José Bayón: La digitalización es el caldo de cultivo para que surjan las startups

Smart Protection, Marsi Bionics, Ecoalf, Cabify o Cocunat son empresas que forman parte de la “familia” Enisa, siglas de la Empresa Nacional de Innovación, organismo público que surgió en 1982, adscrita al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a través de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa.

Enisa financia a startups y pymes que apuestan por la innovación y la transformación empresarial y social en España, algo que demuestran las 560 operaciones aprobadas en 2021 y las casi 1.900 solicitudes de financiación que la entidad recibió en el mismo año por parte de emprendedores que se acogen a una de las cinco líneas de financiación existentes:

Jóvenes emprendedores, Emprendedores, Crecimiento, AgroInnpulso, centrada en el sector agroalimentario y la línea de Emprendedoras Digitales.

José Bayón, Consejero Delegado de Enisa, nos habla sobre los valores de esta organización, basados en la transparencia, la confidencialidad, el servicio personalizado y la flexibilidad y nos ha explicado, entre otras cosas, qué papel desempeña la entidad dentro del ecosistema empresarial de nuestro país.

«La Empresa Nacional de Innovación, Enisa, es una empresa cien por cien pública, una Sociedad Mercantil estatal adscrita a la Dirección General de Industria y PYME, del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de España . Es un instrumento público de apoyo al emprendimiento de las pymes innovadoras que ahora, en 2022, cumple cuarenta años y que, desde hace veinte, se centra especialmente en el apoyo financiero a través del préstamo participativo a emprendedores, emprendedoras y pymes innovadoras. Además, ahora, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España, vamos a intensificar no solo nuestra capacidad de préstamo, nuestro presupuesto, sino también nuestra capacidad de influir en el emprendimiento a través de determinados programas y especialmente, del papel que nos otorga la Ley de Startups.

¿Puedes hablarme un poco más sobre el papel que cumple Enisa en la ley de Startups?

La Ley de Startups es el primer paso y un hito importante para nuestro país. La impulsa la Vicepresidencia Económica del Gobierno, la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial y realmente es la regulación que, desde el Gobierno, desde la administración pública, queremos que exista para impulsar y fomentar el ecosistema emprendedor. Es verdad que hay muchos elementos en esa ley pero yo creo que es muy positivo que España tenga ya un marco. Evidentemente siempre se puede mejorar, se puede avanzar, otros países no lo tienen, pero yo creo que hacerlo es un acierto. Conociendo bastante, me atrevo a decir con humildad,  al ecosistema emprendedor, esta Ley de Fomento del Ecosistema de las Empresas Emergentes, que es su nombre oficial y que creo que describe muy bien realmente lo que es, va a ser muy positiva. Y el papel de Enisa dentro de esa ley es certificar el carácter innovador, en definitiva, poner el sello y decir lo que es una startup, o sea, el papel central como administración en toda esa ley.

¿Se puede decir que en España hay un patrón común dentro de las startups?

Bueno, las startups, en España y en todas partes, tienen ese patrón común de un componente tecnológico elevado, rápido crecimiento… en fin, lo que entendemos realmente por una startup. Y luego es verdad que son muy transversales en todos los sectores. Yo no sé si diría patrón común, pero sí que es verdad que son producto, como no puede ser de otra manera, del momento actual y de este contexto de revolución tecnológica en el que vivimos ahora mismo con dos ámbitos, con dos vectores de cambio, que son la digitalización y la sostenibilidad, la transición ecológica. Esos son los vectores que están transformando todo, especialmente la digitalización, es lo que da pie, digamos, es el caldo de cultivo que hace que surjan las startups. Solemos encontrarnos ese elemento común dentro de todo lo que es la tecnología. La tecnología no es solo digitalización pero sí que es verdad que las startups suelen tener ese elemento común de digitalización.

Hay unas ayudas, en concreto a emprendedoras digitales, de las que nos gustaría saber un poco las características y el itinerario que se sigue para solicitar una ayuda de Enisa

Enisa, como decía anteriormente, tiene dos actividades principales, una de apoyo financiero y otra de apoyo a políticas públicas, de emprendimiento e innovación. Dentro de la parte financiera, que es el núcleo de nuestra actividad, este año tenemos una dotación de 98 millones y medio por parte del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, que es nuestro ministerio de tutela. Esta actvidad es la que tenemos habitualmente, la que siempre ha funcionado, las conocidas líneas Enisa, del Ministerio de Industria, que son tres, una «Crecimiento», otra de «Emprendedores» y la de «Jóvenes emprendedores» y después tenemos dos líneas nuevas, que ya empezamos con ellas el año pasado y que consolidamos este año. Una de ellas, AgroInnpulso, dotada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para el sector agro, innovador y otra, «Emprendedoras digitales», dotada por la Vicepresidencia Económica, por la Secretaría de Digitalización e Inteligencia Artificial para emprendimiento tecnológico femenino. Todas tienen características similares, son cinco pero yo las resumiría principalmente en dos tipos de líneas, las que van dirigidas a emprendedores y emprendedoras en una fase inicial, es decir, las startups que podemos conocer, de las que hablábamos antes y luego otras líneas, principalmente la dirigida a pymes innovadoras, un sector que, por supuesto, nos interesa también mucho en Enisa y como país. Nuestra cartera, tanto de préstamos como solicitudes, está realmente dividida prácticamente al 50%, startups que arrancan, que empiezan y pymes que ya existen pero que quieren seguir avanzando en innovación.

Se está hablando mucho en general de la brecha de género en el emprendimiento. ¿Tú crees que existe? ¿Crees que instituciones como Enisa estáis resolviendo esta cuestión?

Bueno, es un problema que existe pero no porque lo diga yo, sino porque lo dicen los datos. No solo en el emprendimiento digital, existe en la sociedad, por desgracia. Existe porque es fruto de una cultura que no ha sido igualitaria y de políticas que no lo han sido en otro tiempo. Ahora mismo lo son mayoritariamente y, por lo tanto, hay que resolverlo por dos cuestiones, una cuestión de justicia porque cualquiera puede entender, o debería entender, que eso tiene que ser así y tenemos que marcar ese camino y esa orientación y no dar pasos atrás y, a partir de ahí, también por una cuestión económica porque es la mitad de la sociedad. No parece muy inteligente dejar fuera el talento.

El problema de la brecha de género existe igual que existen otros problemas en nuestro país como la brecha territorial porque no se han trabajado y hay que hacerlo y hay que trabajarlo. Es fruto de una cultura, evidentemente. Y no es porque ahora mismo se esté produciendo ese problema o fomentando sino al contrario, se está tratando de resolver. Y, en todo eso, nosotros de la mano, en este caso del Gobierno, de la mano de la Secretaría de Estado de Digitalización, pues hemos puesto en marcha la línea de emprendedoras digitales, porque, lo que sí que es verdad, y también hay que huir de frases dichas y de tópicos que muchas veces todos utilizamos y que, si los utilizamos, por lo menos deberíamos saber de dónde vienen y cuánto de verdad tienen. Por ejemplo, cuando se dice que las mujeres son mejores que los hombres emprendiendo estamos escondiendo machismo detrás de todo esto, porque realmente lo que ocurre es que si solo emprenden las que son muy buenas o tienen muchísimas capacidades, realmente hay una minoría frente a los hombres y ahí escondemos una brecha.

En números, el emprendimiento femenino en España, según el informe GEM, ha crecido en los últimos años. En general está muy cerca del masculino, pero si nos vamos a profesiones, a emprendimiento tecnológicamente medio y elevado, nos encontramos que hay una brecha de un 50% menos. Es decir, la mitad de las empresas, startups, con un nivel medio alto tecnológico están realmente impulsadas por mujeres, por lo tanto existe, como digo, una brecha que debemos cerrar, que debemos resolver.

Se está desarrollando en Málaga Transfiere. ¿Qué aporta Enisa a Transfiere?

Bueno, nosotros desde hace tiempo, desde que soy Consejero Delegado, trabajamos con Transfiere. A mí me parece que la transferencia de conocimiento es un factor clave para todo lo que estamos hablando. Decía anteriormente que estamos en un contexto de revolución tecnológica que no es la primera que ha habido. A veces, parece que hablamos como si todo esto avanza, como si nunca hubiera pasado. Sí ha pasado, ha habido revoluciones industriales, agrícolas. Ha habido muchas. Y ahora tenemos una revolución tecnológica basada, como decía, en digitalización, en sostenibilidad y en un elemento fundamental, que es combinar el conocimiento con el sistema productivo, combinar lo que es la ciencia, la academia, la formación profesional…combinarlo con el tejido productivo, con las empresas grandes, pequeñas y medianas.

Las pymes tienen muchísimo que decir porque, si vemos los gaps, por decirlo así, los fallos que tenemos de innovación en nuestro país, nos encontramos dos, principalmente. Uno es la inversión en I+D+I que el Gobierno está resolviendo y que a mí me parece una de las cosas más importantes que está haciendo, sobre todo de cara al futuro, con la Ley de Ciencia, con toda la aportación a los presupuestos. Subir el presupuesto en I+D+I era imprescindible porque no podíamos ser un país de primer nivel con los presupuestos que teníamos que eran, sinceramente, y lo digo casi más como ingeniero, indecentes y vergonzantes y ahora creo que se está resolviendo. A partir de ahí, la siguiente parte es transferir el conocimiento especialmente a la pyme porque las grandes están a un nivel equiparable a otras empresas europeas y mundiales. La pyme no absorbe ese conocimiento y eso nos baja en todos los rankings, en el European Innovation Scoreboard, por ejemplo. Así que, en ese aspecto, es importante apoyar la transferencia de conocimiento en foros como Transfiere y, sobre todo, de la mano de nuestro Ministerio afín y hermano, como es Ciencia e Innovación, de su Secretaria de Innovación, Teresa Riesgo y también del CDTI, que es el gran impulsor de la I+D+I en nuestro país.

Inrobics: robótica social al servicio de la neurorrehabilitación

Se planteaban cómo la robótica social podría impactar en el área de la neurorrehabilitación, concretamente para mejorar la rehabilitación motora y cognitiva de los pacientes con limitaciones funcionales o neurológicas gracias a un dispositivo robótico. Así surgió Inrobics, formado por un grupo de ingenieros y profesionales de pediatría y geriatría, que desarrollaron una plataforma compuesta por 4 elementos: un robot, que interactúa con el paciente; un sistema de inteligencia artificial que, junto con un sensor 3D, controla al robot; una aplicación para que el personal sanitario pueda configurar las sesiones y haga el seguimiento; y un programa de almacenamiento en la nube con información de todos los procesos de rehabilitación.

José Carlos Pulido, CEO de Inrobics, nos desvela las claves de esta spin-off de la Universidad Carlos III de Madrid. Surgida en 2014, el equipo buscaba una solución basada en mantener la motivación del paciente y la cercanía entre él y Robic, el robot que interactúa tanto en el ámbito domiciliario como en el hospitalario, facilitando el trabajo de los terapeutas y mejorando la calidad de vida de los pacientes.

En la investigación que dio origen a Inrobics se consiguieron unos resultados excelentes, apoyados por una evidencia clínica que sus fundadores pretendían y gracias a la que, posteriormente, constituyeron una empresa para poder transferir toda esa tecnología en ella y poder explotarla. «Con esa evidencia científica nosotros conseguimos certificarnos como producto sanitario y, actualmente, somos la primera plataforma robótica social aplicada a la rehabilitación que somos un producto sanitario, un producto médico», dice Pulido.

¿Cuál es la conclusión de ese proceso de transferencia que habéis tenido?

Después de tantos años de investigación, teníamos la necesidad de seguir trabajando en este proyecto y por lo tanto, nos pusimos en manos de la Oficina de Transferencia de la Universidad Carlos III de Madrid y esos resultados de investigación, tanto esos resultados como el software, la arquitectura que habíamos desarrollado en ese tiempo, teníamos que hacer un proceso de transferencia en la cual, con la Universidad también, formando parte así de la empresa, podíamos hacer lo que queríamos hacer, que era crear soluciones basadas en esta investigación, soluciones que impactasen en la vida de las personas.

 Más allá de la investigación que hemos hecho todos estos años, nosotros salimos al mercado hace unos pocos meses y ya hemos conseguido nuestro primer cliente. Y no solo eso, sino que además estamos desplegados en centros clínicos como, por ejemplo, la Fundación Instituto San José o el Hospital de Parapléjicos de Toledo y también tenemos colaboraciones abiertas y proyectos lanzados con el Hospital General Universitario Gregorio Marañón o el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, diferentes centros que nosotros localizamos y que sabemos que son de impacto o de referencia para poder llevar nuestra plataforma y seguir mejorando nuestro producto, porque nuestro objetivo es seguir mejorándolo y lanzar nuevas líneas de desarrollo.

¿Qué inconvenientes habéis tenido a la hora de registrar el software y qué modalidad de Propiedad Industrial habéis elegido?

Efectivamente, nosotros sí que hemos encontrado bastantes disyuntivas en torno a si teníamos que patentar o no teníamos que patentar nuestro software, porque al final nuestro producto es un software. Encontramos opiniones diversas al respecto. Obviamente, fuera de España, como es el caso de Estados Unidos, prácticamente casi todo es patentable y aquí, en España, nosotros hemos optado más por la prudencia de no hacer pública nuestra arquitectura, y mantenerlo como secreto industrial, que es nuestro objetivo efectivamente registrado y protegido.

¿Cuál es la respuesta que estáis recibiendo de los pacientes?

Pues yo creo que la respuesta de los pacientes es la motivación que nos lleva a seguir adelante. O sea, que imagínate lo positiva que tiene que ser. Ellos están encantados, no solamente los niños, también los adultos y los mayores, al final son personas que tienen una patología crónica, que tienen que convivir toda su vida con una necesidad y ellos están faltos y necesitados de nuevas herramientas y nuevas innovaciones que les ayuden a hacer su vida más fácil.

¿Qué otras funciones cumple Robic?

 Robic lo que hace es proponer una serie de ejercicios y de actividades a los pacientes, actividades prescritas por el clínico y les motiva a llevarlas a cabo, a ejecutarlas. Además, nosotros contamos también con un sensor que monitoriza los movimientos de los pacientes y, entonces, podemos verificar si lo está haciendo bien o no, y Robic se va a encargar de darle feedback, le va a aconsejar cómo debe mejorar su postura o si ve que algo no lo está haciendo correctamente también se lo va a notificar. Y, por supuesto, lo que es lo más importante, que le va a felicitar y le va a dar las gracias por la ayuda que está recibiendo porque nosotros, siempre lo enfocamos de la otra manera. Los pacientes están acostumbrados a que les ayuden y, en este caso, son los pacientes los que van a estar ayudando a Robic.

¿Qué futuro a medio plazo le veis a Inrobics?

Estamos en un momento muy bueno. Yo creo que Inrobics está en un momento en el que necesita un pequeño impulso, sobre todo económico, para llegar a dar un salto cualitativo fundamental. Tenemos una plataforma robusta en este momento, tenemos un despliegue ya hecho en distintos centro, capturando un montón de datos, hay un potencial de explotación enorme y bueno, solamente falta esa pequeña inyección o ese pequeño contratiempo que todos tenemos en algún momento de nuestro desarrollo como startup para llegar a una fase internacional, seguir desarrollando producto en casa, etcétera.

CulturalFit Solutions, la spin-off que alinea la cultura a los valores empresariales

La cultura es el conjunto de valores que comparten las personas y en las empresas sucede exactamente lo mismo. Los fundadores imprimen el carácter de la organización y se transmite a los que trabajan en la empresa. Pero la cultura no es algo inmóvil, evoluciona y, a nivel interno, cuando se toma una decisión empresarial, hay que fijarse más en la cultura que en la estrategia. En todo proceso de cambio como puede ser la gestión de la calidad, de la sostenibilidad o la digitalización, la cultura desempeña un papel importante. Puede ser un factor de apoyo o una barrera en la evolución de la empresa.

Aquella organización que tenga sus valores desalineados con los de los empleados, presentará roces entre el personal de la misma, un aumento de la rotación de los trabajadores o una disminución de la productividad, entre otras consecuencias negativas y, lógicamente, cuando los valores sean compartidos entre la organización y los empleados, ocurrirá todo lo contrario.

Hoy os presentamos a CulturalFit Solutions, una spin-off de la Universidad de Sevilla que, siguiendo la frase de Peter Drucker: “la cultura se come a la estrategia para desayunar”, ha desarrollado una herramienta digital que evalúa la cultura de las empresas y de sus equipos, basándose en 30 valores organizativos.

En la siguiente entrevista, Antonio Leal, uno de sus fundadores, nos explica cómo quieren democratizar el acceso a la gestión de la cultura empresarial con su sistema, reduciendo tanto el tiempo de captación de datos como los costes de los métodos que aplican las consultorías tradicionales.

¿Cómo surgió CulturalFit Solutions?

Hace un año y medio, empezamos a darle vueltas a la posibilidad de transferir a la sociedad parte de ese conocimiento que habíamos generado en nuestro grupo de investigación y que previamente habíamos validado y presentado en congresos, eventos y publicaciones a nivel académico y pensamos en la oportunidad de transferir parte de ese conocimiento a la sociedad y a las empresas para hacerlas crecer y alcanzar el éxito a nivel organizativo.

¿En qué consiste vuestro proyecto?

Nuestro proyecto es, como su propio nombre en inglés indica, una serie de soluciones basadas en una herramienta digital que permite a las empresas alcanzar o conocer, tener una mayor idea de cuál es su cultura y sus valores… “Cultural Fit” significa “encaje cultural” y nosotros, lo que pretendemos, es facilitar a las empresas un acceso a ese diagnóstico de la cultura porque la cultura, difícil de definir, es el conjunto de valores y creencias compartidos por una serie de personas, en este caso, por los miembros que componen la empresa pero, aunque todos tengamos una vaga idea de en qué consiste, incluso muchas empresas se aventuran a decir cuáles son sus valores corporativos, cuáles son los valores que sustentan su propia cultura, su propio comportamiento. Muchas veces, esta declaración de valores se hace de forma bastante improvisada y no hay ningún argumento sólido científico detrás, así que lo que nosotros pretendemos es democratizar ese acceso a los diagnósticos y a tutorías de cultura y valores para que cualquier empresa, más allá de su tamaño o su dimensión, sea capaz de tener esa auditoría, ese diagnóstico que le diga cómo es su empresa por dentro y qué teclas o qué cosas se deben tocar para mejorar continuamente.

¿Estando dentro de la comunidad universitaria, detectáis alguna dificultad para lanzar la spin-off?

Quizás más que dificultad diría falta de costumbre, Al fin y al cabo, a nivel académico, por lo menos en España, en la realidad que nos toca más cercana, el profesor universitario está muy sobrecargado con muchísimas tareas más allá de la docencia, la investigación y la gestión. A esto hay que añadir una cuarta pata más, la transferencia del conocimiento y no hay muchas personas que hayan tenido hasta el momento ni el incentivo ni el estímulo ni tampoco el “know-how”.

Yo creo que realmente, con esa cuarta pata sobre el perfil docente, se está añadiendo mucho valor porque se aporta a la sociedad soluciones y conocimiento que están testados, de los que se viene hablando a nivel académico pero que no han tenido una transferencia a la práctica empresarial. Se habla muchas veces que la ciencia va por unos derroteros, dice unas cosas y los comprueba y los verifica empíricamente pero luego, en la práctica empresarial, no se ponen en práctica, valga la redundancia. Entonces, más que freno, más que dificultades, lo que hemos podido detectar es una falta de cultura dentro de la universidad, dentro de la esfera académica, pero yo creo que gracias al impulso que se está recibiendo, todas estas iniciativas están haciendo que muchos profesores e investigadores estén dando el salto porque es una parte a valorar dentro del currículum o debería serlo dentro del currículum del personal docente investigador.

¿Entiendes que la transferencia va en una buena dirección entre las entidades públicas y las privadas?

Yo creo que si existe ese “gap” ahora mismo tiene una fácil solución, es decir, yo creo que en la universidad, si por algo se caracteriza, es por tener las puertas abiertas para escuchar a todo tipo de entes. Yo creo que cada vez más, tanto las empresas como los organismos públicos, deben tener las puertas abiertas en la universidad para venir con problemas y venir en búsqueda de conocimiento, de soluciones. En este caso, CulturalFit nace precisamente del entusiasmo y de las ganas de compartir nuestro conocimiento con la sociedad dentro de nuestro grupo de investigación pero, igualmente, las empresas privadas pueden y deben, en mi opinión, venir a las universidades en busca de ese conocimiento de forma proactiva, no solamente hablo de grupos de investigación sino también de nuestros egresados, de nuestros estudiantes, que cuenten con ello todos los años. Miles de estudiantes terminan el grado en Administración y Dirección de Empresas y tienen que hacer un trabajo de fin de estudios que bien pudieran hacerlo para tratarlo de enfocar a una problemática empresarial concreta. Creo que podría ser muy interesante que las empresas proactivamente acudieran a las facultades, en este caso de Economía y Empresa, con problemas reales, con preocupaciones y la universidad puede poner a su disposición todo ese conjunto de recursos con el que contamos, desde nuestros egresados hasta los grupos de investigación con sus diferentes líneas, a ver cuál es la que más encajaría según la problemática. Pero, en definitiva, veo que lo más necesario y correcto es un mayor acercamiento, tanto desde la esfera pública y la privada a la universidad.

De izquierda a derecha, el equipo fundador de CulturalFit Solutions: Antonio Luis Leal, Carlos Sanchís, Antonio Moreno y Valentín Escribano

¿En qué estado se encuentra actualmente CulturalFit Solutions y cuáles son las necesidades que tenéis por cubrir en este momento?

CulturalFit, después de un tiempo prudencial, de maduración, desde que empezamos con la idea de presentarnos a un concurso de ideas de negocio en la Universidad de Sevilla, apoyado por el Secretariado de Transferencia del Conocimiento, nos enfocamos, durante los primeros 6 meses, en el desarrollo de las herramientas y dándole forma al modelo de negocio que teníamos.

Ganamos ese certamen de empresa basada en el conocimiento y eso nos dio mucho empuje, mucho entusiasmo para salir adelante con nuestra idea y, posteriormente, todo lo que hemos hecho en este año y medio que tiene de trayectoria la spin-off de la Universidad, ha sido ir madurando, puliendo pequeños flecos que quedaban por solventar. Actualmente nos hemos lanzado al mercado y estamos buscando, sobre todo, acuerdos de distribución con consultores porque tenemos claro que nuestro modelo de negocio depende mucho de la formación, de hacer apología de nuestro método y nos hallamos, ahora mismo, tratando de buscar los clientes que estén dispuestos a validar nuestro proyecto ya que la principal validación de todo negocio está en el mercado. Está muy bien que, en los certámenes de aceleración, te den un feedback positivo pero ahora viene la verdadera prueba del algodón. En ese sentido estamos hablando con algunos clientes potenciales, comercializadores de la herramienta también y, sobre todo, estamos muy interesados en la protección del conocimiento.

¿Cuál es la importancia que le dais a la protección no solo de vuestra spin-off sino también de vuestro modelo de negocio?

Somos conscientes de que es importante proteger nuestro activo, aunque todavía no tenemos muy claro si realmente puede ser en base a una patente o a un modelo de utilidad. Estamos buscando asesoramiento en ese sentido para que nos ayuden a que, de alguna manera, podamos proteger este conocimiento que hemos desarrollado en nuestro grupo y que tenemos ahora mismo en CulturalFit Solutions a disposición de las empresas. Al fin y al cabo, como os he explicado, nuestro modelo de negocio se basa en un conocimiento elaborado o desarrollado de forma científica en nuestro grupo de investigación de la Universidad y, en buena medida, puede ser replicable por competidores, por alguien que quiera hacer algo parecido a lo que hacemos nosotros. Entonces, en ese sentido, nuestra ventaja competitiva está basada en ese conocimiento y todo lo que podamos hacer para protegerlo lo vemos como algo esencial.

¿Qué ayuda recibís de las instituciones?

Hemos recibido un impulso de la Universidad de Sevilla al ganar el concurso EBCite, gracias al que obtuvimos una remuneración económica que nos facilitó esos inicios. Esta, junto con otra ayuda para Empresas Basadas en el Conocimiento ya constituidas, fueron muy importantes para empezar a arrancar porque todo proyecto tiene unos grandes gastos iniciales, desde la constitución de la Sociedad Limitada al diseño y edición de la página web…todo lo que son costes que cualquier proyecto requiere, así que todo esto supuso un balón de oxígeno en esos primeros momentos.

Ahora, estamos pensando y valorando pedir cualquier convocatoria de ayudas a la investigación o a la transferencia con fondos públicos por parte de la Unión Europea y, además, concursando a todas las que salen y presentando proyectos que están a medio camino entre esa investigación y transferencia de la que hablamos, con la idea de captar algunos fondos.

¿Qué futuro inmediato le veis a CulturalFit Solutions?

Pues a CulturalFit Solutions le vemos un futuro pensando en nuestra actividad profesional diaria. Nosotros, aparte de nuestras funciones como profesores e investigadores, vemos que nuestro proyecto forma parte de nuestra vida, de nuestro día a día, sin descuidar las otras funciones que todo profesor e investigador debe tener. Es más, personalmente es la pata que más me ilusiona de mi trabajo, en el cual tenemos puestas muchas ilusiones y esperemos que nos dé también muchas alegrías.

Rafael Ventura: «La transferencia estimula la investigación y genera un impacto inmediato en la sociedad»

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en 1993 y Doctor en Administración y Dirección de Empresas en 2000 por la Universidad de Málaga, el actual Vicerrector de Innovación Social y Emprendimiento de la UMA, lleva más de dos décadas investigando en el ámbito de la creación de empresas de base universitaria, la innovación en modelos de negocio, el emprendimiento social, la economía de la cultura y las nuevas formas organizativas derivadas de las tecnologías de la información y la comunicación.

Continuando su interés investigador en las áreas citadas, Rafael Ventura se involucró desde sus inicios en el proyecto Link By UMA-Atech, un espacio de innovación que surgió en 2015 para conectar la Universidad con las empresas. En él, los estudiantes tienen la oportunidad de buscar soluciones empresariales a sus proyectos de innovación y las empresas, por su parte, colaboran con el espacio universitario para «identificar el talento y facilitar la creación de nuevas unidades empresariales con origen en la Universidad».

Como miembro del Comité Organizador del Foro Transfiere, queríamos hablar contigo sobre este espacio tan importante en el que se presentan tantos ejemplos de transferencia de tecnología. ¿Cómo atañe en ese sentido a las universidades y cuál es el papel de la Universidad de Málaga?

Para la Universidad yo creo que Transfiere tiene que ver con la permeabilidad deseable ahora mismo en las universidades. Estos espacios de interacción con el ecosistema de innovación facilitan esa permeabilidad que es necesaria ahora mismo en las universidades para dos de las misiones que tiene asumida la Universidad, sobre todo la investigación y la transferencia. Una mayor relación, una mayor fluidez en las relaciones con el ecosistema genera mejores resultados en la investigación. La transferencia es un estímulo a la investigación por un lado y, por otro lado, una vía extraordinaria de que esa investigación tenga una repercusión, un impacto inmediato en el tejido empresarial, en el tejido social, en la sociedad al final. Transfiere facilita todo eso, que nos podamos posicionar en un espacio común con el resto de actores del ecosistema de innovación, también que podamos contar cuál es nuestra cartera de servicios, nuestras capacidades, los servicios que podemos prestar, los resultados que estamos consiguiendo y qué potencialidad tienen nuestros grupos de investigación y nuestros estudiantes para que luego también podamos conocer cuáles son las necesidades que se cubran desde el ámbito de la investigación. Yo creo que esa es una parte muy importante, la comunicación desde la empresa a la Universidad y que debe ser una comunicación que cada vez sea más precisa sobre cuáles son las necesidades concretas. Esa definición, cuanto mejor sea, ayudará a la universidad a participar en la resolución de los problemas de carácter tecnológico y empresarial que existan en la industria.

¿Cuáles son las necesidades en concreto que tú, en el papel que desempeñas en la Universidad, observas actualmente?

Evidentemente, si nos centramos en el actual escenario de Málaga, lo que se percibe es una demanda de profesionales y de grupos de investigación fuertes que contribuyan a ese escenario tecnológico que se está generando en nuestra ciudad y que está caracterizando un ecosistema robusto. Esas relaciones están centradas, ahora mismo, en las tecnologías necesarias para las grandes empresas que están llegando a Málaga. Muy centradas desde el ámbito de la ingeniería, aunque eso no significa que la transferencia este únicamente centrada en este únicamente porque la Universidad de Málaga, al ser una generalista, tiene que facilitar un transferencia que implique y que afecte a todas las áreas de conocimiento. La Universidad participa en todos los diferentes clústeres que hay en la ciudad, en los proyectos nuevos de centros tecnológicos que se están creando, en las relaciones público privadas que se están generando en la ciudad y lo está haciendo como un actor importante. Si observamos los ecosistemas con buen rendimiento en cualquier parte del mundo, se comprueba que hay una participación muy importante y crítica de alguna universidad y yo creo que es lo que pretende la Universidad de Málaga también en su participación de este escenario que ahora mismo se está configurando en la ciudad.

Dentro de esa demanda de profesionales y de grupos de investigación de la que estabas hablando, se acusa el hecho de que exista una «brecha de género» en el entorno de estudios y carreras STEM? ¿Qué se puede hacer para reducirla?

Sin duda hay una brecha diferencial en el ámbito de las carreras STEM. A nivel de ingenierías, la participación de las universitarias en las carreras de ingeniería está en torno a un 20% ó 25% aún. Y hay una brecha también luego, en el mercado laboral. Nuestro Observatorio de Empleo sigue mostrando que las estudiantes, a los tres años de finalizar sus estudios, tienen unas condiciones en el mercado laboral donde ya se observa una brecha con respecto a sus compañeros de estudios en la Universidad, es decir, no estamos hablando de una brecha en una población con una cierta madurez en el mercado laboral, sino desde el inicio. La diferencia de género en la participación en los estudios y la posterior, en el mercado laboral, están relacionadas porque cuando hablamos de la brecha de género en las carreras STEM, estamos hablando de las carreras que después están más demandadas y que cuentan con más desarrollo profesional, así que si esa brecha se produce en la naturaleza de los estudios que cursan en la universidad, luego, en su desarrollo profesional se vuelve a reproducir porque las carreras más demandadas,  las carreras profesionales mejor remuneradas, con mejores condiciones han sido cursadas, mayoritariamente por estudiantes universitarios y no por estudiantes universitarias, con lo cual ahí estamos derivando una realidad que se produce en la Universidad a una diferencia en las condiciones que, mujeres profesionales y hombres profesionales, están disfrutando en el mercado laboral. No podemos desligar ambas realidades.

¿Cómo podemos corregir? Yo creo que de muchas formas, no es un problema de atacar en una sola dirección. Se debe de influir desde distintos ámbitos, por supuesto desde la Educación Primaria y Secundaria y más tarde en la Universidad, realizando un esfuerzo en poner en valor en nuestras estudiantes universitarias los estudios que están realizando y para qué sirven porque, en el futuro, los estudios que realiza un universitario, sirven para liderar, dirigir, emprender, ser actores importantes de la sociedad, de la economía, de la empresa. Ahí tenemos que poner el foco, en elevar el nivel de exigencia por un lado y el nivel de apoyo por otro.

Por ejemplo, con el apoyo de Women In Malaga TechPark, hemos realizado hace poco una formación específica a 70 estudiantes universitarias para reforzar el mensaje de las mujeres directivas. Incidir que, desde la Universidad, se puede pasar a puestos de dirección o que se pueden reforzar las competencias necesarias para tener ese desarrollo profesional que nosotros deseamos en las estudiantes universitarias, que sea un desarrollo profesional óptimo y con los mismos resultados que los que obtienen sus compañeros.

También cuenta un estudio, en el que tú has formado parte, donde se han analizado un buen número de spin-off de universidades españolas. Habéis llegado a unas conclusiones realmente interesantes y, sobre todo, porque se ha visto una heterogeneidad de las empresas en cuanto a su estructura financiera, definiendo 3 tipos en concreto

Así es. La spin-off académica o empresa de base tecnológica, es poco conocida y tiene un potencial tremendo. Las empresas generadas en base a resultados de la investigación y promovidas y lideradas por grupos de investigación, son una vía de transferencia fundamental para los próximos años, por lo tanto, profundizar en su conocimiento ahora mismo es esencial porque son empresas con unas características singulares y una naturaleza empresarial que las distingue.

Dentro de esa población de las spin-off académicas en el sistema universitario español que se está configurando, hemos diferenciado, dentro de una gran heterogeneidad, tres tipos, en base a su actividad y a su modelo de negocio. En primer lugar, empresas orientadas a productos donde, fundamentalmente, están basadas en resultados de grupos de investigación de las ramas biosanitarias o del desarrollo de software, con una necesidades de crecimiento muy importantes y dirigidas a un mercado global.

En segundo lugar, hemos identificado las spin-off proveedoras de tecnologías a determinadas industrias. Por poner un ejemplo, podríamos mencionar a Aeorum, una empresa surgida aquí, con base en la Universidad de Málaga y cuyo objeto es generar tecnología para la seguridad de los países, para objetivos de seguridad.

Y luego hay un tercer tipo de spin-off académicas orientadas a servicios, evidentemente de menor tamaño y que explotan un conocimiento que se genera en la investigación dentro de la Universidad y se pone al servicio de las empresas con modelos de consultoría o de análisis.

Como veis, son tres realidades diferentes en cuanto a fuentes y necesidades de financiación y a sus estrategias de crecimiento. Las empresas que tienen una mayor orientación al crecimiento son las que actualmente hacen uso o incorporan en su estructura financiera fuentes de fondos de capital riesgo. Evidentemente, las empresas de «biotech», para lanzar su producto, pasan por unas etapas muy largas en el tiempo, afectadas a un nivel de incertidumbre muy alto y por lo tanto, esa etapa de testar y de poner el producto en el mercado, debe contar con participación de fuentes de capital riesgo. Por su parte, las empresas orientadas a tecnología tiene un comportamiento distinto, con fuentes de financiación normalmente ligadas a fondos públicos para I+D, que financian una actividad que origina un resultado que ponen al servicio de una determinada industria en la que están especializados. Y por último, las empresas de servicios recurren a fuentes tradicionales de financiación.

En definitiva, creo que este tipo de estudios mejora la generación de empresas de base tecnológica en las universidades porque ayuda a conocerlas un poco más para tener referencias y saber con más exactitud las tipologías de empresas que están surgiendo.

Y, por último, en el entorno de la investigación en la Universidad ¿Qué importancia tiene para vosotros la protección de esas ideas en su camino al mercado a través de las distintas figuras de Propiedad Industrial?

Fundamental. Estamos hablando de empresas que surgen en la Universidad, de grupos de investigación que, en un porcentaje elevado, van a llevar el resultado de la misma como objeto de comercialización al mercado. Ese proceso es crítico en la generación de empresas en el entorno en el que trabajamos porque estamos transfiriendo un activo intangible de la Universidad a una unidad nueva para que desarrolle una actividad empresarial y tenga un rendimiento económico de la explotación de ese activo surgido. Por lo tanto, es un proceso clave en la transferencia en las universidades y que consiste, básicamente, en la gestión de ese activo intangible surgido en una organización, en este caso la Universidad y transferido a la spin-off académica. De ahí que es importantísimo «tangibilizar» ese activo, protegerlo y establecer las condiciones de esa transferencia acordándolas entre la Universidad y la spin-off a través de un derecho de propiedad intelectual cual sea, que va a hacer uso de ese activo intangible . Además, algo que no debemos dejar de lado es que, además de la protección está la valoración económica del activo transferido de la universidad a la unidad empresarial.

Mónica Aguado: «Fomentar la igualdad de género contribuye a la sostenibilidad de nuestro entorno»

Mónica Aguado tomó la decisión de estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad de Zaragoza sin tenerlo claro «al cien por cien» hasta que un profesor le dio la clave hablándole de, “no tanto del qué iba a estudiar sino a qué me iba a dedicar”, idea que ahora inculca en sus propias charlas a las niñas cuando promociona las carreras STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics).

Tras su licenciatura, llegó una beca en una multinacional americana que le dio la oportunidad de ver realmente por dentro el mundo empresarial del sector de la automoción y tomar conciencia del rol que desempeñaba dentro de su profesión, al ser la primera mujer ingeniera en esa fábrica, enfrentándome a situaciones que «ahora, afortunadamente, no se dan tanto porque es cierto que se observa un esfuerzo por cambiarlas».

Poco después, se presentó la oportunidad de la docencia, compaginando entonces vida profesional con las clases en la Universidad Pública de Navarra pero, acabada su tesis doctoral y con una plaza de profesora titular en esta institución, tuvo que dejar la empresa, embarcándose de lleno ya en el mundo universitario.

Sin embargo, Mónica no dejaba de pensar que necesitaba algo más en su vida laboral y fue entonces cuando se creó el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER), en Navarra. Tras quince años de trayectoria en él, valora esa conjunción entre la parte más investigadora con la docente, ya que supone una aportación al conocimiento de sus alumnos. Actualmente, es Directora del Departamento de Integración en Red de esta institución y también trabaja en proyectos de innovación, para la Comunidad Europea e intenta transmitir su experiencia y conocimiento como mentora a mujeres que quieren centrarse en carreras técnicas, con la pasión que demuestra por esta profesión a la que se dedica.

Enérgica defensora de la igualdad de género, Mónica Aguado entiende que hay que caminar juntos porque esto “no va de hombres y de mujeres, sino de sociedad, de ciencia, de tecnología, de conocimiento” y no admite que a una mujer le “eche atrás una carrera considerada masculina porque sí”.

Educación, políticas de conciliación y emprendimiento

Entre las medidas que cree necesarias para fomentar la igualdad de género en el contexto de la acción por el clima, esta investigadora destaca la necesidad de educar desde pequeños a niñas y niños para que entiendan que estudios como los STEM no van asociados a un género, y que, aunque todavía es un debate “sin una respuesta definitiva”, cuando se llegue, “será una buena manera de contribuir a la sostenibilidad”.

El objetivo que debe perseguirse, en su opinión, es el de “enseñar a las nuevas generaciones que esto es parte de ellas, que tienen que contribuir a la mejora de la sociedad con carreras como la mía, con la que pretendo mejorar un poquito el mundo a pesar de los estereotipos que debemos seguir rompiendo”, afirma.

Por otro lado, deben existir buenas políticas de conciliación para que “no tengamos que plantearnos renunciar a nuestro desarrollo profesional o tener miedo de perder nuestro trabajo” y, además, que se favorezca el emprendimiento, “una gran manera de generar riqueza en un país”, tras una buena “alineación” entre el ámbito universitario y el mundo empresarial, siendo capaces, dice, desde la Universidad, de poder trasladar las investigaciones y la tecnología que se desarrolle, a un entorno de aplicación inmediata en la empresa en el que también la mujer cumpla un papel “igual que el del hombre”.

Investigación, inversión, tecnología y concienciación social para afianzar las energías renovables

Centrándonos en el sector en el que Mónica Aguado trabaja, comenta que “la eclosión de centros tecnológicos en España es obvia”, con un nivel de competencia “brutal” a nivel europeo y, por extensión, a nivel internacional. De ahí la importancia de aunar esfuerzos para ser más potentes tecnológicamente hablando, apoyados en ayudas económicas que ofrecen, por poner un ejemplo, los fondos europeos, que ayudan a “un buen posicionamiento de una tecnología propia que, además, debe estar protegida siempre”.

“Hay que  proteger el conocimiento porque genera tecnología y ello, a su vez, riqueza. Así el sistema económico puede ser el que es”, afirma Mónica, para quien la Propiedad Industrial e Intelectual deberían estar “en el ADN de los investigadores y de las empresas”. En el caso del CENER, desde el momento en se presenta un proyecto, se tiene la vista puesta en que la transferencia tecnológica tenga suficiente valor como para ser comprada y utilizada en el modelo de negocio de una empresa. Las grandes compañías tienen esta idea “internalizada” pero, señala, en España hay un tejido industrial muy basado en PYMES, que necesitan que otro le haga ese desarrollo tecnológico porque no tiene la capacidad ni los medios ni los recursos para hacerlo y, desde entidades como CENER, “tenemos que conseguir mecanismos rápidos y ágiles para hacer esa transferencia tecnológica sin perder nunca perder la visión de mercado y de negocio.

En esta revolución de la que habla Mónica, como experta, considera que el mundo va a depender de la energía eléctrica “como medio para sobrevivir, para integrar y en el que entran nuevos actores”, un reto que le recuerda su primera clase de Electrotecnia, como alumna, donde le recalcaron que la energía eléctrica no se podía almacenar, idea que ha desechado como profesora, haciendo ver en sus clases que estamos ante un mundo energéticamente distinto de aquel tiempo.

Para que las energías renovables puedan implantarse, hay que tener en cuenta el porcentaje de emisiones que existe hasta la fecha y el cambio climático. “Nuestra obligación está en frenar esas emisiones a la atmósfera porque si no, los cambios que se producirán, pondrán en riesgo hasta la propia supervivencia de nuestra sociedad”.

Los elementos que más contaminan son «la movilidad del transporte y la propia generación de la energía, que se basa en combustibles fósiles». La alternativa está, entonces, en las energías renovables, que utilizan un combustible que, además de ser gratis, no contamina. Sin embargo, con la penetración de las renovables “no solventa al cien por cien el problema de las emisiones porque hay sectores que necesitan electrificarse, necesitan convertir la quema de combustibles fósiles”.

De hecho, conseguir la “famosa” transición energética en 2050 pasa por “la máxima penetración de renovables en el sistema hasta conseguir un cien por cien, y pasa por electrificar todos los sectores que faltan y que necesitan procesos de generación de calor, “algo que conseguiremos con investigación, participación de inversores, apoyo de las instituciones públicas y mayor concienciación social”.

Los usuarios finales son los consumidores, a los que llegaba la energía eléctrica como un sistema “pasivo” pero ahora, “nos hemos convertido  en usuarios activos que interaccionamos con la red, cambiando así el paradigma”, lo que conlleva que se necesite un nuevo sistema eléctrico bidireccional, con flujos de ida y vuelta que deben ser ordenados en un modelo apoyado por las tecnologías para que los usuarios puedan desplazar su demanda para ayudar a la red.

La existencia de las “Smartgrid” avala este propósito de implantar un nuevo modelo eléctrico. Estas redes, junto con la Inteligencia Artificial, el Machine Learning o las TICS, ya forman parte del sistema eléctrico pero hay que ser conscientes, afirma Mónica, que es “imposible” pasar de un porcentaje de penetración de renovables al 100%, por lo que hay que seguir una trayectoria. De ahí que la Comisión Europea ha marcado los hitos intermedios, como el 2030 para “ayudar a la gestión de todo ese flujo de energía y de información, que es la tercera pata del sistema”.

Jaione Bengoechea: «Debemos elegir nuestro futuro profesional bajo la perspectiva de la justicia y la igualdad»

Igualdad de género hoy para un mañana sostenible” es el lema elegido este año para celebrar el Día Internacional de la Mujer. Siguiendo la filosofía de dicho lema, CEVIpyme ha contado este año con los testimonios de dos mujeres directamente relacionadas con el sector de las energías renovables, investigadoras e inventoras natas que, ante todo, contribuyen, sin duda, a la construcción de un futuro más sostenible.

Comenzaremos por Jaione Bengoechea, Coordinadora del Grupo de Materiales y Recubrimientos para Energía del Centro Nacional de Energías Renovables (CENER). Licenciada en Física por la Universidad de Zaragoza y criada en un ambiente familiar en el que gozaba de libertad absoluta para decidir cómo encauzar sus inquietudes, descubrió su vocación gracias a Carl Sagan, cuya serie “Cosmos”, la empujó a “entender los mecanismos fundamentales del funcionamiento de la naturaleza”.

Aunque se especializó en Física Nuclear y en la parte de Física de Partículas, acabó profesionalizándose en la parte experimental, tras unos años como investigadora en la Universidad Pública de Navarra, su tesis doctoral y un año de estancia en la Universidad de Dublín con una beca pre doctoral Marie Curie. Al volver a España no encontró trabajo y se marchó a Alemania, tomando “una decisión complicada en la que influyó mi situación personal y la obligación de dejar de lado la investigación” en unos años, allá por el 2004, en los que no existían tantas oportunidades para investigadores con un perfil como el suyo.

Consiguió un contrato permanente en Philips, la multinacional holandesa, en un laboratorio de Aachen, en Aquisgrán, donde tuvo su primer contacto con la Propiedad Industrial e Intelectual, aprendiendo en una compañía “donde dedicábamos semanas enteras a innovar y a pensar en relación a las patentes, con programas que remuneraban también a los investigadores”.

Viniendo de un mundo académico, en el que básicamente redactaba artículos, todo eran dudas, dice Jaione. Durante esos años, empezó a descubrir que una patente es “una receta para hacer algo que tiene unos resultados inesperados, muy buenos y que deben ser explotados”. Con la lección aprendida y la experiencia en marcha, decidió volver a España, donde encontró un puesto en el CENER, entidad “con un proceso interesante de innovación, de valorización de las ideas, con la visión puesta constantemente en la Propiedad Intelectual, en proteger la propia y en respetar la de los demás”, afirma la investigadora quien nos comenta que, en los últimos años, la institución hace mucho hincapié en la propiedad intelectual y en la transferencia de tecnología, “palabras mayores”.

“Patentar me enseñó que las ideas se pueden valorizar”

“Patentar fue una revelación total y me sirvió para abrir la puerta a un mundo desconocido en el que se veía y entendía que las ideas tienen un valor económico”, asegura Jaione, quien recuerda el ejemplo que le daban en Philips sobre las patentes de los CDS y DVDS, billionarias durante muchos años y sobre las que se apoyaban en la empresa para explicar que siempre hay que contar con lo que se puede valorizar y lo que se puede publicar.

Así, empezó con patentes relacionadas con la eficacia del láser en distintos sectores, como el de la telefonía móvil o la automoción (una de ellas, que consistía en un sensor que detectaba el dibujo de las ruedas para que avisara de la necesidad de cambiarlas). Por su parte, la última patente desarrollada en CENER  trata de sustituir la plata en los electrodos de las células solares fotovoltaicas por otros elementos “más baratos y sostenibles”, como puede ser el basado en titanio con el que, aunque no es tan buen conductor como la plata, se consigue la misma eficiencia. En estos momentos, el equipo de Jaione está trabajando con una empresa navarra para hacer los ensayos que demuestren que existe la misma forma eficiente para fabricar pastas basadas en titanio y utilizarlo en lugar de la plata.

Con la experiencia de haber patentado fuera y dentro de España, es inevitable la comparación. Jaione considera que, el hecho de que Phillips fuera una multinacional con un departamento de PI muy potente hacía que “me centrara en la parte más innovadora, proponiendo la idea en dos bosquejos y de ahí, trasladarla a un abogado de patentes que venía, hablaba y elaboraba la patente, olvidándome del resto del proceso, pasando de una idea a otra sin tener que estar pendiente hasta el final”. Por el contrario, patentar en CENER, ha supuesto «estar más involucrada en todo el proceso y, en los últimos años, la PI se evalúa de forma fundamental desde la gestación de los proyectos». Las ideas se evalúan desde todos los puntos de vista y sobre todo finalmente su IP y su valorización en el mercado, entrando ahí también la transferencia de la tecnología al final, ya que el centro no suele explotar directamente las patentes sino que se derivan a empresas capaces de hacerlo.

«Cuando decidimos sobre nuestro futuro profesional, hay que hacerlo bajo la perspectiva de la justicia y la igualdad»

Después de 9 patentes, Jaione recalca que la importancia de proteger radica en que “todo se vea implementado en un producto, en algo que ayude a mejorar un proceso y la calidad de vida de las personas”. Esa mejora en las condiciones de vida de la sociedad conecta con la idea de un mañana sostenible gracias a la igualdad de género, pero con matices.

Así, Jaione lamenta que todavía no se den tantos referentes para las niñas en el ámbito de la investigación, lo que puede implicar que no se sientan atraídas por las carreras STEM. “Cuando le dices a un niño que dibuje un científico, suele dibujar un hombre con una bata”, dice. Además, entiende que sigue existiendo ese momento difícil en el que una mujer apuesta por la maternidad, a la que tiene que dedicarse en cuerpo y alma y al mismo nivel que a su profesión, algo que, para las nuevas generaciones de investigadoras “debería minimizarse ya, llegando a tener igualdad de aportación en la familia los hombres y las mujeres”.

“A las niñas y jóvenes que tienen que decidir sobre su futuro, les pediría que analicen qué es lo que les gusta hacer, qué les va a hacer felices, qué van a aportar a la sociedad y siempre con la perspectiva de la justicia e igualdad”, afirma Jaione, añadiendo que el futuro más cercano es prometedor porque las cosas, afortunadamente, están cambiando.

«Estamos en un buen momento para apostar por las energías renovables»

Esos cambios también pasan por entender nuestro entorno de una manera más sostenible, señala. Es el caso de los módulos fotovoltaicos, donde las investigaciones del CENER van encaminadas a disminuir el precio de la electricidad generada mediante esta tecnología, que se realizará planteando formas de fabricar o producir más baratas o mejorando la eficiencia de los módulos. Tratándose de un tipo de instalación que se puede desplegar en cualquier sitio porque solo necesita luz solar, las empresas de autoconsumo están surgiendo gracias a esta facilidad y a las políticas que favorecen las instalaciones pequeñas de autoconsumo en polígonos industriales, en casas o en edificios, por ejemplo.

España se encuentra “en un momento bueno” en el que apostar por las energías renovables tras el parón entre el 2008 y el 2019, con una clara recuperación de dinámicas de implantación de la energía, el aumento en la concienciación de la sociedad “más sensible a la independencia de energías, la sostenibilidad o la huella neutra de todos los productos que compramos”.

“Ahora veremos el impacto en la guerra de Ucrania con otras áreas de la energía como el gas, que va a obligarnos a tomar conciencia de que necesitamos alcanzar la independencia energética”. Además, hay que tener en cuenta también que “hemos perdido fabricación en Europa, aunque todavía se fabrican las máquinas para hacer líneas, la fabricación de células y de módulos, por ejemplo en fotovoltaica, se encuentra localizada en Asia, sobre todo en China”, de forma que hay que promover las iniciativas para intentar retomar esa fabricación que ya existía y que impulse la eficiencia de las líneas de fabricación de los módulos fotovoltaicos, al igual que ocurre en las de fabricación de coches, por ejemplo.


Porcinnova confirma el liderazgo del sector porcino español como prescriptor de tecnologías

Si se detecta una necesidad en un sector empresarial, hay que cubrirla. Eso está muy claro. Y eso es lo que ocurrió cuando nació Porcinnova, en 2018. Esta Incubadora de Alta Tecnología (IAT), especializada en el sector porcino, surgió por una iniciativa de la Fundación Parque Científico Tecnológico Aula Dei y el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), con el apoyo del Gobierno de Aragón. Promovida por el Instituto Cameral para la Creación y Desarrollo de la Empresa (INCYDE), se encarga de apoyar a las pequeñas y medianas empresas del sector y de acelerar nuevos proyectos.

Co-financiada por el Fondo de Desarrollo Regional, dentro del Programa Operativo Plurirregional de España FEDER 2014-2020 PO: “Una manera de hace Europa”, Porcinnova tiene unos elementos diferenciadores que la hacen única. Ubicada en la localizad zaragozana de Ejea de los Caballeros, en su creación se planteó que, siendo el «macro» sector agroalimentario uno de los más estratégicos en Aragón, se pudiera acotar al porcino, que es el que más crecimiento experimentaba de forma constante y el que, al mismo tiempo, más necesidades de innovación precisaba.

Miguel Ángel Comín, coordinador de Porcinnova

Su coordinador, Miguel Ángel Comín, nos pone en situación. Y es que el sector está de suerte. Desde el lado de las startups, España tiene un nivel de generación de empresas y de innovación «comparable en cualquier sector» a lo que está ocurriendo en Europa. Tanto es así, que según los indicadores de inversión de este tipo de empresas, están creciendo en nuestro país a un ritmo «por el que se recupera el retraso que llevábamos en los últimos años». Desde el lado de los demandantes de tecnología del sector, somos el principal productor, ganadero y cárnico, a nivel europeo, el «líder perfecto, con una posición dominante, en cuanto a mercado y como prescriptor de tecnologías» porque, si bien hasta ahora, se estaba nutriendo mucho de tecnología que surgía en países como Dinamarca, Holanda o Alemania, ahora empieza a haber tecnologías desarrolladas a nivel nacional porque el sector porcino español se ha dado cuenta de que, para mantener su posición de liderazgo, «tiene que ser también líder en innovación y ha tomado la iniciativa buscando esas soluciones innovadoras», sobre todo en las relacionadas con el tema medioambiental, el de digitalización o el de automatización industrial.

Si bien el sector ya disponía de sus herramientas para llegar a centros tecnológicos como el CITA o para que las grandes empresas pudieran acceder a proyectos colaborativos financiados por la Unión Europea o por la Administración central española, Miguel Ángel nos cuenta que se detectó que no se llegaba al ecosistema de emprendedores y startups, «mucho más atomizado», y donde no había recursos para explorar «de una manera ordenada y estructurada qué tipo de innovación está surgiendo a día de hoy». Ese «vacío» llevó a que Porcinnova funcionara, desde el momento de su origen, para conectar al sector porcino con dicho ecosistema emprendedor e innovador.

Instalaciones de Porcinnova en Ejea de los Caballeros (Zaragoza)

En el transcurso de los 3 años que lleva en funcionamiento, esta Incubadora de Alta Tecnología, está cubriendo sus expectativas. Conscientes de que están siendo capaces de atraer al sector un conocimiento muy valioso, gracias a empresas que están descubriendo soluciones innovadoras que no estaban conociendo por otras vías y, desde el lado de las startups, reciben un «feedback» por el que les comentan que, en el poco tiempo que dura el programa, están consiguiendo acceder a un mercado muy grande. Empresas emergentes que estaban trabajando en otros sectores, como le ha ocurrido a Avir, por ejemplo, dedicada al sector avícola y que, viendo el potencial que tiene el porcino, están «sorprendidos» de ver que «se puede acceder a los actores principales tan solo cuestión de semanas».

Sin duda, el factor diferencial de Porcinnova es la especialización, ya que otras aceleradoras más genéricas trabajan tecnologías de inteligencia artificial, temas de movilidad o de Industria 4.0, donde caben muchos sectores pero nuestra protagonista asesora y guía en el modo de aplicar esas tecnologías en el sector porcino, con unos usuarios finales muy identificados, sabiendo quiénes son los clientes potenciales, a los que ponen en contacto directamente con ellos para conocer de primera mano cuáles son sus necesidades, algo que en otras aceleradoras «es más complicado porque el mercado está más difuso».

En esa labor, se presentan dos tipos de «usuarios». Por un lado, los proveedores de tecnología que son empresas emergentes, emprendedores, pymes de base tecnológica que están desarrollando tecnología, sin conocer, muchas de ellas, el sector. Y, por otro lado, se encuentran los demandantes de tecnología, los socios industriales, mentores, que tienen retos y problemáticas que quieren solucionar desde el lado de la innovación y cuyo papel es esencial, tal y como nos referimos a continuación.

ALOJAMIENTO E INNOVACIÓN ENTRE TUTORES Y MENTORES

Para hablar de los tutores y de los mentores, tenemos que diferenciar los servicios de Porcinnova. En primer lugar, los de alojamiento, ya que existe, en el centro de incubación, zonas preparadas para los participantes que necesiten de una ubicación física durante su participación en el programa o durante el desarrollo de su actividad profesional. Cuando llega un equipo de emprendedores que no tiene constituida una empresa, parte del acompañamiento, de la tutorización que hacen, es para ayudarles en esa primera estructura empresarial que les permita luego explotar los resultados de la innovación que desarrolla.

Adicionalmente a estos servicios de alojamiento, están los de aceleración de negocio, que se dan cuando las empresas ya tienen esa primera estructura y, desde Porcinnova, les dan apoyo en toda la parte del cómo monetizar en el mercado esa innovación desarrollada. Conocer quién es el cliente objetivo, cómo llegar hasta él, cuál es la propuesta de valor que hace la empresa o si pueden identificar a los posibles socios o los competidores en el mercado, etcétera. Una serie de variables, en definitiva, que les permite saber más sobre cómo trasladar el valor de su negocio al mercado. En todo este proceso, Porcinnova cuenta con la figura del «tutor», que acompaña a la empresa y que apoya, en la aceleración, aplicando metodologías del “lean startup”, el diseño y desarrollo de pruebas y ensayos de los proyectos en fase piloto, pruebas de campo, pruebas de concepto en los que validar las hipótesis de esa propuesta de valor.

Dentro de la aceleración, cuentan también con la figura del «mentor», muy involucrado en la parte tecnológica, aunque también en la de negocio y que marca una de las grandes diferencias con respecto a otras incubadoras de empresas. Si los tutores son «más académicos» y son profesionales que contratan para ese acompañamiento, los mentores son ejecutivos de los socios industriales de Porcinnova, normalmente los responsables de I+D, de ingeniería, de calidad, que lo que hacen es «aportar una visión general del sector a nivel nacional e internacional» comprobando si las hipótesis de cómo hacer el modelo negocio y de cómo validar la tecnología, son hipótesis que ellos ya tienen contrastadas y les puede facilitar que la tecnología siga su curso o no.

Participantes del DEMO DAY, celebrado el pasado 22 de julio

En segundo lugar, están los servicios de innovación, que son de diagnóstico tecnológico y vigilancia tecnológica. En el primero de ellos, cuando a Porcinnova le presentan una propuesta, han de evaluar el grado de innovación por comparación con el llamado “estado del arte” porque se analizará con el nivel de la tecnología que haya en el mercado o que ya hay disponible en publicaciones científicas o a nivel de patentes, es decir, se trata de un diagnóstico más «estático».

Desde el lado de la vigilancia tecnológica (más «dinámica»), a medida que van desarrollando las pruebas piloto, se ocupan de orientarlas hacia donde no hay tecnología en el mercado o está en fases de final de desarrollo.

¿QUÉ RASGOS DEFINEN A UN INNOVADOR DE PORCINNOVA?

Los requisitos formales para que una pyme de base tecnológica pueda participar con su reto son que esté constituida como tal y localizada en un país de la Unión Europea. Como criterios de selección, Porcinnova busca, además de que cuente con un modelo de negocio iniciado, que tenga un equipo promotor «potente y bien compensado», esto es, que cuenten con una persona especializada en la tecnología que se quiere desarrollar, otro especialista en gestión empresarial y otro con perfil de ventas, con los que se planteen una solución que no exista ya y que, desde la incubadora aragonesa, se les impulse para poderles acercar al sector y al mercado.

El coordinador de Porcinnova admite, en este punto, que dependiendo del grado de madurez de los proyectos (en fase idea, fase semilla, spin off de una universidad…), las empresas «no tienen muy bien solucionado el tema de la Propiedad Industrial e Intelectual» y las que están más «maduras», sí que tienen experiencia previa y su propia estrategia de «defensa» del conocimiento. A pesar de que en la parte de incubación del programa, Porcinnova incluye módulos informativos o talleres para que las empresas conozcan las herramientas de protección, reconoce que no disponen de la capacidad plena para que reciban un asesoramiento completo, recordando que entidades como la OEPM O.A. puede ayudarles.

Las dudas más frecuentes, por parte de los emprendedores, se centran en si es conveniente patentar o no porque, al hacerlo, «están dando tanta información de lo que hacen que creen que ponen en riesgo su proyecto y temen que les copien». Por ello, la formación en materia de Propiedad Industrial es «imprescindible» para que las empresas despejen todo tipo de «incertidumbres» sobre cuestiones relacionadas «con el coste de una patente, el ámbito de aplicación o hasta dónde les protege».

«El desconocimiento de las figuras, de las modalidades de Protección Industrial, obliga a que el emprendedor piense que el riesgo cero no existe, pero nada más lejos de la realidad». Al respecto, Comín destaca, para finalizar la entrevista, la importancia de contar con el apoyo de entidades como la Oficina Española de Patentes y Marcas O.A., cuya andadura comenzó en 1975 y que tiene, entre sus objetivos, proteger y fomentar la actividad innovadora en España.

La orfebrería contemporánea afianza su espacio como obra de arte

Dos arquitectos que se conocieron muchos años después de acabar la carrera universitaria. Metidos en todos los “berenjenales” que pueden, Magdalena Vélez y Carlos Fernández estudiaron orfebrería en la Escuela de Arte 3 de Madrid y allí, surgió la inquietud de crear la Asociación de Diseñadores de Orfebrería y Joyería Contemporáneas (AdOC) para dar, a estas artes, “visibilidad e impulso” porque, si bien consideran que en Europa son “un elemento más” dentro de la artesanía, apoyado por grandes ferias especializadas, en España no ocurre «exactamente» lo mismo, a pesar de la existencia de encuentros importantes de este tipo en varias de nuestras ciudades.

Una asociación, sin ánimo de lucro, en la que sus miembros proponen y promueven aspirando muy alto para eliminar, de la orfebrería y la joyería, el “horrible apellido” de artes “menores” y afianzar el propósito de se cuiden y se mimen de tal manera que sigan llevando implícita la tradición, la fijación a un territorio o la elaboración de piezas de forma manual. Desde su punto de vista, deben colocarse en el lugar que se merecen, que no es otro que el mundo de los museos y, por ello, contactaron hace seis años con el Museo Nacional de Artes Decorativas para realizar su primera muestra y, tras ella, ampliaron la oferta a otros centros, tanto estatales, como de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de esta misma ciudad. Sin ir más lejos, gracias al interés institucional, la casa natal de Lope de Vega fue el lugar donde pudieron ubicar, por ejemplo, piezas contemporáneas relacionadas con amuletos o recuerdos. Por otro lado, entidades como la Oficina Española de Patentes y Marcas O.A., apoyan a AdOC en cuanto a la difusión de las sucesivas muestras que se han celebrado hasta la fecha.

“Cuesta mucho entrar en este mundo”, admite Carlos, quien nos cuenta que, para cada muestra, redactan unas bases que se distribuyen dentro y fuera de España, con unos requisitos que cumplir y cuyo objetivo es que sea el primer escalón de un proyecto en el que “a todo el mundo” le parezca “normal” ir a una feria de arte donde la pintura o la escultura compartan espacio con estas artes porque “queremos contribuir a que los orfebres tengan en cuenta que tienen nuevos nichos de mercado para ellos”, a través de su presencia tanto en ferias más tradicionales como en museos, espacios, estos últimos, más “lógicos” para ellos puesto que, repiten, «las piezas de artesanía son auténticas obras de arte».

Esta entidad pretende, durante el próximo año, realizar exposiciones más especializadas para darse a conocer en otros ámbitos, como puede ser el del coleccionismo, donde sus expertos puedan recopilar piezas de objetos de las artes decorativas e incluso llevarlas puestas, si se trata de joyería y quieren hacerlo aprovechando el “resurgir” de la artesanía, por el que se está volviendo a hablar de ella en el concepto más “puro” de la palabra, valorando el trabajo del artesano que hay detrás de cada pieza que se expone o se presenta. Y es que, gracias a ellos, perviven técnicas que podían considerarse «en peligro de extinción» y que conviven, ahora sí, con nuevas metodologías de trabajo que llevan implícitas grandes dosis de tecnología. Además, las colaboraciones con profesionales de disciplinas, aparentemente, alejadas de este sector, enriquece, sin duda, este saber hacer que ha vuelto con fuerza y lo ha hecho para quedarse porque diseño y tradición «saben ir de la mano perfectamente».

Collar «Waste Land», de Magdalena Vélez.

Por otro lado, se entiende necesario combinar los procesos manuales con los más innovadores, como hacen muchas de las pymes que hemos conocido a lo largo de este año y que, apostando por las técnicas más vanguardistas, no pierden de vista las tendencias que pauta el mercado, trabajando sobre una base de artesanía que todavía hace más únicos y exclusivos sus productos, protegiéndolos como es debido para afianzar y perpetuar un legado cultural de valor incalculable.

Y es justo dar un reconocimiento público al trabajo de los artesanos. Este es el objetivo principal de los Premios Nacionales de Artesanía cuya decimocuarta edición fue convocada hace unos días por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a través de la Escuela de Organización Industrial (EOI) y su área de promoción de la artesanía, conocida como Fundesarte. Con estos galardones, también se pretende incentivar la innovación de las pequeñas y medianas empresas que desarrollan la artesanía contemporánea, además de impulsar su competitividad en el mercado, tanto en España como en el exterior y de valorar que, en sus procesos de fabricación, se dé un alto nivel de responsabilidad social y medioambiental.

Collar «Collages», de Saskia Bostelmann

Los datos son muy representativos y dan su razón de ser a estos premios. Según el informe de la EOI “Situación de la artesanía en España”, realizado en 2015, la de nuestro país representa el 2´4% del PIB industrial y un 0,4% del PIB total. De las empresas que desarrollan su actividad en el sector artesano español destaca, con un 18´1% , Andalucía, seguida de Aragón y del Principado de Asturias.

Los artesanos, en definitiva, se forman en las distintas escuelas que hay por todo el país, en los centros tecnológicos y en los de diseño que buscan la preparación y actualización constante de estos emprendedores natos que se sumergen en unos mercados cada vez más competitivos. Pero, como en todo, hay matices.

TRANSMISIÓN DE VALORES QUE HAY QUE PROTEGER

Con todo lo indicado hasta el momento, se entiende la importancia de los valores que transmiten los artesanos y que debemos estimar como consumidores, siendo conscientes de ese esfuerzo que hay detrás de cada pieza que se confecciona, se talla en madera o se realiza en vidrio. La exclusividad y la originalidad están servidas y se mantienen, en muchos casos, dentro del entorno familiar, de generación en generación, bajo un compromiso de calidad y, sobre todo, de ganas por mantener la idiosincrasia que ha hecho de cada objeto algo único y que ha fijado a un territorio.

Esta diferenciación, esta exclusividad y estos valores deben protegerse. A tal efecto, el manual de la Oficina Española de Patentes y Marcas titulado “Cómo proteger la artesanía”, indica que la artesanía cuenta con tres elementos diferenciados que son susceptibles de ser protegidos a través de títulos de Propiedad Industrial o Intelectual: “la reputación, derivada del estilo, origen o calidad, se puede proteger por medio de las Marcas, Indicaciones Geográficas/ Denominaciones de Origen o por la legislación sobre Competencia Desleal; la apariencia externa (forma y diseño), mediante Derechos de Autor o Diseños Industriales; y el saber hacer, esto es, la pericia y los conocimientos utilizados para crear y fabricar los productos de artesanía, mediante Patentes, Modelos de Utilidad o manteniéndolo como secreto industrial”.

Pero… ¿ cuál es el punto de vista de un artesano? Sergio Salvador, fundador de ENCO, lo tiene muy claro. Para él, la orfebrería “es el arte de la joyería”, un oficio en el que él, que entró por casualidad atraído por los minerales, se está recuperando, con clientes que incluso demandan que se creen escuelas para aprender estos oficios que se basan en la práctica y cuya pervivencia peligra «si no aprendes pagando un profesor particular» o perpetuándolo a través de generaciones posteriores, como hemos indicado antes y como él mismo está haciendo ya con sus hijos.

Sergio Salvador en su taller de ENCO

ENTUSIASMO Y CONSTANCIA, CLAVES DE ENCO

Estas, desde su perspectiva, son las cualidades para aprender y dedicarse a la orfebrería de autor. De ahí que ambas estén incluidas en su propio nombre, ENCO, una marca registrada.

El hecho de trabajar con entusiasmo y constancia en este oficio da «muchas alegrías pero también muchos sinsabores» cuando se entra en una dinámica en la que «los pagos te obligan a llevar un ritmo que no es el que se merece la orfebrería porque la convierten en un negocio», afirma Sergio Salvador quien entona el «mea culpa» cuando dice que, en muchas ocasiones, esas obligaciones económicas hacen que el artesano sea el primero que no valore su arte, realizando piezas de «picoteo» para resolver las cuestiones económicas pero que, por otro lado, permiten diseñar y contar con piezas con «más alma».

En su opinión, el artesano «ha de buscar pasión», trabajando sin pensar en «producir» sino en «crear» piezas únicas, pequeñas obras de arte que, en su caso, se observan ya desde el momento en que uno se da un pequeño paseo por su galería-taller, ubicada en Zaragoza y que refleja la identidad de Sergio, orgulloso de que el público le reconozca por las características tan personales de sus creaciones y que le otorgan ese punto diferenciador con respecto a otros orfebres y otras marcas, en un oficio tan «cerrado» como el suyo.

Alfredo, Sergio y Carmen, equipo de artesanos de ENCO

Una identidad que ha ido forjando con los años, desde que descubrió que debía plasmar su amor por los minerales y tras involucrarse en su proyecto personal sabiendo que tenía que encontrar el equilibrio con la parte más comercial, sin perder su esencia y su creatividad, siendo, como él mismo dice, «fiel» a sí mismo, afianzando un negocio en el que «no debemos perder nunca nuestra identidad».

El artesano «debe» sentir lo que hace y así, saber transmitirlo en muchas partes del proceso de creación de cada pieza que elabora. En el nombre de las mismas, que le dan sentido a dicho camino o en las conversaciones que tiene con quien busca a ENCO, donde Sergio Salvador se interesa por darle «alma» a la pieza a través de la simbología de los metales y las piedras que utiliza en cada proyecto, para que el cliente no sienta que la orfebrería es un arte «menor» sino un arte «en pequeño», donde todo el ciclo se cierra para ofrecerle algo personalizado y único.

 

Rosa Tous: «Detrás de una marca hay una identidad, empleo, riqueza y creación de valor»

Los miembros de la Junta Directiva de la Asociación para la Defensa de la Marca (Andema) decidieron, hace unos días, que Rosa Tous presidiera de nuevo la entidad, después de un primer mandato de cuatro años.

La actual vicepresidenta corporativa de TOUS, también vicepresidenta segunda del Colegio de joyeros, orfebres, relojeros y gemólogos de Cataluña (JORGC), miembro de la Junta Directiva de Círculo Fortuny y del Foro de Marcas Renombradas de España forma parte de la tercera generación de la empresa familiar que ya cuenta con más de 100 años de tradición joyera y que, aunando tradición e innovación, se ha convertido en un referente dentro de las marcas españolas con mayor proyección internacional.

Hoy, entrevistamos a Rosa Tous como máxima representante de una asociación que vela por los derechos de las marcas de las compañías que, perteneciendo a sectores económicos de lo más dispares, «creen en el poder de la marca, de los diseños y de las patentes como principal activo de las empresas, como herramienta de competitividad e internacionalización y como elemento generador de valor y de empleo».

¿Qué supone para usted la reelección en ANDEMA?

Para mí es un honor volver a ser presidenta de ANDEMA, representando las casi 70 compañías que forman parte de la asociación.

Sin duda, empieza una nueva etapa ilusionante y llena de retos increíbles. Además, en los últimos meses hemos comprobado que la resiliencia es clave para las empresas, por lo que seguir siendo presidenta de ANDEMA a día de hoy, me parece un reto que, sin duda, será muy desafiante. Todo el equipo de ANDEMA seguiremos trabajando para hacer crecer la asociación y para profundizar en las oportunidades y los cambios que se han acelerado desde la pandemia.

¿Qué destacaría de su gestión desde que fue elegida presidenta de la Asociación por primera vez?

Antes que nada, me gustaría destacar el excelente trabajo que ha hecho la asociación desde su origen, como portavoz de las empresas ante las instituciones y la sociedad en temas de protección de marca.

Durante mi anterior legislatura, me focalicé en reforzar la labor de comunicación de la asociación. También aprendí mucho llevando el timón de la asociación durante los pasados 4 años, adquiriendo conocimientos más técnicos, en especial sobre temas jurídicos relacionados con la propiedad industrial.

ANDEMA seguirá siendo la casa de todas aquellas empresas que necesitan ayuda en materia de protección de marca.

¿Qué objetivos va a perseguir durante esta nueva etapa?

En esta nueva etapa daremos continuidad y reforzaremos los objetivos que se nos presentan como asociación, en nuestros 32 años de trayectoria. Continuaremos salvaguardando el poder de las marcas, de los diseños y de las patentes, así como generando valor para las empresas. Nuestro objetivo principal es dar voz a las marcas, así como defender sus derechos y proteger su representación.

Entre nuestros planes también está contribuir a la formación de expertos para lograr una mejor identificación de productos falsificados; generar estudios y difundir conocimiento sobre el impacto de las marcas en todos sus ámbitos (economía, empleo, innovación comercio, seguridad, y salud del consumidor); y continuar promoviendo y creando acciones de sensibilización para nuestros diversos targets.

Además, continuaremos buscando sinergias y fortaleciendo las relaciones entre empresas e instituciones a todos los niveles, y seguiremos brindando a nuestros asociados todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para defender su activo intangible más valioso: sus marcas.

¿Cómo entiende la evolución de ANDEMA desde que, tanto usted como la empresa y marca TOUS, forman parte de ella?

Desde sus inicios, ANDEMA no ha dejado de dar pasos hacia delante. Desde que TOUS forma parte de la asociación, nos hemos sentido más respaldados y acompañados, incluyendo mi propia figura de presidenta de la asociación.

Desde la primera expansión de TOUS, hemos querido proteger nuestra marca, al ser fundamental para la creación de la imagen de la empresa y el producto. Asimismo, creemos que es imprescindible que exista una asociación que respalde los derechos de las marcas para que no se sientan desamparadas.

En este año tan complicado para todos los sectores de la economía, ¿cuál ha sido el mayor reto al que se ha tenido que enfrentar ANDEMA y las empresas que la integran?

Enfrentarse a la incertidumbre ha sido el mayor reto al que hemos tenido que hacer frente, ya no solo ANDEMA o las empresas que la integran, sino el país y la sociedad.

No saber qué va a pasar, cuánto va a durar… y tener que adaptarnos casi a mes a mes a lo que va sucediendo, ha sido un gran desafío. En el caso particular de ANDEMA, gran parte del trabajo de la asociación se realiza a través de reuniones, eventos, foros y otro tipo de encuentros que, de un día para otro y sin experiencia ni formación previa del equipo, se han convertido en citas virtuales que han conseguido mantener la actividad de la asociación sin problemas convirtiendo en una gran oportunidad el escenario que teníamos ante nosotros.

Las empresas asociadas, y en general todas las empresas en España, y del mundo entero, no solo se han adaptado a la realidad sin precedentes que nos ha tocado vivir y han luchado por salir adelante, sino que han ido más allá de sus funciones participando de forma proactiva a la hora de ayudar y mitigar los efectos de esta pandemia y han demostrado un gran compromiso con la sociedad.

¿Cuál es la importancia de una marca dentro de la estrategia global de cualquier pyme?

Para cualquier empresa, grande o pequeña, su marca es su activo intangible más preciado. Es el más importante. Además de un logo, un nombre, unos colores o una imagen, detrás de una marca hay una identidad, hay empleo, hay riqueza y creación de valor.

En el caso de la pyme, la marca y su protección cobra un papel aún mayor si cabe dentro de la estrategia de la empresa puesto que, cualquier atentado contra ella, cualquier violación de los derechos de propiedad industrial o usurpación de una marca de una pequeña o mediana empresa, puede suponer su cierre. Si para una gran empresa, conocida y reconocida, la usurpación de su marca supone un gran prejuicio, imaginemos lo que puede suponer para un pequeño negocio.

La marca hay que protegerla y defenderla como cualquier propiedad de una empresa. Como se defiende la sede, las tiendas, las fábricas, etc.  

¿Cree que la sociedad española ya ha aprendido que reconocer y dar valor a las marcas le ofrece beneficios al consumidor? ¿Todavía hay necesidad de educar y de formar en este sentido?

Creo que la mayoría de la población española es consciente. No obstante, tras el auge de la digitalización y la globalización, es importante seguir educando e informando en este sentido, debido al incremento de falsificaciones en sitios web y redes sociales.

Por ello, el trabajo de ANDEMA es clave para muchas marcas que se exponen a estos peligros en su día a día, como por ejemplo las falsificaciones.

Al hilo de la anterior pregunta ¿sigue existiendo desconocimiento sobre las ventajas de la Propiedad Industrial e Intelectual?

Desde ANDEMA, la OEPM (Oficina Española de Patentes y Marcas), la EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea), CEVIpyme, se difunde muchísima información por canales de todo tipo sobre esta materia. Sin embargo, sí que existe todavía algo de desconocimiento debido a que el interés por la Propiedad Industrial e Intelectual muchas veces surge cuando te encuentras con un problema. Por eso, es fundamental la labor que se hace desde todas estas instituciones y asociaciones para concienciar a las empresas y emprendedores de la gran importancia que tiene conocer la Propiedad Industrial e Intelectual y sus ventajas.

Por ejemplo y, hablando de las pymes, un reciente estudio de la EUIPO y de la EPO (Oficina Europea de Patentes) destacaba que las empresas que son titulares de derechos de PI (patentes, marcas, diseños), tienen en términos generales más empleados, pagan salarios un 19% más altos y tienen un 68% más de ingresos por empleado que las pymes que no son titulares de estos derechos. Sin embargo, solo el 9% de las pymes de la Unión Europea es titular de derechos de PI.

¿Qué podemos hacer desde las entidades como CEVIpyme?

Continuar con el trabajo que se está haciendo. No se puede cambiar todo de la noche a la mañana pero, en general, se está haciendo un buen y constante trabajo, y los emprendedores y las empresas cada vez están más informados y concienciados de la importancia que tiene la PI para mantener una empresa viva y para crear valor.

¿Entiende que puede existir algo que mejorar en alguna de las modalidades de PI que existen?

Las leyes nacionales y directivas europeas que regulan la PI son el cúmulo de las experiencias y usos de una sociedad. Son elementos vivos y cambiantes, que siempre pueden mejorar.

Estos últimos años, la PI se ha reformado para abordar nuevas tecnologías existentes, o adaptarse a figuras que los usuarios demandaban como las marcas sonoras o las holográficas.

En nuestro país, la OEPM está realizando un trabajado arduo para ser más eficiente y útil a los solicitantes, intentando reducir los plazos de concesión y rebajando las tasas todo lo posible.

Como petición de mejora, desde ANDEMA deseamos una legislación de marcas fuerte, que ayude a los titulares a proteger mejor sus signos distintivos y a evitar la usurpación de la marca.

¿En qué favorece y perjudica a las marcas su digitalización?

Las marcas están constantemente adaptándose a la transformación digital. La resiliencia, como hemos visto en tiempos de pandemia, juega un papel fundamental para los negocios.

En el caso de la digitalización, este nuevo paradigma nos ha ofrecido nuevos cambios y transformaciones. Por ejemplo, nos ha permitido expandir nuestra vía de difusión, de trato con el cliente, incorporando nuevos canales que, sin duda, han sido útiles para las marcas e incluso han permitido su superviviencia. Pero a su vez también ha creado dificultades y nuevos peligros que, evidentemente, las marcas no habían contemplado con anterioridad. Además, la transformación en los hábitos del consumidor ha provocado que las marcas tengan que reinventarse.

Tanto si nos gusta como si no, una de nuestras mayores amenazas son las falsificaciones. Por ello, ANDEMA a juega un papel muy relevante a la hora de dar apoyo a todas las marcas y a su presencia online.

¿En qué nivel estamos dentro de la lucha contra las falsificaciones?

Respecto a la lucha contra las falsificaciones, avanzamos. La sensibilización que existe ahora a todos los niveles no existía hace unos años. Es una carrera de fondo.

La distribución y venta de falsificaciones es un problema que en ocasiones no recibe la atención que exigen sus consecuencias. Vemos como aún muchos consumidores no son conscientes de los perjuicios que provocan en la economía, en la sociedad e incluso en su salud y seguridad, y aún hay ayuntamientos que le quitan importancia a esta lacra.

No obstante, el interés en acabar con las falsificaciones sigue creciendo cada año a nivel internacional, europeo y nacional. También, muchas administraciones locales tienen entre sus prioridades terminar con este problema y vemos como crecen las iniciativas desde asociaciones e instituciones que ayudan a concienciar al ciudadano de los perjuicios que provocan.

Este año, por ejemplo, los delitos contra la PI han sido incluidos en la lista de prioridades de EUROPOL para el periodo 2022-2025. Un hecho que ilustra muy bien el compromiso que se tiene a todos los niveles en poner solución a este fenómeno.  

Hace 15 años, apenas había datos rigurosos y contrastables que nos mostraran la dimensión real del problema y que nos ayudasen a ver (y a demostrar) el impacto que provocaban. Hoy los estudios de la OEPM, los informes de la EUIPO… nos ayudan a abordar el problema desde la aportación de las marcas y desde un punto de vista multidisciplinar para llegar a todos los ángulos.

La formación de los distintos grupos policiales y de los agentes aduaneros, la colaboración público-privada, las campañas de sensibilización dirigidas al consumidor, se han intensificado y están dando sus frutos.

Aún queda mucho por hacer, y uno de los retos es crear en la juventud una conciencia de consumo responsable para que sepa evitar y rechace las falsificaciones. Algo especialmente delicado y complicado ahora, debido a la avalancha de estos productos en Internet y el motivo aspiracional que les empuja a comprarlos.

También quedan importantes retos a retos a nivel policial y judicial -depósitos judiciales para el almacenamiento o erradicar la doctrina del error en el consumidor-, imprescindibles para seguir avanzando. Pero, si echamos la vista atrás podemos decir sin temor a equivocarnos que hemos avanzado muchísimo y hemos conseguido entre todos grandes logros.

Ventajas e inconvenientes que supone para una marca contar con franquicias. ¿Con qué acciones pueden convertirse en unas buenas representantes de esa marca?

Cualquier relación comercial se ve sujeto a acuerdos e intercambios de acciones y relaciones, adscritos a un contracto. Evidentemente la marca suele ser uno de los valores intangibles más valiosos para poder poner en marcha un negocio comercial. En términos generales los franquiciados así lo distinguen y saben que parte de su colaboración contractual es velar y cuidar la marca que será un reclamo para su actividad.

Como presidenta de ANDEMA, ¿cuál es su punto de vista sobre los cambios que implica la reforma de la Ley de Marcas?

Como presidenta de ANDEMA, valoro muy positivamente la actualización de la normativa vigente que afecta a las marcas. La modificación de esta Ley es algo necesario, pues es una oportunidad para ajustar, aún más, los recientes cambios legislativos.

La OEPM ha anunciado una futura reforma de todas las leyes de Propiedad Industrial que se centrará en modernizarlas, adaptándolas a nuevas realidades, algo fundamental para los titulares de marcas.

Tras la modificación de la Ley por el R.D.-ley 23/2018, de 21 de diciembre, de transposición de directivas en materia de marcas, transporte ferroviario y viajes combinados y servicios de viaje vinculados, desaparece la doble categoría entre marca notoria y marca renombrada, que durante más de 20 años ha permitido que muchas marcas pertenecientes a pequeñas y medianas empresas y conocidas por los respectivos sectores pertinentes de los públicos a los que se dirigen, pudieran acceder a una protección reforzada frente a intentos de terceros de usurpar sus derechos.

Aunque no se desea la vuelta a la doble categoría, sí consideramos que, con esta nueva regulación, la categoría “marcas renombradas” o “marcas con renombre” tiene un significado distinto, cuyas consecuencias jurídicas no están claramente recogidas en la ley.

De otro lado, la reforma ayudará a que la OEPM se prepare para asumir la competencia única para declarar la nulidad y caducidad de una marca en vía directa, concediendo una atribución de competencias residual a la jurisdicción civil para los casos en los que, existiendo una demanda de infracción de marcas, la parte demandada decida plantear una cuestión de nulidad o caducidad de la marca de la demandante en vía de reconvención.

Desde ANDEMA, como es habitual, hemos participado en la consulta pública previa lanzada por la OEPM, trasladando una postura común que recoge los intereses de todos los asociados, y de los titulares de marcas en general.

Asimismo, ANDEMA espera que la reforma de la Ley de Marcas pueda servir de base normativa para constituir una Comisión de Propiedad Industrial, semejante y análoga a la ya existente Comisión de Propiedad Intelectual.

NANOVEX innova con ciencia invisible al ojo humano

No hay nada mejor en la vida que tener unos objetivos claros. Y eso es lo que pensó Daniel Pando cuando, a los siete días de defender su tesis doctoral, constituyó su empresa junto a Rebeca Alonso. Su proyecto, NANOVEX BIOTECHNOLOGIES, “made in Asturias”, es muy joven, del 2014, pero sube como un cohete dentro del sector de la cosmética, al que llegaron «actualizando» los liposomas. Tanta innovación tiene esta «startup» que, al año siguiente de su creación, ya recibió el premio CEEI al Mejor Proyecto Empresarial de Base Tecnológica en su comunidad autónoma.

Hoy hemos entrevistado a Daniel Pando, que nos ha trasladado de una forma muy didáctica todos los entresijos de su trabajo, “complicado y muy técnico pero apasionante”.

INICIOS DE NANOVEX A TRAVÉS DE LA NANOBIOTECNOLOGÍA

Los inicios de la empresa se tomaron su tiempo. Daniel estaba inmerso en su doctorado en Ingeniería Química en la Universidad de Oviedo y trabajaba con sistemas de encapsulación enfocados a la medicina. Por su parte, Rebeca trabajaba en un grupo de Química Analítica en la misma universidad, dirigido por el fallecido profesor y catedrático de esta especialidad de la citada universidad, Agustín Costa, quien ya había fundado tres empresas emergentes y tenía bastante conocimiento de gestión empresarial. En uno de tantos encuentros, Rebeca y Daniel empezaron a colaborar y enseguida surgió la posibilidad de montar una empresa con esa tecnología que estaban desarrollando. Apoyados por el profesor Costa, aprendieron los pasos a seguir para trasladar sus proyectos del laboratorio a la realidad. Como inversores, además de Costa, Química del Nalón (a día de hoy, accionista mayoritario de Nanovex) que les dio un impulso “tremendo” aportando un 20% de capital y los catedráticos Francisco Javier García y Mª del Carmen Pazos, además de las empresas Medinversicos del Norte y Moriwase Mapa 97, todos ellos conscientes del empuje empresarial que tenía Nanovex.

De izquierda a derecha: el catedrático Francisco Javier García, Daniel Pando (fundador de Nanovex), el catedrático Agustín Costa, Rebeca Alonso (fundadora de Nanovex) y la catedrática Carmen Pazos. Entrega premio CEEI Asturias al Mejor Proyecto Empresarial de Base Tecnológica en 2015.

En el caso de Química del Nalón, empresa familiar con casi 80 años de antigüedad, sus responsables, que ya tenían algo de experiencia en Nanotecnología, tenían en mente apostar por la diversificación. Con la iniciativa de Nanovex, vieron algo complementario a lo que estaba haciendo su departamento de I+D+i porque supieron de las múltiples aplicaciones que existían en la medicina. Como el presidente de esta compañía es médico, entendía muy bien la tecnología y esas aplicaciones a las que se refería nuestra protagonista de hoy.

¿QUE ES LA NANOENCAPSULACIÓN?

Daniel Pando lo explica con un ejemplo práctico. Simplemente, hay que llevar la función de una cápsula, una pastilla (en tratamiento médico) al campo de la Nanotecnología, donde se trabaja todo en tamaño nanométrico, completamente invisible para el ojo humano. En las cápsulas de este nivel y, en el caso de la medicina, se introducen fármacos, principalmente. Los fármacos basados en esta tecnología se encapsulan en estos sistemas con el objetivo de que, en lugar de que actúe en todo el cuerpo, tal y como hace la terapia convencional, se dirija específicamente donde debe hacerlo y es, en ese punto, donde el fármaco es liberado. De esta forma, se multiplica su eficacia y se reducen los efectos secundarios.

Como han podido comprobar, “el potencial en medicina es brutal” porque, además de esta gran aplicación (vehiculizar y liberar concretamente), hay otras como la que libera el fármaco poco a poco, de forma que si antes el paciente tomaba una pastilla diaria para una patología concreta, ahora solo tenga que hacerlo una vez al mes, por ejemplo. Es decir, que el efecto es el mismo pero se dosifica la liberación del fármaco.

Sin embargo, Daniel nos cuenta que, en medicina, lo normal es que todo vaya despacio «salvo cuando aparece una pandemia, momento en que los procesos se aceleran, como ha ocurrido ahora”. Generalmente, dice, pasan “muchos” años desde el laboratorio hasta la primera fase del fármaco en clínica. Las vacunas contra el coronavirus, por ejemplo, han supuesto una “excepción increíble”, tanto que el CEO de Nanovex nos recuerda que las vacunas de Pfizer y Moderna, tienen la misma tecnología que ellos emplean ya que “son vacunas de RNA, donde el fármaco va en una cápsula que se dirige exactamente donde tiene que actuar”.

DIVERSIFICACIÓN Y ORIGEN DE INDERMAL

El nombre de Nanovex ya estaba en su primer plan de empresa: “NANO” por la tecnología que usan, la «V», por “vesícula” y “EX”, por “exosomas”, unas nanovesículas que produce nuestro propio cuerpo y que sirven para tratar enfermedades. Aunque en un principio pensaron que fabricar exosomas sintéticos con su tecnología podía ser una buena línea de negocio, vieron que era muy costoso, económicamente y, aunque no se han apartado nunca de esta línea de investigación, reconoce que no se dedican a ella de manera prioritaria.

Los comienzos dentro del sector de la medicina fueron “positivos” porque ellos trabajaban mucho con universidades y centros de investigación, desarrollando fármacos para tratar enfermedades y facilitándoles ese vehículo con el que se potencia mucho el efecto del activo. Pero, además de trabajar con entidades de este entorno, también lo hacían con empresas farmacéuticas, que querían desarrollar con Nanovex la labor de I+D pero, para fabricar el fármaco y venderlo en un futuro, «necesitábamos unas instalaciones que cumplieran unos estándares y unas inversiones de millones de euros”, algo que no podían permitirse financieramente en ese momento.

Si entonces Rebeca se dedicaba más a las nanopartículas metálicas, Daniel se centraba en las nanovesículas, de las que conocía su diversidad de aplicaciones dada su experiencia doctoral en Italia, donde trabajó en temas de piel. Así que pensaron que la cosmética era un campo en el que podían ofrecer más y donde podían fabricar activos para un sector en el que se reducían los tiempos considerablemente para llevar el producto al mercado y en el que no se necesitaba tanta inversión. Así surgió INDERMAL.

Equipo de Nanovex Biotechnologies

En medicina, el fármaco debe llegar al mercado con una seguridad “rotunda” y pueden pasar fácilmente 10 años entre su fase inicial y su puesta en marcha ya que, al mínimo efecto secundario que se vea, “cae”. Es decir, que el modelo de negocio de una empresa que quiere innovar mucho en el mundo farmacéutico “casi juega una lotería” porque su modelo de negocio se basa en que, para lograr un fármaco, se necesita inversión para «sobrevivir» aunque luego la “recompensa” ante un éxito, sea “increíble”.

Sin embargo, en cosmética, los chicos de Nanovex vieron que era «muy fácil» monetizar y además, lo mejor de todo llegó con su estudio de mercado, donde observaron que las empresas dedicadas a lo mismo que ellos en cosmética, ofrecían una tecnología muy pobre. Centradas en los liposomas, unas nanovesículas conocidas en el sector desde los años 80, tenían una forma de trabajarlas “poco adecuada, tanto en sus procesos de formulación como en los de fabricación”, que los hacía prácticamente nulos en eficacia y en la estabilidad, razón que aprovechó Nanovex para cubrir un nicho de mercado y con la experiencia adquirida en los ámbitos farmacéutico y médico, con la tecnología ya probada, contrastada y con los estándares que se necesitaban.

Este fue el mensaje claro, la gran propuesta de valor que dieron a sus clientes potenciales aunque al principio, Nanovex necesitó concienciarles de la evolución continua de los liposomas ya que, los actuales, nada tienen que ver con los de los años 80.

“Tirando abajo” mitos y leyendas de estas nanovesículas, empezaron a ofertar su producto a empresas cosméticas con este argumento “de peso” y contraponiéndolo a los de otras de su competencia, que no daban al cliente ninguna información sobre las «tripas» de los liposomas utilizados. Así, esta pyme caracteriza el liposoma a través de todos los parámetros posibles y le da al cliente información de su recorrido y sus posteriores aplicaciones. Una vez el cliente lo prueba, este “devuelve” a Nanovex el producto final para que demuestre, con un testeo y un informe, que los liposomas siguen intactos en el producto cosmético, lo cual genera un “plus” de confianza y alimenta el «boca a boca» de los resultados que ofrece la empresa asturiana.

En ello se centró, en marcar la diferencia teniendo en cuenta las principales preocupaciones de los clientes, ofreciendo productos estables (si se rompen los liposomas es por un problema de formulación) y eficaces, que se comprueban gracias a los ensayos hechos por ellos y por terceros laboratorios (como dato, que sepáis que, a veces, el efecto del activo se multiplica hasta por 15).

¿CÓMO SE PROTEGE EN NANOBIOTECNOLOGÍA?

Cada sector es un mundo. Eso está muy claro. Y el de la Nanobiotecnología no es una excepción. Los puntos de vista, cientos, como nos dice Daniel Pando. Piensa que, en Nanovex, de momento, al dar un servicio “ad hoc” a sus clientes, es difícil proteger, al menos a través de patentes, porque la adaptación al cliente y a sus necesidades es la «clave» y el servicio personalizado, la estrategia. Es decir, Nanovex no tiene un producto estándar, sino “un conocimiento y una tecnología que adaptamos en función de la aplicación y de lo que quiera encapsular” el cliente.

En el sector farmacéutico, “si cada formulación que realizamos es distinta, no tiene mucho sentido tener una patente” cuando se dejan «expuestos», en las bases de datos, «los detalles sobre el qué y el cómo lo que estás haciendo” y si el objetivo es “proteger”, es mejor, al menos para Nanovex, acudir al secreto industrial ya que son ellos mismos los que hacen “muchas variaciones” para adaptar su propia tecnología.

Sin embargo, en cosmética, por un tema “puramente de marketing”, hay clientes a los que, cuando les hacen uno de estos vehículos de liposomas de forma exclusiva, quieren patentarlo con el objetivo de que “se vea en el envase del cliente que tiene esa tecnología patentada”, para darle más valor a su producto final.

Daniel Pando afirma que tendría más sentido patentar su tecnología si tuviera una aplicación muy concreta pero no con esta diversidad porque entiende que “encorsetaría”  a la empresa por tener que utilizar siempre un mismo producto para encapsular cualquier tipo de activo, cuando «cada uno de ellos es diferente y cada uno de ellos tiene aplicaciones distintas».

INTERNACIONALIZACIÓN

Ahora que ya están en pleno proceso de internacionalización con INDERMAL, estiman todavía más su estrategia. Si en medicina ya fueron desde el principio hacia empresas nacionales e internacionales (sobre todo de EE. UU.), en cosmética, sector completamente nuevo para ellos, trabajaron primero el mercado nacional, para entenderlo, conociendo los tiempos de fabricación y de comercialización y dando el salto, el año pasado, fuera de España, con la lección “algo aprendida”. Preparados con dosieres que recogen la información técnica del producto y el resultado de todos los análisis de eficacia, la composición, el regulatorio, dónde se puede utilizar, en qué países, etcétera, los distribuidores informan a Nanovex sobre la “buena impresión” que tienen sobre ellos, como empresa seria, con todo “controlado”.

Identificados ya los principales mercados de cosmética, tanto en EE. UU. como en Europa (Italia, Francia, España, Reino Unido y Alemania) o en países como Brasil, ahora están adentrándose ya en el continente asiático (Corea y China).