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Convocada la segunda edición de los premios Fermina Orduña

La Consejería de Educación e Investigación de la Comunidad de Madrid ha convocado la segunda edición de los premios “Fermina Orduña para reconocer aquellas trayectorias profesionales “que hayan logrado impulsar e implantar de forma significativa, o estén haciéndolo, la innovación tecnológica en el tejido productivo y empresarial”. Con una dotación de 42.000 euros para cada modalidad, los “Fermina Orduña” cuentan, además, con otra categoría, la de “Joven Innovador” que premia el rol de personas menores de 40 años que estén contribuyendo a la transferencia a la sociedad de herramientas innovadoras. Estos premios forman parte del sistema de incentivos de la Comunidad de Madrid a la Innovación Tecnológica y se suma a otros reconocimientos que otorga el ejecutivo regional como son los premios Miguel Catalán y Julián Marías a la labor investigadora.

Fermina Orduña”, un reconocimiento con el nombre de la primera mujer que registró una patente en España.

Retrato de Fermina Orduña realizado por Eulogia Merle. Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

Era abril de 1865 y Fermina Orduña se convertía en la primera mujer que en España registraba una patente, o privilegio de invención como entonces se denominaba. Se trataba de un carruaje capaz de transportar animales vivos que facilitaba la obtención in-situ de leche fresca de burra, vaca o cabra. En aquel tiempo, el consumo de este tipo de productos se realizaba en fresco ya que los procesos de pasteurización a la leche no se van a aplicar hasta 1907.

Su diseño venía a resolver en gran parte un problema de abastecimiento de leche fresca que se empezaba a plantear ante la dificultad de acceso de este tipo de animales a ciudades que enfrentaban incipientes procesos de urbanización. En el capítulo dedicado a Fermina Orduña en Mujeres emprendedoras entre los siglos XVI y XIX se analizan en profundidad las características del singular carruaje y se le compara a nivel internacional con otras patentes similares, concluyendo que se trata de una solución a un problema técnico específico que no estaba ni mucho menos resuelto y que se anticipa y mejora con mucho el referente más cercano. Fermina Orduña formó parte de la exposición “Mujeres Inventoras”, que realizó la OEPM

Imagen y texto extraído del libro 200 años de patentes de la OEPM

Reconocer el talento, apoyar la investigación.

En su primera edición dos mujeres compartieron el galardón que se concede a la trayectoria innovadora. Uno de ellos recayó en la empresaria Paloma Frial Suárez, con gran experiencia en el sector cárnico madrileño y a la que se le reconoce el apoyo a la investigación y a la innovación en el sector alimentario; la otra galardonada ex aequo fue la investigadora Celia Sánchez–Ramos Roda, promotora de varias empresas universitarias de base tecnológica dedicadas a la prevención de la salud ocular y cuya labor profesional ha sido reconocida en multitud de ocasiones, entre las que destaca el Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo por su apoyo a la transferencia del conocimiento científico a la sociedad.

En la categoría Joven Innovador para menores de 40 años, la primera edición destacó el trabajo de Jaime Lauhlé, fundador de Geoblink, una de las 50 startups con más futuro según Bloomberg que combina análisis de bigdata aplicado al geomarketing para determinar la viabilidad de puntos de venta, su mejor emplazamiento, a la vez que maximiza la rentabilidad de inversiones comerciales e inmobiliarias.

La convocatoria de este año está abierta hasta el 31 de julio de 2019, y las candidaturas pueden presentarse a través del registro electrónico de la Comunidad de Madrid. Aún estáis a tiempo.

 

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Margarita Salas reivindica el papel fundamental de la investigación básica en los “Premios Inventor Europeo 2019”

La bioquímica asturiana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Margarita Salas Falgueras, recibía el pasado 20 de junio en Viena dos de los seis galardones que componen los “Premios Inventor Europeo” que concede la Oficina Europea de Patentes (EPO.) El de “Logros de toda una vida” que supone un reconocimiento internacional al trabajo de investigación que ha venido desarrollando, a lo largo de toda su carrera profesional, en diferentes instituciones de reconocido prestigio, en el campo de la genética y la biología molecular y el “Premio Popular” que supone un reconocimiento del público. Estos dos galardones han servido para dar visibilidad y conocer a esta científica que a sus 80 años aún sigue investigando.

Margarita Salas Falgueras, winner of both the category “Lifetime achievement” and the Popular Prize at the European Inventor Award 2019, just after the award ceremony in Vienna on 20 June 2019

Su nombre aunque es muy conocido en el ámbito de la investigación no lo es tanto fuera de éste porque hoy en día la proyección pública y prestigio del que gozaban los inventores durante el siglo XIX y principios del XX, ha desaparecido. En la actualidad la invención se entiende como un proceso guiado por la demanda alejándolo así de la idea que pervive en el imaginario colectivo como fruto del genio de personas excepcionales capaces de revolucionar el mundo con sus descubrimientos.

Margarita Salas Falgueras entra de lleno en esta categoría de persona excepcional ya que ha sido capaz de revolucionar el mundo con su descubrimiento. Se trata, como señaló Antonio Campinos, presidente de la EPO, en la entrega del premio de “una pionera en el campo de la genética molecular y una referente para todas las mujeres en la ciencia. Su trabajo ha puesto la secuenciación de ADN al alcance de muchos más investigadores y científicos, y ha allanado el camino para nuevos avances en genética”.

La enzima ADN polimerasa

Salas publicó el descubrimiento de la enzima ADN polimerasa en un artículo esencial que anuncia su hallazgo y todo el ámbito de la biología se hace eco de su descubrimiento. En el libro Científicas, escrito por el periodista Jorge Bolívar, que recoge una entrevista con Salas, se señala que los primeros que desarrollaron una aplicación práctica fue un equipo de investigadores de Estados Unidos: en 1986 el biólogo molecular Kary Mullís, de la Universidad de Berkeley en California, patenta un sistema de duplicación “in vitro” de ADN llamado “Reacción en Cadena de la Polimerasa” (PCR,por sus siglas en inglés), al que concedieron el Premio Nobel de Química por ello en 1993, obviando que la mayor parte del mérito inicial era de Salas.

Será en 1989 cuando Salas cree su propio sistema de replicación que es patentado a nombre del CSIC en varíos países de Europa, Japón y Estados Unidos. Aunque el sistema llegó más tarde ha tenido más éxito porque su técnica es más amplia en resultados. La patente protege una proteína, la DNA polimerasa, resultado de infectar la bacteria Bacillues subtilis con el virus Phi 29. Gracias a esta proteína es posible amplificar ADN a partir de cantidades muy pequeñas. Desde su plena explotación que comenzó en 2003 hasta el 2009 en que caducaron sus derechos, la patente ha proporcionado al CSIC más de seis millones de euros y es la más rentable de su historia.

Años más tarde y fruto de su continua investigación patentaría un nuevo sistema de replicación llamado Quimera de la Polimerasa, de nombre comercial Qualiphi, que previsiones le otorgan un mercado de 250 millones de euros al año. Qualiphi consigue en un tiempo de reacción de sólo dos horas millones de copias de ADN a partir de concentraciones ínfimas de código genético, incluso con solo el que contiene una única cédula.

Además de ser de gran utilidad para los científicos, su descubrimiento es utilizado en los hospitales para hacer los primeros análisis genéticos de pacientes, por la policía para descubrir culpables mediante las famosas pruebas de ADN. Además posibilita el desarrollo de fármacos a la carta, de proteínas para aliviar la vejez, una verdadera revolución biotecnológica, que tendrá sus luces y sus sombras. Salas, en la entrevista publicada en el libro antes mencionado, concluye que se pueden hacer tantas cosas que habrá que poner límites a los experimentos.

Con su trabajo además ha demostrado la importancia de la investigación básica de la que es una firme defensora. España, ha comentado muchas veces, sigue estando ciega ante su importancia. Cuando recogió el premio puntualizó “Este premio es también un reconocimiento a la investigación básica que es la que luego permite desarrollar aplicaciones tecnológicas”

Salas, profesora honoraria del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, ha sido la primera en presidir el Instituto de España, que congrega a todas las Reales Academias; la primera española en ingresar en la Academia de las Ciencias de EEUU y la primera científica en entrar en la Real Academia Española de la Lengua, entre una larga lista de otros muchos logros. Por ejemplo es doctora “honoris causa” en más de diez universidades distintas. “Cuando yo empecé, todo el mundo pensaba que las mujeres no podíamos, pero la mujer puede”.

Los otros galardonados

En la categoría de industria en la que también eran finalistas dos españoles, como comentamos en este blog, el ganador fue Klaus Feichtinger and Manfred Hackl de Austria, por su trabajo en reciclaje de plásticos; en la de investigación el premiado fue Jérôme Galon de Francia, por el desarrollo de una potente herramienta para el diagnóstico de cáncer colorrectal; el japonés Akira Yoshino, resultó ganador en la categoría de “Países no pertenecientes a la EPO”, por sus baterías de litio y en la categoría “PYME” , Rik Breur de Holanda se hizo con el galardón por el desarrollo de una envoltura de fibra que evita las incrustaciones en los cascos de los barcos.

En este enlace podréis ver la biografía de los garlardonados en todas las categorías.

Vídeo de la ceremonia de los premios.

Vídeo de Margarita Salas

Fuentes utilizadas:

https://www.epo.org/news-issues/news/2019/20190620_fr.html

https://www.csic.es/

Libro “Científicas” de Jorge Bolívar

Libro “200 años de patentes” de OEPM

Concepción Alicia Monje Micharet, premio Ada Byron 2019 a la mujer tecnóloga

Hoy os vamos a hablar de Concepción Alicia Monje Micharet, investigadora en robótica y profesora titular de la Universidad Carlos III de Madrid, a la que la Universidad de Deusto ha otorgado el premio Ada Byron 2019 a la Mujer Tecnóloga, con la que nos pusimos en contacto para conocer su trabajo.

Los premios Ada Byron a la Mujer Tecnóloga nacieron en 2014 con el objetivo de reconocer las trayectorias de mujeres que destacan en el ámbito tecnológico. Mujeres que, como Ada Byron, son referentes mundiales aunque desconocidas para el gran público. Más de cien mujeres han sido propuestas en esta edición.

Para la organización que otorga el galardón es importante evidenciar el trabajo de mujeres en el campo de la tecnología, generando de este modo referentes para las generaciones más jóvenes y facilitando futuras vocaciones. Un valor fundamental para la sociedad del futuro y de importancia significativa en el plano económico.

La lista de premiadas hasta la fecha es impresionante. En 2014 inauguró el premio la experta en inteligencia artificial y traducción automática Montserrat Meya Llopart; en 2015, Asunción Gómez-Pérez, investigadora en ontologías web; en 2016, Nuria Oliver, doctora por el Medialab del MIT, IEEE y ACM fellow; en 2017, Regina Llopis Rivas, doctora en Matemáticas Aplicadas a la Inteligencia Artificial por la Universidad de California Berkeley (Estados Unidos); y en 2018, María Ángeles Martín Prats, profesora titular de la Universidad de Sevilla en el departamento de Ingeniería Electrónica.

Monje Micharet se doctoró por la Universidad de Extremadura en 2006 con Premio Extraordinario de Doctorado y Mención de Doctorado Europeo. Su labor de investigadora se realiza en el grupo RoboticsLab de la Universidad Carlos III de Madrid, donde dirige varios proyectos nacionales y europeos centrados en el desarrollo de robots asistenciales. Además, colabora activamente con centros de investigación internacionales de Estados Unidos, Francia y Alemania

Divulgación científica

Destaca también en Monje Michelet su faceta como divulgadora científica que desarrolla siempre que puede y de la que podemos disfrutar en el TEDxVitoriaGasteiz celebrado con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y donde nos cuenta de forma sencilla qué son los fractales. También colabora en la sección de ciencia del programa dirigido por Julia Otero en Onda Cero Julia en la Onda, y ha sido asesora científica en la película Autómata.

Cree que en estos últimos años el interés por la divulgación científica y la visibilización del trabajo de las mujeres en la ciencia ha crecido exponencialmente con espacios y eventos que propician el encuentro. Monje recibe una media de al menos dos invitaciones por semana para escribir artículos de sensibilización o participar en charlas en todo el Estado, fundamentalmente en capitales de provincia. En este sentido, la organización del Premio Ada Byron señalaba que un 85% de las candidatas de este año desarrollan su actividad profesional en este tipo de ciudades, aunque un 35% del total lo hacen en Madrid o Barcelona.

Preguntada por la investigación científica aplicada al ámbito rural, Monje destaca las investigaciones y aplicaciones que se están realizando con drones que controlan el ganado o el riego en plantaciones, que permiten controlar detalladamente el proceso de floración, las plagas o la recogida de frutas en su momento idóneo. Un avance en un ámbito tiene rápida aplicación en otros, y así asegura que “si le pedimos a un robot asistencial que detecte una arruga también lo podemos utilizar para reconocer una fisura en el traje de protección que llevan el personal médico que trata el ébola”.

Aunque su trabajo a veces puede asemejarse al estereotipo de una “friqui solitaria de laboratorio”, también destaca que en muchas ocasiones prima el trabajo colaborativo del grupo de investigación al que pertenece y sabe de la importancia de la labor divulgativa que realiza, fundamental para romper la cuarta pared que supone la relación entre ciencia y sociedad. “Aunque estamos mal con respecto a otros países, lo estamos revirtiendo y últimamente se programan encuentros incluso en bares, aunque eso sí, falta un poco de relación con los medios generalistas”, explica Monje. Tampoco orilla la autocrítica, ya que cree que “habría que mejorar y tener mayor comunicación con el despacho, el departamento o la facultad vecina. Muchas veces estamos trabajando en cosas comunes y nos enteramos por casualidad”, concluye. Por ello las actividades divulgativas tienen un gran impacto entre la comunidad científica ya que permiten a unos equipos de investigación conocer el trabajo de otros posibilitando sinergias entre ambos.

TEO y RoboCom++, robots asistenciales

TEO es un robot bípedo del tamaño de un humano, característica fundamental en un robot asistencial, del que llama la atención su capacidad para mantener el equilibrio y cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas. TEO ha cosechado un gran reconocimiento en el ámbito científico, habiendo recibido, entre otros, el Premio de Excelencia a la Investigación de la Universidad Carlos III de Madrid (2018); el Premio Mujer y Tecnología de la Fundación Orange (2018); y el Premio a Mejor Científica Contemporánea – Selección Española de Ciencia (2017), otorgado por la revista de divulgación científica QUO en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC.

Por otra parte, Monje Micharet trabaja en RoboCom++, iniciativa europea que cuenta con más de una veintena de socios y además, lidera el proyecto HumaSoft que desarrolla extremidades no rígidas para robots asistenciales y exoesqueletos, utilizados sobre todo en la rehabilitación de miembros afectados por accidentes cerebrovasculares, y en cuyo proyecto invertirá la cuantía del premio.

Premio Ada Byron Joven

Además, Ana Freire ha sido galardonada con el Premio Ada Byron Joven 2019 que pretende destacar otros perfiles con menos experiencia pero con una prometedora carrera. Esta ingeniera y Doctora en Informática, Investigadora y docente en la Escuela de Ingeniería de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) atesora varias patentes, más de 40 publicaciones científicas y el reconocimiento de los premios Google Anita Borg Scholarship, Big Data Talent Award y Artificial Intelligence Woman Challenge.

Estíbaliz Hernáez Laviña, Viceconsejera de Tecnología, Innovación y Competitividad del Gobierno Vasco, entre Concepción Alicia Monje Micharet y Ana Freire, las dos ganadoras de esta edición 2019.

Este es el vídeo de la ceremonia del premio.

Manuel Borges lucha para que su premiada camilla mecánica llegue al mercado

LaOficina Española de Patentes y Marcas,(OEPM) que al igual que en pasadas ediciones acudió al Salón Internacional de Invenciones de Ginebra concedió su premio a la mejor invención española a maycoby por su camilla para personas con movilidad reducida patentada por Manuel Borges  que también consiguió una medalla de oro otorgada por el Jurado Internacional del salón. Para saber cómo y por qué Manuel Borges ideó esta camilla mecánica nos pusimos en contacto con él. En esta entrada resumimos la conversación que mantuvo con cevipyme.

Realizar el prototipo de la camilla por la que ha recibido dos medallas de oro en el último Salón Internacional de Invenciones de Ginebra, le ha costado mucho esfuerzo y trabajo a este diseñador de máquinas canario. Pese a la eficacia demostrada y con el firme convencimiento de que tendría una gran acogida en el mercado (porque según datos que nos facilita hay en el mundo alrededor de 400 millones de personas que se podría beneficiar de su uso) no encuentra a una empresa que esté interesada en producirla en serie, algo que abarataría los costes de su fabricación. Crear el prototipo le ha costado alrededor de 10.000€.

Como informamos en una entrada anterior, se trata de una camilla mecánica electrónica destinada a pacientes con movilidad reducida y, en particular, a personas tetrapléjicas y parapléjicas, que se puede ajustar en altura y puede cambiar entre una posición horizontal, como una cama para acomodar al paciente cuando está acostado, y un escalón posición como silla. La camilla incorpora esteras de transporte (12) para apoyar al paciente, que se mueven en una dirección transversal: hacia el exterior de la camilla para mover al paciente desde la camilla a una cama o a una silla de ruedas, y hacia el interior de la camilla, para acomodar al paciente sobre la misma. La orientación longitudinal o transversal de la camilla, se puede cambiar, lo que permite al paciente poder realizar sus necesidades fisiológicas de evacuación mediante la camilla en posición sentada.

Mi camilla”, dice, “hace algo tan sencillo y tan difícil como mover de manera fácil a una persona encamada por una enfermedad. Se puede convertir de camilla a silla, dar la vuelta al enfermo en la propia camilla y también cuenta con un inodoro con secado y desinfección automática creado para la propia camilla que también tengo patentado”

El origen de la idea

La idea de crearla le surgió al ver a su padre encamado en un hospital y la dependencia que tenía para moverse. Primero decidió averiguar si existía algún tipo de camilla mecánica. Se desplazó a Estados Unidos a la clínica Mayo para preguntarlo. Visitó también hospitales de Montreal donde comprobó cómo las personas que llevaban mucho tiempo encamadas tenía el “trasero en carne viva”.Por último, en su periplo por encontrar algo para aliviar el estado de su padre, decidió enviar una carta al Centro de Investigaciones Científicas de Madrid donde le confirmaron que no había nada. Así que se puso a idearla. “La pena”, comenta, “es que mi padre falleció antes de la creación del prototipo”. Así que la arrinconó en el desván y se olvidó del asunto.

Pero el accidente sufrido por un amigo le llevó a ver de nuevo a una persona inmovilizada por las consecuencias del mismo en el hospital. Era el presidente del cabildo de Tenerife. Al ver como entre tres personas le cambiaban de postura le comentó “yo tengo una máquina que mueve a los encamados. Incrédulo de lo que le decía, le enseñé en otra visita fotografías de la camilla. Fue él el que me animó a patentarla”.

Como el proceso y los requisitos para conseguir una patente son complejos para alguien que no es erudito en el tema acudió a los servicios de unos profesionales. En concreto, en todo el proceso de la presentación de la patente fue de la mano de Pons,a quien alaba por el cumplimiento de los plazos y su trabajo. “Han sido, dice, muchos años de trabajo ¿ayudas? ninguna” señala.

Reconocimientos

Está muy satisfecho con los reconocimientos que ha tenido en Ginebra donde su invento ha conseguido dos medallas de oro. Espera que los premios le den visibilidad y alguien se interese por fabricarla en serie. De momento ha tocado muchas puertas como la de la ONCE o el Hospital de Paraplégicos de Toledo donde la calificaron como algo extraordinario “ Perfecta para no hacer daño a la llave (fisioterapeuta), le dijeron” pero sin resultados. Aún y todo no arroja la toalla. Tiene un plan de negocio en donde demuestra que a los seis meses se obtendría el retorno de la inversión. “Tenemos la garantía de tener vendidas las 2.000 primeras máquinas.” comenta.

Él y su socio lo tienen todo pensado y reflexiona: “Para que un producto triunfe en el mercado tiene que ser único (la camilla maycoby lo es) y tener demanda en el mercado ¿no es demanda los 400 millones de personas que podrían utilizarla a las que además les alivias del sufrimiento de su extrema dependencia tanto a ellos como a su familia? Y se pregunta ¿no es una pena que nuestro país ignore algo tan vital como puede ser un invento?

Están estudiando intentar fabricarla en China o India y para que el coste de transporte sea menor la ensamblarían en España. “Mientras que en un contenedor sólo entrarían entre 20 o 25 máquinas-camillas montadas, ensambladas podría transportar 150”, puntualiza. Mientras siguen buscando inversores, en su Canarias natal tienen ya planificado un acto en donde homenajearle por sus últimos galardones.

Tres españoles entre los finalistas al Premio Inventor Europeo 2019 de la OEP

El Premio Inventor Europeo 2019 cuenta este año con tres españoles entre los finalistas: la bioquímica Margarita Salas, que opta al premio en la categoría “Logros a lo largo de una vida”, por su trabajo en genética y biología molecular, y los ingenieros Antonio Corredor Molguero y Carlos Fermín Menéndez Díaz, en la categoría de Industria, por crear un molde de bloques de hormigón exclusivo para proteger puertos y costas.

 

La semana pasada la Oficina Europea de Patentes daba a conocer el nombre de los 15 finalistas que este año optan al premio Inventor Europeo 2019 en su 14ª edición Un premio que reconoce el ingenio y la creatividad de los inventores y sus equipos por sus contribuciones al progreso científico y tecnológico, su papel en la generación del crecimiento económico, y su impacto en la vida diaria.

En la presentación de los nominados, António Campinos, presidente de la OEP, declaraba“estos inventores ofrecen soluciones a algunos de los problemas más importantes de nuestra sociedad. “Desde la lucha contra el cáncer hasta la reducción de los desechos plásticos, su contribución abre el camino hacia un futuro mejor”, añadiendo que “el sistema europeo de patentes no sólo beneficia a los inventores como nuestros finalistas, sino que también es beneficioso para la sociedad en general”. “En la Unión Europea, los sectores más activos en materia de patentes, marcas y diseños emplean a unos 60 millones de personas y representan más del 90% del comercio exterior” puntualizó.

Así son los finalistas españoles

Quince finalistas de una docena de países optan este año a las categorías de “Industria”, “Investigación”, “Países no miembros de la OEP”, “PYME” y “Logros a lo largo de la vida” Además, en una votación online abierta al público, los finalistas podrán conseguir el “Premio “Popular”. La votación para este galardón estará abierta hasta el próximo 16 de junio. Los ganadores los conoceremos en una ceremonia que se celebrará el día 20 de ese mismo mes.  Desde aquí les deseamos suerte a los tres finalistas españoles:

Margarita Salas, nominada en la categoría «Logros a lo largo de una vida», es profesora honoraria del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid y una de las investigadoras más premiadas de España.

Según consta en la página web de la organización la OEP ha nominado a Salas por desarrollar la técnica que amplifica las muestras más pequeñas de ADN en cantidades lo suficientemente grandes como para realizar un análisis genómico completo, una invención que se ha convertido «en un pilar de la genética moderna» con aplicaciones en una amplia gama de campos.

Su descubrimiento, desarrollado en forma de kits de secuenciación de ADN fáciles de usar, consiguió la patente en Estados Unidos en 1991 y la europea en 1997, y solo entre 2003 y 2009 (cuando expiró) generó más de seis millones de euros de beneficios para el CSIC.

Hoy en día, esta técnica se utiliza en múltiples aplicaciones, como estudiar microbios, analizar el desarrollo embrionario, profundizar en el conocimiento de los tumores, e incluso para catalogar fósiles (arqueología) o encontrar sospechosos de un crimen (forenses).

Para Salas, sin embargo, su trabajo es la prueba de que «la investigación básica puede dar lugar a aplicaciones que nunca podrían haberse previsto y que pueden beneficiar realmente a la sociedad».

Junto a Margarita Salas están nominados en esta categoría, Maximilian Haider (Austria) por su trabajo sobre microscopía electrónica y Marta Karczewicz (Polonia) por sus avances en la compresión de video.

Por su parte, Antonio Corredor Molguero y Carlos Fermín Menéndez han sido nominados al premio en la categoría de Industria, por encontrar una aplicación industrial a los «cubipods», unos bloques de hormigón de forma irregular que fueron originalmente ideados y patentados por los investigadores españoles, Josep Ramón Medina y Esther Gómez Martín, de la Universidad Politécnica de Valencia.

La forma especial de sus bloques diseñados para proteger los puertos puede reducir los costes de construcción de los rompeolas entre un 15 y un 45% a la vez que protege mejor las áreas costeras. Aunque era más eficaz que los bloques de superficie plana tradicionales, para ser comercialmente viable, era esencial que los Cubípods (que pesan entre 3.000 y 45.000 kg cada uno) pudieran fabricarse de manera eficiente y rentable.

Así que estos investigadores universitarios acudieron a la industria para llevar su producto al mercado y encontraron la ayuda de la empresa de construcción naval en la que trabajan Antonio Corredor Molguero y Carlos Fermin Menéndez, que han desarrollado un molde para Cubípod, que es diferente de los moldes tradicionales, ya que se abre verticalmente. Por lo tanto, requiere menos espacio que otros moldes que se abren lateralmente, lo que es ideal para hacer bloques en el lugar que se van a instalar.

Debido a su tamaño compacto, se pueden usar varios moldes juntos, cada uno de ellos produce hasta tres Cubípods por día. La producción en el mismo lugar es una gran ventaja porque un rompeolas generalmente consiste en varios miles de bloques que son muy costosos de transportar si se fabrican en otros lugares.

Los otros nominados en la categoría de Industria son: Klaus Feichtinger y Manfred Hackl (Austria) por sus innovaciones en el reciclaje de plásticos; Alexander van der Lely y Karel van den Berg (Países Bajos) por crear robots para ordeñar vacas.

Os queremos recordar que en la edición de 2017, como contábamos en una entrada de este blog, un español, José Ángel Ávila, formaba parte del equipo desarrollador de Galileo, el sistema de navegación por satélite europeo, que ganó el premio en la categoría de investigación, Era la segunda vez en la historia de los premios que un español lo ganaba en alguna de sus categorías. El anterior fue en 2013 cuando un ingeniero burgalés, José Luis López Gómez, recibió el galardón en la categoría “Premio Popular”

 

La innovación en Tejidos Royo se traduce en la creación de nuevos tejidos y su forma de fabricarlos

Hoy os vamos a acercar a la trayectoria empresarial de una empresa innovadora en la fabricación textil. La hemos elegido porque acaba de ganar hace unos días un galardón que reconoce su innovación dentro de la primera convocatoria de los Premios Empresariales 2018 de la Asociación de investigación de la Industria Textil (Aitex). Se trata de la compañía valenciana Tejidos Royo, fundada en 1903 en la localidad de Alcudia de Crespins, que en la actualidad es una de las mayores empresas de tejeduría de nuestro país y una de las pocas que aún queda dedicada a fabricar tejido denim (vaquero). Cuenta con una plantilla de trabajadores compuesta por un equipo de más de 350 personas y su apuesta por la innovación en la fabricación de nuevos tejidos le ha abierto las puertas al mercado exterior y en la actualidad exporta sus productos a más de 30 países.

A diferencia de otros productores textiles, Tejidos Royo ha mantenido toda su producción en dos localidades valencianas, Picassent y Alcudia de Crespins. En la actualidad esta empresa familiar esta regentada por un miembro de su cuarta generación, cuenta con cuatro factorías y se ha enfrentado al mercado del tejido low cost, apostando, en su más de un siglo de historia, por la innovación en los procesos productivos y el diseño que se ha concretado en la creación de nuevos tejidos más sostenibles con el medio ambiente.

El departamento de I+D de la compañía también ha centrado su trabajo en el desarrollo de nuevas técnicas de proceso industrial innovadoras. Muestra de ello es que desde 1990 es pionera a nivel europeo en el uso de materias primas de bajo impacto (reciclado pre-post consumer, Tencel y fibras de origen orgánico) para la creación de sus tejidos.

Imagen capturada de la web de Tejidos Royo

Premiado por el desarrollo de Dry Indigo

Tejidos Royo ha sido premiado por el último y más puntero de sus desarrollos; Dry Indigo, la aplicación del índigo mediante espuma, que ha supuesto más de diez años de investigación, en colaboración con Gastón Systems e Indigo Mill Designs, consiguiendo crear una tintura índigo sostenible, ya que según afirman con esta tecnología se ahorra también en procesos químicos y mecánicos en el lavado de la prenda, además de optimizar el conjunto de la producción.

Dry Índigo se basa en tintar tejido denim (vaquero) sin agua. Un método que ahorra entre un 70-80% de energía, un 100% de consumo de agua ya que no la utiliza, y además se consigue mucha más rapidez en el proceso, puesto que se pueden tintar muchos más metros con menos tiempo, según aseguran desde la compañía. Tejidos Royo tiene la exclusiva mundial de su uso hasta octubre de este año. Su próximo objetivo es eliminar el agua en todo el proceso de tejeduría.

La innovación en sus tejidos ha sido la llave que le ha abierto la puerta al mercado internacional. Hoy la firma trabaja con las principales marcas europeas de vaqueros entre las que se encuentran, por ejemplo, Diesel, Pepe Jeans o Hugo Boss. La empresa tiene registradas sus diferentes marcas y ha protegido sus innovaciones a través de patentes. Podéis visualizar alguna de ellas en la base de datos de Espacenet.

Señalar que es además uno de los casos de empresa innovadora que recoge el informe publicado por la Generalitat Valenciana “sobre la economía del diseño en la Comunitat Valenciana”; un proyecto de investigación para definir, identificar, dimensionar el diseño y evaluar su uso en los principales sectores económicos valencianos. Los datos que arroja el informe son reveladores e indican que el diseño contribuye con 3.762 millones de euros a la economía de la región.

Fuentes: www.tejidosroyo.com

http://adcv.com

https://www.aitex.es/

https://worldwide.espacenet.com

David Martínez Martín, premio a la innovación 2018 de la fundación Elzaburu

“Conseguir desarrollar invenciones con el suficiente atractivo comercial para que una empresa las licencie, requiere muchas dosis de esfuerzo”

Hoy os relatamos la conversación sostenida con un joven investigador David Martínez Martín galardonado con el premio a la innovación 2018 de la fundación Elzaburu por el desarrollo de una nueva tecnología que permitirá explorar enfermedades que hoy son incurables. Martínez trabaja desde 2012 como investigador científico en la Universidad ETH Zúrich y es el inventor principal de la patente “Procedimiento de control de un microscopio de barrido” por la que se le otorgó el premio.

La imagen recoge el momento en que David Martínez Martín recibe el premio de manos de Alberto Elzaburu

Martínez considera que tiene mucha suerte por poder dedicarse a la investigación, algo que le apasiona, y confiesa “ este trabajo también tiene gran cantidad de momentos difíciles, pero la satisfacción de crear algo que puede mejorar la vida de los demás es insuperable”

La fundación Alberto Elzaburu le premió hace unos meses por ser el inventor principal de la patente llamada “Procedimiento de control de un microscopio de barrido”¿Qué ventajas y novedades presenta esta innovación y cuáles son los puntos claves de su patente?

Se trata de un sistema de control que puede ser implementado por ejemplo en microscopios de fuerza atómica. Estos microscopios de gran potencia son fundamentales en nanotecnología. No sólo permiten visualizar muestras, sino que también son capaces de manipularlas. Las muestras pueden ser muy variadas desde átomos y moléculas a células vivas y tejidos, y sus aplicaciones alcanzan campos muy distintos como la ciencia de materiales, química o biomedicina. Sin embargo, la utilización de estos microscopios requiere de personal muy entrenado, y en muchas ocasiones el funcionamiento de estos microscopios se vuelve inestable, limitando fuertemente su utilización. Gracias a esta patente se solucionan gran parte de estos problemas, y la utilización de estos microscopios se vuelve mucho más sencilla en todos los ambientes de trabajo (condiciones ambientales, de vacío o en líquidos).

Además de la invención previa, la fundación Alberto Elzaburu tuvo en cuenta otras invenciones que he realizado, por ejemplo, la regulación de la masa y tamaño de las células. Esta regulación es fundamental para la vida, ya que la fisiología celular está fuertemente ligada al tamaño y masa celular. Gracias a esos mecanismos de regulación, las células son capaces de crear organismos altamente complejos como los seres humanos, con una sofisticada arquitectura de tejidos y órganos. A día de hoy es conocido que el origen de muchas enfermedades (cáncer, hipertrofias, diabetes…) está relacionado con problemas en la regulación de la masa celular, por lo que descubrir el funcionamiento de estos mecanismos es prioritario. Sin embargo, aunque caracterizar los cambios de masa de sistemas mucho más grandes o más pequeños que las células se hace de manera rutinaria, no contábamos con tecnologías que nos permitieran este tipo de medidas a nivel celular con la resolución necesaria. Por lo que decidí acometer el desarrollo de nueva instrumentación que permitiera medir la evolución de la masa de una única célula (o también agregados celulares) con gran resolución y en tiempo real.

-¿Se puede calificar esta investigación científica como base que pueda dar lugar a la creación de nuevos productos? Si es así nos podía poner un ejemplo.

Efectivamente. Actualmente 4 de las 5 patentes que hemos solicitado como resultado de estas investigaciones, se encuentran licenciadas a empresas de alta tecnología. Estas empresas están incorporando estos nuevos desarrollos para mejorar productos existentes que ya tienen en el mercado, como por ejemplo microscopios de fuerza atómica, y para desarrollar otros nuevos como por ejemplo el monitor de cytomasa (https://www.nanosurf.com/en/products/cytomass). Este último será de gran utilidad en áreas como la fisiología celular, el desarrollo de nuevos fármacos, la investigación sobre el cáncer…

-El galardón reconoce también el esfuerzo de los investigadores e innovadores españoles menores de 40 años que hayan sabido explotar comercialmente sus invenciones. La fórmula que han elegido para rentabilizar su invenciones ha sido la concesión de licencias ¿en estos momentos qué beneficios les aportan dichas licencias?

Ciertamente, conseguir desarrollar invenciones con el suficiente atractivo comercial para que una empresa las licencie, requiere muchas dosis de esfuerzo. Con motivo de estas licencias, tengo una colaboración muy estrecha y directa con el mundo de la empresa, lo que me permite desarrollar otras muchas habilidades y conocimientos diferentes a los del entorno universitario, por lo que me supone un gran beneficio personal y profesional. Además, las licencias conllevan el pago de regalías (royalties) por parte de los licenciatarios, por lo que también me suponen un beneficio económico.

-¿La conexión entre inversión en ciencia y rentabilidad, en su opinión, es siempre posible?

Para conectar eficientemente la inversión en ciencia y rentabilidad, es necesario desarrollar un ecosistema de innovación muy robusto. La innovación es proceso complejo y requiere de la participación no sólo de científicos, sino también de emprendedores, inventores y creativos, empresarios, inversores, especialistas en Propiedad Intelectual e Industrial… Por lo tanto, es fundamental cuidar y fomentar el crecimiento sano de todos estos actores que intervienen en el proceso.

-Ser el inventor principal en un proyecto es difícil para un investigador joven ¿cómo lo ha conseguido?

El inventor principal debe ser aquel que ha realizado la contribución más importante en una invención, y eso ha sido lo que se ha valorado en mi caso. En las universidades en las que he trabajado, de manera previa a la solicitud de patente, los inventores declaran y firman el porcentaje de contribución que han tenido en la invención, aunque ciertamente esto puede ocasionar conflictos que hay que tratar de gestionar de la mejor manera posible.

Por otro lado, también he contado con el apoyo y colaboración de científicos con gran prestigio internacional y dilatada experiencia, como el Prof. Daniel Müller y el Prof. Christoph Gerber, quienes me han abierto sus puertas y acogido en sus laboratorios. Gracias a ellos, he podido solicitar también importante financiación para la ejecución de los proyectos, que de otra manera hubiera sido imposible, al no disponer de mi propio laboratorio.

-En estos momentos está trabajando como investigador científico en la Universidad ETH Zúrich ¿Cuáles fueron los motivos que le empujaron a irse a esa universidad? ¿Se puede decir que con ello engrosa la lista de las más de 12.000 investigadores que han abandonado España desde 2010 ante la falta de recursos?

La ciencia es una actividad global y no tiene fronteras, y a mí me gusta ser un ciudadano global. Cuando terminé mi doctorado, tuve la suerte de poder elegir dónde quería continuar mi carrera. Conseguí una beca del programa de excelencia internacional EMBO (European Molecular Biology Organization) y me trasladé a Suiza con el reto de diseñar un instrumento que nos permitiera seguir la evolución de la masa de las células con gran precisión.

El proyecto era muy arriesgado. Se necesitaba una financiación muy importante y había que construir el instrumento desde cero. Un proyecto de esta estas características no se puede realizar en cualquier lado, pero Suiza cuenta con un entorno muy favorable. El sistema científico del país es muy robusto y competitivo, y destaca en áreas como la biofísica y biotecnología. Además, la ETH Zurich es una universidad muy enfocada en la investigación, considerada entre las mejores del mundo. El departamento en el que trabajo se encuentra ubicado en Basilea, una atractiva ciudad con mucha innovación, sede de grandes farmacéuticas y que también aloja un gran número de empresas nuevas del sector de alta tecnología. Finalmente, el país dispone de una gran calidad de vida y una naturaleza espectacular. Así que me decidí a venir, y ciertamente estoy muy feliz.

-¿Cree que para un investigador joven es imprescindible salir del país y tener una buena productividad científica, para tener después alguna opción de volver a España?

Llevo más de 6 años viviendo en Suiza, y actualmente estoy preparando mi traslado a Australia, pues recientemente he aceptado una oferta de la Universidad de Sídney. Desde mi experiencia, estoy convencido de que marcharse al extranjero, al menos por un tiempo, es muy recomendable para todo el mundo, y en particular para los científicos. Te permite abrirte a otras culturas, conocer otras formas de trabajo, dominar otra lengua. Ayuda a eliminar muchos prejuicios y fomenta enormemente el desarrollo personal.

El mundo científico es muy competitivo, cada vez más, tanto en España como fuera. Existen muchas menos plazas en investigación que el número de doctores que se gradúan, por lo que para tener buenas posibilidades de estabilizarse, es importante desarrollar un CV de gran solidez.

-Por último nos gustaría saber los motivos que le llevaron a dedicarse a la investigación y qué es lo que le produce más satisfacción de su trabajo.

Desde niño quería ser inventor. Me encantaban los juegos con lo que podía construir motores, circuitos eléctricos, bombas de agua, etc. En el Instituto descubrí que las matemáticas y la física me encantaban, y que me daban el poder de explicar y predecir muchos fenómenos. Por lo que decidí estudiar Física en la Universidad.

Considero que tengo mucha suerte de poder dedicarme a algo que me apasiona, y el esfuerzo que requiere lo dedico con mucha ilusión. Este trabajo también tiene gran cantidad de momentos difíciles, pero la satisfacción de crear algo que puede mejorar la vida de los demás es insuperable.

Celia Sánchez Ramos, una firme defensora de la Propiedad Industrial para proteger la innovación

La proximidad al 11 de febrero en el que se celebra Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia ha hecho que hayamos elegido como temática de nuestro blog narrar la labor de una científica española, la doctora Celia Sánchez-Ramos, que es una firme defensora y ejemplo de la utilización del sistema de Propiedad Industrial para proteger la innovación de nuestro país.

La otra razón que nos impulsa a ello es que ha sido noticia porque la Comunidad de Madrid le concedió la semana pasada el premio Fermina Orduña a la innovación en I+D+i, que reconoce el mérito de personas cuya labor científica y tecnológica contribuyen a crear empleo y riqueza, un premio que compartió con la empresaria Paloma Frial. Estos nuevos premios llevan el nombre de la primera mujer que obtuvo una patente en España en 1865.

Esta profesora de la Universidad Complutense de Madrid forma parte de los científicos que usan las patentes como la mejor forma de dar a conocer los resultados de sus investigaciones. Cree que la falta de información relativa a las leyes que regulan la innovación es una de las mayores dificultades para poner en práctica nuevas ideas, y por desconocimiento pueden perderse derechos implícitos a los trabajos de investigación. Siempre ha considerado que es imprescindible concienciar a las empresas e instituciones de la necesidad de publicar en forma de patentes los resultados de los trabajos de investigación.

En su opinión, según podemos leer en una tribuna que publicaba en la revista Fundetec “Hoy día el secreto industrial no existe, la tecnología ofrece las herramientas para poder copiar y desvelar prácticamente cualquier cosa, y las patentes son el único instrumento legal que protege nuestro trabajo en innovación e investigación, al tiempo que pone nuestros conocimientos al servicio de la sociedad”.

Fue la fundadora del laboratorio de neuro-computación y neuro-robótica de la Universidad Complutense de Madrid del que ha sido su directora y cuyo trabajo investigador se ha visto plasmado en la concesión de 448 patentes, así como en la participación en diversos proyectos de investigación en neurociencia (aplicaciones electrónicas al sistema nervioso, estimulación neuroprotésica, recuperación tras daño cerebral) y otros proyectos centrados en la investigación y desarrollo de tecnología óptica (iluminación en vehículos).

Según consta en su biografía es inventora de 13 familias de patentes, con titularidad de la UCM, relacionadas con la neuroprotección retiniana a través de elementos y dispositivos ópticos. Patentes entre las que destacan lentes y filtros terapéuticos para ojos sanos, pseudoafáquicos y/o en proceso de neurodegeneración, con extensión a múltiples países.

En el año 2009, en la 37 Edición del Salón de Invenciones de Ginebra, su invención “Filtro óptico en lentes de contacto para proteger la visión contra la nociva acumulación cotidiana de luz” recibió el Premio de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) y el de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) con Medalla de Oro y Felicitación Especial del Jurado, en 2010 obtuvo el “Gran Premio a la Mejor Invención Internacional” otorgado por la ONU.

Para lograr el desarrollo industrial de las investigaciones desde la Universidad Complutense de Madrid crearon la spin-off Alta Eficacia Tecnología una compañía de base tecnológica con la convicción de que el fin de todo el proceso de investigación es que el nuevo producto llegue al ciudadano y a la sociedad en su conjunto, que debe ser la beneficiaria última de todo el conocimiento.

Podéis encontrar información tanto de Fermina Orduña, que da nombre a estos nuevos premios de la Comunidad de Madrid, como de Celia Sánchez Ramos accediendo al museo virtual de la OEPM ambas formaron parte de la exposición “Mujeres Inventoras”, que realizó la OEPM el pasado 26 de abril.

Además, Celia Sánchez Ramos es la protagonista de uno de los casos de éxito de nuestra videoteca. Echarle un vistazo para conocerla mejor.

 

Europa reconoce los innovadores diseños de dos firmas españolas

Hoy os vamos a acercar a dos empresas españolas que fueron finalistas en la última edición de los Premios DesignEuropa, organizados por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), que reconocen la excelencia en el diseño y la gestión del mismo entre los titulares de dibujos y modelos comunitarios registrados (DMC). Se trata de Gandía Blasco, una empresa valenciana dedicada a la producción de mobiliario de exteriores que ha resultado finalista en la categoría de diseño industrial, y de Durbanis, ubicada en Girona, especializada en diseño urbano y que lo fue en la categoría de Empresas Pequeñas y Emergentes.

En el primero de los casos el finalista fue el diseño del mobiliario de exterior de Docks, propiedad de Gandía Blasco y creado por Romero Vallejo; en el segundo, el sistema de bloqueo de bicicletas Loclock, propiedad de Durbanis y diseñado por Alex Fernández Camps. Ambas empresas tienen en común su apuesta por la innovación y la alianza con prestigiosos diseñadores para llevarla a cabo, así como la prudencia de registrar sus diseños para protegerlos.

Cómo son los diseños

Docks es una colección de mobiliario de exterior modular, abierto y flexible. Diseñada por el estudio Romero Vallejo para Gandía Blasco, que lo fabrica y distribuye, está compuesta por varias piezas de mobiliario realizadas con una estructura de aluminio que permite apilarlas y transportarlas con facilidad. Esa versatilidad, permite también convertirlas en diversos y diferentes sofás, banquetas, camas u otros elementos. La posibilidad de crear nuevas configuraciones con un número pequeño de módulos es la característica que más destacó el jurado de los Premios DesignEuropa.

El producto lo fabrica la empresa española Gandía Blasco, con sede en Ontinyent (Valencia). Fundada en 1941 por José Gandía Blasco, en un principio se dedicó a la industria textil, concretamente a la fabricación de mantas, hasta que, a mediados de los noventa, reconvirtió su actividad para dedicarse al diseño de muebles y espacios de exterior. La decisión fue un acierto y hoy su mobiliario se distribuye en más de 90 países.

El segundo diseño de origen español destacado como finalista a escala europea ha sido Loclock, un sistema de bloqueo de bicicletas para espacios públicos. Según se afirma desde la empresa está construido en hormigón y polietileno a prueba de manipulaciones. Dispone además de un recubrimiento blando que reduce los daños a las bicicletas cerradas. Se presenta en seis colores diferentes, es fácil de instalar y pesa solo 15 kilogramos. Su creación es fruto de la alianza y colaboración entre Durbanis y el diseñador Alex Fernández Camps. En su caso el jurado de los Premios DesignEuropa alabó la simplicidad y la funcionalidad del diseño como pieza de mobiliario urbano moderno.

En cuanto a Durbanis, cabe señalar que es una pyme catalana creada en 2008 por Germán Rubio para el diseño y fabricación de mobiliario urbano. En 2010 dio un paso definitivo al iniciar su colaboración con varios diseñadores españoles y convertir la innovación en este ámbito en su principal fuente de valor. El objetivo de crecer como una marca diferenciada les invitó a dar ese paso. Hoy la empresa está presente en ocho países y exporta un 80% de su producción. Desde sus inicios han sido conscientes de la necesidad de proteger sus diseños. Cuando cuentan su historia en la página web corporativa recalcan el motivo principal que les impulsó a tomar esa decisión “el diseño inicialmente es algo intangible, por eso tenemos que tener especial cuidado en protegerlo. Nuestros productos están registrados, y nuestro equipo legal se encarga de controlar que lo intangible deje de serlo”.

El último informe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) presentado en diciembre del pasado año estimaba que en 2017 se presentaron en todo el mundo 945.100 solicitudes de registro de diseños industriales que contenían 1.240.000 diseños. De entre ellas, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europa (EUIPO) recibió 111.021 diseños. El aumento más rápido en el recuento de diseños industriales se produjo en el Reino Unido (+92,1%), España (+23,5%) y Suiza (+17,9%). Lo que convierte a nuestro país en el segundo de Europa que ha experimientado un mayor aumento de solicitudes de registro de diseños industriales.

PYME, si quieres saber más sobre cómo proteger tus diseños, cómo registrarlos, las ventajas que te aporta y los derechos que te da hacerlo, visita nuestra página web.

 

 

 

Sonia María Rodríguez Huerta, una inventora de tan sólo 17 años

Nueve fueron los inventores/as españoles que, bajo el auspicio del despacho profesional especializado en propiedad industrial Oficina García Cabrerizo, acudieron a la pasada edición del Salón Internacional de Invenciones de Ginebra, celebrado entre los días 11 y 15 del pasado mes de abril, para mostrar sus creaciones.

Algunas de ellas obtuvieron varios premios, hito del que dimos cuenta en esta entrada publicada hace unas semanas en el blog. Tras redactarla reparamos en el hecho de que una de las inventoras premiadas, Sonia María Rodríguez Huerta, ganadora de una medalla de oro y del reconocimiento especial del jurado por la creación de un dispositivo para la retirada aséptica de excrementos caninos, era una estudiante de tan sólo 17 años.

Actualmente, Sonia compagina sus estudios de segundo de Bachillerato Nacional de España con los de segundo de Bachillerato Internacional, en el que, según sus propias palabras, se ha matriculado por tener “otra metodología de estudio”. Además, Rodríguez Huerta nos aclara que también estudia danza en la Royal Academy of Dance, habiendo alcanzado ya el grado Intermediate.

Al preguntarle sobre cuáles son las materias de estudio que más le apasionan, la inventora nos aclara que, si bien le gustan todas las asignaturas, siente una especial predilección por la literatura, razón por la que ha dedicado a ésta su monografía del Bachillerato Internacional. Además, la joven inventora nos confiesa que también le fascina la rama biosanitaria. De hecho ha optado por orientar sus estudios de bachillerato hacia dicho campo de conocimiento. Dentro de ella, sus asignaturas favoritas, afirma, “son biología y química”.

Esta brillante alumna de bachillerato también ha obtenido galardones en diferentes facetas; ella misma destaca “la medalla de bronce en el concurso nacional de danza clásica del año pasado, así como premios en baile contemporáneo, inglés, narrativa, microrrelatos, poesía, en certámenes para jóvenes talentos creadores, etc. Además, ha sido finalista en la Olimpiada Asturiana de Matemáticas y hace poco más de un mes obtuvo el tercer premio en la Olimpiada Filosófica Asturiana.

Aunque es una persona muy polifacética, la joven nos comenta que tiene claro el enfoque de su carrera académica hacia el campo biosanitario: biología o biotecnología. También espera poder completar su formación cursando una segunda carrera en el ámbito de las letras.

Jugar a inventar en un entorno estimulante

Al preguntarle sobre el origen de su pasión por inventar cosas, Rodríguez Huerta nos aclara que siempre le ha gustado “idear cosas. Cuando era pequeña era una aficionada loca de los Playmobiles y me dedicaba a construirles cosas útiles sin ningún sentido aparente. Con bolígrafos, cositas, telas… inventaba modos para subir cosas, poleas, cuando no sabía ni lo que era una polea”.

Esa inquietud por aportar soluciones a problemas prácticos siempre ha sido bien recibida por su entorno. Con respecto a ello, Sonia afirma que “familia, profesores, compañeros y amigos han comprendido y apoyado siempre todas mis inquietudes y mis ideas. Quiero destacar a mis abuelos y a mi tío Eduardo, que es incondicional. Mi entorno siempre me ha apoyado y ha confiado en mí desde que era pequeña”.

Sonia María Rodríguez Huerta muestra el diploma obtenido en el Salón Internacional de Invenciones de Ginebra (2018)

Sobre el invento premiado en el Salón de Ginebra

Según nos explica su propia creadora, el invento por el que recibió la medalla de oro y el reconocimiento del jurado durante la última edición del Salón Internacional de Invenciones de Ginebra “es básicamente un recoge-cacas, hablando mal y pronto; lo que hace es recoger la caca de las mascotas sin que tú tengas que hacer el nudo ni tener que tocarla, de manera totalmente aséptica”. Los motivos que impulsaron a la joven inventora a buscar esta solución están relacionados con el hecho de que “quería tener un perro y existía en casa el problema de la higiene”.

Como les sucediera a otros muchos inventores/as a lo largo de la historia, la primera recepción del invento descrito, gracias al que Sonia obtuvo su premio en Ginebra, no fue buena. Ella misma nos cuenta que “el invento se me ocurrió con ocasión de un concurso para emprendedores que había en mi colegio, San Ignacio de Oviedo. Pero a ellos no les gustó nada, así que participamos con otra idea sobre algo biotecnológico, completamente diferente; gracias a esa idea llegamos a ganar un concurso nacional hace dos años”.

Su inquietud por la inventiva permitió a la joven inventora conocer la existencia del Salón de gracias a la Fundación García Cabrerizo; “me enviaron la invitación y después, hablándolo con mis amigos, mis profesores y mi familia, que me apoyaron en la aventura del viaje, decidí ir…en pleno curso”. Lo que a tenor de los resultados obtenidos fue todo un acierto.

Cuando preguntamos a la estudiante si se le ha ocurrido aprovechar el éxito cosechado para obtener algún tipo de beneficio económico comercializando su invento nos aclara que “en un principio no, pero parece ser que debo pensar en ello, o eso es a lo que me han incitado, por lo que sí tendré que hacerlo. Se han dirigido a mí muchas empresas. Tengo muchas hojas con firmantes y gente interesada en producirlo, comprarlo o en venderlo”. En caso de decidirse a comercializarlo, Rodríguez Huerta asegura tener claro “lo que son y también para qué sirven una patente o un modelo de utilidad”.

En cualquier caso, llegue o no a ver triunfar su recogedor de excrementos de mascota en el mercado, Rodríguez Huerta declara que piensa seguir inventando “sí, tengo en mente muchas cosas pero, por lo que he visto, aquí no se pueden contar datos hasta que el producto esté patentado o modelizado de utilidad, así que la respuesta es sí, y tanto sola como con otras personas, compañeros y amigos”.