Archivos Mensuales: agosto 2019

La Horchata de chufa de Valencia, un producto con sello D.O.P

Con la entrada de hoy acabamos nuestra serie dedicada a contaros cómo paliar el calor en verano. Para hacerlo hemos decidido escribir sobre la horchata, una de las bebidas que mejor se vende durante los meses de más calor. Elaborada con chufa de Valencia, se trata de una bebida saludable, refrescante, cien por cien vegetal y que goza además de la Denominación de Origen Protegida (D.O.P) y su correspondiente sello. 

 

Imagen extraída de la galería de fotos del Consejo Regulador de la Horchata de chufa de Valencia.

Los alimentos con el sello D.O.P son productos cuya calidad se debe a características del medio geográfico y cuya producción, transformación y elaboración se realiza siempre en una zona geográfica delimitada, de la que toman el nombre.

Que un alimento cuente con un sello distintivo en el que se lean las siglas D.O.P significa que es originario de un lugar cuyas especiales características naturales, ambientales y hasta socio-demográficas influyen decisivamente en su excepcional calidad. Normalmente se refiere a una región, aunque también, en ocasiones, puede referirse a un país.

Al tratarse de una garantía de máxima calidad, los productos que lo poseen conforme a las normas establecidas por el Consejo Regulador llevan un sello distintivo. Sólo si el envase de la horchata que estemos consumiendo dispone de él, tendremos la garantía de que está elaborada con chufa de Valencia.

Para que una horchata luzca el sello D.O.P se especifica que la producción de las chufas con las que está elaborada se realizará exclusivamente a partir de tubérculos de la variedad población de chufa (Cyperus esculentus L. var. sativus Boeck.), obtenidos o multiplicados y cultivados en terrenos de los siguientes términos municipales: Albalat dels Sorells, Alboraya, Albuixech, Alfara del Patriarca, Almàssera, Bonrepòs i Mirambell, Burjassot, Foios, Godella, Meliana, Moncada, Paterna, Rocafort, Tavernes Blanques, València y Vinalesa. A parte deben de reunir una serie de requisitos en su elaboración. 

Además de su selecta materia prima ¿Qué es lo que distingue a la chufa de Valencia, cuya composición podéis encontrar aquí, del resto? Pues tanto su modo de cultivo como de secado, procesos que han de realizarse siguiendo estrictamente los cánones que dicta la tradición. 

Según éstos, el tubérculo estará en el campo entre ocho y nueve meses, periodo tras el cual habrá de secarse artesanalmente, de forma natural, siguiendo un proceso que recuerda al curado del jamón y se mantiene igual desde hace siglos y hace posible que el tubérculo conserve todas sus propiedades nutrientes. Avaladas científicamente por investigadores, gracias a estas propiedades la horchata es una bebida que ayuda a controlar el colesterol, potencia el crecimiento y modula la tensión arterial, entre otros efectos saludables, como se publicó en este reportaje que os invitamos a leer. 

En la actualidad la bebida valenciana por antonomasia se sirve en horchaterías de toda España y hay cientos de establecimientos que la elaboran artesanalmente pero, sin duda, en el corazón de la Alboraia están algunas de las mejores.

 Otra opción es degustar en casa la auténtica horchata fresca, algo que ha hecho posible el dueño de una  horchatería de la Alboraia, que bajo la marca comercial Xufatopía ha lanzado este verano el primer “take away” de horchata fresca del mercado, para que el consumidor pueda disfrutar de ella en cualquier lugar. Su logotipo es un cerebro compuesto por gotas y numerosos colores, que quiere expresar el proceso de innovación y creatividad que ha precedido su puesta en el mercado.

 Os dejamos con este vídeo donde se muestra el proceso de elaboración de la Hortacha de chufa de Valencia.

 

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Un verano con sabor a helado para paliar el calor

Un verano con sabor a helado para paliar el calor

En esta serie de entradas veraniegas en la que os hemos ofrecido distintas maneras de paliar el calor no podía faltar que habláramos para combatirlo del helado. Hoy su consumo es popular en todo el mundo y eso en parte se debe a la aparición de la primera heladera, patentada por Nancy Johnson en Estados Unidos, y que derivará en 1913 en la invención de una máquina continua para fabricar helados que facilitó su producción. En nuestro país su mayor consumo se produce en los meses estivales y la innovación en el sector está protagonizada principalmente  por los heladeros artesanos. 

Algunos apuntes de la historia del helado

El origen del helado nos hace viajar a oriente donde árabes y chinos fueron precursores en la formulación de bebidas frías mezclando  frutas, miel y nieve; aunque también hay relatos históricos en los que se cuenta que Nerón ya en el año 62 d.C. agasajaba a sus invitados con este tipo de brebajes. Las fórmulas de estas exquisiteces, tan apreciadas y sólo destinadas a las clases mejor posicionadas socialmente y a la realeza, eran atesorados enigmas.

Se le atribuye a Marco Polo, tras su periplo por Asia Central y China, la introducción en la Europa del siglo XIII de un sistema que permitía realizar helados como tal sin depender de un recurso tan efímero en esa época como era la nieve. Este sistema basado en la circulación de agua y salitre por el exterior de un recipiente que en su interior contiene los ingredientes de la mezcla, va a producir los primeros helados documentados de la historia. A esta importación asiática se le debe que conozcamos a los polos con el apellido de aquél insigne viajero veneciano. Y serán los italianos los encargados de popularizar en occidente la refrescante delicatessen.

Inicialmente y debido a la estrecha relación que existía entre los territorios italianos y la Corona de Aragón durante los siglos XIV y XV la innovación culinaria llegó a la Península Ibérica donde encuentra buena aceptación y disponibilidad de materia prima, diversidad de frutos y almendras, que se convertirán posteriormente en todo un clásico de la mezcla heladera. A partir de entonces se inicia la historia de una protoindustria especializada en tan singular plato y que en España iniciará su desarrollo a finales del siglo XIX. Esta aventura empresarial coincide en el tiempo con la patente que en 1843 es registrada por Nancy Johnson en Estados Unidos, y que derivará en 1913 en la invención de una máquina continua para fabricar helados que en gran medida facilita su producción y populariza su consumo. 

Imagen de la primera heladera comercializada en 1903

El helado made in Spain

En relación a la producción de helados en el ámbito de la Unión Europea, el último informe de EUROSTAT publicado en agosto de 2018 sitúa a Alemania como el mayor productor europeo con 517 millones de litros, desbancando del primer puesto del ranking a la producción italiana. España ocupa el cuarto lugar detrás de Francia y su producción alcanza los 320 millones de litros aumentando su producción en relación al ejercicio anterior.

En España, el 85% de todo el mercado en volumen y valor está vinculado a diez grandes grupos empresariales, donde la Asociación Española de Fabricantes de Helados controla en torno al 55% del mercado. Por Comunidades Autónomas Cataluña es la que alberga el 25% de las empresas heladeras de nuestro país, seguida por Madrid (18%), Comunidad Valenciana (15%) y Andalucía (9%). (*)

ANHCEA, una experiencia de cooperación en el sector heladero a tener en cuenta 

De gran importancia en nuestro país es la producción de helados de carácter tradicional con una cuota de ventas muy significativa entre los que destaca en número los situados en la Comunidad Valenciana, y es allí donde la Asociación Nacional de Helados Artesanos (ANHCEA) desde 1985 realiza una actividad de acompañamiento con el objetivo de fomentar, desarrollar y promover el sector heladero artesano, facilitando la prestación de servicios de apoyo y asistencia a sus asociados y promoviendo todas aquellas actividades que contribuyan al progreso del sector. Representa alrededor de 2.500 heladerías, de las cuales un 45 % pertenecen a la provincia de Alicante, un 39% a la de Valencia y un 16 % a la de Castellón. En ellas se da empleo a unas 8.900 personas y supone un valor económico que supera los 60 millones de euros.

Su presidente, Marco Miquel Servet, en la entrevista publicada en junio de 2018 y que desde aquí recomendamos leer, cuenta que “los artesanos tenemos más capacidad de interactuar con nuestros clientes, al dominar todo el proceso, desde la recepción de ingredientes, la fabricación y la venta final. Además, el artesano tiene mucha más facilidad de ir introduciendo nuevos sabores con mucha mayor rapidez en sus heladerías, la innovación viene principalmente desde el sector artesano”.

Un sector con una marcada temporalidad

La marcada temporalidad del sector, más de la mitad de la producción de helados en España concentra su consumo en los tres meses estivales es algo que también subraya el presidente de ANHCEA “En España es muy difícil la desestacionalización del helado, cuando llega septiembre ya ves a la gente que te indica (pronto cerrareis ya ¿verdad?) a diferencia de otras nacionalidades que sí lo consumen todo el año como alimento. Aquí sí se toma en invierno, pero en restaurantes o en el propio domicilio, pero aún cuesta entrar en una heladería en invierno. Que la tendencia esté cambiando marca un futuro más esperanzador.”

Finalmente destacamos de sus palabras las que visibilizan el esfuerzo de pequeños empresarios de gran tradición heladera que extienden parte de su actividad laboral allí donde poseen una heladería “Aunque originariamente la mayoría de los empresarios de ANHCEA son originarios de la Comunidad Valenciana, concretamente de las ciudades de Ibi y Xixona. Allí residen entre octubre y marzo. Entre abril y septiembre se trasladan allá donde tienen sus heladerías para iniciar la campaña. Se trata de un fenómeno sociológico peculiar, pues las familias completas residen en dos lugares distintos a lo largo del año. Pero a nivel de negocio quedan pocas heladerías abiertas en dichas ciudades.”

El sector de los helados empieza a calentar motores allá por el mes de febrero y participa activamente con el apoyo de ANHCEA en el Salón Internacional de Panadería, Pastelería, Heladería y Café INTERCOSIP, en cuya última edición se dieron cita cerca de 22.000 asistentes, para conocer 293 empresas de 65 países y donde se celebra también el Campeonato de España de heladería artesana.

Añadir que la compañía de helados más antigua de España, fundada en 1892 es la Ibense Bornay que este año está cambiando su marca de forma gradual por La Ibense 1892. El pasado año la firma recibió el premio a la innovación a nivel internacional en la feria Gulfood. 

Alrededor de esta industria han surgido múltiples registros de Propiedad Industrial, tanto para la forma de presentación del helado, diferentes máquinas para su fabricación y helados comestibles (componentes) como éste que encontramos en Espacenet registrado por Pedro Massanet Giménez. Podríamos afirman, sin temor a equivocarnos, que esta industria sabe y conoce cómo gestionar sus bienes intangibles. 

Un dato curioso: La Universidad de Alicante cuenta con el único título reconocido oficialmente, Experto Universitario en elaboración artesanal de helado. 

(*) Datos obtenidos del Informe de Alimentación en España 2017  MERCASA.

Para mayor detalle en relación a la historia del helado pincha aquí. 

Un utensilio manual para mover el aire y refrescarnos

En entradas anteriores de este blog os hemos hablado de diversos instrumentos que nos ayudan a paliar el calor del verano como el ventilador y el aire acondicionado. Hoy nos vamos a centrar en la historia del que es, sin duda, uno de los instrumentos más ancestrales y que aún hoy se utiliza; el abanico. 

 Un utensilio manual para mover el aire y refrescarnos que todavía las mujeres utilizan mucho en nuestro país. Antiguamente también los utilizaban los hombres. Se trataba de modelos más pequeños, generalmente de color negro, que llevaban en el bolsillo de la levita. Hoy, considerado como un complemento de moda es además un objeto muy utilizado como merchandising. En la actualidad  existen multitud de modelos de abanicos.

 

Su origen es dudoso pero muchos lo señalan en las cálidas tierras egipcias. Objeto esencial en las culturas orientales como la china y la japonesa, mientras en la primera se usaba esencialmente durante la celebración de ceremonias, en la segunda su utilización estaba más ligada a lo cotidiano como la ceremonia del té o a lo artístico en el atrezo teatral. 

Estructura del abanico

El abanico tiene una estructura muy sencilla:  Se compone de varillas. Una serie de tiras rectangulares que pueden estar hechas de diferentes materiales (caña, bambú, plástico) todas iguales entre sí tanto de ancho como de largo) y perforadas por igual en uno de sus extremos.

Otro elemento es el denominado clavillo que une las varillas (engarzándolas por su extremo perforado) de un extremo a otro con una cabeza por un lado y que se remacha por el extremo de salida para evitar que se salgan las varillas. Esto permite el giro de las varillas sobre este eje.

El país o paisaje es la tela (papel o cualquier otro material) que hace de membrana de unión de las varillas entre sí. El motivo de este “país” o membrana es muy variado, pudiendo ser hasta un bordado de telas y encajes. Otro componente son los padrones que los entendidos califican como el escudo que protege al abanico y sus varillas del desgaste y los golpes cuando el abanico está cerrado. En su elaboración suelen estar implicados artesanos grabadores, pintores y hasta escultores si el material con el que se confecciona lo requiere. 

El Abanico en España

A Europa no llegaría hasta el siglo XVI y fue introducido por los navegantes y comerciantes portugueses. Su uso se extendió en Europa a través de la península Ibérica donde nuestro país jugó un papel importante, ya que según los historiadores fue en España donde se inició su fabricación aunque serían los abaniqueros italianos y franceses los que adquirieron mayor notoriedad gracias, se señala, a las medidas protectoras que recibieron de sus gobiernos. Hoy en día en estos países ya no se fabrican abanicos, mientras que en España aún perdura la industria abaniquera.  

A finales del siglo XVIII ya se fabricaban abanicos en toda España aunque el mayor centro de producción se encontraba en Valencia. Pero si hubo un año crucial para esta industria en nuestro país fue 1802 ya que se inaugura la Real Fábrica de Abanicos

Muchos atribuyen que su uso no sólo como elemento de moda o adorno, sino para paliar el calor ha hecho que perdure una industrial abaniquera que se sigue concentrando principalmente en Valencia. Hoy en día, los grandes artesanos y artistas se sitúan en Aldaya (municipio de la Comunidad Valenciana).

 

Mujer abanicándose en una terraza de Lizarra/Estella (Navarra)

 Un ejemplo de ello lo encontramos en  Abanicos Aparisi creada en 1.888 por Vicent Aparisi que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos e innovar en sus diseños y que gracias a ello, hoy cuenta con una trayectoria empresarial centenaria.  En la actualidad la firma exporta sus productos a los cinco continentes porque ha sabido, sin duda, buscar nichos de mercado alternativos como ser portador en sus abanicos de publicidad de diferentes marcas y eventos. 

En su página web señalan que aunque los modernos métodos de impresión y el moldeado por inyección de las piezas hayan cambiado la naturaleza del abanico, el proceso final de montaje es todavía desempeñado de manera artesana por trabajadores especializados.

En la actualidad el objetivo de la marca se centra en reintroducir el abanico como complemento de moda a nivel mundial. En su blog nos revelan los modelos más solicitados este verano.

Por su naturaleza, la modalidad de propiedad industrial quizás más adecuada para proteger un abanico sea el diseño industria. En este sentido, en la base de datos DesignView se pueden encontrar más de 900 abanicos registrados como diseños en España.

Si queréis saber más sobre el abanico y conocer su lenguaje de comunicación y de cómo se ha utilizado como instrumento de seducción en una época visitar https://es.wikipedia.org/wiki/Abanico

Artilugios prácticos para que tu sombrilla playera no vuele

El perfil de una costa multicolor

Kilómetros de playas españolas se redefinen a todo color durante estos días de verano, éstas forman parte de los 7.879 kilómetros de costa que el Instituto Geográfico Nacional registra, y que sitúa a España en el vigésimo octavo lugar a nivel mundial de este ranking. En un proceso que podríamos definir como de creación colectiva no consciente en el que miles de personas participan de una construcción efímera y en constante cambio que dibuja sobre las costas de nuestro país una serpenteante línea discontinua. También se podría definir como un ecosistema que año tras año regresa desplegando su mosaico multicolor para protegernos del sol en las largas jornadas veraniegas que pasamos en la playa. Una estrecha hilera formada por cientos de miles de sombrillas.

La sombrilla ocupa un lugar privilegiado entre los trastos que solemos acarrear cuando decidimos ir a pasar un día de playa, la acompañamos con cubos, palas, toallas, algo de lectura, una nevera y unos bocatas, pero es la sombrilla el lugar alrededor de la que todo se va a disponer cuando lleguemos a la arena. Muchos de nosotros compartimos el recuerdo del momento en el que se decidía dónde situar nuestro centro de operaciones, para otros el lugar exacto era toda una tradición. Ese recuerdo colectivo también se acompaña del momento en el que plantábamos la sombrilla y el mayor o menos esfuerzo con que la arena se resistía a ello, o cómo nos las ingeniábamos para mantenerla fijada al suelo cuando un golpe de viento intentaba arrebatarnos nuestro pequeño refugio.

Eureka bajo el sol

Estas experiencias seguro que han jugado un papel decisivo a la hora de la creación y comercialización de algunos de los artilugios desarrollados con el fin de facilitar la tarea de la instalación, o bien de impedir ese momento en el que una sombrilla vuela sin rumbo y que se convierte en una amenaza a los bañistas que disfrutan de un día de sol y viento. Y no son pocos los productos que nos encontramos en el mercado en este sentido a los que se suman algunos otros que aún no han sido comercializados, aunque sí se ha solicitado su registro como modelos de utilidad en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).

Iniciamos el repaso de algunos de estos ingenios con los que han optado por mecanismos que utilizan los recursos disponibles en las playas para contribuir a su anclaje, entre ellos podemos encontrar el fija sombrillas con base portátil para playas de arena y piedras cuya solicitud de modelo de utilidad data de 2011 y que presenta una memoria descriptiva en la que se detalla que la fijación del parasol al suelo se hace mediante un tubo hueco que aloja en su interior el mástil de la sombrilla vinculado a un dispositivo que a modo de sombrero invertido o de cuenco se rellena con los materiales disponibles que tengamos a mano.

Dibujo que ilustra el Fija sombrillas con base portátil para playas de arena y piedras

Otro sistema que comparte con el anterior generar una resistencia utilizando los materiales de los que disponemos in situ es el presentado como modelo de utilidad a la OEPM en 2009. Su inventor, Benjamin De Wolff, un fotógrafo alemán afincado en Ibiza lo tuvo claro cuando disfrutaba con su familia de un día de sol y viento en la playa de playa de Benirrás, cuando varias sombrillas volaron por los aires provocando el enfado de los que recibieron el golpe y el apuro de las personas que no podían evitar el despegue de éstas. Su invento se está comercializando en alianza con un empresario industrial alemán con el nombre de Solboy. Su mecanismo, que difiere de otras invenciones principalmente por el material en el que está fabricado, un saco de tela, hace a su vez la función de bolsa de playa.

Producción 100% española

Otras invenciones centran su desarrollo en mejorar la eficacia del sistema de excavación, este es el caso de Clavafácil, que con su sencillo mecanismo logra excavar en un segundo un mini túnel vertical sin apenas esfuerzo y sin la necesidad de agacharse, algo que agradecen mucho las personas con movilidad reducida. El material elegido para su diseño es el acero inoxidable que garantiza el paso del tiempo y enfrenta la implacable corrosión marina.

Instrucciones de uso de Clavafácil

El producto se fabrica en las instalaciones de RCM y su proceso de distribución se gestiona directamente por parte del fabricante, que también es el impulsor del modelo de utilidad. Aunque la empresa no nos ha proporcionado el dato de unidades vendidas, el buen resultado en la comercialización del producto no es difícil de comprobar si nos fijamos en que una buena parte de sombrillas del levante español utilizan este sistema. Sistema que se dio a conocer haciendo demostraciones estivales en las playas repletas de futuros consumidores.

Quizá encontremos pronto a este fijador definitivo acompañando por defecto a las sombrillas que el mercado oferte, y que ya solo quede en nuestros recuerdos de infancia aquel esfuerzo que suponía agujerear una porción de arena y plantar con seguridad nuestra sombrilla.

Si quieres saber los derechos que se adquieren al registrar una innovación como modelo de utilidad visita nuestra web.