Seipasa mejora la salud de los cultivos con tecnología natural

Apostaron por un modelo de negocio tras asistir a un congreso de agricultura orgánica en Cuba, en un momento en el que en nuestro país se hacía complicado transmitir al usuario final lo que ellos bautizaron como “agroquímica natural”. Fundada en 1.998, Seipasa demuestra, a día de hoy, que se cumple el dicho que reza “toda piedra hace pared”. El próximo 10 de junio, recogerá el Premio Nacional de Innovación 2020 en la modalidad de pequeña y mediana empresa.

Con una trayectoria avalada por el trabajo basado en la “Tecnología Natural”, Seipasa elimina la connotación negativa que existe sobre los fitosanitarios, pesticidas, fungicidas o acaricidas. La sociedad “debe entender que el sector del control de plagas no es malo” ya que, si no se controlara, no podríamos consumir muchos alimentos en un entorno en el que se necesita hacerlo de forma racional porque la población no deja de crecer. Por eso, todo lo “bio” tiene sentido en unos productos que buscan rentabilizar los cultivos en el sector de la agricultura, a nivel internacional.

Estas es una de las razones que señala el director de I+D+i de Seipasa, Francisco Espinosa, por las que el Premio Nacional de Innovación “constata que no nos equivocamos” en un modelo de negocio concreto enfocado a un sector primario que, muchas veces, “está denostado y en el que no se cree que existe la innovación, cuando el mundo agro no tiene nada que envidiar a otros como el farmacéutico”, por ejemplo, a nivel de desarrollos, de moléculas o de registros.

Se ha producido una “transición favorable” en el sector y, con ella, una evolución en el planteamiento de los propios agricultores, que han visto los beneficios de utilizar las nuevas herramientas que les ofrecen empresas como Seipasa. Por ejemplo, hasta hace unos años, un paciente recibía un antibiótico en una farmacia sin necesidad de receta pero, gracias a la evolución de los fármacos y su regulación, ya no es así. En el caso de la agricultura se  produce una situación parecida, desde el momento en que la sociedad se ha planteado un cambio en el modelo y, con él, en la legislación.

El agricultor ha tenido que adaptarse a esta nueva realidad, uniéndose más con el entorno y trabajando la tierra y los cultivos de una manera más “racional”. Antes, los agricultores no entendían muy bien el mensaje que les transmitía Seipasa, sobre hacer una agricultura “diferente”, combatiendo plagas y enfermedades con soluciones y con recursos naturales. Tampoco había una necesidad de mercado, con lo cual no les hacía falta “abrir su mente para explorar nuevas alternativas de control”. Quizás, a través de la agricultura exclusivamente orgánica, con unas herramientas mucho más limitadas, sí que se podía acceder al mercado (de hecho, Seipasa pudo hacerlo por esa línea) pero, a partir de ahí, la evolución en estas dos décadas marca ya “una tendencia global”.

El futuro es “halagüeño” aunque todavía queda por hacer. Es posible, afirma Espinosa, que este modelo no sea directamente exportable, a día de hoy, a países como India porque es más caro y porque allí no hay opciones de darle un valor añadido al cultivo por el que “merezca la pena esforzarse económicamente”. Como ocurría aquí hace unos años, no tienen esa necesidad y, además, “regulatoriamente no tienen esa prohibición en el empleo de sustancias químicas”. Así que, en ese aspecto, este modelo funciona mejor en economías de EE. UU. y Europa, y en países como México, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Marruecos.

ORÍGENES DE LA EMPRESA

Ser pioneros en este sentido es lo que ha hecho que esta empresa marque la diferencia de otras que están hablando, en la actualidad, de soluciones naturales o principios activos de origen botánico o microbiológico.

Pyme de capital nacional exclusivamente, sus orígenes se dieron tras un congreso de agricultura orgánica al que asistieron en Cuba, país donde, debido al bloqueo con EE. UU., no había sustancias químicas para fabricar insecticidas. Esa escasez les permitió, a los fundadores de Seipasa, observar que los agricultores locales habían desarrollado herramientas a base de extractos botánicos o de cepas microbiológicas que ellos mismos hacían crecer y que habían conseguido perfeccionar una técnica para los productos. Fijándose en esa idea, pensaron que se podía exportar, para empezar, a España. El crecimiento de la empresa se dio cuando la sociedad de consumo empezó a pedir esa calidad en el sector y esa racionalidad de los tratamientos, tal y como señala Espinosa.

PROCESOS LIGADOS A LA DEMANDA DE LA SOCIEDAD Y A LA REGULACIÓN

Como decimos, la agricultura debe adaptarse a lo que quiere la sociedad de consumo. Pero cada país es diferente y, por lo tanto, no se puede hablar de un ajuste global sino, específicamente, en cada mercado, al que se une la regulación, muy “paternalista” en el caso de la europea, que es la que más “afecta” a Seipasa y que, en opinión de Espinosa, para empresas pequeñas “es complicado” acceder al juego porque el esfuerzo para conseguir un registro de un producto fitosanitario “se extiende mucho en el tiempo”, en este continente.

La regulación europea se recoge en el REGLAMENTO (CE) 1107/2009 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 21 de octubre de 2009 relativo a la comercialización de productos fitosanitarios. Según esta normativa, la empresa debe redactar un dosier sobre la sustancia activa acerca de la que ha desarrollado datos y elige a un estado miembro de la Unión Europea para que lo evalúe y que traslada la documentación y su evaluación tanto al resto de estados miembros como a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Una vez se acuerda que la documentación cumple todos los requisitos, se procede al registro de la sustancia activa en toda la Unión Europea. Posteriormente, se registra también el formulado agroquímico basado en esa sustancia activa, que se realiza individualmente estado por estado.

Aunque haya mecanismos europeos, “de reconocimiento mutuo”, que aceleran el proceso y están diseñados para que, una vez un estado miembro haya evaluado, el resto pueda hacerlo de manera rápida, la realidad es que “cada país es muy celoso y quiere revisar el dosier y realizar sus comentarios, con lo que el camino se hace largo en Europa” cuando además, cada cultivo del que se quiere que aparezca en etiquetado, requiere un mínimo de 12 ensayos de eficacia, con una media de entre 3.000 y 5.000 euros por ensayo, por cultivo y plaga.

Sin embargo, en EE. UU. es diferente porque, desde que se presenta el dosier hasta que se obtiene el registro, pasan unos 18 meses. No se requieren ensayos de eficacia para registrar un producto porque el mercado es el que valora si funciona o no, a través del volumen de ventas.

Además, hay que tener en cuenta a las cadenas de distribución, que son incluso más  “exigentes” que la legislación y que dejan al agricultor, progresivamente, “con menos herramientas para sacar adelante sus cultivos”. Esto precisamente fue lo que hizo nacer el concepto de “control integrado de plagas”, con Almería como provincia pionera en nuestro país. Consiste en utilizar todas las herramientas disponibles para el agricultor y ajustarlas de manera que se maximice y se potencie su efecto en los cultivos. Por ejemplo, si contábamos con 100 referencias químicas para utilizar en un tomate, con las restricciones que marca la regulación, solo podemos “jugar” con 10 de ellas pero el supermercado solo permite usar 3 a lo largo de todo el ciclo, de manera que hay que aprender cuál es el momento para usarlas y cómo usarlas.

Junto con la “fauna auxiliar” (insectos que combaten a otros insectos, no son nocivos para el cultivo e impiden que se instale una plaga o son capaces de competir por el nicho biológico contra la plaga para el cultivo) y extractos botánicos y microbiológicos, se puede obtener, finalmente, un cultivo sin residuos químicos y tratado de una forma “infinitamente más racional”.

El éxito de Seipasa está en este nuevo manejo de las herramientas a disposición del agricultor, con un uso de los químicos, de los que no “reniegan” porque deben convivir con “lo natural”. Antiguamente, a un agricultor, cuando utilizaba un químico, le preocupaba menos el manejo de la monitorización del cultivo, según dice Espinosa. “Llegaba un día, veía una plaga, fumigaba, arrasaba y dejaba todo limpio”. Pero ahora, la agricultura “se ha tecnificado muchísimo” y, gracias a empresas como Seipasa, cualquier agricultor sabe cuándo tiene que utilizar un control biológico o natural para evitar que se instale la plaga, si debe utilizar un producto microbiológico para conservar la biota del suelo, conoce los momentos concretos en los que tiene que utilizar el químico para que se vaya degradando, los plazos de recogida previos o sabe que si entra una plaga dentro de los límites establecidos por ley, no puede usar un químico pero sí un insecticida biológico.

INVESTIGACIÓN EN PRODUCTOS BASADOS EN QUÍMICA NATURAL

Como en el caso de Seipasa se identifican los principios activos a nivel botánico, parte de su “lucha” está en saber si la materia prima se encuentra en cantidad suficiente como para hacer que el proceso tenga sentido y el proyecto no tenga que pararse. En el proceso de trabajo hay que trabajar mucho a nivel extractivo porque un compuesto botánico tiene cientos de principios activos diferentes, de moléculas distintas, y hay que ir purificando hasta conseguir la molécula que se busca que, además, beneficia a nivel regulatorio porque, cuanto más pura sea, más sencillo será de encajar con la legislación. Tanto la extracción como la identificación de moléculas activas las realizan con centros de investigación o con universidades. Después, como trabajo interno, hacen un formulado agroquímico que maximiza o que potencia el principio activo que se ha aislado en natural. De ahí, lo de TECNOLOGÍA NATURAL.

Más tarde, en un invernadero cercano a las proximidades de la fábrica, se aplican los prototipos, entran en contacto con las plagas y prueban su efecto. No siempre funcionan como esperan, tal y como reconoce el director de I+D+i de la empresa, porque hay veces que se cree que en laboratorio, un producto va a tener mucho efecto, pero luego resulta muy complicado de trabajar en vivo porque se degrada más por la luz o el calor, al ser activos menos resistentes que los químicos, aunque más racionales también. Y ha habido otros para los que se tenía identificado un nicho muy claro y que, al probarlos, los efectos no son los que se pensaban como fungicida, por ejemplo, y sin embargo funcionan muy bien como acaricidas.

El cambio en las condiciones climáticas también puede dar “sorpresas” a los productos de Seipasa. Como la materia prima siempre es de origen natural, tienen que trabajar conociendo quiénes son los productores de la misma y “cerrando” cosechas. Se han dado años en los que se han disparado los precios por lluvias intensas que han malogrado, por ejemplo, el cultivo de la flor de crisantemo en Tasmania, país importante para ellos. Ante estos imprevistos, Seipasa debe ejercer un “efecto tampón” con el mercado ante posibles fluctuaciones y garantizar así el modelo de negocio.

ACTIVOS EN PROPIEDAD INDUSTRIAL

Con este tipo de características empresariales y con esta clase de producto, Seipasa cuenta con 54 marcas en todo el mundo, 3 patentes nacionales, una europea que está en proceso de “traslado” a Reino Unido, Francia, Italia y España y otra patente más (también europea) en fase de evaluación. Desde el principio, entendieron la necesidad de proteger sus innovaciones porque los beneficios que se obtienen apostando por defender las marcas, innovaciones y las invenciones son muy claros, y más en un sector tan regulado como el de la agricultura, donde hay que invertir tanto dinero para acceder al mercado según las exigencias de la legislación. Tal y como dice el director de I+D+i de la empresa, la “Propiedad Industrial te da muchas veces la exclusividad que no te da el regulatorio”.

“Hay que estudiar las bases de datos de patentes”, aconseja Espinosa, para quien se trata de una modalidad de Propiedad Industrial “muy interesante” cuando se adquiere experiencia en la lectura de ese tipo de documentos, gracias a lo que “uno se hace una buena idea de la línea empresarial que se debe seguir, al tener también la referencia de la competencia”.

Las empresas pequeñas tienen que “focalizar muy bien dónde invierten cada euro” y, aunque para ellas patentar no sea sencillo, siempre va a ser “positivo”, afirma Francisco Espinosa, quien aconseja, en el caso de las pymes, “ir de la mano” de expertos en Propiedad Industrial e Intelectual y aprender a plantear una estrategia, en modo “prueba y error”, entender el funcionamiento de todo el proceso de protección, conocer los plazos, preguntarse dónde se quiere patentar o estudiar si resulta rentable, económicamente.

Uno de los productos sobre los que tienen concedida patente es FUNGISEI, un formulado microbiológico a base de un Bacillus subtilis, que ganó un Agrow Awards en 2017 en Londres, como “innovación formulativa”. La patente protege el soporte, que lo que hace es que el microorganismo sea estable dentro de un medio líquido, un “reto” para ellos porque tenían una primera generación de formulados microbiológicos que eran en polvo o en sólido (más estables). Implantado en el mercado americano desde hace varios años, a España llegará en los próximos meses.

PIRECRIS, referencia en el mercado nacional, es un insecticida natural a base de un extracto que se obtiene de la flor del crisantemo, cultivo “interesante” porque la que tiene las características concretas por las cuales se puede obtener el insecticida, solo está en el centro de África (Kenia, Ruanda), en el norte de Tasmania y en una zona pequeña de China fronteriza con Vietnam.

Con estas materias primas”, lo importante es ir a los lugares donde se encuentran y hablar con los agricultores, entendiendo el cultivo, saber que tiene dos cosechas, con dos cortes de la flor y que el primer corte de la flor tiene mucho más principio activo que el segundo, por ejemplo.

En cuanto a RADISEI, otro de los productos “estrella” de Seipasa, se basa en una cepa exclusiva de Bacillus subtilis para aplicación radicular y está muy enfocado en maximizar el potencial de la biota del suelo, proteger la raíz y la planta y generar una base de sustento muy importante para la planta porque, muchas veces en agricultura, el suelo es el gran olvidado del proceso.

Carmen Hijosa: “Inventar con responsabilidad y ética es una realidad”

Carmen Hijosa ha heredado, sin duda, el espíritu emprendedor de su familia. Joyeros y relojeros desde finales del siglo XIX  en Salas (Asturias), de los que aprendió lo que implicaba tener un negocio propio por el que luchar. 

Su padre le decía, desde bien pequeña, que era muy “rebeca” de carácter y ella admite, entre risas, que tenía razón, que es “tozuda, tenaz, rebelde” en todo lo que se propone y, por eso, se apropia de la expresión en inglés: “I don´t fit in a box” porque, aunque habla con nosotros en castellano, admite que piensa en su segundo idioma.

Sencilla, cercana, solidaria y muy consciente de los objetivos que persigue para su empresa, Ananas Anam, Carmen es finalista al Premio al Inventor Europeo en la categoría “Pymes”, galardón que convoca la European Patent Office (EPO) desde 2006.

Carmen Hijosa

“Representar a España en este premio supone una alegría, un orgullo y un honor”, declara porque, “hoy en día, es muy importante tener estas emociones ante noticias positivas reales en unos tiempos llenos de acontecimientos negativos”.

La nominación le llega en un “gran” momento profesional en el que cree que “es realmente importante inspirar a otros”, hacer saber que lo que un pequeño empresario se propone, se puede conseguir y en el premio, dice, hay mucho de lo que ella expresa.

22 inventores para 15 premios, solo 3 mujeres, siendo ella la única en la categoría “pymes”. Aunque es cierto que “muchos de estos grupos de inventores pertenecen a grandes instituciones, universidades o grandes manufacturas”, también es importante, desde su perspectiva, dar relevancia a inventoras como ella, ejemplo de “persona normal” que sirve de referencia a generaciones futuras, “a las que puedo lanzar el mensaje de que todos lo podemos conseguir”.

“Debe eliminarse el miedo a romper barreras”, comenta Carmen Hijosa porque “es un impedimento” para la innovación en las pequeñas empresas.  Una gran empresa, “con un gran equipo y mucho capital no tiene tantos problemas para ello pero si se trata de una pyme, tienes que pelear por tu idea, abrirte tus puertas, inspirarte a ti misma e inspirar a los demás” y labrar un camino propio porque, como dice, al final tenemos “un uno por ciento de creatividad y un noventa y nueve por ciento de trabajo”.

Por otro lado, este tipo de galardones refleja también la necesidad de que “todos los que tenemos un mensaje, una responsabilidad humana, ecológica, ética y moral debemos trabajar juntos”. Carmen habla de incidir en la educación global en este sentido y es que, enseñar que la creatividad es muy importante en el mundo, “debe ser compatible” con la educación en los valores que ella quiere ofrecer desde su empresa.

Nuestra conversación, con Carmen desde Dublín, circula en torno a esas ideas que tiene muy claras y que se apoyan en su propio momento profesional, en el que considera clave que las entidades e instituciones como CEVIpyme, menciona, tienen que mostrar la parte más “humana” de las empresas para promover y difundir que “nos hace falta tanto la creatividad como la determinación para que el mundo de las ideas no desaparezca”.

Carmen, que se marchó de España con 19 años para estudiar y desarrollar su carrera de diseñadora textil, tuvo muy presente siempre que debía trabajar para ella misma. Esos inicios, en los que estudiaba de noche y de día limpiaba hospitales o cuidaba niños para poder pagar la universidad, le enseñaron a ser emprendedora porque “si quieres tener algo, aunque tengas muchas ayudas, tienes que ser tú la que des el primer paso”.

Su esfuerzo y dedicación le llevaron a su quinta empresa, Ananas Anam y a su patente, Piñatex, de la que hablaremos más adelante. Antes, hemos de referirnos a sus inicios, en los que se dedicó al diseño y fabricación de artículos de lujo en cuero y en los que trabajó durante muchos años, llegando incluso a ser asesora en el Banco Mundial.

Exportó y recibió premios pero, en un momento “crítico”, se dio cuenta de que ese no era el camino que quería seguir, decisión que le sirvió para aprender lo que era tener una empresa y crecer en cada paso que daba, profesionalmente.

“Cambiar el chip fue complicado porque tuve que aprender a no volver sobre lo que estaba haciendo hasta entonces” y lo hizo sin plantearse otra opción, algo que también, desde su punto de vista, es uno de los rasgos que define a un emprendedor, una persona “que lucha por seguir adelante y no está metido en un cajón, sin ver más allá”.

Opina que, para emprender, “es muy importante ser flexible”, refiriéndose a que es positivo, como ocurrió en su caso, ser consciente de que hay que coger las oportunidades que surgen en la vida “como un pequeño rayo de luz”.

Consciencia de reemplazar las materias primas en la industria por cuestiones éticas

Hijosa considera que el mundo actual es “muy materialista” y, a veces, no nos damos cuenta de ello. Para razonarlo, nos pone el ejemplo de la rana a la que se coloca en un cubo de agua fría y sobre la que se va echando, poco a poco, agua caliente, hasta que muere. Quizás, dice, sirva para hablar de la situación actual, donde la ética “es algo que no viene a nuestra conciencia si no estamos confrontados con ella porque no tiene mucho espacio en un mundo tan materialista como el nuestro”, uno en el que “hemos perdido el respeto por nosotros, por la naturaleza y donde no somos empáticos con los demás”.

Sin embargo, también cree que se está produciendo “poco a poco” un cambio en el que las personas, al comprar un producto, piensan en los materiales de los que está hecho, en lo que representan, si es bueno para ellas o para la naturaleza o dónde y cómo va a acabar su vida útil porque, según Carmen, “tenemos sed de ética y nuestras voces deben ayudar a que se consolide”.

Ética protegida por patente

En esa ética de la que nos habla se enmarca su producto, Piñatex, patentado, y en el que lleva trabajando cerca de 10 años. Consiste en un tejido fabricado con fibras de las hojas de la piña. Un material muy fino pero también fuerte y flexible que encontró su nicho de mercado ofreciéndolo como una gran alternativa al cuero.

Muy consciente desde el principio de los beneficios que conlleva proteger su invención, reconoce que esa idea fue reforzada gracias a su doctorado en el Royal College Of Art and Design (RCA) de Londres, institución donde “te machacan sobre lo importante que es que tus ideas son tu Propiedad Intelectual”, tanto que siempre tiene en mente que, de no tener esa idea protegida por la patente antes de presentarla, sería imposible protegerla después.

Durante la entrevista, quiere que recalquemos sus palabras al respecto y así, se refiere a que “hay que entender que, si tienes una idea con potencial y crees que necesita protección, es crucial defenderla”. Saber que es “trascendental” para cualquier emprendedor, “ser consciente” tanto del valor de las ideas como de la creatividad y después de ese conocimiento, saber que “hay que actuar muy rápido antes de darlo a conocer al mundo públicamente porque, todavía hoy, es la Propiedad Intelectual más importante de una empresa”.

En su experiencia, nos cuenta que, en el segundo año de doctorado, se planteó la protección de su idea por patente. Ya tenía pequeños prototipos realizados pero no estaba segura si podía llegar a producción, así que, en el año 2011, cuando ya tenía suficiente información sobre Propiedad Industrial, decidió proteger el proceso y el producto y preguntó en el departamento legal del Royal College Of Art and Design sobre cuáles eran los pasos que tenía que seguir. Se dirigió a la Oficina de Patentes inglesa y comprobó, efectivamente, que “si llegas el primero, patentas con éxito”.

Al principio, cuenta, no se necesita mucho dinero pero lo más importante es que “tu idea ya esté donde debe estar” porque luego, hay que continuar, creando la empresa, como ella hizo y buscando capital para “pagar por tener la patente asegurada”, a través de “capital semilla”, por el que un inversor adquiere parte de la empresa.

Lanzado en 2016, con la patente ya “institucionalizada”, se trabajó para tenerlo protegido oficialmente en Europa, Filipinas, EE. UU. y Japón, camino “complicado, en el que necesitas dinero y en el que debes tener muy claro en qué países quieres proteger y por qué” ya que, en el caso de Ananas Anam, necesitaban tener protegida la producción y por ello la patente está activa en los países donde se encuentran las plantaciones de piña pero también donde está el mercado más receptivo al material.

“Es importante ver una patente como un gran paraguas, ponerlo todo primero y después ir filtrando a la esencia”, afirma Carmen quien, después de escribir 30 páginas sobre su invención, “casi te conviertes en un experto en patentes”. Un mundo interesante, admite, pero también complejo y vasto, en el que “hay que luchar positivamente para, en la búsqueda de patentes parecidas, ver que lo que haces es diferente”.

Inventar, con responsabilidad y ética, “es una realidad que la gente ha de ver como una aventura maravillosa que te lleva a algún sitio”, señala e incide en que, muchas veces, pensamos que la creatividad “viene solo de genios como Einstein o Picasso”, cuando “solo debes tener una determinación, una cierta cultura de pensar. Pensar que algo tiene valor y para quién”, recordando así lo que a ella misma le ocurrió con el cuero, cuando lo rechazó al darse cuenta de que “era algo muy tóxico”, rechazándolo sin tener otra opción.

Durante su labor como inventora, no siempre se ha sentido comprendida. En su momento, en España no se entendieron sus ideas dentro de la industria textil y por eso se fue a Inglaterra. “La gente científica, de investigación, me veía como una diseñadora, una creativa, y me decían que nuestros mundos eran completamente distintos”. Si esa mentalidad continúa a día de hoy, con “una confrontación tremenda” entre esos dos ámbitos, es donde debe colocarse una emprendedora como ella, señala. El tiempo, parece ser, le ha dado la razón y quiere hacer ver, con Piñatex, que es posible “saltar de segmento y mezclar mundos porque el diseño y la investigación están unidos”.

Su experiencia en Filipinas la llevó a crear su filosofía de vida y de trabajo en torno al diseño, “una herramienta de conexión entre las personas, la economía y el medio ambiente. De esta comunión, puede surgir la comprensión y el respeto de nuevas ideas y productos con integridad”.

“El diseño no se trata solo de producto. El diseño es responsabilidad”.

Esta idea principal sobre la que sustenta todo su trabajo la lleva a afirmar, sin dudarlo, que “solo cuando le das la misma importancia a estos tres pilares de la sociedad (ética, economía y medio ambiente), puedes diseñar con integridad porque trabajas para traer un cambio positivo a la gente”.

Carmen Hijosa sabe cuál es el impacto de su forma de ver la empresa porque lo hace desde “abajo hacia arriba”, desplazándose a las cooperativas filipinas donde los trabajadores, que son parte de su inspiración, dependen de ese trabajo incluso para “poder comprar zapatos a sus hijos”.

Para ella, sus 3 empresas actuales no solo deben regirse por la parte financiera sino que las ve como una “unión de fuerzas” donde se desprende la ilusión y las ganas de conectarlo todo con la naturaleza trabajando con responsabilidad. Y esa visión es la que ha hecho que Ananas Anam sea una empresa B Corp, reconocimiento del que están muy orgullosos porque refleja lo que cree que debe ser una empresa en la actualidad. “Tener más conciencia, ser más humana, cultural, social, económica y ecológica, es el objetivo de cualquier compañía entendiendo que “no estamos solamente aquí para hacer dinero”.

Ananas Anam, que exporta a más de 80 países de todo el mundo, se encuentra en Filipinas, en Inglaterra y en España. En Barcelona, concretamente, se ha establecido el lugar desde donde importan el material filipino, pero también es la ubicación donde realizan exportaciones e investigan con empresas e industrias químicas. A día de hoy, cuentan con 12 empleados en Londres, 3 en España y 20 en Filipinas, además de las más de 100 familias que trabajan en las cooperativas de este último país.

A pesar de que se trata un momento “muy bueno” como empresa, la pandemia también les ha afectado. Comenzaron 2020 con erupciones de volcanes en las zonas de sus plantaciones en Filipinas y luego tuvieron inundaciones en las fábricas de Barcelona. Se vieron obligados a reducir su plantilla a la mitad por este motivo. Pero remontaron, gracias al equipo de trabajo que lleva la empresa “día a día” y a Piñatex, como producto de futuro y de impacto positivo en el mundo a nivel cultural, social y económico. Actualmente, la plantilla se ha rehecho y está creciendo, al igual que sus ventas.

El próximo paso de Carmen Hijosa será venir a España e instalarse porque “hay un gran potencial en estudiar e investigar fibras tradicionales locales con las que se pueden elaborar materiales que no dañan al medio ambiente”, extendiendo así lo que hacen en Filipinas con Piñatex, para encontrar otras maneras de usar tanto las fibras tradicionales como las que proceden de desechos de la agricultura, generando una conciencia social y ecológica fuerte y estando seguros de que lo que hacen “tiene sentido para el mercado, que debe ser apropiado para el material, siguiendo la ética de Ananas Anam”.

LZF Lamps, artistas de la luz en su modo más innovador y sostenible

Disfrutar con lo que hacen y ofrecer “un producto sorprendente, único, singular y si es posible, cargado de poesía”. Así de tajante se muestra la protagonista de nuestro artículo de hoy. Mariví Calvo, pintora, fundó su empresa junto al músico Sandro Tothil hace 27 años. Con esa filosofía y, tras nuestra conversación, está claro que impregnan su mentalidad de artistas en los procesos de diseño y fabricación de todos sus productos, lámparas de madera hechas a mano.

LZF Lamps se ubica en la localidad valenciana de Chiva. Una antigua bodega, transformada en una mezcla de “casa y empresa” es el lugar donde trabajan para “hacer humanas” las estancias donde vivimos y donde el equipo se une en su idea del “saber vivir”, pero sin dejar de aprender de  todos los diseñadores con los que colaboran.

A lo largo de este año, en el que hemos pasado tantas horas en casa, ha cobrado más importancia la decoración en general. El hecho de tener unos elementos u otros “define, identifica, habla de los gustos de las personas que eligen un elemento de iluminación u otro”. Una lámpara “siempre es efectiva” porque, en un ambiente, “cambiar la lámpara, lo cambia todo”, según la opinión de Mariví y Sandro que añaden que, en definitiva, cuando se entra en un hogar, se puede percibir el carácter que tienen los miembros que la integran observando sus muebles o sus lámparas.

Antes de conocer todos los proyectos que han desarrollado hasta el momento, Mariví Calvo nos invita a conocer su espacio de creación, una fábrica que, en estos momentos, se encuentra en “plena revolución” porque, de vez en cuando, les gusta reubicar físicamente todos los productos mientras continúan con la labor de investigación de materiales, entre otras cosas.

Esta pyme, con poco más de 30 empleados en la actualidad, presenta unas líneas principales de trabajo. Con la “orgánica”, por ejemplo, pretenden explorar el volumen que se puede conseguir con la madera de una forma más “lúdica” mientras que la vertiente “arquitectónica” es más “minimal” porque muchas veces, los arquitectos, dependiendo de las características de las instalaciones, “no quieren que la atención se pierda en la iluminación sino que quieren conservar la pureza de sus líneas”.

En tercer lugar, una línea en la que ellos trabajan “desde el minuto 1” y que fue uno de los motivos por el que recibieron el Premio Nacional de Artesanía en 2011, es la que recupera a los artesanos y cuyos elementos están en series numeradas. Sus padres, naturales de Monreal del Campo (Teruel), le inculcaron seguramente el placer de trabajar de forma tradicional, como lo había hecho su abuelo, albardero de oficio. Mariví es consciente de que ha sido una vertiente en la empresa que, si bien tiene mucho éxito entre los clientes, ha tenido un camino difícil porque, hace unos años, “hacer artesanía casi no se podía ni nombrar porque lo relacionaban siempre con el folklore y lo tiraban para atrás” y, sin embargo, ahora la situación ha cambiado, “afortunadamente”.

Smelly Fant. Modelo hecho con vareta.

OBJETOS SIGNIFICATIVOS SI, PRODUCCIONES MASIVAS NO

Mariví y Sandro comenzaron su andadura con un “happening”, una manifestación artística en la que confluyen distintas disciplinas y que cuenta con la participación, espontánea o no, del público que asiste a la misma. La exposición que organizaron en ese momento, llamada “LUZIFER”, contaba con artistas, diseñadores industriales, gráficos, de moda y arquitectos que hicieron una interpretación de luz y madera. El caso es que tuvo tanto éxito que, a partir de ahí, salió una colección “muy interesante” y llamó la atención de un empresario de Mallorca que les propuso hacer 600 lámparas para un hotel de la isla.

Desprendido de este primer proyecto, encontraron la necesidad de crear una empresa pero sin desvirtuarse, siguiendo unos principios que han intentado mantener durante toda su trayectoria, “creando objetos artesanos que tuvieran sentido, que fueran vivos, bellos, funcionales, originales, más que hacer una producción para sacar dinero”.

LZF Lamps “ha crecido muy poquito a poco”, indica Mariví Calvo, introduciendo ciertos cambios para estar actualizados y ampliando el equipo. Además de los diseñadores y los artesanos, “es necesario contar con gráficos que crean la imagen, expertos que lanzan los prototipos”, un equipo “gigante”, en definitiva, que debe funcionar unido para que todo se haga “de una manera coherente, que explique la filosofía de la empresa, que cuide los detalles, el tiempo, que sea sensible y empática con el cliente”.

Y en esa filosofía se incluye trabajar con maderas certificadas, que no pertenezcan a explotaciones irregulares, que lleven un trazado de los lugares por donde pasan hasta que llegan a ellos porque, repite Mariví, en LZF Lamps han buscado “con ahínco”, desde sus inicios, la sostenibilidad. Más del 50% de la facturación de la empresa pertenece al mercado de EE. UU. ,si bien los proveedores son locales y las maderas, sobre todo de cerezo, haya y bolívar, pintadas con tintes naturales, son protegidas en fábrica por el tratamiento que le dan a la madera, denominado “Timberlite” y que está patentado.

LA PROPIEDAD INDUSTRIAL, CLAVE EN EL TRABAJO DE LZF LAMPS

“Cada prototipo debe ser cuidado al máximo”. Por ello, es “obligado” cuidarlo y para ello, deben contar con la Propiedad Industrial de los diseños. Lo hacen firmando, en primer lugar, un contrato con los diseñadores, que ceden el uso de sus proyectos a LZF Lamps. Desde la empresa, se procede al registro en el ámbito de la Unión Europea y, cuando ya lo tienen concedido, lo extienden a los países en los que quieren trabajar que, por lo general, son EE. UU., Japón, Australia y Canadá.

En este punto, Calvo nos habla de lo “pejiguera” que es la iluminación ya que, “puedes proteger la lámpara en Europa, que tiene un sistema de iluminación determinado pero tienes que contar con que Canadá y EE. UU.  tienen otro distinto, Japón otro, Sudamérica otro…”, lo cual les lleva a pasar por inspecciones, por modelo, “muy costosas” económicamente hablando pero gracias a las que pueden vender en los países que les interesan, motivo por el que razona que “no se trata de un gasto, sino de una inversión” porque, actuar así, es ventajoso para que la empresa tenga el control tanto de sus marcas como de sus productos.

En sus 27 años de trabajo, reconoce que ya han perdido la cuenta de todos los elementos que tienen colocados por todo el mundo. Piezas emblemáticas que tienen una historia muy personal detrás de su creación y su elaboración, como el KOI, un pez que representa el “emblema” de LZF Lamps o que, “al menos, es el que mejor define nuestra manera de entender el funcionamiento de la empresa”.

“Cuando presentamos un nuevo producto, intentamos imaginarlo en un sitio especial, en unas dimensiones especiales para que tenga su protagonismo” y este es, precisamente, el camino que llevó a la creación de su KOI y que vamos a explicar a continuación.

Todo empezó cuando estaban haciendo una lámpara con Luis Eslava, llamada “Armadillo” y que se trata de una superposición de cuadrados de madera que, al encenderla o al apagarla, tenía un resultado muy diferente. Cuando trabajan con un diseñador, indica Mariví, ocurre que trae una idea pero, a veces, no resulta como se espera exactamente, por el juego de la luz, básicamente, como ocurrió en este caso. La lámpara era “muy bonita” apagada porque era “como un traje de lujo” pero, al encenderla, el equilibrio entre luces y sombras, “estaba muy descompensado” y por lo que tuvieron que investigar, durante un año, para que el efecto que provocaban las superposiciones, fuera otro.

Durante este tiempo de estudio, Mariví no dejó de visualizar la forma de un pez, algo que continuó en Nueva York, durante la Feria Internacional del Mueble Contemporáneo, la ICFF.

Para su stand, LZF Lamps, invitó al equipo de Inocuo The Sign, que realizó una exhibición en directo durante la presentación del modelo “Agatha” (inspirado en Agatha Christie), diseñada por Luis Eslava.  Allí, Mariví Calvo pensó en hacer un pez “volador”, como los de El Bosco en “El Jardín de las Delicias”. Poco a poco, el proyecto fue cobrando vida hasta llegar a desarrollar una película sobre el pez, en la que trabajaron más de un año y que funcionó para promocionar este “personaje”, al que llamaron “KOI”. Poco después, retomaron el proyecto gracias a la colaboración con Manolo Martín, artista fallero que trabaja la vareta, técnica tradicional que consiste en modelar las figuras con listones finos de madera, que están humedecidos para facilitar su curvatura.

El KOI, “hecho con ilusión y mucha calma”, se materializó poco más de un año después. A pesar de que “costó mucho que arrancara”, según Mariví, cuando lo hizo, se convirtió en la imagen principal de LZF. Productos como este “no son de catálogo” sino que los hacen para que, además de ser funcionales, que vayan más allá, que evoquen, que produzcan una reacción al verlos, al ser tan “espectaculares”. Por otra parte, con este tipo de elementos, también quieren que los clientes se sientan protegidos, únicos, razón por la que cuidan mucho su ubicación.

Esta lámpara “icono” de LZF, forma parte de una familia de animales gigantes que trabajaron con el ilustrador y diseñador gráfico Isidro Ferrer, que planteó un elefante, un pez con patas, unos pájaros en horizontal y en vertical y con el escritor Carlos Grassa Toro, que escribió, a modo de carnet de identidad, la vida de cada uno de ellos. 17 historias “divertidas, sencillas y surrealistas” que se hicieron realidad de la mano, de nuevo, de Manolo Martín. 

Con este trabajo, centrado en la vareta, como hemos indicado antes, LZF quiso recuperar la labor de algunos artesanos que, desde la empresa, pensaban que estaba desapareciendo.  Línea que extendieron a otro proyecto, en el que fusionaron la madera y el vidrio, para resaltar ambos “en un juego que resultara empático”. Se encapsuló en una colección, diseñada por Mayice Studio, con unas lámparas llamadas “Dune”, “Elis” y “Estela”. Gracias a Eduardo Garuti, maestro soplador de vidrio,  se crearon unas piezas únicas en las que emplearon un año en la creación y otro año y medio hasta llegar a “sacar” los productos, en los que hay “mucha tecnología” detrás, por ejemplo, para evitar que la lámpara se empañara, ya que la madera, al estar “viva” siempre tiene su humedad y, al darle potencia con luz led, “se necesitaba investigar mucho para controlar cuestiones que a priori, no se contemplan”. El camino que recorrieron con esa colección les valió para que, en 2020, LZF recibiera, por el modelo “Dune”, el premio “Best of the Year” (BOY) de la revista Interior Design en la categoría de “luminarias colgantes”.

Enumerar los premios que ha recibido esta pyme hasta la fecha es complicado. LZF, Premio Nacional de Diseño 2020, realiza campañas publicitarias impactantes, que también son galardonadas. Mariví Calvo destaca dos en concreto, por las que fueron galardonados con los Good Design del Museo de Arte de Chicago y con los Red Dot de Alemania.

La primera de ellas, “High Fidelity”, estuvo apoyada en la música. Para desarrollarla, invitaron a un músico de Los Ángeles que creó una canción para cada lámpara. El equipo de la empresa diseñó una campaña gráfica basada en portadas de discos, con la ficha técnica de cada lámpara detrás.  Dentro, en lugar de un vinilo, el póster con las novedades de ese año.

La segunda de las campañas, por la que siente un auténtico orgullo, es “Telling Tales”, para la que volvieron a colaborar con Isidro Ferrer y Carlos Grassa Toro, a quienes les indicó que “estaba cansada de hacer fotos de lámpara, mesa y sillón”.

Catálogo de la campaña “Telling Tales”.

La propuesta, basada en tres claves: mujeres, la película “La Ventana Indiscreta” y las obras del pintor americano Edward Hopper, estuvo reforzada por un gran trabajo de diseño de interiores, como se puede ver en las imágenes.

Satisfacción por los procesos creativos, tomados siempre dentro de esa filosofía del “saber hacer y saber vivir” y satisfacción por el reconocimiento nacional e internacional por el trabajo de LZF pero también, por los lugares a los que han llegado con sus lámparas. Mariví Calvo admite que tienen unos espacios favoritos para ubicar sus productos. Por ejemplo, los hospitales de EE. UU., tanto los oncológicos como los infantiles, porque ambos son como “residencias de lujo donde se cuida mucho el ambiente para que sea agradable”. Las lámparas que diseñan en esta empresa valenciana son “cálidas y muy sensibles” y, por eso, encajan tan bien, desde su punto de vista.

Y, además de trabajar en el ámbito hospitalario, se sienten muy satisfechos con su trabajo en hoteles, de todo el mundo, donde se pueden ver sus piezas en las zonas comunes, así como en restaurantes, con experiencias “muy gratificantes”, como su colaboración con el chef español José Andrés, con quien trabajan por medio del arquitecto Juli Capella y que dispone de lámparas emblemáticas de LZF Lamps en sus establecimientos de Orlando, Washington, Nueva York, Puerto Rico y Bahamas. Oficinas de Facebook, Coca Cola, McDonald´s o la Biblioteca de los Gatos, en California, son algunas de las tantas instalaciones que han realizado alrededor del mundo.

La pandemia les ha afectado, aunque se ha dado un “subidón” de las tiendas online y de los  particulares. En un momento en el que tienen que vender “muchísimo” porque “estamos invirtiendo de manera potente”, empiezan a ver que los contratos con hoteles, restaurantes, casas rurales o alojamientos vacacionales de todo tipo se vuelven a activar poco a poco, lo cual es señal de que la gente “confía en que esta situación acabe pronto”.

AVIR mejora la productividad en las granjas gracias al infrarrojo lejano

Cualquier ser vivo necesita un lugar confortable para vivir y descansar y hacerlo en unas condiciones óptimas conlleva múltiples beneficios para el organismo. Al hilo de estas afirmaciones, los animales de granja no pueden ser menos. En este artículo vamos a tratar el caso concreto de una empresa que, gracias al sistema que ha desarrollado, favorece el bienestar de las aves, lo que implica, finalmente, provecho para el ser humano en muchos sentidos.

AVIR es una pyme navarra que se dedica a dar calidad de vida, a las aves de granja, a través del “infrarrojo lejano”. Se ha centrado en estos animales por ser muy sensibles a las variaciones de temperatura” y a las pérdidas de calor y porque, el estado de su lugar de descanso, es muy importante no solo para su supervivencia.

Las aves descansan en camas, configuradas por una mezcla de paja, viruta, cascarilla de arroz, plumas, excrementos, restos de alimentos y agua caída dentro del lecho, de forma que la humedad que se da en esos lugares y el estado del excremento, determinan las condiciones de la cama y con ello, de la salud del animal.

En el caso específico de las aves destinadas al consumo alimenticio, el exceso de humedad de la cama genera un aumento de la producción de amoniaco, ocasionando lesiones a los animales (la más común es la pododermatitis). También afecta a su rendimiento, a su proceso de engorde y un aumento de agentes patogénicos (bacterias, virus, coccidias, helmintos intestinales y hongos), tal y como refiere el informe de Aviagen (multinacional dedicada a la genética de aves) de 2018 sobre “Manejo y Reuso de Cama – Tratamiento para Prevención de Enfermedades”.

Por otra parte, en otro de los estudios de esta organización, se han incluido datos sobre la relación directa entre la medición de la humedad de la cama y el consumo de agua, que sirven para entender mejor cómo afectan estos dos aspectos a las características de la carne de los pollos de engorde modernos. Las informaciones extraídas son apoyadas también desde la Asociación Española de Ciencia Avícola (AECA), donde nos recuerdan que, tanto el agua como la calidad de la misma, son “claves” para la salud de los pollos ya que, normalmente, estos animales beben “entre 1´8 y 2 veces lo que comen y de ahí, el 70% va a su cama, fundamentalmente”.


DETECTAR EL PROBLEMA Y ENCONTRAR LA SOLUCIÓN

Hasta el 2016, año de puesta en marcha de AVIR, su gerente, Aida Loperena, ingeniera agrícola, especialista en Industrias Agroalimentarias, trabajó en empresas de distintos sectores en las que desempeñó cargos en los departamentos de Producción, Logística, Compras o Calidad, algo que le sirvió, reconoce, para adquirir conocimientos que pudo aplicar más tarde en su propio proyecto.

Aida Loperena, gerente de AVIR

De hecho, en 2012 empezó, de forma independiente, en el mercado de las energías renovables y de los distintos sistemas eficientes de calefacción. De entre todos, se decidió por el del infrarrojo lejano, puesto que era el que menos se conocía y el que más le diferenciaba de la competencia, centrándose en una de las aplicaciones que no existía hasta el momento y en la que vieron que había una necesidad que cubrir, como es la que puede darse en las explotaciones ganaderas. Así, junto a Gabriel Viscarret, comenzaron a desarrollar su proyecto porque, las soluciones en infrarrojo lejano que se dan en la actualidad, se presentan en entornos domésticos y en el sector terciario, sobre todo para hostelería (terrazas de bares), supermercados (cajas), etc.

Julen, miembro del equipo de AVIR, midiendo la temperatura posterior del calefactor con cámara termográfica

Esta emprendedora comenta que, muchas veces, “nos hacemos a la idea de que un producto no existe y pensamos en desarrollarlo para generarle una necesidad al cliente” cuando debería ser al revés, que, tras detectar una necesidad, “debemos adaptar nuestro producto a la misma”.

El reto era que la solución de AVIR se enmarca en un sector “muy exigente” en el que, “como el cliente vea que el producto no funciona, desapareces rápidamente” y, por ello, “es positivo que nuestro equipo, formado por 7 profesionales, sepa de ganadería y tenga conocimientos técnicos”.

Equipo profesional de AVIR

Por otro lado, los márgenes en el sector ganadero son “muy bajos”, de manera que las inversiones en mejoras tienen que ser “muy acertadas”, ya que, en muchas ocasiones, va a depender de ellas que la rentabilidad de la empresa, como explotación, sea positiva o negativa.

A esto hay que añadir que es “complicado” dar las condiciones adecuadas a este tipo de cría intensiva por tres factores principales: porque la productividad está “muy mirada”, porque el gasto en mejoras de genética y de alimentación es “elevado” y porque se controla mucho la calidad de vida de los primeros 20 días del animal para que luego sea más productivo. Como indican desde AVIR, ya que las granjas cuentan con la genética y la buena alimentación de sus animales, “les vamos a proporcionar con el infrarrojo lejano el mejor entorno para vivir”, de forma que si no tienen frío, utilizarán su energía para engordar, que es de lo que se trata.

Gracias a la experiencia de Loperena y su equipo en instalaciones grandes, aplicaron los conocimientos del infrarrojo junto a la automatización en entornos industriales y así pudieron validar el sistema, inicialmente, en explotaciones avícolas. Lo hicieron dotando de una inteligencia al sistema para que pudiera ser aplicado en esos espacios gracias a un software de gestión y a unos calefactores propios para entornos desfavorables como los ganaderos, donde hay mucha corrosión, suciedad y no existen calefactores específicos de este tipo.

A pesar de tener el sistema validado y contar con la solicitud de patente de los calefactores, Aida menciona que se encontraron con páginas web de otras empresas de infrarrojos que, tras conocer la aplicación de AVIR, indicaban que también vendían para el sector ganadero, cuando realmente lo que hacían era aplicar sus sistemas en los espacios habituales, que son los domésticos.

Estas empresas no infringen la patente solicitada por AVIR, pero quieren vender sus productos “no adaptados” a las exigencias en entornos ganaderos. Además, el sistema AVIR se complementa con una compleja automatización con la que se gestiona la instalación para que sea eficiente y cumpla con los requerimientos de los animales.  Para Aida, es importante que los dueños de las instalaciones ganaderas sepan el riesgo que corren si no cuentan con los sistemas adecuados para solucionar sus problemas.

BENEFICIOS DEL INFRARROJO LEJANO EN INSTALACIONES AVÍCOLAS

Optar por el sistema de AVIR en las instalaciones avícolas tiene una explicación. Entre los sistemas más utilizados en la actualidad están los generadores de aire caliente mediante combustión de gas o gasoil, que calientan el aire pero que, para que el animal tenga una cama seca, es preciso que el ganadero la trabaje mucho, la voltee constantemente. Por otro lado, en muchas explotaciones antiguas, hay instaladas campanas que funcionan a través de combustión directa de gas, que generan humedad y una disparidad de temperaturas en la cama muy marcada. Las campanas están cada vez más en desuso, por esta problemática que generan, además del riesgo de incendio.

El sistema de AVIR permite una temperatura homogénea. No hay combustión porque es un sistema eléctrico y, como se calientan directamente los cuerpos en lugar del aire, este se puede renovar, siendo así más sano y suponiendo, al final, menos pérdida de calor. Además, al ser de onda larga y no emitir luz, si se está cerca, el cuerpo no se “quema” y si se está lejos, se sigue notando el calor. Por ello, la responsable de esta pyme insiste en que en la empresa hay una parte muy importante de ingeniería, en la que se trabaja para saber cómo dimensionar el infrarrojo lejano en las instalaciones para que el reparto de calor sea homogéneo, independientemente del tipo que sean y porque, en definitiva, “no está solo el desarrollo del calefactor sino que se necesita de una gestión inteligente de la calefacción dentro de las granjas porque es una innovación que no da el mismo rendimiento colocando un termostato”.

PATENTAR ES UNA GARANTÍA PARA LOS INVERSORES

Sin ninguna experiencia en registro de patentes, la gerente de AVIR reconoce que su táctica fue asistir a todas las charlas que se daban sobre el tema aunque, al empezar el desarrollo del calefactor, tenían claro que querían saber si era o no patentable y si, en caso de tener que hacer alguna modificación, podían proceder. Es decir, pensaron que lo mejor era que, en lugar de hacer el calefactor, patentarlo y después, “correr el riesgo de que no fuera patentable”, lo mejor era actuar previendo posibles modificaciones, necesarias para que la invención cumpliera todos los requisitos de estos tipos de sistema en la ganadería. Así, su patente solicitada no es para un producto específico de ganadería sino que es para un producto que obedece a la limpieza y la sanidad que otros no mantienen.

“El asesoramiento es imprescindible”, cita Aida, que, entre otros, contó con los consejos de los responsables de BlackBinder, cuyo asesor dio una charla sobre patentes a todo el equipo de AVIR. Aprendieron a “trastear” las webs de registro de patentes para ver si existía algo parecido a su desarrollo, qué tipo de patentes aparecían, qué se había protegido y a saber si su producto encajaba o no. En el estudio de esta estrategia, tomaron como referencia a ciertas corporaciones importantes y, con esas referencias, decidieron proteger siguiendo una estrategia concreta.

Por otro lado, recurrieron a programas como ICEX Next, para pymes españolas que desean crecer internacionalmente y también solicitaron información a entidades como la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). Por último, la empresa de gestión de la Propiedad Industrial a la que contrataron para todo el proceso de petición de registro, les indicó que podían defender su producto sin realizar modificaciones y así, solicitaron la patente europea.

En definitiva, para AVIR es muy importante “traducir el producto en Propiedad Industrial” porque “da seguridad y te diferencia del resto”, afirma Loperena.

Con respecto a otra parte importante dentro del desarrollo de un producto, la financiación, la gerente de AVIR nos cuenta que, ya desde el principio, recibieron ofertas de inversores y de entidades de capital riesgo. Sin embargo, rechazaron estas iniciativas porque se dieron en un momento en el que el sistema era, básicamente, una idea y, aceptarlas en esos inicios, implica ceder parte de la empresa a terceros por un valor de empresa “muy bajo”, y en los que piden un porcentaje “grande” al no estar validado el negocio.

AVIR decidió financiar con fondos propios su negocio, a través de los beneficios obtenidos con las ventas realizadas en las instalaciones para personas, con ayudas del Gobierno de Navarra (I+D con apoyo de Europa, Fondos FEDER y Ayudas a proyectos piloto con fondos FEADER) y con apoyo bancario, asumiendo mucho más riesgo porque, “aunque entren entidades avalistas”, al tener validado el modelo de negocio, si quieren entrar en una ronda de financiación con inversores externos, “la empresa tiene ya más valor y menos riesgo”.

¿Por qué ayuda contar con la protección de la Propiedad Industrial? En palabras de Loperena, “todos los inversores lo dan como algo necesario, casi te lo piden y se agarran a fuego si tienes patente”. Es decir, que “si estás haciendo algo novedoso y no lo tienes protegido, apenas se fijan en ti”, por lo que, desde su punto de vista, “no sirve de nada querer salir cuanto antes al mercado y querer ser el referente si no proteges, porque los inversores quieren apostar por tu empresa con algo palpable”. La patente, añade, “es una garantía” para ellos y, además, “proteger un producto marca cierta barrera para la posible competencia que pueda surgir”.

El proceso de solicitud de patente puede ser una “carrera de obstáculos”, dice, pero donde “alivia la sensación de ir avanzando en los pasos necesarios para proteger” y donde, una vez hecho el análisis para el primero de los productos y, si se sigue en la misma línea de trabajo, “es más fácil porque localizas mejor la información de otras empresas, los temas de protección o el valor de mercado que tienen otros productos”.

DIFERENCIACIÓN EMPRESARIAL

El sistema de AVIR supone, en ganadería, “un cambio de modelo energético hacia energías limpias, compatibles con la generación fotovoltaica”, en un momento en el que hay “una tendencia a poner instalaciones fotovoltaicas, de este tipo, en las granjas”. El problema, según Aida Loperena, es que los ganaderos, a pesar de las subvenciones que reciben para ello, tienen consumos eléctricos en momentos muy concretos de la camada muy puntual y con unas tarifas muy altas en la potencia contratada, de forma que “la fotovoltaica que generan, la vierten a la red porque no la están aprovechando”, con lo que al final no se produce tanto ahorro como si el ganadero estuviera auto consumiendo la mayor parte de la electricidad generada. “Si dispusiera de un consumo eléctrico más constante, como puede ser combinando la calefacción eléctrica y la ventilación, las instalaciones fotovoltaicas serían más rentables”.

La electricidad que se genera gracias a los rayos del sol incidiendo en las placas solares, se puede consumir instantáneamente. De ahí la importancia del uso de las energías renovables pero generadas “in situ”, sin depender de un gas que está en zonas alejadas geográficamente, ya que así “es todo mucho más limpio y se reducen emisiones”.

“Muchos de los países de nuestro entorno, dentro de la Unión Europea, cuentan con unas tarifas eléctricas mucho más baratas que la nuestra y, en algunos casos, solo se paga por el consumo de electricidad, no repercutiendo tanto importe en el término fijo de potencia”, motivo por el que, para ellos, no es un “hándicap” que el sistema sea eléctrico sino que es “beneficioso”.

AVIR es una marca innovadora que está probando, en la actualidad, un nuevo desarrollo en el sector porcino, para dar confort a los lechones en sus primeros días de vida. Estas pruebas se están realizando gracias a la participación de la empresa en Porcinnova, Incubadora de Alta Tecnología del Sector Porcino, en un programa cofinanciado por la Unión Europea a través de Fondos FEDER y el Gobierno de Aragón y se están llevando a cabo en colaboración con la empresa VallCompanys, líder en el sector porcino.

Vidorreta Design y Nexkin Medical innovan en el sector sanitario uniendo diseño y creatividad

Para que un equipo de trabajo funcione debe existir un buen nivel de comunicación entre sus miembros, sobre todo si se pretende llegar con éxito a cumplir con el objetivo marcado como empresa, pertenezca al sector que pertenezca.

Hoy os presentamos el caso de una pyme joven, Vidorreta Design, tecnológicamente potente y dedicada al diseño de productos. Todos sus proyectos tienen un estilo, marcado por la impronta de sus integrantes, ingenieros y diseñadores gráficos en su mayoría. El 2020 ha sido fructífero para ellos porque ha coincidido con un proceso de cambio, tanto a nivel de sociedad como de local físico, comenzando 2021 con un resultado “exponencial”, a pesar de la pandemia. Como bien dice su co-directora, Zuriñe Aguirre, pudieron recoger los frutos de sus 5 años de vida, en los que fueron trabajando “casi en silencio”, afianzando su posicionamiento en el sector de la salud, su propia marca y viendo, durante el confinamiento, que era el momento de “coger fuerza y despegar como un cohete”, comenta.

Equipo de Vidorreta Design con Javier Vidorreta al frente

Como decimos, su experiencia en el diseño de productos del sector sanitario ha sido la principal razón por la que el equipo de Vidorreta Design recibió un encargo concreto de Nexkin Medical, empresa especializada, desde 2009, en desarrollar tecnología para mejorar las pruebas de alergia. En este artículo vamos a desgranar ambos perfiles empresariales y vamos a ver cómo, proveedor y cliente, han llegado a una simbiosis perfecta creando, en estrecha colaboración, un producto cercano, amable, estéticamente atractivo y con la mejor de las tecnologías, protegiendo su marca, patentando y defendiendo su diseño.

Vidorreta Design surgió en 2015. Fundada por Javier Vidorreta, poco a poco fue integrando profesionales que buscan soluciones “ingeniosas pero muy prácticas” aportando nuevas experiencias de usuario que combinan el desarrollo técnico de la ingeniería con la sensibilidad “humanística y artística” en la creación de nuevos productos para sus clientes.

Centrados en crear la empresa, en darle forma a unos pilares que les hicieran fuertes, con los que apoyaran las capacidades internas de desarrollo, que fueran equilibradas y correctas con la demanda y, sobre todo, con la visión corporativa que tiene Vidorreta Design, reconocen que están ahora en el momento de invertir en marketing, publicitándose al exterior ante el convencimiento de que el diseño es “un concepto muy abierto pero, a veces, un poco ambiguo” donde, en lo que se refiere al desarrollo de ingeniería de dispositivos, “todavía existe mucho desconocimiento sobre la importancia que tiene apostar por él”, lamenta Zuriñe.

INVERTIR EN DISEÑO MULTIPLICA EL VALOR DEL PRODUCTO

Es decir, que si invertimos en ingeniería y en diseño, “los productos multiplican su valor, son más atractivos porque cumplen varias funciones y se venden mejor”, comenta. Pero todo esto debe venir reforzado, en su opinión, por crear una “educación” en torno al diseño, ya que, en general, está claro que somos “muy compradores” de productos a los que hemos llegado por factores que nos han influido al verlos. De ahí la relevancia que tiene conseguir, a través del diseño, que un objeto o producto “pase de ser algo normal a que se pueda viralizar, con una imagen que exprese su esencia y sus cualidades”.

Cualidades que, en el sector de la salud, pasan por transmitir “seguridad, normativa, sencillez, tecnicismo o limpieza”, tomando decisiones con el cliente y conociendo las expectativas que tiene puestas en el diseño, en la funcionalidad del producto y trabajando siempre de manera cooperativa donde, en el caso de Vidorreta Design, los ingenieros desarrollan toda la parte mecánica mientras que los diseñadores gráficos le dan la imagen corporativa.

GRAN CAPACIDAD TÉCNICA Y DIVERSIDAD DE PERFILES PROFESIONALES, PUNTOS FUERTES EN VIDORRETA DESIGN

Esto es, precisamente, lo que Zuriñe Aguirre cree que marca la diferencia en esta pyme navarra, la “gran capacidad técnica” del equipo, junto a la diversidad de perfiles, incluido el suyo, ya que proviene del mundo sanitario, aportando con ello una visión “más de consulta”. Extraer los conceptos “base” que hacen que el producto sea más potente, tenga más funciones y sea más capaz de lo que en un principio se proponía se debe, precisamente, a la metodología que siguen y que apoyan en la “imprescindible” comunicación con el cliente.

En ese procedimiento también es relevante que la evolución de cualquier dispositivo que crean se vea en forma de prototipo, realizado en el taller de la empresa, trabajando con fabricación aditiva para ver, físicamente, lo que han dibujado en papel o diseñado en el ordenador. Para estas pruebas, hay partes que realizan ellos mismos pero, para otras, recurren a proveedores externos y, combinando ambos modos, consiguen ser ágiles con los instrumentos que se utilizan para las reuniones, donde el cliente verifica lo que se ha propuesto y trabajado en conjunto.

Un cliente, como es el caso de Nexkin Medical, al que la empresa de diseño de producto ha llevado de la mano desde el primer momento. Los equipos de ambas empresas han trabajado de manera convergente hasta llegar al momento de la comercialización, punto donde se encuentra ahora mismo el producto, un dispositivo médico que ayuda a digitalizar las pruebas de alergia, conocidas como “test prick”.

Hasta ahora, en las pruebas de detección de alergias, se colocan unas gotas de unas sustancias que pueden dar alergia al paciente, se pinchan con una lanceta, y se espera 15 minutos a ver si se provocan una reacción, una pápula. La piel se eleva y el contorno de esa elevación se traslada a una hoja de pruebas, donde se mide el tamaño de esa forma detectada. En función de ese tamaño se hace una valoración, conjuntamente con la historia del paciente, viendo así si tiene una alergia.

El cambio que introduce el dispositivo, llamado Nexkin DSPT, es que digitaliza la lectura de la prueba. El aparato localiza las pápulas en el brazo del paciente, las mide automáticamente e incorpora el resultado al sistema clínico de manera automática también. Con ello, se da más valor a una prueba que es muy útil para los alergólogos ya que, al automatizarla, hacen una lectura más rápida, más segura y objetiva, con una medición más precisa.

El CEO de Nexkin Medical, Óscar Matellanes, apunta que el origen de este invento surgió de la idea del doctor Gabriel Gastaminza, especialista en alergología de la Clínica de la Universidad de Navarra quien acudió, en 2012, a un grupo de ingenieros de la universidad para decirles que en el proceso de recogida de pruebas de alergia existía una parte que debía mejorarse, a nivel tecnológico. La spin-off que se constituyó, desarrolló así la tecnología de base en el campus universitario navarro, en concreto en la Escuela de Ingeniería, Tecnun, y su centro de investigación asociado (CEIT) y la gestión de la patente también se llevó desde el área de Propiedad Industrial e Intelectual de la misma universidad.

Como empresa, Nexkin Medical se constituyó definitivamente en 2016, cuando se vio que el producto tenía potencial para salir al mercado. Actualmente está instalado en la Clínica de la Universidad de Navarra, en centros de Vitoria, San Sebastián y en el hospital Carlos III de Madrid.

Su instalación es muy sencilla y está teniendo, en palabras de Matellanes, una buena acogida entre los clientes. El dispositivo, que semeja un arco, cabe en una mesa. Una vez debe realizarse la medición, el paciente coloca su brazo bajo el dispositivo y los datos son recogidos en una tableta, desde la que se hace toda la gestión de los resultados de las pápulas. Toda esa información es la que se vuelca al médico, que hace la valoración y el diagnóstico, de forma que, además de aumentar la eficiencia de los test a través de la digitalización de los mismos, se cuenta con una tecnología “escondida” detrás de unas formas agradables que utiliza alguien “que no tiene por qué conocer cuáles son los circuitos electrónicos ni el software interno”.

Si bien este es el primero de los productos que tienen desarrollados para la lectura digital de las alergias, Nexkin Medical tienen previstas variaciones “exitosas” del dispositivo original ante la posibilidad de pruebas adicionales sobre estas mismas afecciones como, por ejemplo, las relacionadas con las alergias a medicamentos, en las que, para el diagnóstico, se hacen pruebas intradérmicas.

ESTRATEGIA COMBINADA DE PATENTE, MARCA Y DISEÑO

Para llegar a todo este desarrollo de producto han necesitado de una buena estrategia de protección de su tecnología, que ha seguido el “equilibrio de las tres patas” que más les interesan, además de los diseños industriales y del conocimiento, que guardan internamente.

En su táctica de protección, combinan patente a nivel de tecnología, con una marca que tiene sentido, sencilla y útil a nivel internacional y con un diseño, que en su caso es “muy importante” porque Nexkin DSPT es el primer dispositivo en el mercado con estas características.

En la parte de patentes, hay una parte concedida a nivel europeo junto a una serie de patentes que tienen en estudio para su solicitud próximamente. La que tienen concedida está formalizada en Europa, concretamente en España, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia. Originalmente se tramitó como PCT pero conectada en fase nacional en Europa y designada finalmente en los países mencionados porque, razona, “es muy habitual en el mundo médico centrarse en los mercados más relevantes en un entorno geográfico”.

Con respecto a la marca, Óscar Matellanes señala que en la empresa buscaban algo sencillo, que identificara a su producto allá donde se presentara. Un proceso de creación largo, admite, a pesar de tener en cuenta que registrar una marca en España es “relativamente sencillo”, aunque “todo cambia cuando se quiere ir al ámbito internacional”, como les ocurría a ellos, que buscaban cobertura en los cinco continentes y, para ello, necesitaban de una marca sin connotación en ninguno de los mercados que les interesaban, que fuera “corta, reconocida y fácil de identificar independientemente del idioma” y que les definiese en la actividad en la que están pero sin limitarles con el resto de productos del futuro, funcionando como un “paraguas” para toda su actividad posterior.

¿CÓMO SE FRAGUÓ LA MARCA “NEXKIN”?

Para crear “NEXKIN” conjuntamente con Vidorreta Design, los integrantes de los equipos de ambas empresas se centraron en el aspecto de la “piel” del paciente. Empezaron con la idea de la parte física, donde el paciente ve cómo se manifiesta una alergia. Jugando con las palabras en inglés “skin” (“piel”) y “next” como “futuro”, unido a las ideas de “limpieza, suavidad y amabilidad” llegaron a la idea final “Nexkin”.

Según Matellanes, a veces los temas médicos se refieren a cuestiones “muy tecnológicas y muy frías” y, al crear el nombre, nadie del equipo quería “perder de vista la conexión emocional y más amigable”. En esa búsqueda, concatenando términos, es como, desde Vidorreta Design, Zuriñe Aguirre insiste en que la marca y su cuidado es una inversión porque “relaciona el nombre con el producto”, permitiendo el crecimiento de la empresa al ofrecerle herramientas, analógicas y digitales, que ayudarán a que se posicione mejor.

Por su parte, Óscar piensa que la atención y el mimo a los detalles otorgan “muchas diferencias” porque uno de los aspectos que, desde su punto de vista, hay que tratar con la mayor importancia es la “coherencia” entre el desarrollo del producto, su estética, su función y su imagen. Por ello precisamente acudieron a Vidorreta Design, cuya visión, “más moderna y más amable” de lo que habitualmente se ve en ese tipo de dispositivos, coincidía con la suya. De esta forma, la estética del producto se traslada a la marca, algo que se refleja incluso en  la “n” de Nexkin, que sugiere el “puente” del aparato, mientras que las líneas blancas del mismo, siguen a las de la marca. Todo, en resumen, acompaña.

“Todo suma. Tú, multiplicas” (Proyecto Be Unique. Creative Hub, de Vidorreta Design)

Vidorreta Design no solo cuenta con el proyecto de Nexkin Medical. Su equipo aumenta y sus trabajos, también. Han diseñado la nueva imagen de la Confederación Empresarial de Navarra, con el diseño de un logo en consonancia con la nueva etapa de la entidad.

Además, este equipo multidisciplinar se ha lanzado con un espacio polivalente Be Unique. Creative Hub, que tiene marca propia y donde quieren fomentar la creatividad, dar formaciones específicas de diseño, alojar la innovación del Norte de España o elaborar trabajos de conceptualización, entre otras ideas porque, como nos dice Zuriñe Aguirre, “tenemos una identidad única que puede servir de inspiración a los demás para crear una gran cultura de diseño y de innovación”.

MOOEVO, la tecnología que soluciona la movilidad eléctrica de las personas

Más que una entrevista, la de hoy ha sido una conversación de auténticos amigos que siempre han ido de la mano en el entorno de la Propiedad Industrial. Uno de ellos, con una visión muy clara de lo que quería hacer en la vida, inventar, mientras que su compañero es el “cerebro” empresarial. ¿Quién es quién? La historia de Ignacio y Pablo pasa por tener a la movilidad como motor de su emprendimiento.

Se conocieron con 16 años en Málaga, donde Pablo Carrasco vivía y donde Ignacio Estellés pasaba los veranos. Una relación casual que se alimentaba con las charlas de Pablo sobre inventos, todos los que tenía en la cabeza desde que le explicaron lo que era una patente, “allá por 1º de Primaria”. En esas conversaciones, Ignacio aportaba “la labia y el desparpajo” que le faltaban a Pablo para las relaciones sociales, motivo por el que se dieron cuenta de que se necesitaban para emprender en un futuro que no tardó en llegar.

Pablo Carrasco e Ignacio Estellés, en sus inicios profesionales

Tanto es así que, antes de que acabara Pablo la carrera de Ingeniería Aeronáutica en Madrid, ya sintió la necesidad de “hacer”, al fin, una patente, pensamiento que no le dejaba ni estudiar, según él mismo reconoce. Ignacio, cómplice hasta la médula, le acompañó a la Oficina Española de Patentes y Marcas en un tiempo en el que no existía internet y donde todo eran papeles y fotocopias, “haciendo los dibujos, recortándolos y pegándolos para darles el formato concreto que te piden al presentar una invención”, un proceso que le llevó a hacer varios viajes a la fotocopiadora de su barrio, movido por los nervios y porque era consciente de que se trataba de uno de los momentos más importantes de su vida, que pasaba por la ilusión de patentar, vender su idea y, quizás, “forrarnos”… comenta entre risas.

El caso es que esa primera patente, un sistema de pedaleo para bicis sin puntos muertos, recuerda Ignacio, fue el origen de ROTOR BIKE, empresa de referencia tanto en nuestro país como a nivel internacional, que ya ha cumplido su cuarto de siglo en el mercado. Actualmente, la relación profesional de nuestros entrevistados con la compañía ha cambiado. Si bien se mantienen como Consejeros y accionistas, Ignacio se desligó de ROTOR laboralmente hace poco más de un año mientras que Pablo sigue prestando, parcialmente, un servicio de asesoramiento externo, dado su alto nivel de conocimiento técnico, tanto de patentes como de creación de productos.

Pablo e Ignacio en la época de ROTOR BIKE

Volviendo a esa primera patente que presentaron, Ignacio recuerda que fueron con ella bajo el brazo a BH y a ORBEA, para contarles que habían “reinventado” la bicicleta y que si querían, se la vendían. Durante nuestra conversación, nos cuentan que se sintieron “muy escuchados” por los directivos de ambas empresas, quienes les pidieron un prototipo, lo más desarrollado posible. Y, de hecho, llegaron a tal nivel de desarrollo, que el propio Director de BH les ofreció la posibilidad de que fueran Pablo e Ignacio quienes lo fabricaran para luego ponerlo en venta a este tipo de empresas. Gracias al apoyo de varios inversores, pudieron llevarlo a la práctica. Hoy en día, muchas piezas y componentes de bicicletas, de las marcas más importantes del sector, son clientes de ROTOR, empresa en la que han implementado todas las patentes posteriores.

VALORACIÓN DE LA ACTIVIDAD INVENTIVA

En su opinión, ha habido una evolución “súper positiva” a nivel del proceso de presentación de una solicitud de patente. El hecho de que la información esté tan disponible para el usuario y se facilite el método de entrega online “es lo mejor que le puede pasar al solicitante” aunque, comenta Pablo, a nivel procedimental siguen existiendo diferencias entre las distintas oficinas. Otro tema es el de la “patentabilidad”, añade. Considera que, en la época en la que ellos empezaron, una empresa solicitaba menos patentes que actualmente. Como ejemplo, cita a Shimano, una de las grandes en el sector de piezas de bicicletas de alto rendimiento. “Las patentes actuales son sobre detalles muy pequeños que, bajo criterios del pasado, no tienen mucha actividad inventiva”, afirma, mientras estima que hay un cambio de paradigma en ese sentido que lo “sufren” los inventores ya que, “o te unes a ese modo de patentar o te quedas fuera”.

Sobre esta cuestión, aprecia que quizás deba revisarse el propio concepto de “actividad inventiva” ya que, insiste, patentar de la forma a la que se han referido antes, “debilita a las pymes y a los inventores porque se están dando, como invenciones válidas, pasos tecnológicos demasiado pequeños”.

Independientemente de esto, patentar siempre es “beneficioso” porque el documento, de carácter jurídico, avala el hecho de aportar algo a la sociedad, señala Ignacio Estellés, abogado de profesión. “Muchos inventores tienen una idea y no saben cómo ponerla en valor al constituir una sociedad, levantar un capital o buscar inversores”, pero todo cambia cuando se cuenta con un documento de propiedad, que aunque sea algo tan intangible “te permite empezar a trabajar”, además de ayudar al emprendedor a conseguir recursos económicos porque, en opinión de Ignacio, los inversores solo querrán apostar por una idea si ven que hay una protección sobre ella a través de una patente, que ofrece al inversor “la mayor garantía y seguridad posible a través de una invención coherente y con alto nivel de credibilidad”.

CONSEJOS A PYMES Y STARTUPS

A pesar de todo esto, los dos amigos están de acuerdo en que lo mejor es proteger las invenciones aunque solo sea por todo el proceso previo de idear, crear, prototipar y probar, mucho más “atractivo” que redactar las solicitudes de patente, donde hay que tener cuidado hasta en las comas” y que, para Pablo, es justo lo contrario de lo que quería hacer después de la carrera, cuando pensaba que ya no tendría que volver a examinarse nunca más y resulta que, “cada vez que redacto una patente es casi como escribir una tesis”.

A lo largo de todos los años de experiencia adquirida con las patentes, y con un aumento en el número de acuerdos con grandes empresas del sector, Pablo Carrasco dedica tiempo al estudio de las patentes de la competencia, algo que aconseja hacer a pymes y empresas emergentes. De esta manera, una vez al mes, Pablo analiza tanto el reporte de ROTOR como el de la competencia en el sector y el de algún inventor “francotirador”. Así, averigua lo que se puede infringir y lo que no, por ejemplo. Cuenta la anécdota de estar trabajando en un producto “de lo más caro y de lo más tecnológico” (uno de los primeros potenciómetros que hicieron bajo un acuerdo con Indra) y, durante el proceso, se publicó una patente de Shimano que era “clavada” a lo que ellos estaban haciendo, teniendo que parar porque afectaba a una colaboración muy importante.

Ignacio Estellés se refiere, además de a las patentes, a las marcas, unos de los activos más importantes para ellos, gracias a las que “puedes seguir desarrollando productos con una gran credibilidad, además de afianzar al cliente y aumentar el público”. Y este comentario es el que nos sirve para hablar de su nuevo proyecto, MOOEVO. La marca, ideada por un amigo común que estableció un juego de palabras de los vehículos en movimiento, pretende ser internacional, fácil de pronunciar, que el usuario la retenga “de un vistazo”, que tenga “impronta” y que sea global, pero que también genere contenido, valor y visibilidad a la tecnología desarrollada.

Sistema de propulsión para vehículos tipo carro mediante “scooter” autoequilibrado acoplado mediante estructura articulada.

Pero… ¿Qué es MOOEVO?. Vamos a retroceder hasta el día de Reyes de 2019, cuando a la hija de Pablo le regalaron un “hoverboard”, que enseñó a José, un amigo cuyo hijo tiene parálisis cerebral y que, por ese motivo, es usuario de silla de ruedas. Unas cuantas ideas al aire en torno al patinete y al hecho de facilitarle la vida a su amigo, hicieron que Pablo comenzara, ese mismo día, a realizar bocetos de lo que sería un dispositivo que facilitara los trayectos al mismo tiempo que ayudara al “porteador” a que se encontrara mejor físicamente.

Como ocurre en muchas ocasiones, los mejores inventos surgen de las necesidades y Pablo y su amigo José vieron que debían encontrar una solución para las personas que se encontraban en esa misma situación. Con toda la iniciativa del mundo, el padre de Josete, que así se llama el primer usuario de Mooevo, seguía las instrucciones de Pablo y elaboraba prototipos del dispositivo final a lo “Macgyver”. En una semana ya contaban con uno casero que funcionaba “de maravilla” y con el que llevaron al niño al colegio. La silla motorizada causó tanta sensación que otros padres del centro educativo comenzaron a pedirla.

Más tarde, Pablo y José (coinventor), organizaron un micromecenazgo en la plataforma Gofundme.com donde, por cada 100 euros que conseguían, regalaban uno de los prototipos diseñados a niños con discapacidad. Instalaron los dispositivos en todas las sillas de ruedas que les llegaban y fue tanto el cambio que supuso para los usuarios que, por eso, menciona Pablo, se ven tantos niños sonrientes en los vídeos de su página web.

MOOEVO, 1ºpremio Expansión Startup 2020 en la categoría de Movilidad y Smart Cities (premios Expansión 2020)

Si nos fijamos en la fecha en la que todo se ideó, podréis observar que la pandemia estaba muy cerca. Cuando estaban a punto de lanzar MOOEVO al mercado, contando con un pequeño stock para las personas necesitadas, además de pensar ya en ortopedias, llegó el confinamiento y una llegada masiva de enfermos a todos los hospitales de España, así que, dada la situación y por un tema de sensibilidad social, decidieron no comercializar el producto “a bombo y platillo” y pararon, pero ofreciendo a IFEMA todos los dispositivos con los que contaban. Las imágenes que se emitían por televisión, con los profesionales sanitarios desbordados y trasladando pacientes por todo el recinto madrileño, fue el motivo principal, llegando “en medio del caos” pero alcanzando un nivel de efectividad y de resolución que ha implicado que otros centros, como el hospital Puerta del Hierro, haya contactado con Ignacio y Pablo para que les proporcionen unidades de Mooevo.

Vista del dispositivo desarrollado por MOOEVO para silla de ruedas

APLICACIONES DE UNA TECNOLOGÍA PROTEGIDA POR PATENTE

Las aplicaciones, infinitas. Y todas ellas recogidas en las reivindicaciones de la solicitud de las tres patentes que han desarrollado sobre esta invención porque, al segundo día de llegar a IFEMA, les preguntaron si podían implantar su solución en los carritos que llevan las medicinas, la ropa de cama o los pañales, procediendo a adaptaciones en el dispositivo original. “Testar en situación extrema y real la utilidad de la propia invención, ha sido lo mejor que nos ha podido pasar”, indica Pablo a lo que Ignacio apunta que, además, es una demostración “muy beneficiosa para todo el mundo” de cómo una invención pretende mejorar la sociedad y la vida de las personas.

Ganadores del Reto Lehnica 2020 de CORREOS

El sistema de conducción y conexión entre el hoverboard y cualquier tipo de vehículo, requiere cierta ingeniería (las barras, que controlan los movimientos hacen la gestión de cómo la plataforma del patinete sigue el giro que hace el carro). La batería original del patinete fue sustituida, desde el primer momento, por una más potente. Al “electrificarlo”, se puede mover más carga y a más velocidad y con mayor autonomía y es por ello que, al final, no solo desarrollan la solución para los carros existentes sino que lo que buscan es desarrollar “empujadores” eléctricos que sirvan a “vehículos” adaptados a servicios (limpieza, medio ambiente), movilidad, sociales o última milla. Tecnología nueva que respete toda clase de normativa y que “te lleva permanentemente a ir por delante en la punta de lanza de esa innovación creando nuevas patentes y nuevas soluciones”, afirma Pablo Carrasco porque, en muchas ocasiones, “el vehículo en el que pensamos todavía no existe”, como es el caso de los carros de Correos, empresa que ha otorgado a MOOEVO el Premio Lehnica 2020 a la innovación en Logística y Transporte, lo que ha implicado un contrato para el desarrollo del futuro carro de cartero para la empresa líder de transporte español, testado y validado ya para “scale-up”, y con el que ya se ha demostrado que ahorra un 30% en los tiempos de reparto real. También, para Correos, están trabajando en aplicaciones específicas para sus jaulas de logística y en una aplicación del modelo “Cargo” para repartos urbanos más voluminosos. Igualmente, quieren implementar sus modelos en el futuro carro de limpieza urbana, primero para el Ayuntamiento de Madrid y luego para otros consistorios nacionales e internacionales.

BlackBinder, la pyme que rompe barreras en la lectura de partituras

Hoy vamos a navegar entre notas musicales y partituras. Su relación con los derechos de autor o los secretos industriales e ir un poco más allá, pensando en las patentes y en cómo pueden establecerse en un sector que, como muchos otros, ve la digitalización como un camino en el que también está contribuyendo BlackBinder, una joven startup de base tecnológica que quiere, con su equipo de 10,  romper las barreras que siguen existiendo en el día a día de los músicos.

Para ello cuentan con el asesoramiento de Julián de Juan, “telepredicador” de la Propiedad Industrial como él mismo se define, desde hace más de 20 años, y con un punto de vista muy claro: “no hay que patentar todo lo que tienes entre manos” porque cree que la clave está en que “si en tus desarrollos buscas la novedad y la actividad inventiva, te va a ir bien en cuanto a la innovación y al desarrollo del producto”, afirma.

Esta visión fue la que trasladó al equipo de BlackBinder en 2014. Nos lo cuenta Sergio Peñalver, CEO de una empresa donde se tenía muy claro que era importante proteger aquello que estaban desarrollando en el entorno de las partituras de los músicos. Protegieron la marca desde el primer momento y recurrieron a Julián para definir una estrategia ya que su sistema no consistía en un algoritmo de software sino en una forma de utilizar el conocimiento y aportar una solución para el usuario.

En la actualidad tienen dos familias de patentes, como señala Julián de Juan. La primera de ellas fue “complicada” de tramitar porque era una patente de las llamadas “de software”, es decir, una invención soportada por ordenador que, “ya de por sí, es difícil” y con la que, además, querían una protección amplia, que pelearon en una vista oral, “un duelo en el O.K. Corral donde vas a la última oportunidad con el examinador”. Al final, tras muchas acciones oficiales en las que BlackBinder se mantuvo en la redacción inicial, lograron todo el ámbito de protección de la patente original.

Documento de concesión de la patente a BlackBinder en EE. UU.

EL SECRETO DE BLACKBINDER

Ya que hemos desvelado cuáles son esas familias de patentes, explicamos ahora que la “invención” de BlackBinder consiste en una aplicación de lectura de partituras que discurre, en cualquier dispositivo electrónico, a través de un scroll automático y a la velocidad que le marca el músico con el propio ritmo de su interpretación de forma que de lo único que debe preocuparse el instrumentista es de tocar, sin necesidad de estar pendiente de los papeles de la partitura y, por supuesto, de puntearlos.

Para que os hagáis una idea de cómo se trabaja bajo el sistema tradicional, Sergio Peñalver nos ha explicado que las obras musicales, en las orquestas, son de compra o de alquiler y van “rotando” entre ellas. Cada una interpreta la obra como a cada director le gusta y siempre tras acordar con el concertino (primer violinista) los cambios en la partitura. Cuando llega la obra a la orquesta, todas las partituras se sacan de las carpetas y los archiveros borran, una a una y hoja por hoja, todas las anotaciones que han hecho en la anterior orquesta por cada instrumento. Normalmente, cada una puede tocar dos obras nuevas a la semana y se tarda una media de 45 días en cada proceso de preparación de las partituras, adaptadas a cada director. Cuando están todas las anotaciones escritas, los archiveros deben copiar las indicaciones a todas las partituras de la orquesta y se ensaya, momento en el que también pueden aparecer anotaciones que el director vaya incluyendo. Como vemos, el proceso, además de persistir a lo largo de los años, es muy laborioso.

Sin embargo, con un sistema digital, se puede trabajar por videoconferencia con todos los músicos hasta que llega el día del concierto. Este cambio de procedimiento implica un ahorro de tiempo “brutal”, tal y como se ha demostrado, sin ir más lejos, en el último concierto “In Memoriam” homenaje a las víctimas del terrorismo de la orquesta de RTVE y donde, las tres obras que se tocaron, se prepararon en una semana. Como se puede ver en el vídeo cuyo enlace adjuntamos, todos los músicos disponían de un dispositivo electrónico en su atril.

Por otro lado, se ahorra tiempo de preparación en el escenario porque siempre hay varias personas que se dedican a colocar cada atril, ubicando también cada partitura en el orden en que se tiene que tocar. Este método digital permite que las partituras estén cargadas en el orden correspondiente en el dispositivo del músico que, gracias a su cuenta de usuario, puede, entre otras cosas, editar las anotaciones con mucha facilidad pero, sobre todo, evita que “la mitad de una orquesta deja de tocar para pasar la página a la otra mitad”.

 “Cambiar la forma de trabajar de una orquesta es difícil”, opina Sergio Peñalver quien añade que “no hay una solución mágica” para acelerar el “necesario” proceso de formación y de adaptación que se requiere ante un método vigente desde hace más de 300 años. A ello se añade la que consideran la principal barrera en todo este camino y es el de los derechos de autor de los compositores “clásicos” porque las editoriales que les amparan “se preocupan mucho de las revisiones” para mantener actualizados esos derechos y “atraer” así a los directores de las orquestas. Con todo, tanto Sergio como Julián observan que este hecho se está “resquebrajando” poco a poco, ya que desde BlackBinder les han hecho ver que, frente a formatos como el PDF, el scroll en sí mismo no se puede imprimir. Y además, también ofrecen como solución a las editoriales que si autorizan a la startup a realizar una transformación digital de sus obras, les ceden los derechos generados en el formato digital.

Ejemplo de partitura vista desde el dispositivo de BlackBinder

UN SISTEMA PRESENTE EN CHINA, ESTADOS UNIDOS, RUSIA Y EUROPA

Sergio Peñalver comenta que, en un principio, querían llevar su tecnología a todo el mundo. Apoyándose en la figura de Julián de Juan, el equipo de BlackBinder comprendió que existían otras formas de ver la estrategia empresarial en su negocio digital, donde “o creces muy rápido y coges el mercado enseguida o eres fácilmente copiable”.

Teniendo presente a las patentes como su “baza de negociación, de permanencia y de supervivencia” en el mercado del futuro, establecieron una estructura corporativa de BlackBinder pensada para la explotación del negocio por distintas vertientes. De esta manera, la tenedora de la Propiedad Industrial es la empresa NewMusicNow S.L., su “laboratorio”, mientras que Rolling Scores S.L. es la empresa destinada a la comercialización de la aplicación y a su vez, es la que da servicio a las orquestas. En tercer lugar, está BlackBinder S.L., la “holding” en la que Sergio y Julián supervisan las dos actividades de BlackBinder además de licenciar la tecnología de NewMusicNow, que se desarrolla a través de colaboraciones con entidades como la Universidad de Navarra, por ejemplo.

Como llevar la tecnología a otros países requiere estar allí físicamente con un equipo de trabajo, durante un año al menos, si pueden disponer de ese personal en el país, Blackbinder solo tiene que licenciar el “know-how” y las patentes gracias a acuerdos con distribuidores.

TIEMPO DE PANDEMIA

Como cualquier empresa, BlackBinder también se ha visto afectada por la presente pandemia. Pero han canalizado la situación en positivo para, según afirma Julián de Juan, reforzar sus decisiones. La forma de explotación va a ser licenciar la solución del scroll y ahí es donde han trabajado en una demostración que se ve en la aplicación, gratuita (disponible para Apple), que cuenta con un fondo de partituras y que permite subir otras pero también están trabajando en hacerles ver a las orquestas que es conveniente digitalizar tanto sus archivos como sus procedimientos.

María José de Concepción: “El talento se internacionaliza a través de las patentes”

Nuestra protagonista de hoy estudió Ciencias del Profesorado en la Universidad Complutense de Madrid y, más tarde, Ciencias Biológicas. Con el paso de los años y viendo su evolución profesional, piensa que fue una experiencia “surrealista” pasar cinco años en una de las carreras “con más foco de producción de patentes” y en la que nunca oyó hablar del tema, ni de cómo proteger los resultados de un proyecto de Investigación y Desarrollo.

Su camino profesional empezó en el mundo de la docencia, en un centro de Secundaria en Madrid, donde una amiga suya le comentó que su marido estaba preparando las oposiciones a Técnico Superior Examinador de Patentes en la OEPM, de los que tenía una idea en la cabeza, que probaban los inventos que recibían “para ver si funcionaban o no”. Pero cuando Mariano Nieto, marido de su amiga y actual Jefe de Servicio de documentación del Departamento de Patentes e Información Tecnológica de la oficina, le habló de lo que realmente hacía un examinador de patentes, le pareció tan interesante  que tomó la decisión de darle un cambio a su vida.

María José de Concepción

Corría el año 2001 y era el primero, después de una década, en que se convocaban plazas en la OEPM para Químicos y Biólogos. Asimilando el temario, le llamó la atención la manera en la que se unían el campo técnico y el jurídico, dentro de la Propiedad Industrial, y empezó a descubrir el proceso de “sacarle las tripas” a una patente para llegar a saber qué dimensión podía tener a nivel nacional e internacional, cómo era el sector de la técnica que estudiaba en cada caso y cómo avanzaba.

LAS PATENTES MANTIENEN AL EXAMINADOR EN UNA ACTUALIZACIÓN CONSTANTE

“Los examinadores de patentes ven constantemente por dónde va la tecnología”, afirma María José. Es decir, que las patentes hablan de las necesidades tecnológicas que existen en un momento determinado y van parejos a los intereses de la sociedad. Un ejemplo muy claro lo expresa con la “explosión” de la telefonía móvil en nuestro país, cuando muchos años atrás ya se estaban presentando patentes de lo que serían los dispositivos móviles del futuro.

En el 2009 accedió al Área de Difusión de la OEPM, momento que coincidió con la celebración de la Feria de Madrid por la Ciencia, enfocada a colegios e institutos. En el área, se plantearon que fueran estudiantes de Bachillerato quienes estuvieran en el stand de la OEPM explicando lo que era, desde su punto de vista, una patente, una marca o un diseño, así que, como buena divulgadora, fue la encargada de preparar y llevar a un grupo de Bachillerato Tecnológico de un centro de Majadahonda, al que escuchaba “entusiasmada” hablar sobre Propiedad Industrial.

Pero el cambio de verdad llegó para ella cuando entró a formar parte del equipo de Comunicación de la OEPM, desde donde percibió “un mundo distinto” porque, como examinadora de patentes, se había formado en el trabajo interno de la oficina pero desconocía dónde iba su trabajo después o cómo podría repercutir en la toma de decisiones de una empresa o de una universidad.

Contactar de manera directa con las empresas, atenderlas y saber sus necesidades, le hizo darse cuenta de dónde y cómo estaba colocado el trabajo de la OEPM dentro de un flujo mucho más grande que el de la concesión de una patente, el de la innovación, “en el que hay muchos actores que están en distintos momentos de ese flujo”, de forma que haber aprendido y “absorbido” el trabajo interno y las consecuencias del mismo, fue “enriquecedor” para ella porque un examinador “juega un papel muy importante en la toma de decisiones posteriores a la concesión de una patente”, por lo que el trabajo debe ser “impecable”.

Abrimos ahora un paréntesis para hablar del origen de CEVIpyme, uno de los “bebés” de María José, ya que surgió ese mismo año, en 2009, gracias a la ilusión por poner en marcha un proyecto cuyo propósito inicial sigue en la actualidad, cumpliendo el objetivo de apoyar a las pymes en sus procesos de innovación, íntimamente ligados a la Propiedad Industrial e Intelectual, como recalcamos.

Mónica Castilla, María José de Concepción y Ana Cariño en el proyecto EU Twinning EGPO (febrero 2021)

Pero su evolución profesional continuó. Desde el 2013 es la Directora del Departamento de Patentes e Innovación Tecnológica, en el que trabajan casi 200 personas, cerca de la mitad de todo el personal de la OEPM. Un departamento muy heterogéneo, integrado por un “esencial” personal administrativo y por examinadores, sobre los que ha tenido claro, desde siempre, que debían salir de la oficina para tener contacto directo con las empresas, universidades, centros públicos de investigación o plataformas tecnológicas, “un gran descubrimiento” estas últimas, porque “aúnan al que hace la investigación y presenta la patente con quien la pone en el mercado”.

VISIBILIZAR Y TRANSMITIR LAS FUNCIONES DE LA OEPM

“Nunca tenemos que olvidar que damos un servicio al ciudadano”, recuerda. La cuestión, desde su perspectiva, no es solo estar contento con uno mismo por haber hecho un buen trabajo sino “saber que ese servicio es muy importante para quien lo ha solicitado”, ya que, con la respuesta del examinador, el usuario podrá desarrollar una línea de negocio, otra distinta o incluso abandonar. La OEPM, actualizándose continuamente, transmite la importancia de reducir los plazos, a la hora de dar los informes, o de disminuir las cargas administrativas porque hay que adaptarse a la situación económica de cada momento y adelantarse a lo que puede pasar ya que, com señala nuestra entrevistada, “hay trenes que van muy rápidos y acompañar en ese viaje es fundamental para que los posibles problemas se reduzcan al extremo o no aparezcan”.

Quizás, en la OEPM no se dispongan de todos los recursos económicos necesarios para ayudar más a todos los usuarios del sistema de Propiedad Industrial pero María José considera que “una buena formación también es un buen recurso económico” y la oficina es la que “tiene que llevar esa bandera para que haya una cultura cada vez mejor implantada sobre lo que son estos derechos”, como ocurre en los países anglosajones.

“Llevamos mucho tiempo esperando a que la Propiedad Industrial se incluya en los planes de estudio a nivel universitario”, recuerda María José para quien también deberían tenerse en cuenta en Educación Secundaria como una asignatura “necesaria”, sobre todo en los estudios más implicados en los resultados de I+D, pero también, por extensión, “debería considerarse en beneficio del conocimiento de la sociedad y del tejido empresarial español”.

CONCILIACIÓN LABORAL, NO FAMILIAR

La evolución de la OEPM se ha evidenciado todavía más durante la pandemia. Al comienzo del Estado de Alarma, en marzo de 2020, la práctica totalidad de los funcionarios de la oficina ya estaban teletrabajando. Fueron pioneros tras implementar este modo en un grupo de Patentes que contaba con un sistema de tramitación de expedientes que permitía trabajar de esta forma y que, con el tiempo, se extendió al resto de departamentos, anticipándose así a lo que iba a acontecer.

Por esto mismo, es “muy fácil” conciliar en la OEPM aunque, matiza María José, “parece que cuando hablamos de conciliar siempre pensamos en la mujer y de ahí se nos va la mente a la maternidad” y se trata de que la conciliación no debe entender de sexos porque “todos necesitamos esos espacios necesarios en el día a día para el desarrollo profesional y personal, que tienen que ir a la par, porque si cojea uno, cojea el otro”.

María José de Concepción durante su intervención en “Talent Woman” en 2019

Con respecto a este tema, del que hemos hablado por la celebración del Día Internacional de la Mujer, María José de Concepción cree que la situación también ha cambiado. Si hace unos años acudía a una jornada de Propiedad Industrial en la que se encontraba en un mundo de hombres, en estos momentos no hay que salir ni de la OEPM para ver que la mayoría de la dirección de los departamentos está ocupada por mujeres.

En cuanto a la presentación de patentes, inventoras hay muchísimas. Muchas veces se solicitan a nombre de la empresa o son presentadas por hombres, aunque hayan sido las mujeres las que lideren el proyecto, razón por la que “debemos edificar desde la realidad del presente y darle todavía más voz a la mujer”. A pesar de ello, en el ámbito laboral hay que concienciar sobre la profesionalidad de la persona, independientemente de su sexo porque “a nadie le gusta que le lleven a una jornada para encajar la paridad de los ponentes sino porque es el o la mejor en su tema”.

Pilar Montero: “La Propiedad Intelectual se adapta a la evolución de la sociedad”

Licenciada en Derecho, Pilar Montero llegó a la Propiedad Intelectual a través del Mercantil, donde la parte de Competencia, Propiedad Intelectual y Sociedades era lo que más le atrajo desde el principio. Tanto es así que su camino la llevó a Alicante, a trabajar en la Universidad, en el departamento dirigido por la catedrática Esperanza Gallego, que la animó a que se dedicara científicamente al tema porque “es necesaria una producción importante tanto para los investigadores como para poder ayudar a que la ciencia evolucione”.

En la Propiedad Intelectual “casi nada está aislado, por lo que debes tener en la cabeza todos los derechos que hay, ya que se interrelacionan”, dice. Como divulgadores de la Propiedad Intelectual (PI), comenta que los docentes se ocupan de que la sociedad tenga más conocimiento en este entorno y de que se acerque más a las empresas y emprendedores, que deben detectar qué necesidades tienen o van a tener acerca de la protección de sus intangibles.

“Muchos de los usuarios no son conscientes de lo que tienen y a otros les parece un lujo proteger”, afirma Pilar, razón por la que, para algunas pymes sobre todo, no es “esencial” tener en cuenta la PI y sí vender sus productos para obtener beneficios cuanto antes, descuidando una estrategia definida que les evite problemas, sobre todo en el caso de empresas que despegan en el mercado de manera inesperada y que, ya tarde, se dan cuenta de que proteger sus activos les asegura el éxito de su marca, lo cual “es una lástima porque en España hay muy buena materia prima y protegerla es lo que establece la diferencia en todo”.

De todas formas, este es un asunto que está cambiando, en opinión de nuestra experta de hoy, que considera que reconocer el valor de la PI es propio de una sociedad que, cuanto más desarrollada está, “más importancia le da a las marcas, al diseño o a la patente”, generando más confianza en el consumidor, que estará más dispuesto a pagar por esos productos protegidos.

Pilar Montero

Con todo, insiste, queda labor por hacer puesto que se trata de una disciplina “fundamental” que podría, desde su punto de vista, añadirse incluso a los programas de algunas etapas educativas. Y es que, cuando ha podido dar charlas a alumnos de Secundaria, por ejemplo, ha visto el interés que han mostrado por cuestiones sobre Propiedad Intelectual. Con ejemplos de sentencias sobre marcas que conocen o sobre películas (recuerda a “Vaiana”, cuyo nombre original, “Moana”, ya era una marca registrada en España) o actores, se dan cuenta de que toda esta materia está en el día a día.

Ocurre algo parecido en las universidades donde, en los antiguos planes de Derecho, no se estudiaba en profundidad esta materia, siendo solo un apartado en las asignaturas de Mercantil. En la actualidad, y pone como ejemplo el programa de la Facultad de Derecho de Alicante, un tercio del curso de Derecho Mercantil trata la competencia y la PI. “Los estudiantes saben perfectamente lo que es una patente, pero también lo que es una variedad vegetal”, afirma Pilar.

EMPRESA, OFICINAS Y ABOGADOS

Eternamente agradecida a su mentora, que le enseñó un mundo “muy vivo y cercano a la empresa”, el Máster en Propiedad Intelectual de la Universidad de Alicante (Magister Lvcentinvs) empezó coincidiendo con el origen, en Alicante, de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, la EUIPO (antes OAMI). Hoy, con 28 ediciones a sus espaldas, el Máster de la Universidad de Alicante se encuentra “a la vanguardia” en el estudio especializado en Propiedad Intelectual e Innovación Digital.

Pilar Montero en la clausura del Máster en Propiedad Intelectual de la Universidad de Alicante (Magister Lvcentinvs)

Al igual que ocurre con la propia evolución de la sociedad, el avance en este máster pasa por introducir, desde hace pocos años, cuestiones sobre una herramienta directamente relacionada con la PI, la innovación digital, de forma transversal, a través de diferentes vías. Las necesidades actuales del mercado obligan a que los alumnos sepan responder a todas ellas, en un entorno cada vez más digital. Con un aumento en el número de las prácticas que se realizan a lo largo de los módulos, el éxito del máster se contempla en el “feedback” de los alumnos ante estas actualizaciones, alumnado que proviene de todas las partes del mundo y de ámbitos muy diversos. Ingenieros, economistas, filólogos, historiadores, estudiantes de Traducción e Interpretación o gente del mundo de la cultura que revelan la versatilidad de la PI, plasmada en que los sectores del mercado a los que se dirigen tras acabar son muy dispares, independientemente del tronco común que pueda tener la Propiedad Intelectual para todas las especialidades.

INVESTIGACIÓN VERSUS DOCENCIA

Pilar Montero admite que le gustan mucho sus dos facetas principales. Como docente, muchas veces “no se es consciente de la exigencia que hay” sobre todo si, además, se está al frente de otro proyecto, como el máster, que añade, sin duda, más carga de trabajo.

El lado docente le permite estar en contacto, “de verdad”, con las personas. Con la investigación se adquiere un conocimiento que va en aumento pero “es posible que se pierda la perspectiva de lo que piensa la gente a la que te diriges”, que no tiene por qué ser experta en Propiedad Intelectual pero que sí necesita obtener respuestas a sus necesidades.

“El esfuerzo de hacer que mis alumnos entiendan la PI para que la transmitan adecuadamente se compensa con el hecho de ayudarles a que piensen por su cuenta”, dice Pilar, muy satisfecha por ello, incluso en un curso como este, en el que se enfrentan a una situación “difícil y rara” a nivel social.

Conferencia en la EUIPO sobre “MARCAS E INDICACIONES GEOGRÁFICAS: PERSPECTIVAS FUTURAS” (octubre 2018)

Por otra parte, la faceta investigadora también le “encanta”, aunque reconoce que, para dedicarse a ella, se necesita “paz, tiempo, ser un poco ratón de biblioteca” y buscar soluciones a los problemas actuales de la normativa porque en el proceso investigador, hay que adaptarse y trabajar para que se perfeccione lo que regula los derechos, sobre todo los que no son tan conocidos. Los problemas se ven en la jurisprudencia o la actividad diaria de los empresarios, así que si no se pueden solucionar con la ley actual, se trata de dar soluciones alternativas al legislador para que su caso modifique la normativa o si no, que se pueda modificar la jurisprudencia.

LAS DENOMINACIONES DE ORIGEN, SU OJITO DERECHO

Este tipo de trabajo hace que tengan líneas de investigación en los distintos ámbitos, en innovaciones, signos distintivos o denominaciones de origen, por ejemplo. Estas últimas le parecen “apasionantes” porque “te acercan todavía más a las personas de cada sitio” y porque es un ámbito, a nivel económico, “importantísimo y no muy conocido ni muy estudiado”, que le ha dado y le sigue dando muchísimas satisfacciones por lo que el investigador puede aportar. Es un campo “muy rico, con muchas aristas y grandes implicaciones sociales, humanas y legales” pero en el que los usuarios necesitan que se les encienda la “campanita” del “cuidado, aquí nos hace falta que alguien nos asesore” sobre PI.

En las D.O. “queda mucho por hacer y por saber”. A día de hoy, no se conoce bien la diferencia que existe con una Indicación Geográfica, señala Pilar, porque es un sector que no se ha desarrollado tanto a nivel legal, comparándolo con las patentes y las marcas, que están “más maduros”, a pesar de la antigüedad de las Denominaciones de Origen.

CUESTIÓN DE GÉNERO

Por último, en la entrevista hemos tratado el tema de la “igualdad de género” entre los profesionales y expertos en Propiedad Intelectual. Pilar comenta que, “evidentemente, me he podido encontrar con alguna dificultad en mi camino” pero cree que a todas las mujeres les ha pasado lo mismo en alguna ocasión, independientemente del sector al que pertenezcan.

En Propiedad Intelectual, quizás en generaciones anteriores, sí que había más hombres que mujeres. Pero la evolución de la sociedad ha llevado también a un equilibrio en ese sentido. “Todo ha ido cambiando y espero que cambie más”,  asevera y afirma convencida que, “con un buen equipo en el que te ampares siempre todo esto se solventa”, recordando que el suyo es ese buen equipo del que habla, en el que todos se apoyan y en el que no hay ninguna diferencia de género.

Lo único que le da pena es que, en ocasiones, las mujeres “se pongan límites” porque es algo que nos “perjudica”, dice. Y finaliza recalcando que no le gusta hablar de conciliación “familiar” porque “el que no tiene familia también tiene dificultades para conciliar su vida profesional con la personal”, como ocurre en los ámbitos de la docencia y de la investigación que, “aunque te guste mucho y no lo veas como una carga, no permite tener mucho espacio para uno mismo”.

Cristina Natal: una bioquímica embajadora de la Propiedad Intelectual

Cristina Natal es una profesional “multitarea” dentro de la Propiedad Industrial, a la que llegó desde su licenciatura en Bioquímica por la Universidad de Navarra. Tras unos años como investigadora, le surgió la oportunidad de hacer un post doctorado en el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) del mismo centro universitario, gracias a una experta en Bioquímica clínica de Harvard que quería establecer una nueva línea de trabajo, con más aplicación, en la que estudiaban la interrelación entre el tejido adiposo y el mayor riesgo cardiovascular. Comenta que, aunque no ha detectado muchos cambios en las cifras de mujeres en los cursos universitarios e investigación en el área de la Salud, donde son mayoría, sí que observa que la situación ha variado en los últimos años con respecto a las carreras “STEM” en las que “clásicamente” ha habido siempre más hombres.

Los 4 años que estuvo trabajando en el CIMA le sirvieron como “excusa” para saber si quería seguir en el ámbito académico e investigador o no, en un momento en el que tenía que dar un salto al extranjero para seguir aprendiendo. Disfrutó de distintas becas hasta los 31 años, momento que coincidió con esta decisión, cuando surgió en la Universidad un puesto de trabajo en el Instituto Científico y Tecnológico de Navarra (actual Servicio de Gestión de la Investigación de la UNAV), dentro del departamento de Patentes. “Fue un camino largo, lleno de entrevistas que fui pasando”, recuerda. El puesto le atraía porque no se trataba solo de una labor de gestión sino que también se precisaba de un perfil de doctor con experiencia en laboratorio, de forma que “se entendía que el profesional elegido, además de tener que formarse mucho en Propiedad Industrial, tenía que entender de verdad al investigador y a sus invenciones”.

El campus pamplonés de la UNAV es “fuerte” en Biomedicina, tal y como nos comenta Cristina, lo cual se hace más evidente con el hecho de que “el grueso de la investigación y de los investigadores más cercanos a patentes están en esta área”. Esta circunstancia ayudó a la creación de un modelo de traslado de conocimientos de investigación innovador en España, que implicaba que la gestión de toda la cartera de patentes de la universidad, de la clínica y del CIMA se diera allí. El centro de investigación traslacional que se implementó con una estructura alrededor de empresas biotecnológicas asociadas para llevar al mercado las posibles invenciones generadas por sus investigadores, permitió a nuestra entrevistada, tras la concesión de la plaza, seguir ligada a la investigación al mismo tiempo que continuaba aprendiendo porque “nunca en mi vida había visto una patente y sentía curiosidad por ver un documento y llegar a interpretarlo”, comenta.

Su currículum apabulla, realmente, pero ella opina que el aprendizaje nunca debe dejarse de lado. Por eso no dejó nunca de “educarse” en este sentido. Hizo todos los cursos que organiza la OEPM con la Universidad de Barcelona, en el Centro de Patentes de Pascual Segura, otros en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la Oficina Europea de Patentes y también en el Centro de Estudios Internacionales de Propiedad Intelectual de Estrasburgo (CEIPI) e Instituto Europeo de Patentes, así como un Máster de la Escuela de Organización Industrial (EOI) en colaboración con la OEPM. En todos ellos, la mayoría de sus compañeros provenían de agencias de patentes, recibían mucha información interna e iban “muy encaminados” a estudiar el examen EQE, que cualifica para representar a terceros ante la Oficina Europea de Patentes (EPO). Cristina se planteó no hacerlo, al no ser imprescindible para su trabajo y porque lo que más le gusta de su trabajo en la Universidad, reconoce, “es la posibilidad de ver todo el proceso, desde el asesoramiento básico a los investigadores en el momento en el que surge la invención, con el estudio incipiente del estado de la patentabilidad, hasta que llega a la comercialización en el mercado”.

Fue en 2015 cuando el departamento cambió y pasó de la gestión común a separarse la cartera de patentes de la universidad, la clínica y el CIMA. Antes de ese salto, el departamento funcionaba como una “mini oficina interna de patentes” y, de hecho, se llegaron a gestionar hasta 800 expedientes activos entre dos personas.

EN INVESTIGACIÓN, LA TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA ALLANA EL CAMINO DEL LABORATORIO AL MERCADO

En este cambio, Cristina asumió la cartera de patentes en la universidad y el modelo viró a uno que fomentaba la participación activa en el Área de Valorización y Transferencia y donde la Propiedad Industrial “está en la base de todo, jugando un papel muy relevante”. De esta forma, el proceso comienza con una reunión con los investigadores en la que presentan sus proyectos, sigue con una búsqueda inicial de antecedentes relevantes en el estado del arte para evaluar su potencial innovador, el análisis de patentabilidad de la invención y el lanzamiento de propuestas sobre los aspectos a proteger. Cuando todo está claro, se traslada la información al agente para que se pueda redactar la solicitud de patente.

“Las patentes son mis niñas”, dice entre risas Cristina, ya que el nivel de implicación era y es tal que inciden mucho en el trabajo preliminar, con los análisis y estrategias a seguir para no tener ningún problema durante la tramitación y que la redacción de las solicitudes fuera y sea lo más “perfecta” posible.

La tasa de éxito en transferencia, a veces, es reducida, afirma Cristina Natal, aunque reconoce que está contenta con la cartera de patentes que tienen actualmente y con la estrategia que siguen de no tener patentes curriculares, que les permite tener el 90% de la cartera licenciada o transferida. Esto implica el trabajo no solo de protección de los resultados sino también de la valorización de los mismos, de estudios de mercado, aspectos regulatorios y acciones activas encaminadas a esa transferencia que realizan sus compañeros del área de Valorización y Transferencia. Entiende que una patente es una “figura estratégica empresarial” y que las decisiones, a la hora de tramitarla e internacionalizarla, tienen que ser “acordes” a la política de la empresa. En el caso de la Universidad, al no comercializar, el modelo con el que se trabaja busca dar valor a la investigación y transferir cuanto antes la tecnología, ya sea vía spin off o licencia, porque “lo más difícil es superar el valle de la muerte del laboratorio al mercado”.

En general, los investigadores entienden que en el departamento de Cristina no quieran patentes curriculares. Académicamente, cuantas más publicaciones se presentan en revistas con alto impacto, tesis dirigidas, etcétera, es mejor, ya que la ANECA evalúa así. Pero ahora, desde el Ministerio de Ciencia e Innovación, se están apoyando las actividades de transferencia para potenciar la relevancia de los proyectos y la actividad de los investigadores en ese sentido, reconociéndoles las solicitudes de patentes, los contratos con empresas, los doctorados industriales y todo lo que, en general, sea indicativo de transferencia y relación con la empresa.

“HAY QUE SEGUIR SENSIBILIZANDO SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL E INTELECTUAL”

En investigación hay “una brecha muy grande en todo lo que tiene que ver con transferencia”. Desde su punto de vista, los médicos no lo ven muy cercano, con toda la burocracia que hay de por medio y además, lo que quieren de manera inmediata es “curar al paciente y publicar en las revistas científicas el resultado de su investigación” pero no se dan cuenta que, solo publicando, “están evitando que ese medicamento llegue realmente al paciente porque es difícil que una empresa invierta en un fármaco si no tiene una protección adecuada”. Así que las formaciones que imparte en la Universidad le sirven para, de abajo a arriba, “tratar con los estudiantes y doctorandos, ganarme a los directores de departamento y al investigador principal, que necesitan saber de la importancia de proteger los resultados de sus investigaciones mediante las patentes”, sensibilizando sobre Propiedad Industrial e Intelectual sabiendo que “no existe una formación reglada al respecto pero que es un tema que presenta un componente técnico y legal clave, imprescindible y que necesariamente hay que conocer”.

Durante esos años, con el nuevo modelo de Transferencia de Tecnología y la constitución de Innovation Factory, una unidad de emprendimiento que impulsa la creación de empresas emergentes en la Universidad de Navarra, Cristina comenzó a implicarse cada más en los temas de transferencia hasta que se llegó a constituir una “spin-off” gracias a una cartera de patentes en la que llevaba trabajando 10 años dentro del Área de Tecnología Farmacéutica.

Miembros del consorcio del European IP Helpdesk, representantes de la Comisión Europea y de la EASME (© European IP Helpdesk 2019)

Pero Cristina Natal cumple más funciones dentro del ámbito de la Propiedad Industrial. Desde la Universidad de Navarra participa, a través de Actis, en el proyecto de la Enterprise Europe Network (EEN), un servicio de la Comisión Europea de apoyo a pymes innovadoras a nivel mundial. Más de 3.000 expertos en 600 instituciones de más de 60 países que dan soporte a este tipo de empresas en proceso de internacionalización, informándoles sobre cómo pueden acceder a los servicios de la OEPM, EUIPO, CEVIpyme o a agentes de patentes, entre otros, dependiendo de su necesidad, con una labor de asesoramiento gratuito acerca de la importancia de los intangibles y de su protección, sobre búsqueda de financiación, internacionalización u oportunidades de negocio, entre otros. Y si bien en Navarra, la Asociación de industria de Navarra (AIN)se ocupa de las misiones comerciales, desde la Universidad cubren esa parte que hemos explicado de asesoramiento en IP y transferencia de tecnología.

Por último, Cristina es asesora senior de Propiedad Intelectual del European IP Helpdesk, un servicio oficial de la Comisión Europea (dirigido por EASME, la Agencia Ejecutiva para Pequeñas y Medianas Empresas) que presta asesoramiento gratuito en materia de PI. Desde 2019, además coordina su red de embajadores, pertenecientes a 28 países, miembros de la EEN y expertos en PI, en paridad absoluta, ya que está formado por 24 hombres y 24 mujeres. La Universidad de Navarra forma parte así de un consorcio coordinado por la oficina alemana de investigación y gestión de proyectos EURICE (European Research and Project Office GmbH) y que completan la Universidad de Alicante y la agencia de transferencia tecnológica alemana TUM-Tech GmbH.