, el propietario de una cadena de supermercados. El empresario acudió a la alta institución educativa, donde Woodland impartía clases desde el final de la Segunda Gran Guerra, solicitando la ayuda de ingenieros para desarrollar un sistema que permitiese agilizar el cobro de los productos en la línea de cajas.

Bernard Solver, compañero de estudios de Woodland, propuso a éste asumir el reto de solventar el problema que el empresario quería resolver. Poco tiempo después, su empeño por hallar un sistema estandarizado que posibilitara el registro rápido, automático y barato de cualquier tipo de producto llevó a Woodland incluso a abandonar sus clases por un tiempo.

La bombilla se encendió en la playa

Retirado en casa de sus abuelos, situada en Miami, un buen día, sentado en la playa, mientras pensaba en adaptar el código morse, que conocía bien a causa de haber participado en la Segunda Guerra Mundial, para representar los datos que quisieran conocerse de los productos, Woodland hundió su mano en la arena. Al desplazarla hacia sí deslizándola, sus dedos dejaron cuatro surcos de diferente grosor sobre el terreno. Fue entonces cuando, según su propia confesión, pensó que podía crear un código análogo al morse pero empleando líneas de diverso grosor para codificar los datos de los productos en lugar de puntos y rayas. Ya con esa idea en la cabeza, trazó un círculo sobre la arena de la playa con los dedos de la mano…Al pensar que sería genial que el sistema pudiese, además, leerse en cualquier dirección.

Un primer intento de relativo éxito

Y así lo diseñó junto con Solver. La primera patente del código de barras que presentaron les fue reconocida en 1952, cuando Woodland ya llevaba un año trabajando para IBM. Dato que será relevante décadas después. La citada patente reconocida presentaba un un boceto de código de barras circular, poco parecido al sistema actual. Como suele ocurrir multitud de veces con los inventos, aquel primer código de barras no tuvo salida comercial. Al depender de un haz de luz demasiado potente como para poder fabricarse a gran escala, no resultaba útil para la logística de los negocios. Así las cosas, Silver y Woodland decidieron vender la patente de su código de barras a la empresa Philco, que a su vez hizo lo propio, terminando en poder de la firma RCA. Esta última compañía fue propietaria de la patente hasta 1969.

Más recursos y financiación llevaron al triunfo comercial

Poco después, gracias al apoyo de la Association of Food Chains, patronal de las empresas dedicadas a la distribución y comercialización de productos alimenticios, RCA montó un grupo de trabajo para que trabajara afanosamente en el desarrollo de un modelo de código de barras. Cuya fabricación a gran escala fuera posible. A él se sumaría, en 1971, la compañía IBM, donde Woodland, como ya sabemos, trabajaba desde 1951. Su protagonismo fue clave en el desarrollo del nuevo sistema, que finalmente recibió el nombre de UPC (Universal Product Code) y se estrenó en un supermercado de Ohio en 1974.

Una revolución para la logística a escala mundial

En la actualidad, 45 años después de su creación, el código de barras verticales con números en su parte inferior es la vía de trazabilidad logística más utilizada en todo el mundo. No sólo ofrece información sobre la procedencia, lote y fecha de caducidad de productos alimenticios. También brinda información sobre herramientas tecnológicas, medicamentos, servicios hospitalarios…Se estima que, diariamente, se escanea la información contenida en los códigos de barras de 5.000 millones de productos en todo el mundo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s