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Sonia María Rodríguez Huerta, una inventora de tan sólo 17 años

Nueve fueron los inventores/as españoles que, bajo el auspicio del despacho profesional especializado en propiedad industrial Oficina García Cabrerizo, acudieron a la pasada edición del Salón Internacional de Invenciones de Ginebra, celebrado entre los días 11 y 15 del pasado mes de abril, para mostrar sus creaciones.

Algunas de ellas obtuvieron varios premios, hito del que dimos cuenta en esta entrada publicada hace unas semanas en el blog. Tras redactarla reparamos en el hecho de que una de las inventoras premiadas, Sonia María Rodríguez Huerta, ganadora de una medalla de oro y del reconocimiento especial del jurado por la creación de un dispositivo para la retirada aséptica de excrementos caninos, era una estudiante de tan sólo 17 años.

Actualmente, Sonia compagina sus estudios de segundo de Bachillerato Nacional de España con los de segundo de Bachillerato Internacional, en el que, según sus propias palabras, se ha matriculado por tener “otra metodología de estudio”. Además, Rodríguez Huerta nos aclara que también estudia danza en la Royal Academy of Dance, habiendo alcanzado ya el grado Intermediate.

Al preguntarle sobre cuáles son las materias de estudio que más le apasionan, la inventora nos aclara que, si bien le gustan todas las asignaturas, siente una especial predilección por la literatura, razón por la que ha dedicado a ésta su monografía del Bachillerato Internacional. Además, la joven inventora nos confiesa que también le fascina la rama biosanitaria. De hecho ha optado por orientar sus estudios de bachillerato hacia dicho campo de conocimiento. Dentro de ella, sus asignaturas favoritas, afirma, “son biología y química”.

Esta brillante alumna de bachillerato también ha obtenido galardones en diferentes facetas; ella misma destaca “la medalla de bronce en el concurso nacional de danza clásica del año pasado, así como premios en baile contemporáneo, inglés, narrativa, microrrelatos, poesía, en certámenes para jóvenes talentos creadores, etc. Además, ha sido finalista en la Olimpiada Asturiana de Matemáticas y hace poco más de un mes obtuvo el tercer premio en la Olimpiada Filosófica Asturiana.

Aunque es una persona muy polifacética, la joven nos comenta que tiene claro el enfoque de su carrera académica hacia el campo biosanitario: biología o biotecnología. También espera poder completar su formación cursando una segunda carrera en el ámbito de las letras.

Jugar a inventar en un entorno estimulante

Al preguntarle sobre el origen de su pasión por inventar cosas, Rodríguez Huerta nos aclara que siempre le ha gustado “idear cosas. Cuando era pequeña era una aficionada loca de los Playmobiles y me dedicaba a construirles cosas útiles sin ningún sentido aparente. Con bolígrafos, cositas, telas… inventaba modos para subir cosas, poleas, cuando no sabía ni lo que era una polea”.

Esa inquietud por aportar soluciones a problemas prácticos siempre ha sido bien recibida por su entorno. Con respecto a ello, Sonia afirma que “familia, profesores, compañeros y amigos han comprendido y apoyado siempre todas mis inquietudes y mis ideas. Quiero destacar a mis abuelos y a mi tío Eduardo, que es incondicional. Mi entorno siempre me ha apoyado y ha confiado en mí desde que era pequeña”.

Sonia María Rodríguez Huerta muestra el diploma obtenido en el Salón Internacional de Invenciones de Ginebra (2018)

Sobre el invento premiado en el Salón de Ginebra

Según nos explica su propia creadora, el invento por el que recibió la medalla de oro y el reconocimiento del jurado durante la última edición del Salón Internacional de Invenciones de Ginebra “es básicamente un recoge-cacas, hablando mal y pronto; lo que hace es recoger la caca de las mascotas sin que tú tengas que hacer el nudo ni tener que tocarla, de manera totalmente aséptica”. Los motivos que impulsaron a la joven inventora a buscar esta solución están relacionados con el hecho de que “quería tener un perro y existía en casa el problema de la higiene”.

Como les sucediera a otros muchos inventores/as a lo largo de la historia, la primera recepción del invento descrito, gracias al que Sonia obtuvo su premio en Ginebra, no fue buena. Ella misma nos cuenta que “el invento se me ocurrió con ocasión de un concurso para emprendedores que había en mi colegio, San Ignacio de Oviedo. Pero a ellos no les gustó nada, así que participamos con otra idea sobre algo biotecnológico, completamente diferente; gracias a esa idea llegamos a ganar un concurso nacional hace dos años”.

Su inquietud por la inventiva permitió a la joven inventora conocer la existencia del Salón de gracias a la Fundación García Cabrerizo; “me enviaron la invitación y después, hablándolo con mis amigos, mis profesores y mi familia, que me apoyaron en la aventura del viaje, decidí ir…en pleno curso”. Lo que a tenor de los resultados obtenidos fue todo un acierto.

Cuando preguntamos a la estudiante si se le ha ocurrido aprovechar el éxito cosechado para obtener algún tipo de beneficio económico comercializando su invento nos aclara que “en un principio no, pero parece ser que debo pensar en ello, o eso es a lo que me han incitado, por lo que sí tendré que hacerlo. Se han dirigido a mí muchas empresas. Tengo muchas hojas con firmantes y gente interesada en producirlo, comprarlo o en venderlo”. En caso de decidirse a comercializarlo, Rodríguez Huerta asegura tener claro “lo que son y también para qué sirven una patente o un modelo de utilidad”.

En cualquier caso, llegue o no a ver triunfar su recogedor de excrementos de mascota en el mercado, Rodríguez Huerta declara que piensa seguir inventando “sí, tengo en mente muchas cosas pero, por lo que he visto, aquí no se pueden contar datos hasta que el producto esté patentado o modelizado de utilidad, así que la respuesta es sí, y tanto sola como con otras personas, compañeros y amigos”.

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“España tiene una fuerte capacidad emprendedora y excelentes institutos de investigación.”

Publicamos la entrevista que hemos mantenido con María Luisa Hernández Latorre, tercera de las mujeres españolas que optan este año a recibir el premio europeo a la mujer innovadora, galardón que se otorgará el próximo 22 de junio. Hernández Latorre es licenciada en Ingeniería Industrial (Universidad Politécnica de Valencia) que lleva más de una década al frente de Ingelia, compañía de base tecnológica radicada en la capital levantina que co-fundó en 2005 con el objetivo de desarrollar los recursos tecnológicos necesarios para poder utilizar el proceso de carbonización hidrotermal a escala industrial.

Ideado en 1913 pero relegado al olvido por el auge de la industria del petróleo, el citado proceso permite transformar los residuos orgánicos (biomasa) en materiales de carbono que pueden ser empleados en la bio-industria. En 2007, gracias a la colaboración científica con el Instituto de Tecnología Química (ITQ) de la Universidad Politécnica de Valencia, Ingelia consiguió su objetivo: fundar una avanzada planta industrial de Carbonización Hidrotérmica de biomasa (HTC) y conseguir convertirla en una de las más avanzadas de Europa.

 

Recientemente hemos sabido que usted está entre las tres mujeres españolas que han sido nominadas para la obtención del premio Europeo a la Mujer Innovadora ¿Cómo valora la noticia? ¿Qué beneficios considera puede traer su nominación al proyecto empresarial de Ingelia?

Se trata de un excelente reconocimiento a la labor de innovación realizada por Ingelia al más alto nivel europeo. Tengo el honor de liderar un gran equipo de profesionales y expertos internacionales y este reconocimiento es una recompensa también para ellos que reconoce nuestra labor en los últimos años.

¿Qué razones le impulsaron a co-fundar Ingelia en el año 2005?

El proyecto de desarrollo tecnológico de Ingelia inicia como una idea en el año 2007 y las razones que me impulsaron a llevar a cabo este proyecto fueron varias: la visión de una enorme oportunidad de negocio creada en el sector de valorización de materia orgánica húmeda, la responsabilidad de contribuir a la creación de valor en la sociedad y la inquietud de aprender y mejorar nuestra gestión de residuos desarrollando un proyecto de innovación industrial.

Su empresa produce a escala industrial y comercializa biocarbón y fertilizantes líquidos utilizando el procedimiento de carbonización hidrotermal, que tras ser desarrollado en 1913 prácticamente no se aplicó durante más de 90 años ¿A qué considera que se debe este olvido?

El proceso químico HTC fue descubierto en laboratorio en el año 1913 por el Premio Nobel de Química Friedrich Bergius y no fue desarrollado a nivel industrial debido a que en aquel tiempo se apostaba por otro tipo de combustibles como los derivados del petróleo. Fue en el año 2006 cuando el Instituto Max Planck en Potsdam (Berlín) retomó las investigaciones en HTC y organizó un workshop eligiendo a doce empresas europeas para establecer una colaboración. Ingelia participó en este workshop hasta el año 2009 a partir del cual inicia la colaboración científica con el Instituto de Tecnología Química (CSIC-UPV) donde trabaja con investigadores de reconocido prestigio como el Prof. Avelino Corma y el Dr. Michael Renz.

Ingelia se fundó a mediados de la primera década del siglo XXI y, con apenas tres años de vida, sobrevino la crisis económica ¿Cómo pudieron afrontar esos años y conseguir sacar adelante la empresa?

Ingelia ha cerrado tres ampliaciones de capital en 2009, 2012 y 2014, incorporando inversores a la compañía y aumentando su balance hasta casi 10 millones de € invertidos en el proyecto. En plena crisis económica, Ingelia crece gracias a la excelencia de su proyecto y al proceso de internacionalización que puso en marcha abriendo delegaciones inicialmente en UK, Italia y Bélgica y en general en otros países de la Unión Europea. El compromiso del equipo de Ingelia y la disposición de herramientas financieras de la Comisión Europea, Incentivos Regionales, Enisa y CDTi para financiación de la innovación, han facilitado el desarrollo del proyecto. La coordinación con los agentes de su entorno y la involucración de los mismos en el proyecto ha sido clave para el éxito del proyecto de Ingelia.

Su empresa comercializa productos de un valor añadido muy alto ¿Qué compañías compiten actualmente con Ingelia en el mercado internacional y qué lugar ocupa su empresa actualmente en él?

Ingelia construyó y puso en marcha en el año 2010 la primera planta industrial en el mundo que funciona con la tecnología HTC. Esta tecnología permite valorizar todos los residuos orgánicos, de cocinas, lodos de depuradora, industrias agroalimentarias y restos verdes agrícolas que representan el 50% de la cantidad de residuos generada, transformándolos en biomateriales. El proyecto se dirige a un mercado en pleno crecimiento que a día de hoy es de 150 millones de toneladas anuales en Europa.

Ingelia se sitúa como líder en su sector a nivel mundial con una ventaja competitiva de cinco años respecto a sus principales competidores. El sector HTC crece en número de empresas e institutos de investigación e Ingelia tras finalizar la fase de desarrollo tecnológico consolida su posición de liderazgo con dos plantas industriales en el mercado en Valencia e Immingham (UK) y acuerdos comerciales para la construcción de dos plantas adicionales en Italia y Escandinavia en 2018.

Hace poco supimos que una de las razones por las que la mayoría de start-ups no consigue estabilizarse en el mercado es la falta de protección de sus bienes intangibles ¿Cómo han afrontado dicha protección en Ingelia?

Ingelia mantiene una sólida estrategia de inversiones en I+D y ha desarrollado un plan de protección de su Propiedad Intelectual basada en el mantenimiento de la ventaja competitiva y su posición de liderazgo. Realiza inversiones continuas en I+D para el desarrollo de nuevas aplicaciones de la tecnología y productos HTC y protege sus resultados mediante patentes, realizando publicaciones y participando en conferencias de prestigio especializadas.

Desde su experiencia ¿Considera que los emprendedores en España tienen conciencia de la importancia que tiene proteger de forma adecuada los resultados de sus investigaciones (activos intangibles)?

Creo que España tiene una fuerte capacidad emprendedora y un excelente grupo de institutos de investigación. Hace falta mejorar la coordinación entre los mismos y salir de nuestra esfera de confort adquiriendo un compromiso por los proyectos de innovación. El emprendedor debe disponer de las herramientas financieras necesarias para proteger la innovación e invertir en su introducción en el mercado.

¿Cuántos de los procedimientos y productos innovadores que han desarrollado han decidido patentar? Sus patentes ¿Las han solicitado a escala Europea o mundial? ¿Han recibido asesoría legal para ello?

Ingelia dispone a día de hoy de catorce patentes internacionales a nombre de la empresa que forman parte de su valor estratégico. Las patentes han sido desarrolladas por nuestro director tecnológico Dpl. Ing. Martin Hitzl, socio de Ingelia que colabora con un despacho de asesoría específica internacional para la redacción de las patentes, protección de los derechos y vigilancia de la propiedad intelectual.

Según hemos podido conocer, Ingelia mantiene un acuerdo de colaboración científica con el Instituto de Tecnología Química (ITQ) de la Universidad Politécnica de Valencia. Dicho acuerdo ¿Regula los procesos de transferencia tecnológica entre la citada Universidad e Ingelia? ¿En qué términos beneficia a ambas partes?

Ingelia mantiene un acuerdo de colaboración con el ITQ para el desarrollo conjunto del proceso HTC y nuevas aplicaciones de los productos. Ingelia e ITQ disponen de patentes conjuntas y el acuerdo prevé beneficios en base a royalties por cada unidad de Ingelia que se instala en el mercado, según la capacidad de producción de biocarbón. Esta modalidad ha permitido a Ingelia disponer para su proyecto de un equipo de investigadores de primer nivel desde el inicio del proyecto y al ITQ le permite obtener ingresos a largo plazo que aumentan con la introducción de la tecnología en el mercado.

¿Qué opinión tiene de la forma de canalizar y organizar los procesos de transferencia tecnológica entre Universidad y Empresa? Teniendo en cuenta su experiencia ¿Cambiaría algo de ese proceso?

Hace falta mejorar la coordinación entre los grupos de investigación y los emprendedores, incluso incluyendo al equipo tecnológico en los órganos de toma de decisión o administración de la empresa. Es necesario dotar al emprendedor de medios específicos de financiación para proyectos de innovación incluyendo la colaboración para el desarrollo de standards y procedimientos administrativos de legalización para la puesta en el mercado de los proyectos de innovación.

¿Qué opina sobre quienes consideran que una excesiva relación entre empresa y universidad podría condicionar en exceso el enfoque de las investigaciones y la distribución de los fondos económicos entre disciplinas científicas? En el sentido de que se abandonarían aquellas disciplinas consideradas “menos rentables” para privilegiar las desarrolladas en campos de la ciencia cuyos resultados pudieran generar potenciales beneficios en un mercado.

La empresa que realiza innovación debe trabajar estrechamente con los institutos de investigación con el objetivo de llevar al mercado la innovación realizada. Los fondos disponibles se invierten con criterio de rentabilidades a más largo plazo que las inversiones tradicionales, teniendo en cuenta que una vez en el mercado el proyecto innovador dispone de posibilidades de crecimiento mucho mayores y por tanto es necesario definir una financiación específica para el proyecto. Ingelia trabaja con financiaciones en condiciones flexibles adaptadas al proyecto innovador.

¿Ha percibo la señalada “brecha de género” durante el desarrollo de su carrera profesional, sea en el ámbito científico o en el de los negocios al afrontar la creación de Ingelia? Desde su experiencia en ambos campos de actividad ¿Qué acciones considera sería oportuno llevar a cabo para terminar con dicha brecha?

Creo que la incorporación de la mujer en el mundo emprendedor y en los puestos directivos de las empresas es una necesidad, existe una gran cantidad de mujeres en Europa con nivel alto de formación que pueden representar una mejora indiscutible para nuestro tejido productivo aumentando el porcentaje de innovación exitosa en las empresas y por tanto su crecimiento.

Está demostrado que empresas que han incorporado mujeres en sus órganos de administración han experimentado una mejora de sus resultados, en mi opinión debido a un enriquecimiento en el proceso de toma de decisiones. Yo me he sentido siempre integrada y cómoda en el ámbito científico y de negocios, llevando a cabo una coordinación con todos los agentes indistintamente de su género, con el objetivo de sumar, aportar y crear valor.

Para terminar, os ofrecemos el vídeo que la organización ha grabado a María Luisa Hernández Latorre con objeto de presentar su nominación a los premios

“Se puede exportar tecnología a todo el mundo sin necesidad de estar en Silicon Valley”

La pasada semana publicamos la primera de las entrevistas que hemos mantenido con las mujeres españolas que optan este año a recibir el Premio Europeo a la Mujer Innovadora. En esta segunda y penúltima entrega de la serie, ya que tres son las nominadas, os acercamos las opiniones de Alicia Asín, ingeniera informática y co-fundadora y CEO de Libelium, compañía de base tecnológica que lleva más de una década diseñando y fabricando hardware y software para redes de sensores inalámbricos.

Durante estos años, Asín –y su socio David Gascón– han logrado convertir su firma en un proveedor de referencia a escala internacional para ingenieros, integradores de sistemas y consultores que facilitan soluciones de gestión basadas en el desarrollo del llamado “IoT” (Internet of Things) para los sectores de actividad más variados: desde la agricultura hasta la provisión de servicios en el ámbito urbano, pasando por la sanidad. Actualmente Libelium tiene 60 trabajadores, exporta sus sistemas a 120 países y continúa creciendo.

ALICIA ASIN ( CEO DE LIBELIUM ) / 01/03/2018 / FOTO : OLIVER DUCH

Recientemente hemos sabido que usted está entre las tres mujeres españolas que han sido nominadas para la obtención del premio Europeo a la Mujer Innovadora ¿Cómo valora la noticia? ¿Qué beneficios considera puede traer su nominación al proyecto empresarial Libelium?

Ser finalista de este premio ya es un triunfo porque supone estar entre las mujeres europeas más destacadas. Cualquier reconocimiento es positivo pero este es especial por proceder de la Comisión Europea y por la repercusión que genera. Todos los premios son positivos para Libelium, tanto si es la empresa quien los recibe como si nos los otorgan a cualquiera de los dos socios co-fundadores. Conllevan una gran visibilidad que nos permite dar a conocer nuestra tecnología en todo el mundo y, por tanto, facilitarnos nuevas oportunidades de negocio.

Una década en alas de la tecnología

¿Qué razones le impulsaron a co-fundar Libelium en el año 2006? Una empresa arriesgada teniendo en cuenta que, durante esos años, el “Internet Of Things” parecía más una tendenciaa futuro” que un mercado consolidado…

En 2006 nadie hablaba de IoT. David Gascón y yo estábamos terminando nuestros estudios de ingeniería informática y vimos una oportunidad en las redes de sensores inalámbricas, por lo que empezamos a construir nuestra plataforma tecnológica; hoy ha conseguido llegar a más de 120 países en todo el mundo.

Hemos podido leer que la voluntad por desarrollar su carrera profesional en el ámbito de las tecnologías sin tener que abandonar España fue uno de los motivos que le impulsaron a crear su propia empresa. Interpretamos por ello que marchar a otros países es una decisión mayoritaria entre los profesionales de su sector ¿Es tan acusada la fuga de cerebros de nuestro país? ¿Qué considera necesario cambiar en el ámbito académico y/o laboral para revertir esa tendencia?

Nosotros decidimos quedarnos en España por decisión personal y Libelium es la demostración de que se puede exportar tecnología a todo el mundo sin necesidad de estar en Silicon Valley. Pero lo cierto es que viajamos constantemente para participar en conferencias y eventos del sector. El mundo y los negocios cada vez son más globales y eso es algo que las nuevas generaciones lo tienen muy presente. Como país, deberíamos aspirar a que nuestros jóvenes creen empresas interesantes y competitivas, en lugar de que vean como el mayor logro entrar a trabajar en multinacionales tecnológicas extranjeras. Queda mucho por hacer, tanto en recursos como en mentalización.

Su empresa nació en 2006, actualmente tiene 60 trabajadores/as y exporta sus sistemas de sensorización a 120 países. Más de una década de actividad y crecimiento durante los años en los que el azote de la crisis económica ha sido más fuerte. La pregunta es casi obligada ¿Cómo pudieron afrontar los años más duros de la crisis económica teniendo en cuenta que ésta se desencadenó en 2008, cuando Libelium apenas tenía dos años de vida?

La empresa se constituyó en noviembre de 2006 por lo que la crisis llegó en nuestro primer año de vida. Siempre hemos tenido como objetivo la cuenta de resultados. No montamos la empresa apoyándonos en subvenciones ni en inversores externos y eso nos ha permitido ser realistas y buscar ingresos desde el minuto uno, mediante la venta on-line. La proyección internacional y la innovación constante de nuestras soluciones para ciudades inteligentes, agricultura de precisión y salud digital nos han llevado hasta donde estamos actualmente.

Su empresa comercializa productos de un valor añadido muy alto ¿Qué compañías compiten actualmente con Libelium en el mercado internacional y qué lugar ocupa su empresa actualmente en él? ¿Puede el IoT ayudar realmente a afrontar los retos más importantes que se presentan a la humanidad durante los próximos años?

La tecnología de Libelium es muy horizontal. Eso significa que nuestras soluciones tienen aplicación en muchos sectores: agricultura, smart cities, medio ambiente, gestión de agua, logística, retail…Por eso no tenemos un único competidor que se pueda comparar con nosotros. Otras compañías centran su “expertise” en una solución única pero la plataforma de sensores Libelium es inter-operable, lo que permite conectar cualquier sensor a cualquier “cloud” a través de cualquier protocolo de comunicación. Ese es el secreto del éxito: construir un gran ecosistema que involucre a todos los partners del IoT.

El IoT es una revolución como lo fueron en su día la invención del ferrocarril o la máquina de vapor. Nuestra tecnología no solo ayuda a mejorar la vida de las ciudades sino también de las personas y de las empresas. ¿Cómo? Si hacemos más productivos los cultivos agrícolas, conseguiremos mejorar la producción de alimentos tan necesaria para dar de comer a una población mundial en crecimiento continuo. Si mejoramos la calidad del aire que respiramos y del agua que bebemos, mejoramos la salud de las personas al mismo tiempo que hacemos que las ciudades sean más sostenibles. Si ayudamos a que la industria sea más competitiva mediante la optimización de costes o la mejora continua de la cadena productiva, estamos poniendo los cimientos para que la generación de riqueza cree más y mejor empleo.

Apuesta por la investigación, el desarrollo y la obtención de certificaciones 

Hace poco supimos que una de las razones por las que la mayoría de “start-ups” no consigue estabilizarse en el mercado es la falta de protección de sus bienes intangibles ¿Cómo han afrontado dicha protección en Libelium?

En Libelium hacemos i+d para la mejora continua de nuestros productos pero no creemos en el sistema de patentes para proteger nuestra innovación. Con los años hemos visto los elevados costes, no sólo de patentes sino de defensa y pleitos para hacerlas valer después, y hemos entendido que simplemente es un juego del que quedan fuera las empresas pequeñas. Además, hay que tener en cuenta la rápida obsolescencia tecnológica. En su lugar, preferimos utilizar esos recursos para innovar continuamente.

¿Cuántas de las innovaciones que han desarrollado como proveedores de sistemas desensorización para desarrollar el IoT han decidido patentar? Sus patentes ¿Las han solicitado a escala europea o mundial? ¿Han recibido asesoría legal para ello?

En Libelium son más importantes las certificaciones internacionales que las patentes. Contamos con asesoría legal para toda la labor de certificación internacional de nuestros productos, que hemos llevado a cabo con una considerable inversión. Contamos con las certificaciones CE, IC, FCC, PTRB, Anatel

Sobre la relación entre la universidad y la empresa

Según hemos podido conocer, en un primer momento Libelium fue una “Spin Off” vinculada a la Universidad de Zaragoza, donde Ud se formó en Ingeniería Informática ¿Qué opinión tiene sobre la forma de canalizar y organizar los procesos de transferencia tecnológica entre Universidad y Empresa? Teniendo en cuenta su experiencia ¿Cambiaría algo de ese proceso?

La transferencia tecnológica y la relación entre Universidad Pública y Empresa ha mejorado mucho en los últimos años pero sigue siendo insuficiente. Bajo mi punto de vista, las escuelas de negocio han sabido hacerlo mucho mejor atendiendo las demandas de las empresas para generar una oferta educativa y emprendedora adecuada a la realidad del mercado. Hace falta mucho cambio en las estructuras educativas públicas para renovar procesos y elevar el nivel de excelencia que sería exigible en todos los niveles de la administración.

Hemos podido leer que le sorprende negativamente la falta de inclusión de asignaturas relacionadas con los negocios y las finanzas en los programas de educación superior de nuestro país, cuando es algo ampliamente extendido en otras latitudes ¿Cree que la aplicación práctica de los resultados de una investigación científica o técnica, entendida esta como su transformación en bienes y servicios de potencial éxito en un mercado concreto, debería ser un baremo a considerar en los méritos curriculares a acumular por ingenieros y científicos para hacer carrera en la academia?

La relación entre la Universidad y el sector empresarial tiene que ser más fluida y más líquida. Existe una brecha real entre el talento que sale de las universidades actualmente y las habilidades y conocimientos que demandamos desde las empresas. Hay que fomentar los estudios de ingenierías entre las nuevas generaciones, pero orientados también al desarrollo de negocio, no sólo de productos y de i+d sino de comercialización de bienes y servicios para un mercado cada vez más global y cambiante.

¿Ha recibido la llamada de alguna universidad o instituto de formación para impartir clases mediante las transmitir los conocimientos que ha adquirido al frente de Libelium durante estos años?

Constantemente, pero mi actividad prioritaria es la dirección de Libelium. Colaboro de forma puntual con algunas instituciones educativas y con entidades que me invitan a diferentes jornadas pero muchas veces me es difícil cuadrar todos los compromisos que tengo en la agenda con los viajes y el seguimiento del negocio.

¿Qué opina sobre quienes consideran que una excesiva relación entre empresa y universidad podría condicionar en exceso el enfoque de las investigaciones y la distribución de los fondos económicos entre disciplinas científicas? En el sentido de que se abandonarían aquellas disciplinas consideradas “menos rentables” para privilegiar las desarrolladas en campos de la ciencia cuyos resultados pudieran generar potenciales beneficios en un mercado.

La Universidad tiene que estar al servicio del mercado laboral y de las empresas y no al revés. El objetivo de la educación tiene que ser la formación de personas para su empleabilidad y contribución al desarrollo de la riqueza del país. Y en materia de investigación sucede lo mismo. Con todo el respeto hacia los investigadores, mi opinión es que los recursos se tienen que destinar a proyectos que tengan utilidad en el mercado: para las empresas, para las personas y para el desarrollo en general. ¿En qué lugar deja esto a la investigación básica entonces? Considero que es imprescindible, pero aquí añadiría que se deberían asegurar las financiaciones para estos proyectos de forma que aseguremos que puedan concluirse.

Consideraciones de género basadas en la experiencia

Ha percibo la señalada “brecha de género” durante el desarrollo de su carrera profesional, sea en el ámbito científico o en el de los negocios al afrontar la creación de Libelium? Desde su experiencia en ambos campos de actividad ¿Qué acciones considera sería oportuno llevar a cabo para terminar con dicha brecha?

Fui de las pocas ingenieras informáticas de mi promoción y sigo siendo de las pocas mujeres que dirigen una empresa tecnológica. Aún hoy tengo que escuchar algunas voces que dicen que me dan determinados premios por ser mujer.

Nunca he sido partidaria de las cuotas ni de la discriminación positiva pero sí que creo firmemente que se debe promover la igualdad para que ninguna mujer tenga que renunciar a su carrera profesional por su familia. Y eso empieza por la co-responsabilidad de la gestión del hogar.

Las medidas de conciliación dentro de las empresas son necesarias pero resultan insuficientes si siempre somos las mujeres las que nos tenemos que ocupar de la gestión doméstica y no es una responsabilidad compartida. Por otra parte, hay que tomarse en serio el fomento de las ingenierías entre las jóvenes estudiantes de hoy para que puedan acceder a los puestos de dirección de las empresas en el futuro. Si no, la brecha salarial seguirá existiendo.

Os dejamos con el vídeo de presentación que los organizadores han realizado a nuestra entrevistada y con una nota del centro CEVIPYME

NOTA

Desde el centro CEVIPYME somos conscientes de las particularidades en la protección de invenciones del sector de las tecnologías de información como muestra la reciente publicación del folleto:Invenciones implementadas por ordenador y estamos de acuerdo en que el sistema de Patentes no debe ser la única solución para las empresas, todas las estrategias de protección son válidas siempre que resuelvan las necesidades de la pyme. Sin embargo, el cambio rápido de tecnología puede ser minimizado con la vía de concesión acelerada de patentes (CAP) por el que las patentes se conceden en 6 meses, los costes de la defensa pueden ser reducidos utilizando los procedimientos de mediación y el arbitraje como alternativa a resolución de conflictos y realmente la única herramienta de defensa frente a terceros de una PYME es disponer de un registro de propiedad industrial.

“Pensé que para liderar en primera persona la transferencia de la tecnología la mejor vía era crear una spin-off”

Entrevistamos a María Pau Ginebra, una de las tres mujeres españolas que optan este año a recibir el Premio Europeo a la Mujer Innovadora. En 2013 co-fundó una empresa de base tecnológica que fabrica bio-implantes óseos a partir de los hallazgos de varias investigaciones realizadas en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

El pasado 20 de marzo difundimos en este mismo blog los nombres de las tres españolas que optan este año a recibir el Premio Europeo a la Mujer Innovadora, galardón mediante el que desde la Comisión Europea se brinda un merecido reconocimiento público a emprendedoras de todo el continente. En especial, se presta atención a quienes hayan demostrado su capacidad para levantar proyectos empresariales prósperos a partir de los resultados de investigaciones punteras, a ser posible realizadas en sectores productivos clave para la consecución de los objetivos que marca el plan Horizonte2020.

Como decimos, de las 12 finalistas nominadas para recibir este prestigioso premio tres son españolas: Maria Pau Ginebra, Alicia Asín y María Luisa Fernández Latorre. La cifra representa la cuarta parte del total. Con objeto de conocer algo más de cerca su trayectoria y logros profesionales decidimos entrevistar a cada una de ellas.

Hoy os acercamos el fruto de la mantenida con Maria Pau Ginebra, Catedrática del Departamento de Ciencia de los Materiales e Ingeniería Metalúrgica de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) de Barcelona; Directora de la División de Biomateriales del Centro de Investigación en Ingeniería Biomédica de la UPC; Investigadora Asociada del Instituto de Bioingeniería de Catalunya; y co-fundadora, Presidenta y Asesora Científico-técnica de Mimetis, firma especializada en el diseño, fabricación y validación clínica de injertos óseos biomiméticos con varios avances patentados en dicho campo.

Entre los últimos hitos que ha conseguido la compañía está el haber sido seleccionada para participar en el proyecto europeo MaxiBone, concretamente en la fase de validación preclínica de biomateriales fabricados a medida mediante una técnica de bio-impresión tridimensional. El proyecto ha recibido una subvención de 320.000 €.

A continuación os acercamos las respuestas de la Doctora M.P. Ginebra a nuestras preguntas sobre aspectos relacionados con la transferencia tecnológica, la protección de los bienes intangibles o la relación universidad-empresa, entre otros temas. Esperamos que os resulte interesante.

“El mundo académico es como una “isla” de conocimiento, que está desconectado del “continente” de la realidad. Es necesario tender muchos puentes que unan estos dos mundos”

Recientemente hemos sabido que usted está entre las tres mujeres españolas nominadas para la obtención del premio Europeo a la Mujer Innovadora ¿Cómo valora la noticia? ¿Qué beneficios considera puede traer su nominación al proyecto empresarial “Mimetis”?

Es muy reconfortante recibir una noticia de este tipo. Haber llegado a ser finalista es ya de por sí un reconocimiento al trabajo realizado no sólo por mi sino por todo mi equipo. Aparte de la alegría de ver que estamos remando en la dirección adecuada, esta nominación conlleva un reconocimiento social y ayuda a dar a conocer nuestro proyecto, por el prestigio que tienen estos premios.

¿Qué le impulsó a co-fundar una empresa como Mimetis en el año 2013?

La motivación vino del deseo de transformar en un producto real la tecnología que habíamos desarrollado en mi grupo de investigación, el grupo de Biomateriales, Biomecánica e Ingeniería de Tejidos de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), después de muchos años de trabajo.

Teníamos estudios científicos que mostraban las buenas propiedades de una nueva familia de materiales para regeneración ósea, y además de proteger la tecnología mediante patentes, pensé que para liderar en primera persona la transferencia de la tecnología la mejor vía era crear una spin-off de la UPC. El punto crítico fue contar con un equipo competente y con ilusión en el proyecto, formado por dos estudiantes de doctorado que conocían muy bien la tecnología, David Pastorino y Yassine Maazouz, y otro profesor de mi grupo de investigación, Javier Gil.

¿Cuáles son sus responsabilidades dentro de la empresa y cómo valora este primer lustro de actividad?

Actualmente soy la Presidenta y me encargo del asesoramiento científico y técnico. Estos casi cinco años han sido muy intensos y hemos abierto camino en muchos frentes. Sacar un producto al mercado en el campo de los dispositivos médicos no es nada fácil, hay un recorrido regulatorio largo y complejo. Mirando atrás realmente el balance es muy positivo; hemos avanzado bastante rápido y hemos aprendido mucho.

Su empresa comercializa productos de un valor añadido muy alto ¿Qué compañías compiten con Mimetis y qué lugar ocupa su empresa actualmente en el mercado internacional?

Hay grandes empresas que comercializan sustitutos óseos. Gran parte del mercado está ocupada por materiales de origen animal. El sector de los materiales sintéticos es más reducido pero está cobrando mucha fuerza en los últimos años y nuestro propósito es posicionarnos con un producto sintético pero diferenciado de los ya existentes. Nuestro producto representa un avance significativo porque está elaborado siguiendo un proceso más natural, más parecido al proceso fisiológico de remodelado del propio hueso. Mimetis está actualmente en el mercado nacional pero además tenemos un acuerdo de colaboración con opción de distribución con una compañía multinacional.

Sobre la protección de los resultados de las investigaciones

Hace poco supimos que una de las razones por las que la mayoría de start-ups no consigue estabilizarse en el mercado es la falta de protección de sus bienes intangibles ¿Cómo han afrontado dicha protección en Mimetis?

Como he mencionado Mimetis es una start‐up de la UPC. Al constituirse, la universidad acordó con la empresa cederle en exclusiva la licencia de diversas patentes presentadas por nuestro Grupo de Investigación. Actualmente estamos desarrollando nuevos productos y procesos que nos planteamos también proteger. Lo que está claro es que la presentación y el mantenimiento de patentes tiene un coste muy alto, que la empresa debe estar en condiciones de afrontar, y esto no es fácil.

¿Considera que la comunidad científica tiene conciencia de la importancia que tiene proteger de forma adecuada los resultados de sus investigaciones (activos intangibles)?

En el ámbito académico hay actualmente mucha presión por publicar. El sistema de evaluación al que están sometidos los investigadores hace que haya mucha competitividad y en muchos casos hay la tentación de buscar la rentabilidad a corto plazo, que se obtiene con los artículos publicados.

Patentar es un proceso complicado y largo, y además después de la patente es necesario hacer un seguimiento, y buscar como licenciarla al sector industrial. Todos estos mecanismos se escapan del ámbito académico y por esto muchas veces se descarta esta opción.

¿Cuántas de las innovaciones que han desarrollado en el campo de los bio-materiales han decidido patentar? Sus patentes ¿Las han solicitado a escala Europea o mundial? ¿Han recibido asesoría legal para ello?

Soy autora de 10 patentes, algunas de ellas a escala estatal y otras a escala europea. En la mayoría de ellas hemos recibido asesoramiento desde el Departamento de patentes de la UPC, y en algunos casos hemos recibido también asesoría por parte de agentes de patentes.

El difícil camino a emprender para transformar el avance científico en producto innovador

Teniendo en cuenta que usted ha desarrollado su carrera en el ámbito de la investigación científica dentro de la Universidad ¿Qué retos le resultó más difícil afrontar dentro del ámbito de los negocios? ¿Qué ha aprendido durante estos cinco años de actividad en Mimetis?

Hay dos aspectos que son especialmente complicados de afrontar para una persona que accede al mundo de las empresas de base tecnológica desde el entorno académico. Por una parte el tema regulatorio para productos del sector biomédico, que es muy complicado (aunque ciertamente menos que para el sector farmacéutico). Se deben cumplir muchos requisitos y el proceso para obtener la marca CE, que permite comercializar un producto,  es largo y costoso.

El segundo aspecto, que enlaza con el primero expuesto, es la necesidad de disponer de una cantidad sustancial de fondos para financiar todo el proceso. Este tipo de empresas tienen un periodo de latencia largo; hasta poder empezar a vender el producto y obtener ganancias gracias a ello puede pasar un tiempo considerable. En estos años me he dado cuenta de hasta qué punto el mundo académico, que es como una “isla” de conocimiento, está desconectado del “continente” de la realidad. Es necesario tender muchos puentes que unan estos dos mundos.

¿Qué opinión tiene de la forma de canalizar y organizar los procesos de transferencia tecnológica entre Universidad y Empresa? Teniendo en cuenta su experiencia de 5 años al frente de una firma de como Mimetis ¿Cambiaría algo de ese proceso?

Lo cierto es que se están haciendo esfuerzos para acelerar esta transferencia desde la Universidad a la empresa, y tender esos puentes de los que hablaba en la pregunta anterior. De hecho, mi universidad, la UPC, es puntera en este sentido, y tengo que decir que he disfrutado en primera persona del apoyo y asesoramiento que, con los medios limitados con los que cuenta, me han proporcionado el Programa Innova de apoyo a las spin-offs y el Departamento de patentes y licencias.

Creo que es indispensable que la Universidad cuente con más medios para articular programas de ayuda eficientes; y más aún ahora, cuando parece que ya no será posible que las Universidades presenten patentes a “coste cero”. Esto puede dificultar mucho la cultura de protección de la propiedad intelectual que se ha intentado impulsar en los últimos años.

Pros y contras del acercamiento entre el mundo académico y el empresarial

¿Qué opina sobre quienes afirman que la aplicación práctica de los resultados de una investigación científica, esto es, su transformación en bienes y servicios de potencial éxito en un mercado concreto, debería ser un baremo a considerar en los méritos curriculares de los científicos?

Estoy totalmente de acuerdo. Actualmente los méritos curriculares están muy restringidos a las publicaciones científicas, en parte porque es un criterio fácil de estandarizar y cómodo. Pero esto tiene un gran riesgo, el de frenar el espíritu emprendedor de los investigadores, que se adaptan al entorno y dejan de innovar porque les es más rentable, en términos de evaluación, publicar. Paradójicamente, con el ánimo de estimular la calidad de la investigación podemos estar matando la creatividad y la emprendeduría de los investigadores.

Por contra ¿Qué opina sobre quienes consideran que una excesiva relación entre empresa y universidad podría condicionar en exceso el enfoque de las investigaciones y la distribución de los fondos económicos entre disciplinas? En el sentido de que se abandonarían aquellas disciplinas consideradas “menos rentables” para privilegiar las desarrolladas en campos de la ciencia cuyos resultados pudieran generar potenciales beneficios.

De la misma manera que creo que se ha de valorar la transferencia de tecnología, también opino que es fundamental apoyar la ciencia básica. Muchos de los desarrollos tecnológicos de los que disfrutamos hoy no hubieran sido posibles sin los avances de la física o la química fundamentales.

La investigación básica y la investigación aplicada no son auto-excluyentes, hay que potenciar las dos, no tendría sentido potenciar una en detrimento de la otra. No es cierto que la investigación básica no sea rentable. Puede no serlo a corto plazo pero a largo plazo siempre lo es.

Algunas de las patentes registradas por la protagonista de nuestra entrevista las podéis ver aquí.

“Nuestra fajina hace más eficiente la recuperación de los terrenos afectados por incendios”

Entrevista con Francisco Antonio Corpas Iglesias, co-inventor de un material que mejora la recuperación de los terrenos afectados por el fuego

Hace un par de semanas escribimos una entrada en el blog donde informamos sobre la invención de un sistema para mejorar, acelerar y hacer más económica la recuperación de los terrenos afectados por el fuego. Dicho sistema está basado en el uso de un material sintético patentado por dos investigadores españoles: Francisco Antonio Corpas Iglesias, Jefe del Departamento de Materiales de la Universidad de Jaén; y Agustín Bermejo Fernández, fundador y Director Técnico Agroforestal en la firma Monte Vivo, S.L., empresa de servicios ambientales dedicada desde hace años a investigar en el desarrollo de prácticas sostenibles en el ámbito rural.

Hemos tenido la oportunidad de contactar con el primero de ellos, Francisco Antonio Corpas Iglesias, a quien hemos entrevistado para saber, entre otras cosas, cómo se financió la citada investigación, qué ventajas novedosas aporta al proceso de recuperación de terrenos y cuáles son las perspectivas comerciales que auguran a su invención.

Nuestro interlocutor es profesor titular en la Universidad de Jaén. Pertenece al Departamento de Ingeniería Química, Ambiental y de los Materiales, órgano encargado de organizar, desarrollar y coordinar la investigación y las enseñanzas en las áreas de Ingeniería Química, Tecnologías del Medio Ambiente y Ciencia de los Materiales e Ingeniería Metalúrgica. Desarrolla su actividad docente en la Escuela Politécnica Superior de Jaén, concretamente en el área de ciencia e ingeniería química.

En la imagen, Francisco Antonio Corpas. Fuente: Universidad de Jaen

¿Qué motivó a un equipo de investigadores/as de la Universidad de Jaén a trabajar en la creación de un material más eficiente para su uso como reparador de montes quemados?

El crecimiento en el número de grandes incendios forestales requiere contar con herramientas más eficientes para poder afrontar la restauración ambiental y recuperación ecológica de las zonas afectadas.

¿Durante cuánto tiempo han estado trabajando en la investigación gracias a la que han desarrollado este nuevo material? ¿Han dispuesto de algún tipo de ayuda económica procedente de fondos públicos para llevar a cabo su investigación?

El proyecto ha tenido una duración de 3 años y ha estado apoyado económicamente por la Agencia IDEA, que ha facilitado fondos para el mismo a través de su programa de incentivos para el fomento de la innovación y desarrollo empresarial en Andalucía (Orden de 9 de Diciembre de 2008 de incentivos para el fomento de la innovación y desarrollo empresarial de Andalucía).

¿Qué ventajas ofrece el sistema que han patentado con respecto a los empleados hasta el momento para regenerar la cubierta vegetal en terrenos de monte quemados?

El desarrollo de nuestra fajina trata de incrementar la eficiencia en el ámbito de los trabajos de restauración post – incendio, consiguiendo con respecto a los métodos tradicionales:

  • Ser más eficiente, reteniendo suelos forestales fértiles en las laderas de los montes incendiados. De acuerdo con Bochet (2015) las manchas/teselas de vegetación se consideran a menudo islas de fertilidad desde las que se favorece la regeneración vegetal y su posterior progresión, dadas las condiciones locales de suelo generadas.
  • Reducir el coste en torno a un 40%.
  • Minimizar los tiempos de instalación en campo; cada minuto que nos anticipemos estaremos reduciendo los riesgos de erosión por la lluvia. Desde que las barreras para control de erosión son instaladas, justo tras un incendio, se mejora la protección en los años inmediatamente posteriores, que es cuando la erosión suele ser mayor (Robichaud, 2009).
  • Reducir la contaminación de los lechos de ríos y las afecciones a infraestructuras urbanas, viales, etc., retrasar la colmatación de embalses y evitar la pérdida de calidad de aguas de consumo humano o uso agrícola.
  • Potenciar una mayor velocidad de regeneración de la cubierta vegetal y del ecosistema.
  • Nutrirse de materias primas no contaminantes y que actualmente son consideradas residuos industriales sin aplicación, que en consecuencia son depositadas en vertederos, lo cual es en sí un problema ambiental añadido. Ahora está muy de moda el concepto de “Economía Circular” y es eso precisamente lo que estamos fomentando.

Hemos sabido que han patentado este nuevo material junto con la empresa Agroforestal Monte Vivo. Dicha firma, ¿Fue constituida “ad hoc” para favorecer el proceso de transferencia tecnológica o se trata de una firma que existía con anterioridad?

Agroforestal Monte Vivo S.L. es una empresa que existía previamente, desde abril de 2006. Sus principales objetivos son la mejora de la calidad de vida de los habitantes en el medio rural, la mejora de la calidad de nuestros ecosistemas y el aprovechamiento de los recursos naturales de forma sostenible. Fue esta empresa la que, a través de la OTRI, acudió a la Universidad de Jaén con este proyecto, que finalmente ha llegado a materializarse.

¿Cómo se han cubierto los costes de la solicitud de patente? Ésta ¿Ha sido solicitada a escala estatal o también europea?

La patente es estatal de titularidad compartida entre la UJA y Agroforestal Monte Vivo S.L. Sus costes han sido sufragados por esta última, que cuenta con los derechos íntegros de explotación.

¿Qué perspectivas de éxito comercial le han augurado al sistema? ¿Tienen previsto exportarlo a mercados internacionales?

La potencialidad del producto es enorme ya que es aplicable en restauración de suelos degradados por incendios o por erosión generada por actividades humanas como sobrepastoreo, carboneo… Este hecho no es exclusivo de España, sino que es un fenómeno extensible a otros países, especialmente con clima mediterráneo.

La importancia de divulgar los resultados de las innovaciones científico-técnicas

Entrevista con Óscar Menéndez, director ejecutivo de la Asociación Española de Comunicación Científica

Cuando los medios de comunicación que no disponen de secciones especializadas en la materia informan sobre algún avance científico-técnico y/o su aplicación por una empresa al desarrollo de un producto innovador, suelen incurrir en el error de confundir frecuentemente el registro de marca con el de patente. En este mismo blog escribimos una entrada sobre los equívocos habituales que se dan entre marca y patente en la prensa y en otros ámbitos.

Os lo comentamos porque hace poco más de quince días, concretamente entre el 14 y 15 de febrero, tuvo lugar la Primera Jornada de Comunicación Científica en el marco de la séptima edición de “Transfiere”, Foro Europeo para la Ciencia, Tecnología e Innovación, en el que se celebraron más de 5.500 reuniones de trabajo entre representantes del ámbito empresarial, académico y científico-investigador de más de 5.300 grupos y 1.700 entidades públicas y privadas. Entre ellas la OEPM, que además de formar parte del comité organizador del evento participó en él y moderó la mesa redonda organizada bajo el título “Financiación, licencias, y recursos para el desarrollo en el mercado de la I+D”.

Estas Primeras Jornadas de Comunicación Científica celebradas durante el transcurso de la pasada edición de Transfiere fueron coordinadas y conducidas por la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC), que facilitó el contacto entre periodistas e investigadores y mostró a los asistentes algunas de las pautas a tener en cuenta cuando se informa sobre temas de actualidad científica.

Con objeto de conocer las conclusiones extraídas por la AECC tras su celebración, nos pusimos en contacto con Óscar Menéndez, que además de ser su responsable es el director ejecutivo de la entidad. Os acercamos sus respuestas agradeciéndole su disponibilidad.

 

¿Cómo valoran que un foro como Transfiere acoja por primera vez la celebración de una Jornada de Comunicación Científica?

Es algo muy positivo. Sabemos que lo que no se cuenta no existe y estamos encantados de que el Foro Transfiere se haya empapado de esta filosofía. Es muy importante innovar, pero es igualmente importante trasladar a la sociedad los resultados de estos avances. Además, cuando se comunica también se traslada el resultado de nuestro trabajo a otros ámbitos, como son nuestros inversores y jefes, y por supuesto a posibles inversores, además de la propia comunidad innovadora.

¿Consideran que la experiencia ha sido satisfactoria?

Completamente satisfactoria. Hemos disfrutado compartiendo nuestras habilidades de comunicación y viendo las de otras personas e instituciones. La respuesta de los asistentes ha sido excelente y tuvimos una jornada con mucha motivación y participación.

¿Cambiarán algún aspecto organizativo de cara a futuras convocatorias?

Claro, porque todo es mejorable. Estamos en ello, haciendo balance, intentando que las excelentes opiniones que hemos recibido no nos impidan hacer las cosas mejor.

¿Tienen previsto repetirla el año que viene y/o extenderla a otro tipo de foros?

Estamos hablando con el Foro Transfiere, aunque todavía queda mucho para la edición de 2019. Haremos, como hasta ahora, eventos en otros ámbitos, pero con una estructura diferente. Tenemos a la vista Ciencia en Redes 2018 y en breve anunciaremos también la continuidad de CerebroBoca.

¿Cuáles han sido las principales conclusiones que han extraído de esta Jornada de Comunicación Científica?

Creo que lo que hemos dicho antes, lo que no se cuenta no existe. Otra conclusión: las experiencias de los demás son el camino para aprender cosas nuevas y mejorar nuestras habilidades.

Como entidad dedicada durante más de 30 años a promover el periodismo y la comunicación científica en España, Europa e Iberoamérica. ¿Qué avances calificarían como más significativos y por qué?

El auge de las comunicaciones y de las redes sociales está permitiendo ampliar, como nunca, la colaboración entre personas e instituciones a las que antes considerábamos lejanas, por geografía o incluso por el tipo de actividad. Tenemos que aprovechar todas las herramientas para derribar esas barreras y conseguir que cada día se haga más y mejor comunicación.

¿Consideran adecuada la manera en que se divulgan las noticias referidas a la innovación y a los avances científicos y tecnológicos en España? ¿Qué medio o medios de comunicación destacarían por su buena labor de difusión?

Tenemos casi 400 personas asociadas. Hay, por lo tanto, centenares de ejemplos de los que podríamos hablar. No podríamos decir quién lo hace mejor porque la riqueza reside en que prácticamente cada uno de nosotros tenemos una forma diferente de comunicar. Y eso es lo que nos hace más grandes y mejores.

A su juicio, ¿Cuáles son los principales errores que cometen los periodistas y otros profesionales de la comunicación cuando difunden información y contenidos relacionados con los avances científicos y tecnológicos?

Los principales errores tienen su origen en general en la falta de especialización. La ciencia, el medio ambiente y la tecnología requiere de comunicadores expertos. Pero creemos que en general en España se hace muy buena comunicación científica.

Por otra parte ¿Creen que los científicos e investigadores están lo suficientemente implicados en esta labor de difusión?

Cada día lo están más. Y nuestra obligación es convencerles de la importancia de la comunicación y de que su papel es imprescindible es saber qué ciencia se hace en nuestro país.

¿Existe en España algún programa de formación sobre comunicación científica? ¿Creen que esa especialización es necesaria?

La especialización es imprescindible. Puede hacerse directamente en los medios, pero lo lógico es participar en algún curso. Tenemos cursos y máster de gran calidad en numerosos ámbitos, como en la Universitat Pompeu Fabra, la Universidad Carlos III o la Universidad Autónoma de Madrid, entre otras, además de numerosas jornadas y talleres.

Apuntar que en la página web de la OEPM existe un apartado sobre las preguntas más frecuentes que suscita la Propiedad Industrial que resuelve muchas dudas. Os recomendamos consultarla.

Además en nuestra web en el apartado protege tus derechos aclaramos, por ejemplo, que es Propiedad Intelectual y Propiedad Industrial, algo que en España se tiende a confundir.

Pese a la baja inversión, España mantiene el nivel de Europa en producción científica

Entrevista a J. Angel Menéndez Díaz, científico, divulgador y socio promotor de la empresa de Base Tecnológica Xerolutions S.L.

A finales del pasado mes de enero, en el último boletín de Vigilancia Tecnológica (VT) Biomasa Patentes –documento elaborado por Bioplat (Plataforma Tecnológica Española de la Biomasa)junto con el Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas) y la OEPM donde se recogen las solicitudes de patente presentadas sobre los últimos avances en tecnologías de conversión de la biomasa para la producción de energía– comprobamos que durante el último trimestre de 2017 se registraron cinco patentes procedentes de España.

Entre las citadas solicitudes de registro de patente está la vinculada a la creación de un proceso para producir gas de síntesis mediante calentamiento por microondas de sustratos orgánicos. Desarrollada por el Instituto Nacional del Carbón, la patente fue solicitada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que está integrado.

En el equipo de investigadores responsables de dicha innovación encontramos a J.Ángel Menéndez Díaz, científico y divulgador de origen asturiano cuya participación en diversos proyectos de éxito le han llevado a conseguir el reconocimiento de once patentes desde 1996.

Decidimos contactar con él para conocer su opinión sobre el momento en que se encuentra la investigación científica en España y cómo percibe la traducción de sus logros en soluciones prácticas. Finalmente, también quisimos saber de primera mano cómo experimenta un científico como él la inmersión en el ámbito corporativo, ya que además de investigador Menéndez Díaz también es socio promotor de la Empresa de Base Tecnológica Xerolutions S.L., que comercializa varios productos y servicios que se valen de los resultados de sus investigaciones.

Desde su posición como científico integrado en el Departamento de Procesos Químicos en Energía y Medioambiente del INCAR-CSIC y ex miembro de la Junta Directiva del Grupo Español del Carbón ¿Qué posibilidades tiene la industria del carbón mineral, tan señalada por contaminante, de mantener su actividad económica a corto/medio plazo una vez su declive parece irreversible?

No soy especialista en el tema, no me dedico a investigar sobre el carbón mineral, así que mi opinión no es muy cualificada. No obstante, la lógica del progreso apunta a que paulatinamente el uso de energías fósiles será (ya está siendo) reemplazado por otras energías más limpias y renovables. El que esto se haga más o menos pronto atiende a criterios económico/sociales, que no siempre coinciden con los medioambientales.

En relación al cuidado del Medioambiente ¿Cuáles cree que son los avances más significativos que ha aportado el uso de procesos químicos para generar energía?

Mi investigación está enmarcada en la valorización energética de residuos orgánicos y en la producción de materiales de carbono para el almacenamiento de energía. En el primer caso existen varios procesos que hacen posible esta valorización. Sin embargo, el problema es que la gestión tradicional en vertederos (a veces en el mejor de los casos) sigue siendo la opción más barata. En cuanto al almacenamiento de energía, éste supone un reto, y un problema aún mayor que el de su producción limpia. A día de hoy existen varios sistemas, cada vez más competitivos, para almacenar energía en pequeñas cantidades (por ejemplo baterías, súpercondensadores, etc.). Pero cuando se trata de almacenar grandes cantidades de energía ya no resulta sencillo hacerlo de una forma eficiente y competitiva. Ejemplos de esto son el coche eléctrico (donde la autonomía y la velocidad de carga son claves) o la posibilidad de almacenar energía eléctrica de fuentes renovables cuando la producción supera la demanda.

¿Qué lugar ocupa España en el contexto internacional dentro de ese campo de investigación a escala europea?

Yo diría que en España somos buenos en cuanto a investigación en estos temas, máxime cuando comparamos la producción científica y el conocimiento generado frente a la inversión en investigación. Los datos, tanto de producción científica como de captación de fondos europeos, nos sitúan a nivel de los mejores países Europeos -Lo que resulta casi un milagro, habida cuenta de que la inversión en ciencia en España es de las más bajas de Europa- Sin embargo, donde fallamos bastante es en la implementación del conocimiento para generar una realidad industrial. En no pocos casos este conocimiento generado en España es aprovechado por compañías de otros países; porque aquí, asumir el riesgo que conlleva el destinar los medios necesarios para transferir el conocimiento no suele concebirse como una inversión. Es, en cierto modo, similar a lo que está sucediendo con la gran cantidad de científicos formados en España (en muchos casos con dinero público) que están trabajando, y siendo muy rentables, para otros países; porque aquí no destinamos los medios necesarios para incorporarlos a la investigación nacional.

Según hemos podido saber, durante su trayectoria como investigador ha participado en estudios y trabajos que le han llevado a registrar, junto con otros colegas de profesión, hasta once patentes desde el año 1996. Más de la mitad se concedieron en 2016. Teniendo en cuenta estos datos y desde su experiencia como científico…

¿Considera que los investigadores valoran adecuadamente la importancia que tiene proteger sus invenciones e innovaciones mediante el uso de los sistemas de registro de Propiedad Industrial e Intelectual?

Creo que, en general, sí. Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla. Desde mi punto de vista, y aunque pueda sonar raro, patentar solo tiene sentido si hay una intención clara y una posibilidad real de explotar la patente en el corto/medio plazo; si no existe esto, no tiene mucho sentido y puede ser hasta ser perjudicial para una posible transferencia o explotación a largo plazo. Las patentes por curriculum o por estadísticas, que se hacen en algunas ocasiones, no tienen mucho sentido. El problema, tal y como yo lo veo, es que, por razones diversas, los mecanismos para la transferencia del ámbito académico al industrial en España son muy pocos y no están funcionado salvo en contadas excepciones.

Hemos observado que más de la mitad de las patentes que le han sido concedidas a lo largo de su trayectoria como investigador lo fueron en 2016. Esta aceleración y concentración en el tiempo…¿Es consecuencia de un cambio o evolución importante o tan sólo un hecho anecdótico?

Es consecuencia de un proceso de maduración en las líneas de investigación que desarrollamos en el grupo de investigación y que fueron, en su momento, bastante disruptivas. Primero hubo que estudiar los procesos desde un punto de vista fundamental, demostrar que el concepto era viable, etc. y, posiblemente, ahora es el momento de usarlas en algunas nuevas aplicaciones y productos susceptibles de ser patentados. También hay otros aspectos coyunturales ligados a los medios con los que contamos que fluctúan bastante según la época.

Además de investigador usted es socio Promotor de la Empresa de Base Tecnológica (EBT) Xerolutions S.L. ¿Qué productos y/o servicios ofrecen y a quién van dirigidos?

La empresa produce un carbón sintético (o un material de carbono, si se prefiere) denominado Xerogel de carbono. Es un material de carbono de alta pureza y nanoporoso, en el que los poros se pueden hacer “a medida” de la aplicación. Este material (o familia de materiales) tiene múltiples aplicaciones posibles, aunque la empresa se centra en su comercialización para la fabricación de electrodos de súper condensadores, dado que es ahí donde se han detectado las mejores posibilidades de negocio.

La innovación de nuestra empresa no consiste tanto en el material en sí (que ya existía) si no en el proceso de fabricación, basado en el calentamiento con microondas, que hizo posible su producción industrial de una forma económicamente viable; dado que los procesos existentes o eran muy complejos o muy caros o ambas cosas, lo que solo permitía una producción a muy pequeña escala y en los laboratorios.

La idea de fundar esta compañía ¿Surgió a partir de un proceso de transferencia tecnológica mediante el que se desarrolló alguna nueva solución que llevar al mercado?

Efectivamente, todo comenzó con una patente del proceso mencionado. A raíz de la publicación de ésta, nos contactó el grupo BeAble Capital, que gestiona varios fondos de inversión tipo capital semilla, que era lo que necesitábamos en aquel momento para iniciar el proyecto empresarial. Con ellos hicimos un primer plan de negocio y comenzamos a dar forma a lo que hoy es Xerolutions SL.

Una vez fundada la compañía e iniciada la actividad ¿Qué ventajas les proporcionó el disponer de la concesión de una patente?

En estos momentos Xerolutions tiene varias patentes que protegen tanto el proceso como algunos productos, de forma que los competidores no puedan usar el mismo proceso o fabricar el mismo producto durante el tiempo de concesión de la patente. Obviamente esto da una ventaja competitiva.

Desde su perspectiva como miembro responsable de la parte técnica y de desarrollo de una firma como Xerolutions ¿Qué obstáculos son los más difíciles de superar para una persona que viene de la ciencia al entrar en el mundo de los negocios?

Quizá el mayor obstáculo es el cambio de mentalidad que, en muchos casos y en muchos aspectos, hay que tener. El mundo científico y el mundo de los negocios se suelen mover, en no pocas ocasiones, por objetivos bastante diferentes y no es siempre sencillo para un científico que, normalmente, carece de una formación empresarial aprender y adaptarse a la forma en que funcionan las cosas en este ámbito empresarial. Por ejemplo: la investigación científica muchas veces persigue “lo mejor”, mientras que en la industria se busca “lo mejor económicamente rentable”; ambas cosas no necesariamente tienen que coincidir. Hay también otras dificultades debidas al desconocimiento, por parte del científico, de muchos aspectos técnicos, económicos, legales, comunicativos, etc. que se manejan habitualmente en el ámbito empresarial. Pero esas son, en mi opinión, más fáciles de soslayar; ya que es una cuestión de aprender y, por lo general, la capacidad de aprender nuevas cosas suele ser algo inherente al científico.

Conocer el ámbito de los negocios ¿Ha influido de alguna forma en la definición de los objetivos de sus investigaciones o no ha cambiado en absoluto?

Los objetivos de mi investigación no han cambiado mucho porque siempre me interesó hacer una investigación que diese solución a problemas reales y que pudiese ser transferida de una forma, más o menos, sencilla. Lo que sí ha cambiado, como consecuencia de lo aprendido durante la etapa de creación de Xerolutions es, quizá, la manera de comunicar los resultados de la investigación o el planteamiento de nuevos proyectos en ámbitos diferentes al académico y quizá incluso también en el académico.

En Europa, en líneas generales, para hacer carrera en la academia y alcanzar prestigio intelectual dentro de una rama del saber, el peso de la producción teórica es determinante. A su juicio y desde su experiencia ¿Cree que este hecho influye en los niveles de transferencia tecnológica o no tiene incidencia alguna? Se lo preguntamos porque es posible que un investigador deje de dedicar tiempo a descubrir las posibles aplicaciones prácticas de sus desarrollos teóricos debido al escaso impacto que puede tener en su carrera académica conseguirlas.

Es posible, aunque evidentemente desconozco las motivaciones de otros investigadores. Sin embargo pienso que no se trata tanto de dejar o no de descubrir aplicaciones prácticas, que creo que eso lo hacen la mayoría de los investigadores; si no de estar dispuesto a dedicar el tiempo y esfuerzo necesario para transferir esa aplicación práctica a una realidad industrial. El tiempo y esfuerzo que requiere no es pequeño y eso es algo que raramente se reconoce (a veces ni siquiera se conoce) en los ámbitos académicos. Además, el tiempo que se dedica a esto es tiempo que se deja de emplear en otras cosas que dan más reconocimiento académico (por ejemplo publicar). Paradójicamente es casi imposible que una EBT salga adelante si, al menos durante los primeros años, los científicos promotores no le dedican todo ese tiempo y trabajo.

Como contrapartida está todo lo que se puede aprender en esta aventura de emprender; la satisfacción personal que representa el contribuir (por ejemplo creando puestos de trabajo) a mejorar el entorno social, aunque sea en pequeña medida y, por qué no decirlo, en el 10% de los casos que suelen culminar con éxito, las posibles ganancias que puedas obtener (siempre y cuando hayas negociado un buen pacto de socios con los inversores)… a fin de cuentas, si el científico/emprendedor no está convencido de la rentabilidad de su proyecto difícilmente va a poder convencer a nadie de ello.

El boletín de Vigilancia Tecnológica de la Biomasa es uno de los muchos Boletines de Vigilancia Tecnológica que elabora la OEPM para facilitar trimestralmente una información puntual, gratuita esquemática y de rápida lectura sobre avances y novedades en los distintos sectores tecnológicos.

Además, desde la página de la OEPM también se ofrece acceso a las Alertas Tecnológicas, que permiten conocer las patentes más recientes que se están publicando en el mundo en relación a un tema técnico concreto.

Entrevista con el Doctor Carlos Dorronsoro, miembro del Laboratorio de Óptica Visual y Biofotónica del Instituto de óptica del CSIC

Durante los últimos años hemos generado unas 20 familias de patentes y la mayoría han sido licenciadas a distintas empresas”.

La semana pasada nos hacíamos eco de la concesión del premio concedido por la Fundación Madri+d a la mejor patente, otorgado este año al Laboratorio de Óptica Visual y Biofotónica del Instituto de óptica del CSIC por la creación de un instrumento miniaturizado de visión simultánea. El invento supone una mejora significativa del proceso de probatura de la visión que pueden ofrecer las lentes bifocales. Hemos tenido la oportunidad de ponernos en contacto con uno de los tres investigadores que han participado en el desarrollo del invento, el Dr. Carlos Dorronsoro, que ha tenido la amabilidad de contestar a nuestras preguntas. Esperamos que la entrevista os resulte interesante.

¿Cuántas personas integran en el equipo de investigación que ha desarrollado el “Instrumento miniaturizado de visión simultánea” y a qué disciplinas del saber dedican sus esfuerzos?

En esta patente hemos participado tres inventores: Carlos Dorronsoro, José Ramón Alonso y Susana Marcos. Pero nuestro grupo de investigación, el Laboratorio de Óptica Visual y Biofotónica del Instituto de Óptica del CSIC es mucho más grande. Somos unos 20 investigadores con un perfil internacional y multidisciplinar. Trabajamos en óptica visual y oftalmología, y lo hacemos desde la física, la medicina, la biología, la optometría, y diversas ingenierías: óptica, mecánica, electrónica, química. Estudiamos el ojo y la visión, incluyendo aspectos perceptuales, y diseñamos y evaluamos instrumentos de diagnóstico y correcciones oftálmicas como lentes de contacto, lentes intraoculares y cirugías láser en el ojo. Por ejemplo, hemos trabajado mucho en presbicia y en operaciones de cataratas y de esa investigación surge esta tecnología que ha premiado la Comunidad de Madrid. (podéis consultar el blog del equipo de investigación)

En la foto todo el grupo de investigación

Hemos podido leer que el proyecto responde a una demanda empresarial concreta y también que es fruto de la colaboración público/privada ¿Nos podría decir qué compañía solicitó que se iniciase su investigación y cómo se ha concretado esa colaboración?

Un broker de tecnología (Ninesigma) lanzó una demanda global para encontrar tecnología para resolver un problema concreto que tenía su cliente, una empresa multinacional. Querían encontrar una manera de que los pacientes probaran la visión que produce una lente de contacto multifocal, pero antes de adaptarle la lente al paciente, que es un proceso laborioso. Nos pareció un reto interesante y respondimos con una propuesta que fue seleccionada, basada en unas ideas recogidas en una patente.

Se abrió un proceso de negociación para licenciar la tecnología, pero finalmente no prosperó, tal vez porque la tecnología aún estaba en una fase embrionaria. De esto hace ocho años y desde entonces hemos seguido trabajando. Hemos solicitado más patentes y se han desarrollado prototipos y demostradores gracias a distintas fuentes de financiación públicas y privadas. Se ha creado una empresa, 2EyesVision, que ha licenciado las patentes al CSIC y que ahora está validando la tecnología en entorno clínico, conjuntamente con distintas empresas multinacionales.

¿Qué supone para su equipo de investigación haber sido galardonado con el premio que otorga Madri+d a la mejor patente?

Este premio supone un gran reconocimiento y un empujón para continuar con esta investigación. En nuestro grupo tenemos un gran compromiso con la transferencia tecnológica, para llevar nuestros resultados científicos a la sociedad, a la práctica clínica. Durante los últimos años hemos generado unas 20 familias de patentes, la mayoría de las cuales han sido licenciadas a distintas empresas. Es un camino que hemos recorrido en numerosas ocasiones y que sabemos que es difícil. Con este premio sentimos que estamos haciendo las cosas bien. Supone un estímulo para seguir en la misma línea.

¿Han recibido algún tipo de asesoría para realizar la solicitud de patente internacional? ¿Por qué decidieron patentar el instrumento a escala internacional?

Sí, el mundo de las patentes es complicado y siempre contamos con asesores que nos ayudan a determinar la mejor estrategia para cada una de ellas y a dar cada uno de los pasos. La extensión internacional responde a la necesidad de priorizar aquellos territorios en los que la tecnología tiene un mayor mercado.

El premio, además de una dotación de 10.000 €, da acceso a un servicio de consultoría estratégica facilitado por PONS Intellectual Property ¿Han recibido ya algún tipo de orientación sobre los pasos a seguir en el marco de una estrategia de comercialización?

Orientaremos la consultoría estratégica a dar una mayor protección a la tecnología, y a refinar nuestra estrategia de comercialización. Nosotros somos científicos, y nos viene muy bien contar con el acompañamiento de expertos. Todavía no hemos empezado ese proceso, pero estamos convencidos de que va a ser muy beneficioso para el proyecto.

¿Hay alguna empresa que ya se haya interesado por utilizar su instrumento patentado para iniciar la producción/comercialización de productos equipados con sus sistemas?

Sí, muchas empresas fabricantes de lentes intraoculares o lentes de contacto han mostrado interés en utilizar nuestros dispositivos para ayudar a optometristas, oftalmólogos y pacientes en el proceso de elegir una lente multifocal: para facilitar la toma de decisiones sobre la lente a elegir y para que dichas decisiones estén basadas en la propia preferencia del paciente. Nuestra tecnología también puede usarse para diseñar o evaluar nuevas lentes de forma que se tenga en cuenta la percepción de los pacientes. Estamos en contacto con estas empresas, y esta interacción nos ayuda a mejorar nuestro dispositivo.

Entrevista a Enrique Villacé, presidente de la Asociacion de Inventores de España (AIE)

El próximo viernes abrirá sus puertas la Feria de los Inventos 2017. Un evento de tres días de duración (22, 23 y 24 de septiembre) organizado por la Asociación de Inventores de España (AIE) y el Ayuntamiento de Elche (Alicante) que tendrá lugar en el Centro de Congresos “Ciutat dÉlx” . La entrada al mismo será totalmente gratuita.

Para saber un poco más sobre ese encuentro, cuyo objetivo principal es facilitar a inventores de toda España la presentación de sus creaciones a empresarios e inversores que busquen nuevos productos e ideas que comercializar, nos hemos puesto en contacto con la AIE, cuyo presidente, Enrique Villacé de la Fuente, ha tenido la amabilidad de responder a nuestras preguntas.

Redacción Cevipyme: Consultando la página web de la asociación hemos podido leer que se constituyó en 2014. Sus fines aparecen recogidos claramente pero ¿Qué entidades se encargaron de llevar el proyecto a buen puerto y cuáles fueron sus motivaciones principales?

Enrique Villacé: La creación de la Asociación de Inventores de España para el Desarrollo y la Competitividad fue impulsada por la Asociación de Inventores de Castilla y León debido a la gran cantidad de inventores procedentes de distintas comunidades de España que acudían a dicha asociación demandando apoyo. Lógicamente, por criterio, no se podía dejar excluido a ningún inventor y se creó de forma temporal el apartado “el inventor invitado”.

Poco después desde la propia asociación propuse e impulsé la creación de una asociación nacional ante la falta de actividad o distintos fines que tenían otras organizaciones nacionales. Tanto la asociación regional como la nacional nacieron con una motivación bien clara: ser dinámicas y productivas para los inventores, razón por la que hasta entonces muchos de ellos procedentes de otras comunidades habían acudido a la regional de Castilla y León para recibir respaldo.

R: De entre los colaboradores que apoyan a la entidad nos ha llamado gratamente la atención la presencia de Arab Patent ¿Cómo se puso la citada entidad en contacto con la AIE? ¿Disponen de alguna cifra sobre el número de inventos que se patentan anualmente en los países árabes cercanos a España?

E.V.: El contacto y la posterior colaboración con la entidad Arab Patent se produjeron por mediación de un inventor perteneciente a la asociación residente en España y de origen magrebí al cual acudió dicha entidad. De hecho, desde entonces estamos ampliando la colaboración con el mundo árabe estableciendo contactos con organizaciones y entidades de Egipto, Marruecos, Siria y los Emiratos Árabes.

De momento no tenemos una constancia del número de inventos que se patentan en el mundo árabe, pero lo que sí nos están trasladando es un gran desconocimiento de lo que puede aportar la Propiedad Industrial a las invenciones. Tal y como hemos mencionado, estamos comenzando con las colaboraciones y uno de los aspectos a tratar es el de intercambiar información y conocimiento acerca del sector de la Propiedad Industrial ya que con la entrada de nueva Ley de Patentes Española, la cual se equipara ya a la Normativa Europea, les podemos trasladar información y conocimiento de gran interés de cara a la internacionalización de sus invenciones.

R: Si un particular o entidad quiere inscribirse en la Asociación de Inventores Españoles ¿Qué requisitos ha de cumplir? ¿Qué ventajas y posibilidades abre la pertenencia a la asociación? ¿Es necesario pagar algún tipo de cuota a la asociación?

E.V.: Los requisitos para inscribirse en la asociación no queremos que se planteen como un obstáculo para cualquier persona o entidad a la hora de emprender la ardua labor de inventar. Por este motivo, lo que se pide es que o bien estén trabajando en alguna fase del desarrollo de una invención, o bien tengan la intención de comenzar con alguna de dichas fases o, por supuesto, que la invención esté ya desarrollada.

Las ventajas que ofrece la asociación al inventor son varias. Si lo desea se le brinda un asesoramiento y consultoría generales, dirigidos a cualquiera de las fases del desarrollo de una invención. También se le facilita establecer contacto con las entidades privadas que colaboran con nosotros, que le harán más llevadero el desarrollo de la invención.

A esto se suma que mantenemos acuerdos con distintos municipios para facilitar la prueba experimental de prototipos. Finalmente, como es lógico, se promocionan las invenciones a través de todos los canales de difusión disponibles en la AIE, como son la propia web de la asociación –que tiene una media mensual de casi 2.000 visitas– las Redes Sociales, las exposiciones temporales y permanentes, las ferias y las colaboraciones con los Medios de Comunicación.

Este dinamismo que lleva a cabo la asociación repercute en una serie de gastos mensuales y ocasionales, los cuales son cubiertos en parte por las cuotas de sus miembros. Para inscribirse en la asociación se ha de abonar una cuota de inscripción mínima y luego una cuota mensual.

Enrique Villacé de la Fuente, presidente de la AIE.

R: ¿Cuántos miembros tiene actualmente la AIE y a qué ritmo ha crecido desde su fundación en 2014?

E.V.: A fecha de hoy, la asociación cuenta con casi un centenar de miembros. No es una cifra muy elevada debido en parte aún al desconocimiento de su existencia por parte de los inventores pero el ritmo de crecimiento va en aumento.

R: La Feria de Inventos que tendrá lugar próximamente en Elche ¿Viene a sustituir a la tradicional Feria de Inventos Millenium que llevan organizando durante años o se trata de un encuentro diferente?

E.V.: La Feria de Inventos 2017, toma el relevo en parte de la anterior feria MILLENNIUM. Queríamos, como organizadores desde el año 2014, que un evento de carácter nacional como es este fuera itinerante con el propósito de poder mostrar por todos los rincones de España el ingenio que atesora en la actualidad nuestro país, y a la vez trasladar la importancia que tiene inventar como parte integrante de la innovación, el desarrollo de un país y el emprendimiento.

R: ¿Tienen alguna estimación o cifra confirmada sobre el número de inventores asistirán a la Feria de Inventos este año? ¿Qué CC.AA será la más representada?

E.V.: El número de expositores estimado ronda el medio centenar, de los cuales un 85% son inventores y el resto son entidades públicas y privadas relacionadas directa o indirectamente con la inventiva. La comunidad más representada será Madrid, seguida de Andalucía. También contaremos con un nutrido grupo de inventores procedentes de los países árabes.

R: ¿Saben ya cuántos inversores asistirán a la Feria de Inventores? En caso de no disponer de cifras definitivas ¿Qué número de inversores estiman asistirán al evento? ¿Todos proceden del sector privado o asistirán también entidades públicas?

E.V.: Tenemos confirmada la asistencia de una entidad que representa al sector de la inversión procedente de los Emiratos Árabes, también asistirá algún representante de fondos de inversión y, por la experiencia atesorada al haber organizado este tipo de eventos durante años, sabemos que se acercarán inversores particulares.

R: ¿Qué sectores de la producción estarán presentes? (Automoción, Hostelería, Comercio, Banca, Agropecuario…).

E.V.: Estarán presentes inventos destinados prácticamente a todos los sectores, como son el doméstico, de seguridad, ocio, deporte, automoción, hostelería, energías alternativas, etc. Si la pregunta es si acudirán expositores fabricantes la respuesta es sí; algunos de los inventos que podrán verse durante la feria ya están viendo la luz en el mercado y son producidos por fabricantes.

R: Hemos leído que durante el evento, además de poder contemplar los inventos presentados, se harán demostraciones de algunos otros relacionados con la movilidad o las energías alternativas. ¿Podrían adelantarnos algo más de información al respecto?

E.V.: Se llevarán a cabo en el exterior demostraciones de inventos relacionados con la movilidad urbana con son un patinete con un nuevo sistema de impulsión humana o un asiento de bicicleta que previene lesiones pélvicas y habrá alguna demostración de generación de energía eléctrica a partir del movimiento de un vehículo.

R: ¿Cómo valoran la presencia y colaboración de la OEPM en el evento?

La presencia en la feria de un estamento tan importante en el sector de la inventiva como es la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), es muy importante de cara a los propios expositores y a los visitantes, ya que transmite esa cercanía que a veces es necesaria para entender la labor que desempeñan. También contribuyen, como es lógico, a transmitir de primera mano la importancia que tiene proteger todo lo relacionado con el sector.

 

 

 

Conoce la historia de la innovación científico-técnica en España

Una lectura para el estío “Made In Spain: cuando inventábamos nosotros”

Recomendar alguna lectura de especial interés con la que deleitarse durante las vacaciones estivales es un tópico habitual en el que no hemos podido resistir caer tras conocer el interesante libro de Alejandro Polanco Masa “Made In Spain:cuando inventábamos nosotros” (Glyphos Publicaciones). En sus más de cuatrocientas páginas el autor ha recopilado historias sobre las investigaciones, creaciones y descubrimientos alcanzados por los más audaces científicos e inventores españoles del pasado reciente.

Se trata de una obra con la que A.Polanco enmarca el fruto de su trabajo de redacción al frente del blog “Tecnología Obsoleta” (2005) y como responsable de la sección “Made In Spain” incluida en la revista “Historia de Iberia Vieja”. A ambos se suman años de investigación, durante los cuales el El fondo histórico del Archivo de la OEPM ha sido una fuente principal de consulta.

Todo ello convierte “Made In Spain: cuando inventábamos nosotros” en un libro de especial interés para quienes deseen conocer la historia de la innovación científico-técnica en España, y en especial la de sus intrépidos pioneros, muchos hoy injustamente olvidados.

Con la intención de acercaros un poco más al autor de “Made In Spain: cuando inventábamos nosotros”, y a modo de prólogo que acompañe la lectura de la obra, os invitamos a leer la entrevista que mantuvimos con Alejandro Polanco a propósito del libro. Esperamos os resulte interesante.

¿Qué motivos le impulsaron a escribir este libro sobre inventores españoles “olvidados”?

A.Polanco: Desde 2005 llevo publicando en uno de mis blogs personales, Tecnología Obsoleta (alpoma.net) multitud de historias acerca de científicos, inventores y tecnologías de otros tiempos. Además de eso, desde 2007 soy el responsable de redactar los contenidos de la sección Made in Spain en la revista Historia de Iberia Vieja. Además de eso, ya había publicado en 2003 un libro que guardaba cierta relación con el tema: Herejes de la ciencia. Si juntamos todo eso, creo que el siguiente paso era evidente: reunir muchas de esas historias en un libro con un tema común. Desde siempre me ha atraído la historia de la tecnología y, sobre todo, aquella que tiene a personas que han vivido en la Península Ibérica como protagonistas. Puede decirse que el libro nació como resultado de más de una década de búsqueda de estas historias, del modo más natural.

¿Durante cuánto tiempo estuvo documentándose y recopilando información para redactarlo? 


A.Polanco: Made in Spain recoge sólo una pequeña parte de las muchas historias relacionadas con inventores españoles que he logrado ir “armando” a lo largo del tiempo. ¡Y aun así contiene referencias a más de un centenar de ellos! Lo que quiero expresar con esto es que el tema no se agota con este libro, ni mucho menos. Ha sido más de una década de búsqueda, tanto en redes como en bibliotecas y archivos, como por ejemplo en el Fondo histórico del Archivo de la OEPM, un lugar que guarda auténticos tesoros, muchos de ellos totalmente desconocidos.

De entre todas las historias que recoge el libro ¿Podría destacar alguna que le haya llamado con fuerza la atención o le haya suscitado una especial admiración?

A.Polanco: Todas tienen su interés y, dado que son muy diferentes unas de otras, es complicado elegir alguna. Si acaso, puedo mencionar varias que me atraen especialmente. Por ejemplo, el caso del motor rotativo que se adelantó a su tiempo, obra de Morillas Cobo. Apasionante es también la historia de Emilio Herrera Linares y su escafandra estratonáutica, algo que podría considerarse como precursor de los trajes espaciales actuales, y que fue sólo uno de los muchos apasionantes proyectos en los que Herrera estuvo investigando.

Cabe destacar también a los hermanos Delhuyar y su descubrimiento del wolframio, o la aventura de Antonio Ulloa con el platino. ¿Y qué decir de la máquina que generaba energía con las olas del mar que inventó en el siglo XIX José Barrufet? O el telégrafo eléctrico de Francisco Salvá y Campillo, que apareció antes que cualquier otro en el mundo.

No quiero olvidar tampoco el libro “eléctrico” ideado por Ángela Ruiz Robles, o la invención de la anestesia epidural por Fidel Pagés. Esto, entre otros muchos que aparecen en el libro, bien conocidos, como el caso del genial Leonardo Torres Quevedo, el autogiro de Juan de la Cierva, o los submarinos de Cosme García, Monturiol, Peral y Cabanyes. Este último, verdadero genio polifacético, que a principios del siglo XX ideó la tecnología de las centrales eólico-solares, puesta en práctica casi un siglo más tarde. En fin, no es cosa de aburrir, simplemente cabe decir que son decenas los ejemplos desgranados en las páginas de Made in Spain.

Quizá influenciada por novelas y películas, la idea que el imaginario popular conserva sobre la figura del inventor de finales del Siglo XIX y principios del XX presenta a éste como alguien muy creativo, conocedor de varias ramas de la ciencia y la técnica, y capaz además de trabajar afanosa e incansablemente en su taller/laboratorio para materializar extraordinarias ideas que cambiarán el mundo ¿Cuánto hay de realidad y de mito en el caso de los inventores españoles sobre los que se ocupa el libro?

A.Polanco: Puede sorprender, pero esa imagen se aproxima a la realidad en muchos casos. Naturalmente, no hay un modelo de inventor que se ajuste a todos ellos, porque cada uno vivió una aventura sin igual, pero hay ciertos elementos comunes en casi todos ellos. Uno fue el de luchar contra los problemas de la propia vida: ya sean económicos, políticos o de salud. Estos genios también eran humanos ante todo y, claro está, tuvieron que luchar para sobrevivir y, además, crear ingenios novedosos. Muchas de estas historias terminaron bastante mal, como por ejemplo en el caso de Virgilio Leret, pionero de los aviones a reacción que fue asesinado al comienzo de la Guerra Civil.

La guerra se interpuso en la vida de muchos de ellos, haciendo que no pudieran continuar con sus investigaciones, como le sucedió a Emilio Herrera Linares. Sin embargo, cada caso es un mundo propio. Aparecen en las páginas del libro genios autodidactas como el increíble Mónico Sánchez, y sus máquinas portátiles de rayos X, quien antes de marchar a estudiar a Estados Unidos aprendió los fundamentos de la electricidad, y el idioma inglés, por correspondencia. Muchos otros fueron ingenieros y científicos plenamente considerados por la ciencia oficial y trabajaron dentro de instituciones y laboratorios de prestigio.

Puede decirse que el caso del inventor solitario que crea algo genial se dio, pero no llega a representar una mayoría. El único punto en común en todas las historias que se tratan en el libro es la obstinación: todos ellos lucharon por llevar a cabo una idea, para llevarla a la realidad, incluso a pesar de tener que sortear obstáculos peligrosos.

¿Cómo financiaban sus proyectos los inventores españoles de los siglos pasados? ¿Contaban con ayuda institucional, el apoyo de mecenas, o buscaban por su propia cuenta los fondos necesarios para investigar?

A.Polanco: Nuevamente, había de todo y los casos son muy dispares. Hubo quien trabajó para el gobierno y el ejército, o la Corona, como en el caso de Jerónimo de Ayanz, precursor de la máquina de vapor. También médicos, ingenieros o técnicos que trabajaban para empresas o universidades, no son casos excepcionales. Ahora bien, es cierto que la financiación era un problema para muchos de ellos, sobre todo los que jugaban por libre. En esos casos debían utilizar recursos propios, no se daban ampliamente casos de mecenazgo. En muchos de los ejemplos que aparecen en el libro, el capital para lograr llevar a la vida una idea fue, por desgracia, proporcionado mayormente por los propios inventores, a riesgo de ruina en muchas ocasiones.

¿Eran conscientes los inventores españoles del periodo investigado de la importancia que tenía proteger y registrar sus invenciones?

Sí, y por ello el Fondo histórico del Archivo de la OEPM es tan pródigo en hallazgos asombrosos, porque la mayor parte de aquellos inventores tenían claro que el poseer una patente era algo vital. Otra cosa bien diferente es que, en la mayor parte de los casos, fueron precursores de nuevas tecnologías, pero no encontraron apoyo económico ni interés suficiente como para convertir una patente en un modelo de negocio viable. Muchos de ellos ni siquiera pudieron pagar las diversas anualidades que les permitían mantener sus patentes en vigor.