Patinbox, la solución más innovadora para aparcar los patinetes eléctricos

Las buenas ideas, muchas veces, surgen de una necesidad y esto es, ni más ni menos, lo que le ocurrió a Ana Victoria de Lecea, una madrileña de 27 años que fue consciente de los problemas que tenía para llegar a su puesto de trabajo, en pleno centro de la capital. Como usuaria de patinete eléctrico recordó la realidad de Alemania o Reino Unido, donde había vivido, con menos problemas en la gestión de la movilidad, y decidió ponerse manos a la obra lanzándose a la aventura de inventar.

“El inicio del inicio fue al volver a España y darme cuenta de las restricciones que había para los coches en las zonas donde iba a moverme por Madrid”, comenta Ana. Fue entonces cuando su padre le regaló un patinete eléctrico, con el que solucionó el problema de desplazamiento pero no el de estacionamiento ya que varios compañeros de trabajo también usaban patinete y se encontró con que no tenían un lugar habilitado para dejarlos todos juntos, siendo consciente de que “en la calle exponía el patinete a que alguien lo estropeara o lo robara, como sabía que ocurría con frecuencia”, dice.

Añade que, en ocasiones, ve cómo están desordenados en la calle, lo cual contribuye a su deterioro y, por ello, empezó a desarrollar la idea de crear algo parecido a una taquilla, una caja cómoda y ligera que estuviera protegida de posibles sustracciones y que permitiera guardar el patinete privado con seguridad. De ahí surgió el prototipo de su “Patinbox”, protegido ya como modelo de utilidad y, ayudada por la empresa Serrano e Hijos, consiguió que se hiciera una pieza de fibra de carbono que evolucionó con el típico “prueba y error”.

Patinbox en tienda Decathlon en Madrid

En la actualidad, Ana cuenta con una serie de guarda patinetes pintados en distintos colores con una pintura no tóxica, con tratamiento anticorrosivo e ignífuga a 280°C. Patinbox es, en definitiva, una caja hueca metálica de chapa blanca laminada en frío de acero al carbono, de 1 milímetro de espesor y con un peso de 11 kilos, tan ligero que se puede levantar sin ninguna dificultad. Cuenta con una puerta que incluye una cerradura soldada. Además, la caja tiene un sistema interior de seguridad que evita la caída de la tapa. Todas estas características permiten ofrecer al usuario un punto de seguridad para su vehículo de movilidad personal, cada vez más utilizado en las ciudades y que no contamina. Está claro que se trata de un medio de transporte sostenible, económico y en auge, con una nueva regulación según una reforma del Código de Circulación que entró en vigor el pasado 2 de enero y que afecta a los lugares por donde debe circular o a la velocidad límite que debe de mantener, entre otras modificaciones.

El auge del uso del patinete eléctrico en las ciudades se demuestra en forma de datos. El último barómetro de la Red de Ciudades por la Bicicleta, determinó que ya existe más de medio millón de patinetes eléctricos en nuestro país. Con la llegada de la Covid-19, la forma de desplazarse de los ciudadanos ha seguido demostrando esta preferencia en el uso de estos vehículos en detrimento del transporte público o del automóvil privado, reduciendo de esta forma los niveles de contaminación y descongestionando el tráfico e incluso la red del transporte público, “además de favorecer el mantenimiento de la distancia de seguridad social, tan imprescindible en estos momentos”.

La creadora del Patinbox espera buenos resultados a pesar de la pandemia, como ella misma reconoce. “Conseguir financiación es el siguiente paso”, comenta, ya que su intención es poder realizar algunas mejoras incluso en el diseño para lo que necesita apoyo económico. Su pretensión es ofrecer este tipo de parking para patines a las instituciones para que sea más accesible circular por distintos barrios de la ciudad, incluyendo, en su modelo de negocio, la idea de que se utilicen en puntos estratégicos como museos, hospitales, bibliotecas, polideportivos o centros educativos, donde se puedan personalizar para los usuarios de cada tipo de espacio.

Queridos Reyes Magos: no compréis juguetes falsificados

Con los Reyes Magos de camino cargados de juguetes, en CEVIpyme nos planteamos cómo asumen las empresas de este sector unos datos sobre las falsificaciones de sus productos que no dejan indiferente a nadie. Un sector que aglutina, según el censo de fabricantes en 2019 recogido en la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) a 243 empresas que ocupan, de manera directa, a más de 4.800 personas, de un total que supera los 20.000 empleos indirectos y sin incluir en estas cifras a las compañías que “participan en la fabricación de componentes o en la realización de algunas fases del proceso”.

En un reciente estudio elaborado por la startup Smart Protection, titulado “Falsificaciones y tendencias online en la industria de los juguetes”, se analiza el comportamiento de los compradores de juguetes y juegos de mesa en el entorno online y cómo se manifiestan ante las falsificaciones. Según el mismo, la mitad de las personas encuestadas para el informe admitieron haber adquirido un juguete falsificado (online) atraídos por el precio que ofrecía, considerablemente más bajo que el del producto original.

Este dato lo corrobora la Secretaria Técnica de la AEFJ, Cristina Miró. Afirma que las empresas jugueteras apuestan por innovar pero muchos consumidores recurren al mercado online, que aunque es un buen canal, matiza, supone “un mundo entero para las relaciones tóxicas con los detallistas”, de forma que favorece la aparición de falsificaciones por distintos motivos que vamos a detallar en este artículo.

Dado que el sector del juguete es tan sensible a este tema, es relevante proteger sus activos intangibles. Pero existe un “problema” y es que “la utilidad de esa protección es muy limitada porque el juguete tiene una campaña muy corta”, comenta Miró, para quien los diseños en los juguetes son muy fáciles de copiar. “Simplemente con cambiar una pieza de sitio se puede romper una campaña completa ya que otro fabricante lo puede vender, con esa justificación, con un precio más económico, aunque no sea el juguete genuino y el consumidor, atraído por esta diferencia de precio, lo adquiere sin pensar en que conlleva una pérdida de calidad y de seguridad en el producto”.

En palabras de la Secretaria Técnica de AEFJ, la clave está en que las falsificaciones suelen llevar implícito el incumplimiento de las normas de seguridad. Como indica el informe de Smart Protection, un 28% de las personas a las que se encuestó reconocían que los juguetes falsificados son menos seguros que los oficiales. Sin embargo, y es algo que preocupa, a pesar de este porcentaje, el 55% confesó haber comprado o estar dispuesto a adquirir un juguete falsificado como regalo a un amigo o un familiar. Es decir, que parece que el consumidor se preocupa “aparentemente” por la seguridad del producto pero, a la hora de la compra, da prioridad a la inversión que ha de realizar. “El componente de consciencia es importante pero todavía lo es más el no menospreciar el valor del juguete dándole relevancia a su calidad”, comenta Cristina Miró.

En el entorno de los fabricantes, el director general de Miniland, Rafael Rivas, ratifica las palabras de la representante de la AEFJ cuando dice que el esfuerzo se tiene que poner en el canal adecuado por la sensibilidad del producto y en que la certificación, con el marcado de Conformidad Europea, sea siempre la prioridad para el comprador. Y eso es lo que más se encuentra en las falsificaciones, que ese certificado no se respeta. Tanto es así que hay una mínima diferencia, casi inapreciable, entre el símbolo que representa el marcado CE del falso (China Export).

Solo unos datos que nos comentan desde Miniland acerca de lo que supone el impacto de las falsificaciones: llegan hasta un 15% de lo que se está comercializando de mal marcado, con unas pérdidas económicas de unos 370 millones de euros y que afectan a cerca de 13.000 puestos de trabajo.

“Los juguetes no son especialmente patentables pero, afortunadamente, tienen una regulación estricta para conseguir el marcado CE”, comenta Rivas. “Si falsifican, cae el origen del producto”, un bien que tiene muchas referencias y que “con un mínimo cambio de diseño lleva a un cambio de patente”, por lo que lo realmente importante y en lo que “debemos centrarnos en este sector” es en proporcionar al mercado “un producto de calidad y bien certificado”, insiste.

En este sentido, el Instituto Tecnológico especializado en juguete, producto infantil y ocio (AIJU) es el único organismo notificado español para la Directiva 2009/48/CE sobre la seguridad de los juguetes y es competente para emitir certificados CE antes de la comercialización y puesta en servicio de los productos. El marcado CE debe llevar estas dos letras, el nombre y dirección del fabricante y un código que identifique al juguete, permitiéndole asegurar la trazabilidad de cualquiera de los modelos de juguetes de la empresa, por si hay que retirarlo ante posibles problemas de seguridad.

Laboratorio de AIJU

Y si en el caso de las invenciones se encuentran en una situación vulnerable, no ocurre lo mismo  en el caso de las marcas, que sí que se encuentran muy protegidas. El Director General de Miniland asegura que, gracias a la protección de este activo, los fabricantes de juguetes “pueden ofrecer al consumidor un plus de confianza en la empresa”.

El esfuerzo del fabricante del juguete se centra en la calidad, la marca y el canal

Este es el orden, según Rivas, en el que deberían centrar todos sus esfuerzos los fabricantes de juguetes. Primero en la calidad del producto, “al estar destinado a un público sensible” al que le ofrezca todas las garantías para evitar problemas de seguridad, sobre todo. En segundo lugar, la marca, y en tercer lugar, en el canal de venta y distribución, que debe ser “profesional y adecuado”.

Miniland S.A., empresa que comenzó hace 50 años como industria auxiliar del juguete, ofreciendo productos promocionales para otras marcas, dio el paso a la suya propia con el nombre actual hace 15 años impulsando, además de las inteligencias múltiples, los valores y las emociones a través del aprendizaje social y emocional (SEL). Su valor añadido está siendo reconocido en todos los países en los que ha centrado su internacionalización. Premiada en distintas ocasiones a lo largo de su historia empresarial, la AEFJ le otorgó este año el Premio a mejor juguete por su colección de Muñecos con Síndrome de Down.

Colección de Muñecos con Síndrome de Down, premio a mejor juguete 2020 AEFJ

Con 110 empleados en su plantilla, Miniland S.A., está ubicada en la localidad alicantina de Onil, registra un 60% de las ventas en el mercado internacional siendo Francia e Italia sus principales mercados europeos y EEUU y Australia fuera de la UE y estiman que acabarán este año con una facturación de, aproximadamente, 17 millones de euros.

La innovación es “fundamental”, reconoce Rivas quien añade que, actualmente, están trabajando en la visión artificial, gracias a la que se anticipan errores en los productos finales, desechando los que presentan defectos, de forma que el número de incidencias y errores disminuye y hace que “aumente la calidad del producto gracias a esta disciplina científica aplicada a nuestros procesos”.

Desde su punto de vista, en toda la industria del juguete se están utilizando desde hace bastantes años materiales más “amables” con el medio ambiente, trabajando en esa línea conjuntamente y de forma prioritaria. Incorporan en la fabricación plásticos bioenvasados y productos de madera de bosques sostenibles, solicitando a los productores las certificaciones que garanticen esa materia prima para trabajar comprometidos con la economía sostenible.

El acceso en el mercado del juguete a todas estas tecnologías es “más fácil”. El origen del proveedor y la trazabilidad del mismo es más sencilla porque “antes, nos contaban que la madera venía de un bosque sostenible pero ahora se comprueba con certificaciones, gracias a organismos que realizan esa tarea”, dice Rafael Rivas y porque la parte regulatoria “ha avanzado bastante y ayuda a que la industria sea más responsable por los materiales que se usan, tanto que llegamos a estar en la vanguardia y marcando tendencia con respecto a otros países como EE.UU”.

El reconocimiento del juguete como producto esencial

Muchas tiendas dedicadas a la venta de juguetes cerraron, como las de cualquier sector, en los meses iniciales de la pandemia. Y este año lo cierran con unas cifras que se sitúan entre un 1 y un 2% por debajo, respecto a las ventas del año pasado. Un momento complicado que se ha solventado con el reconocimiento por parte de las administraciones, del juguete como un producto esencial y que la AEFJ ha promovido con una campaña en la que se revela la importancia vital de que los niños jueguen y que continúa durante la Navidad, con un esfuerzo conjunto de toda la industria para declarar al juguete como producto esencial.

Desde Miniland confían en que todo lo que se está haciendo bien este año siga así, con una recuperación paulatina y un incremento en las ventas online, que todo el tema de las nuevas tendencias de materiales continúe y que la sociedad sea cada vez más consciente del reconocimiento social que debe tener el juguete.

Asegurar la rentabilidad de las PYMES protegiendo su innovación

Conocer las formas de asegurar la rentabilidad de las PYMES protegiendo su innovación fue el objetivo de la jornada celebrada el pasado 2 de diciembre y cuya primera parte analizamos en el artículo anterior. En esta ocasión, os ofrecemos las intervenciones del resto de ponentes de la misma.

De esta forma, desde el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, la Subdirectora de Apoyo a la PYME, María Muñoz, comenzó explicando que el origen de esta subdirección fue un sistema de detección de empresas telemático que ahora ya cuenta con más de 3.000 oficinas. Trabajando “codo con codo” con las PYMES y organismos como la OEPM o la Cámara de España, tratan así de aplicar los ejes de su marco estratégico. Además, cuentan con organizaciones que dependen de la Secretaría General de Industria y que también trabajan por las PYME como son ENISA, que apoya proyectos de emprendimiento y de crecimiento a través de tres líneas cuya dotación económica es de 98,5 millones de euros en la actualidad y que se apoyan en una figura que ya es “reconocida” dentro del ecosistema emprendedor, “el préstamo participativo”, muy cerca de lo que es una participación en capital, con un interés variable para hacerlo “más flexible dependiendo de los resultados de la empresa y que, además, no requiere aval”.

En la Subdirección de Apoyo a la PYME también existe una plataforma con herramientas sencillas y accesibles de ayuda a las empresas y a los emprendedores. Información, regulación, contenido sobre ayudas públicas y servicios de transmisión de empresas que permiten movilizar la compra y venta de los negocios para ayudar al empresario a mantener el empleo, incluso si se trata de un caso de jubilación y, sobre todo, viviendo un momento como el actual.

Gracias a su colaboración con la Escuela de Organización Industrial (EOI) realizan toda la labor de asesoramiento a las PYMES en ámbitos como la industria, el comercio, la internacionalización y la digitalización, “en la que hemos incidido en estos tiempos de pandemia con actividades gratuitas para las empresas que quieren redirigir su modelo de negocio”, citó María Muñoz durante su intervención.

Con todo, también  hay un trabajo “que no se ve” dentro de esta subdirección y que trata la ordenación y la evolución de todo el marco regulatorio que afecta a las PYMES, “centrándonos en la transposición al ordenamiento español de una serie de directivas junto con un anteproyecto muy demandado por el ecosistema emprendedor, como es una Ley de Startups”.

En el ámbito de la innovación y digitalización en la parte industrial, María Muñoz mencionó uno de los programas que llevan a cabo junto con la EOI y que todavía está abierto. Activa industria 4.0, a través del que se hace un diagnóstico de la situación y se elabora un plan de transformación digital personalizado con las propias empresas. Por otro lado, desarrollan una herramienta de autodiagnóstico para ver la situación de digitalización como empresa y se están ocupando también, desde hace varios meses, de un Plan de recuperación para configurar todas las actuaciones que van a financiarse dentro del mismo y que cuenta con una dotación presupuestaria que procede de la Unión Europea de 60.000 millones de euros. Su objetivo principal es “acelerar las transformaciones de nuestra economía y sobre todo, en el entorno de las pymes porque constituyen el 99,84% del tejido productivo español”. De esos 60.000 millones de euros que tiene el mecanismo de recuperación, la Comisión Europea dice que “un 37% va a tener que enfocarse a sostenibilidad  y un 20% a proyectos de digitalización”, sin perder de vista que hay que restablecer la economía en la fortaleza del tejido productivo y que “los proyectos deben tener un impacto duradero en el crecimiento y el empleo”.

Dentro del marco general del plan se establecen 10 políticas “palanca” y 30 componentes. Como Secretaría General de Industria se está trabajando en la palanca 5, de modernización y digitalización del tejido industrial y de la PYME, además del turismo y del emprendimiento y, en concreto, en el componente 13, de impulso a la Pequeña y Mediana Empresa, donde la dotación es de 2.200 millones de euros.

Buenas prácticas para la protección de la innovación

Desde la Oficina Española de Patentes y Marcas, la Jefa de Servicio de Apoyo a la Empresa de la Unidad de Apoyo a la DG, Susana de Miguel, comenzó su ponencia hablando de la protección de activos de Propiedad Industrial, marcas, diseños industriales e invenciones técnicas.

Hoy por hoy, “casi todo puede ser una marca y en función de la que sea, como el soporte es distinto, hay que registrarla de una forma o de otra”, afirmó de Miguel, quien añadió que no es suficiente con protegerla ya que se hace “para un determinado producto o un determinado servicio”, según la Clasificación de Niza, por la se puede averiguar qué número corresponde a los productos o servicios que se están comercializando, lo cual “es importante porque en el mercado pueden existir marcas iguales que están dirigidas a productos muy distintos”.

Los diseños industriales, “a veces desconocidos”, protegen la forma de los objetos, su apariencia externa. Por ejemplo, un coche puede tener miles de patentes detrás de cada elemento y las marcas diferencian así a unos de otros. “El diseño protege la forma de uno de los coches de otro distinto, para que se impida que la competencia pueda copiar el modelo”. Se les exige, además, “un alto grado de novedad y carácter singular, para un usuario ciertamente informado”.

Según informó Susana de Miguel, en la OEPM también se protegen estos diseños e “incluso en una sola solicitud se pueden presentar varias”. Y sin en el caso de las marcas hablábamos de la Clasificación de Niza, en el de los diseños industriales hay que referirse a Locarno, que están asociados también a un tipo de productos determinado.

Por último, en cuanto a las invenciones técnicas, en España hay dos maneras de proteger, a través de las patentes y de los modelos de utilidad. Esta modalidad de protección ampara las innovaciones pero, para ello, “siempre tienen que tener carácter técnico”. El presentar una invención de una manera u otra depende de la intención del solicitante de la misma, dadas las ventajas e inconvenientes que tienen entre ellas a la hora de registrarlas. Todas las modalidades de Propiedad Industrial deben de cumplir una serie de requisitos. En el caso de las invenciones son la novedad, la aplicación industrial y la actividad inventiva.

No divulgar hasta que no se registre la patente o el modelo

Cuando solicitamos una patente en la OEPM, la fecha en la que se deposita es la fecha, a todos los efectos, en la que ha tenido lugar esa invención. De ahí que, para empresas y emprendedores, “es muy importante que la innovación de la patente no se haya divulgado antes de la fecha de depósito”, dijo De Miguel. Un ejemplo claro es que “si quien ha hecho la invención se dirige a una feria y la divulga antes de protegerla, todo el mundo puede copiarla salvo que el producto esté protegido”.

El requisito de actividad inventiva es un requisito “con más matices”. Si bien en patentes y modelos de utilidad hay que cumplirlo, es más estricto en cuanto a la exigencia del requisito en las patentes a la hora de concederla ya que en todos los países del mundo se reconoce esta modalidad.

Los modelos son una modalidad que “facilita las cosas” a los solicitantes dado que los trámites en el procedimiento son más rápidos. El modelo puede estar concedido antes de un año, aunque la protección dura menos (en patentes es de 20 años mientras que en modelos es de 10).

La diferencia principal en el procedimiento de concesión de ambas modalidades de protección de las invenciones es que para las patentes se realiza una búsqueda de anterioridades para encontrar cual es el estado de la técnica más cercano a la invención y en el procedimiento de concesión de modelo de utilidad esta búsqueda no se realiza.

Además de informar a las PYMES sobre la forma de proteger su Propiedad Industrial, la Jefa de Servicio de Apoyo a la Empresa de la OEPM se refirió a otra “pata” de la protección de los intangibles, la Propiedad  Intelectual que, al contrario de lo que ocurre con la primera, no es obligatorio registrarla puesto que, “desde el momento de creación de la obra, el autor tiene derechos sobre ella”. En el caso de España, los derechos tienen una duración de 70 años tras el fallecimiento del autor.

Respecto a las empresas, hay muchas de sus creaciones que pueden ser protegidas y consideradas Propiedad Intelectual. Creaciones científicas, bases de datos, páginas electrónicas y multimedia, programas de ordenador, fotografías, etc. En España, a pesar de que existe un registro oficial, no es necesario hacerlo. Con todo, la ventaja de registrar una obra (tiene altura creativa suficiente como para considerarse un activo de Propiedad Intelectual) es que con ello, se certifica inmediatamente el momento y la autoría, generando así unos derechos en el depositante.

Depositar la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual cuesta poco más de 13 euros, una forma sencilla y económica de proteger determinados activos de cualquier empresa. Los datos del solicitante y del autor se publicarán pero no la obra, al contrario de lo que ocurre en el Registro de la Propiedad Industrial, donde todo aquello que se registra se pone a disposición del público.

Entre las ventajas que tiene para las empresas registrar sus “obras”, entendidas en el sentido amplio de la palabra, destacan que, al proteger su innovación, sirve de estímulo para que sigan desarrollando nuevos conocimientos, es una herramienta con la que gestiona la competitividad empresarial y también es útil frente a las prácticas desleales. Por otro lado, también hay que mencionar que existen iniciativas privadas que, en el mundo de la Propiedad intelectual, tienen prestigio internacional, tanto que puede ocurrir que, en determinados procesos judiciales ocurridos en otros países, se pueda conceder la autoría de una obra si está registrada en una de estas plataformas, como Safe Stamper (archivos digitales), Safe Creative, Blockchain, etc…

Todo ello sin olvidarnos de que podemos proteger la información sensible de una organización acudiendo a la Ley de Secretos Empresariales. Para ello hay que tener claro que, cuando se implanta un sistema de secreto valioso dentro de una empresa es importante que toda la organización sepa cómo se maneja esa información, quién puede conocerla y cómo.

En definitiva, la conclusión principal de todo lo dicho en la jornada es que es clave integrar en las empresas una estrategia relacionada con la Propiedad Industrial e Intelectual. Supone una ventaja al asegurarle el primer puesto en el mercado en tener protegido un activo intangible en concreto (o varios), otorgándole así a la compañía una preeminencia respecto a los competidores y en lo que respecta a los secretos empresariales o comerciales, defienden los procesos tecnológicos de la compañía.

Finalmente, no podemos obviar la importancia de consultar a los expertos en dos vertientes: en el ámbito privado acudir a los Agentes de de la Propiedad Industrial y en el público, a los expertos de la OEPM a través de sus servicios de información general y del Servicio de Apoyo a la Empresa.

Para solicitar información:

informacion@oepm.es

pyme@oepm.es

Teléfonos:

Información general: 910 780 780

Servicio de Apoyo a la Empresa: 91 3495449/ 91 3495550

Conclusiones de la jornada CEVIpyme para proteger la innovación de las empresas

Hoy tenéis a vuestra disposición las conclusiones de la primera parte de la jornada “Cómo asegurar la rentabilidad de mi PYME protegiendo su innovación”, celebrada el pasado 2 de diciembre. Organizada por CEVIpyme junto a la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Navarra, los asistentes a la misma pudieron conocer, de mano de los ponentes, las mejores prácticas para proteger la innovación de sus empresas, además de compartir con expertos de la Oficina Española de Patentes y Marcas sus experiencias profesionales en este entorno.

Desde el departamento de Formación, Emprendimiento y Empleo de la Cámara de Navarra, Eva Fontecha habló de los servicios que presta la entidad para promocionar los intereses generales de las empresas dedicadas al comercio, la industria y los servicios, representando, defendiendo y promocionando los intereses generales de las más de 40.000 compañías que hay censadas en la actualidad en esta Comunidad Autónoma.

Entre sus funciones dentro del ámbito administrativo, la Cámara de Comercio de Navarra asesora e implanta sus servicios de apoyo y estímulo a la internacionalización de las empresas, además de cumplir funciones de arbitraje mercantil (nacional e internacional) o de gestionar fondos de la Unión Europea, por ejemplo.

Con respecto a los servicios que están fuera de las funciones administrativas a las empresas, Eva Fontecha destacó los que se refieren a formación, másteres y posgrados, desarrollo e impulso de la formación profesional dual, mentoría para la internacionalización (en colaboración con el Gobierno de Navarra) incidiendo, por otra parte, en el trabajo que se ejerce en el área de empleo con programas de selección de profesionales, de inserción laboral para mayores de 45 años, talleres enfocados a mejorar la competitividad del comercio o la realización de planes de viabilidad a las empresas.

En definitiva, y en relación al objetivo de la jornada tratada, la Cámara de Comercio de Navarra pretende ser un “instrumento de canalización de fondos europeos y un impulso para la digitalización de las empresas. “Las PYMES figuran como un instrumento clave para la recuperación económica”, señaló Fontecha, quien añadió que uno de los objetivos principales que persigue la entidad es “promover el desarrollo tecnológico y mejorar el tejido empresarial más competitivo”.

Por otra parte, el Centro Regional de Información en Propiedad Industrial en la Comunidad Foral de Navarra, fue representada por el técnico del servicio de proyectos estratégicos Augusto Olite, quien definió las funciones de este departamento. Entre ellas, informar sobre el registro de los distintos modelos de activos intangibles existentes, registrar las solicitudes de Propiedad Industrial presentadas ante el Gobierno de Navarra (para remitirlas posteriormente a la OEPM) y emitir certificados de explotación de patentes y modelos de utilidad.

Desde 2013 siguen un control de las consultas que se realizan sobre la solicitud de los activos en la Comunidad Foral de Navarra. La media es de unas 400-500 al año, siendo, la gran mayoría, sobre registro de marcas, una pequeña parte de patentes y modelos de utilidad y otra pequeña parte sobre diseños industriales.

Tras explicar el procedimiento que siguen cuando alguien solicita un registro de una marca, Olite habló de las convocatorias de ayudas a proyectos de I+D de tres modalidades: individuales, de colaboraciones de empresas y de transferencia, donde se subvencionan distintos aspectos de los proyectos y en los que también se “premia” el registro de la patente o del modelo de utilidad.

En cuanto a la convocatoria de ayudas a proyectos estratégicos, se buscan empresas que colaboren con centros tecnológicos y que realicen proyectos definidos por la Estrategia de Especialización Inteligente de Navarra.

Como señaló Augusto Olite, dicha convocatoria se centra en siete retos que van destinados a proyectos (cuyo presupuesto mínimo deberá ser de 1 millón de euros) sobre vehículos de 0 emisiones, largo alcance y tecnología avanzada además de los que se ocupen de trabajar soluciones innovadoras en biotecnología para energía, retos sanitarios, industria y agroalimentación.

Otra de las convocatorias a las que se refirió es la de los “Bonos SIC” cuyo objetivo es incentivar la participación de las empresas navarras, en particular las PYMES, en programas internacionales de I+D+i y para lo cual se financian los gastos de consultoría para definir, elaborar y presentar proyectos de este tipo. En esta convocatoria se financia la preparación y presentación de trabajos en dos ámbitos, el del Programa Horizonte 2020 (y otros programas de financiación de I+D+i a nivel comunitario) y el que involucra a otros programas de cooperación tecnológica internacional, como pueden ser los del CDTI o los proyectos amparados bajo los esquemas ERA-NET, ERA-NET Plus o ERA-NET COFUND.

Por último, comentar que desde el Centro Regional de Información en Propiedad Industrial de la Comunidad de Navarra también gestionan las deducciones fiscales para proyectos de investigación o de innovación previstas para estas actividades en la Ley Foral del Impuesto sobre Sociedades. Para ello, es imprescindible que cuenten con un informe favorable emitido por el Servicio de I+D+i.

Smart Protection, la startup que cuida la salud online de la PI

Es bastante probable que a vosotros también os haya pasado alguna vez. Os preguntaréis de qué estamos hablando….pues bien, de eso que llaman el habernos dado “gato por liebre” en una compra. Ahora también, un gato en modo online.

Imaginaos que habéis adquirido un bolígrafo, por ejemplo, adaptado a vuestra libreta digital, herramienta imprescindible en vuestro día a día profesional. Resulta que la marca es muy reconocida en el mercado (por eso habéis confiado en ella) y esperáis con ansiedad el paquete con ese producto cuya imagen y descripción detallada habéis visto en una plataforma concreta. Os avisan de la mensajería. El mensajero está de camino….llega….recibís el paquete y cuando lo abrís, tenéis en vuestras manos un magnífico boli ¡tradicional!, de los de toda la vida, cuya apariencia no tiene nada que ver con el que comprasteis en la web, ni de color, ni de forma, ni de material, ni de nada de nada. 

En calidad de consumidor pasáis de la sorpresa a la incredulidad y a la decepción y claro, procedeis a la devolución del bolígrafo, especificando en los motivos de la casilla que habilitan en la plataforma algo así como que “no tiene ninguna relación con el producto adquirido y esperado”.

Pero ahora alejémonos de la perspectiva de nosotros como consumidores, empaticemos y pensemos desde el lado de la marca que ha lanzado al mercado ese bolígrafo digital. Pensemos como PYME, que está orgulloso de su diseño y de su utilidad. Que ha registrado su nombre, su logo, su tecnología…TODO. Que lo ha lanzado después de un proceso que, a veces, puede resultar largo y complicado y en el que ha invertido mucho dinero para que su bien sea único en el entorno de los artículos que cumplen con las mismas funciones pero con el que quieren marcar una diferencia para distinguirse y colocarse en el número 1 de los buscadores de internet. Preguntémonos qué nivel de perjuicio alcanza una empresa cuando un usuario recibe una mercancía que no cumple con sus expectativas, ni con las garantías que le han ofrecido y que, para colmo, lo ha vendido otra empresa haciéndose pasar por la del fabricante.

La necesidad de proteger online

En este artículo vamos a hablar directamente de la venta de productos falsificados en la red y del alto impacto de los mismos en la reputación de un negocio. A través de páginas web falsas o del entorno de las Redes Sociales, una empresa puede ser engañada por un falsificador que intenta vender un producto sin, obviamente, su autorización. Combatirlo es el objetivo principal de la startup española Smart Protection, cuya labor explicamos en el artículo de hoy.

Equipo fundador de Smart Protection

Tal y como indica la Directora de Marcas de la firma de Propiedad Industrial e Intelectual PONS IP, Carmen González, el titular de la marca “puede ayudar en la lucha contra las falsificaciones”  pero el riesgo reputacional para esa marca es importante y “es probable que se quede de forma permanente en la red si no se toman medidas al respecto”.

La protección integral de las marcas frente a estas amenazas es una buena oportunidad y un escaparate en el entorno online que defiende, sin lugar a dudas, a las empresas. Si bien es habitual que el titular de la marca elabore una estrategia de registro conforme se implanta en el mercado, también comienza a ser frecuente que actúe frente a intentos de terceros porque “la mayor parte de las oficinas de marcas no hacen esta labor de vigilancia”, comenta González. 

Es ahí donde entran sistemas como el que creó Smart Protection, una empresa fundada en 2015 para dar protección a contenidos audiovisuales de la industria cinematográfica y cuyo primer cliente fue, ni más ni menos, que el actor Antonio Banderas. Poco a poco vieron que la tecnología que habían desarrollado se conectaba también con productos de todo tipo y, en su evolución, esta startup se fue especializando también en la protección de los derechos de Propiedad Intelectual e Industrial en internet, identificando y eliminando las copias ilegales y usos no autorizados de la marca de cualquier empresa. De hecho, como objetivo, Smart Protection busca minimizar, en internet, los efectos negativos de la piratería y las falsificaciones en las ventas de las empresas.

La ingente cantidad de información y datos a los que podemos acceder en el mundo online, abruma. Los procesos de Big Data ayudan a ello. De ahí que monitorizar los canales que pueden alojar o promocionar infracciones, con la amplitud que requiera el dueño de la marca, es muy relevante. Para ello, en opinión de Carmen González, debe establecerse “una adecuada estrategia jurídica de protección marcaria para luchar contra la falsificación”. Registrar la marca para los productos y servicios en el mercado nos dará un derecho en exclusiva, “más amplio o más reducido, en función de la redacción de lo que queremos proteger” y por ello, ya que es posible que nuestro producto sea objeto de infracción, “hay que tomar medidas adicionales como registrar, antes que la propia marca, los nombres de dominio, eslóganes o los mensajes publicitarios”, tal y como recomiendan en PONS IP, cuyo partner tecnológico es Smart Protection a través de una de sus divisiones, Brand Protection, centrada en los productos y marcas de todos los sectores que existen en este mercado tan global del ecommerce.

Carlos Molano, Partner Success Manager de Smart Protection, habla de las primeras señales de alarma cuando trabajan para detectar una falsificación: encontrar precios “desproporcionadamente” baratos o una elevada cantidad de stock de un producto en venta. También añade indicadores como que las webs falsas no utilicen el nombre legal y registrado de la marca o que en los modos de pago no llevan al consumidor a otra pantalla.  

El trabajo consiste en rastrear la web para analizar y paralizar una posible falsificación, de forma masiva, notificando lo que se detecta, con tanta efectividad que Google reconoció a la empresa con el Trusted Copyright Removal Partner (TCRP), gracias al que le permite “desindexar” contenido en pocos minutos, mientras que un usuario normal puede tardar días.

Las plataformas establecen una relación directa con Smart Protection, puesto que les envía la documentación necesaria (a través de su partner, que se centra en la parte legal) para acreditar que un producto es ilegítimo y que, de esta forma, la plataforma solicite a la fuente (red social o web), con todas las pruebas recogidas, que elimine el producto que está promocionando o vendiendo. 

Carlos Molano comenta que la frustración que se genera en el consumidor cuando recibe el producto falsificado hace que, en muchos casos, culpe a la plataforma o a la propia marca oficial. El comprador dejará de adquirirla y, con ello, afectará “a todo el proceso del producto, puesto que quien ha hecho la innovación de esa venta, se queda sin ella y lo que es peor, siente que se ha perdido la confianza en su marca”.

Las dos ideas principales, proteger contra la pérdida de ventas y proteger la reputación es todavía más importante si cabe en las PYMES. Al contrario de lo que ocurre en las empresas grandes, las pymes no suelen tener “tanta presencia en internet”, comenta Molano y por ello, no tendrán “tanta capacidad técnica para comunicar”, por lo que una noticia sobre la falsificación de un producto en una empresa pequeña o mediana “eclipsa e implica que el impacto sea inmenso, ya que la aparición en los medios de comunicación e internet es algo demoledor y difícil de reparar”.

En palabras de Molano, “tenemos más repercusión en las pymes que en las grandes empresas porque,  en muchos casos, llevan “menos rodaje” en procesos de transformación digital y el daño de las falsificaciones en la cuenta de resultados de este tipo de negocios, “es igual o más importante que en una grande”. Por ello, si alguna empresa se hace pasar por otra con la intención de falsificar usando plataformas de terceros como Google, redes sociales o e-markets, la red del impacto negativo en la opinión pública es amplia pero también estos terceros salen perjudicados.

Los piratas son muy buenos detectando las pymes que no protegen su marca

Cuando en una PYME aparece un problema de falsificación, “puede que sea muy tarde para evitar el daño reputacional”, apuntan desde PONS IP. Los piratas “detectan qué productos son los más exitosos en ventas, así que se preocupan mucho en desarrollarlos y falsificarlos”, añaden. De ahí la necesidad de que existan los servicios de Smart Protection, gracias a los que se notifica, se elimina, se “borra” el rastro de los productos maliciosos. 

“Los piratas son muy rápidos y muy sofisticados tecnológicamente y la tecnología pirata solo se combate con tecnología”, afirma Carlos Molano quien reconoce que hay que estar “peleando constantemente con datos para combatir la piratería”.

Ingeobras, en el mercado internacional con una patente que elimina los nitratos del agua potable

Ingeobras, empresa aragonesa fundada hace 16 años y que se dedica a proyectos de ingeniería, ha obtenido el reconocimiento de INNOWWIDE, iniciativa que estudia y determina la viabilidad de proyectos que ofrecen soluciones comerciales colaborativas e innovadoras y que, además, apoya a las PYMES europeas en su internacionalización e incorporación en los mercados mundiales.

Y es que esta empresa zaragozana, que cuenta con el apoyo de Aragón Exterior y Zinnae en todo el soporte que dan a la internacionalización e I+D para las pymes aragonesas, está especializada en tratamiento de aguas. Decidida a seguir por el camino de la innovación en el ámbito internacional, comenzó como una empresa tradicional de ingeniería, con proyectos y direcciones de obra “al uso”. No fue hasta 2014 cuando comenzaron a desarrollar otras tecnologías con las que obtener un valor añadido a su trabajo, facilitándoles el camino a la diferenciación que necesitaban tras consolidar su experiencia en el diseño de plantas de tratamientos.

Según nos cuenta el gerente de Ingeobras, Joaquín Murría, encontraron el momento de abrir una nueva rama dedicada a I+D, gracias a la concesión de una Herramienta para Pymes fase 2, (SME instrument Phase2) de la Unión Europea, que supuso “una inyección financiera importante que nos permitió montar nuestro propio centro de desarrollo”, una nave donde tienen un laboratorio y varias líneas de pruebas completamente automatizadas que les permite hacer pruebas a diferentes escalas de tecnologías de tratamiento de aguas potable, residual o industrial.

El centro, en la sede de CEEI Aragón, captó la atención de otras empresas más grandes que también se dedican a vender sistemas de tratamiento de agua o componentes y que se han convertido en clientes de Ingeobras. De hecho, en poco más de un año han desarrollado 4 tecnologías innovadoras por las que se han interesado este tipo de empresas de mayor tamaño.

El desarrollo de la tecnología PUREMUST-SN®, patentada y protegida como marca y por la que Ingeobras obtuvo el sello pyme innovadora el pasado mes de julio junto con Anaergy (también patentada y basada en el tratamiento de aguas del sector agroalimentario), les ha permitido estar presentes ya en más de 20 países. Admiten que, en ocasiones, “ser una pyme en nuestro país es una barrera porque no se confía en que una empresa pequeña pueda implantar tecnologías como la nuestra”, de ahí que su apuesta más firme sea la de afianzar su modelo de negocio aplicando sus tecnologías en empresas ubicadas en el extranjero, como ocurre en el caso de Azerbayán, donde en los últimos 4 años han hecho la ingeniería para 20.000 hectáreas de campos de regadío.

PUREMUST-SN® es una patente española, nos dice Joaquín Murría pero “el problema en nuestro sector es que, con ellas, dejas a la vista toda tu tecnología”, lo que implica que se pueda copiar “fácilmente” porque la información es pública. De ahí que el gerente de Ingeobras admita que ve “más ventajas a la hora de registrar, por ejemplo, el nombre comercial, porque nada se pone a la luz”.

Murría observa que, desde su punto de vista, si la patente o el diseño quedaran “ocultos” en la oficina de registro, supondría una garantía para estas empresas. “Si hay algún problema de copia y recurrimos a los tribunales, lo normal es que la tecnología ya haya quedado obsoleta cuando el juez nos pueda dar la razón”, reflexiona.

La importancia de eliminar los nitratos en las aguas potables y el salto al exterior

En España, el 12% del suelo español es sensible a la contaminación por los nitratos, que vienen de dos fuentes: los abonos químicos y los abonos orgánicos, que provienen principalmente de los purines de animales. “Los ríos están verdes por este exceso de nitrógeno que genera sobrepoblación de algas y autrofización, lo mismo que ocurre, por ejemplo, en el Mar Menor”, dice Murría, que incide en que no es un problema solo de España sino que ocurre en muchas partes del mundo.

“Con nuestro sistema se eliminan los nitratos que hay en el agua transformándolos en nitrógeno gas, elemento absolutamente inocuo para el medio ambiente”, refiere el gerente de Ingeobras que nos habla de la certificación por SGS de esta tecnología, que elimina hasta 1400 mg/l de nitratos en agua potable o rechazos de ósmosis. De hecho, ninguna otra tecnología es capaz de llegar a estas concentraciones.

El equipo técnico de Ingeobras estudió la problemática de algunos países sudamericanos, sobre todo la de Perú, Chile y Uruguay, lugar que fue elegido para presentar la tecnología porque la política de aguas “es la más desarrollada de todo su entorno”. Desde aquí se contempla la posibilidad de “saltar” al resto del continente. Una vez presentado y aprobado su proyecto, la planta piloto está viajando ahora hacia tierras uruguayas para, en enero próximo, ponerla en marcha y mantenerla operativa durante unos 2 meses, aproximadamente.

Tras la solicitud de a la Agencia Sanitaria de Salud Pública de Uruguay y CIEMSA, empresa con la que Ingeobras firmó el acuerdo para la implantación del sistema de eliminación de nitratos en Uruguay, ambas entidades uruguayas solicitaron incluir, en la planta piloto, una tecnología añadida para la eliminación de arsénico del agua potable. Como precisamente era una de las tecnologías desarrolladas en el último año, se pudo incluir sirviendo el pilotaje para un doble propósito y una doble posibilidad de negocio.

Otra tecnología innovadora desarrollada en 2020 ha servido para resolver un problema de exceso de uranio en agua potable en una zona de Extremadura. Tras 7 años sin poder beber agua del grifo y sin soluciones viables a su disposición, se desarrolló una solución que se probó en su Centro de Desarrollo y se instaló. La planta está, a día de hoy, filtrando y funcionando sin problema, eliminando el 100% el problema del que partieron.

Con respecto a España, en Ingeobras admiten que “no es fácil”. “Incluso conseguir agua residual para desarrollar tecnología requiere de mucha burocracia y muchas veces te la niegan”, lo que conlleva hacer los estudios con cantidades menores o con agua sintética, que no siempre es exactamente igual. A ello se suma la dificultad de licitar con tecnología innovadora porque “se tiene que hacer a través de compra pública innovadora”, proceso por el que no se licita con ninguna tecnología concreta sino que se hace con una “solución”, ofrecida por cada empresa participante tras la publicación del concurso, según Joaquín Murría. Esto hace que  las pequeñas poblaciones no puedan acceder a este tipo de procedimientos por desconocimiento y falta de personal cualificado para evaluar estas licitaciones. Por ello España es un mercado muy difícil a pesar de ser el país europeo con más problemas de agua y más afectado por el cambio climático.

La situación actual provocada por la pandemia también ha afectado a Ingeobras, pero solo en la parte que se refiere a los proyectos de ingeniería “tradicional” puesto que las inversiones “se han paralizado radicalmente tanto dentro como fuera de España”, dice el gerente de la empresa. Sin embargo, no ha sido así en los proyectos de I+D, que han seguido su proceso a pesar de la paralización o incluso la desaparición de convocatorias y el retraso de los pagos en España, “no a nivel de la Unión Europea”.

La empresa, en la que actualmente trabajan 15 técnicos, ofrece “un servicio 360 grados”, como dice la directora de Investigación de Mercados, Sofía Quintana, al acompañar a los clientes desde el planteamiento de su problema hasta la resolución del mismo ya que “les demostramos en nuestra planta de innovación, de forma práctica, que la solución que les ofrecemos funciona” y eso genera confianza en quienes cuentan con nosotros”.

Por otro lado, aunque en estos momentos se encuentran “centrados” en el tema del agua también quieren ofrecer a sus clientes potenciales desarrollos tecnológicos en otros campos y para ello han presentado un proyecto para una convocatoria de la Comunidad Autónoma aragonesa, que se concretará a mediados del año que viene.  

Las Denominaciones de Origen, niña bonita de la UE

El pasado mes de enero, la Oficina Española de Patentes y Marcas, O.A. (OEPM) y la Asociación Española de Denominaciones de Origen (Origen España) firmaron un convenio en el ámbito agroalimentario para facilitar, impulsar y estimular el conocimiento y la utilización de los derechos de Propiedad Industrial dentro de este sector y reforzar los productos agroalimentarios con sellos europeos de calidad diferenciada DOP (Denominación de Origen Protegida) e IGP (Indicación Geográfica Protegida) ya que la Propiedad Industrial “es un elemento indispensable para garantizar a las denominaciones de origen derechos exclusivos sobre ellas e impedir que terceros exploten sus nombres reconocidos”.

La coordinadora general de Origen España, Rebeca Vázquez, nos cuenta que este organismo nació por la “inquietud común” de un grupo de productores agroalimentarios por fomentar el papel esencial de los productos de calidad certificada, que engloban en España tanto a las Denominaciones de Origen Protegidas (DOPs) como a las  Indicaciones Geográficas Protegidas (IGPs) .

En la actualidad, Origen España agrupa a 30 productos que cuentan con un reconocimiento de la UE por estar vinculados a un territorio después de muchos años de tradición, que “nacen en una zona determinada por unas condiciones medioambientales y una cultura, de manera que todo confluye en ellos, otorgándoles una calidad diferenciada”, afirma Vázquez.

Imagen de los asociados la celebración de las jornadas técnicas. Jerez, 2019.

DENOMINACIONES DE ORIGEN E INDICACIONES GEOGRÁFICAS

Existen unos matices que distinguen a los productos con Denominación de Origen Protegida de los que cuentan con Indicación Geográfica Protegida. En el caso de las DOPs, se identifica a un producto originario de un lugar determinado y su relación con el área geográfica, fundamental para la calidad o las características del producto. Pero la clave está en que “todas las fases de producción se dan en esa área concreta”.

En cuanto a los productos que se reconocen con IGPs, se conceden a aquellos originarios de un lugar determinado y cuya relación con el área geográfica “es esencial para una cualidad determinada, reputación u otras características del producto”. Y, al contrario de lo que ocurre con las DOPs, aquí no tienen que darse necesariamente todas las fases de producción en esa área, como ocurre en un caso “muy significativo”, el del plátano de Canarias, que se reconoce como IGP porque la maduración puede darse fuera de su zona geográfica o hábitat natural.

Con todo, en palabras de Rebeca Vázquez, en Europa hay 3 sellos. Aunque no está recogido en los de calidad diferenciada mencionados, se debe considerar también “el del saber hacer, que no está vinculado a una zona geográfica pero sí a una forma de hacer y de trabajar un producto”, como es, por ejemplo, el caso del jamón serrano, que puede ir más allá de la denominación, ya que se obtiene de una forma muy determinada, con un proceso de elaboración muy concreto, en el que la parte más importante está en la salazón del producto y la forma en la que se realiza su secado.

Estas distinciones “levantan el telón de todo lo que aparece debajo del producto”. Son herramientas de los productores “para protegerse y dar valor al fruto de su trabajo”, dice la coordinadora de Origen España, quien añade que “además, permiten el desarrollo de zonas rurales que podrían estar abandonadas, los fijan a un territorio y fomentan los recursos genéticos autóctonos”. Es decir, que los sellos refuerzan “el valor implícito de nuestro producto y afianzan nuestra gastronomía, conservándola y perpetuándola”. Para ilustrar este valor del que os hablamos, os invitamos a ver el vídeo que lanzó Origen España en la anterior campaña de promoción de los productos con DO.

Campaña promocional de Origen España 2019

BENEFICIOS QUE OTORGA UN SELLO DE CALIDAD

Desde la Asociación, los trámites administrativos para la concesión de una de estas identificaciones de calidad se realizan en la Comunidad Autónoma de origen del alimento o a nivel nacional, dependiendo de si el producto se hace en una zona concreta, como son los casos del Pimentón de la Vera o de la Carne de Ávila, cuyo proceso deriva primero a la administración autonómica, luego al Ministerio y de ahí se eleva a la Unión Europea.

“El camino es muy largo y con muchas trabas, porque te están concediendo un privilegio sobre un derecho de un nombre que nadie puede usar”, comenta Rebeca Vázquez. Por otra parte, añade, “tiene que estar muy bien justificado y argumentado para que tu producto pueda entrar dentro del Consejo Regulador. Y no solo eso, también la etiqueta, ya que la protección que tiene gracias al sello impide que el producto sea “evocado”, por ejemplo.

Una vez la UE lo reconoce como “producto acogido a un esquema de calidad diferenciado europeo”, se deriva un importante impacto socioeconómico en la zona que, además, protege a los productores europeos frente a los de otros países.

Vázquez recalca que no solo se trata de la protección del producto en sí, de la marca como tal, sino también del término “origen”, que es el “paraguas de todos” y que debe ofrecer una defensa a los intereses del consumidor, “para que no se sienta engañado, ya que paga por el origen de un alimento muy determinado y diferenciado de otros”. Obtener un sello también es una herramienta de protección “que beneficia a la industria y al consumidor”. De hecho, es el único que garantiza el origen del producto a nivel europeo. Tanto es así que, según la coordinadora de Origen España, es muy escuchado eso de que “cuando tomas un queso de Cabrales, saboreas todos los Picos de Europa”.

Campaña 2020 Origen España: “Abre los ojos y disfruta”

CULTURA Y FRAUDE

Desgraciadamente, también tenemos que referirnos al fraude que existe en este ámbito. Según un estudio de la EUIPO, en 2014 se comercializaron en la UE productos “de origen”, sin serlo realmente, por un valor de unos 4300 millones de euros.

El engaño “no solo está en los datos”, señala Rebeca Vázquez. “En tecnología, tú miras bien que no haya falsificación, que no haya un logo de una pera en lugar de una manzana”, dice. En el mundo de las denominaciones “es lo mismo, y peleamos mucho por reducir el fraude porque queremos llegar a un consumidor bien informado que defienda y que compre la auténtica denominación de origen”.

La nueva campaña de Origen España, que lleva el nombre de “Abre los ojos y disfruta”, es un clarísimo ejemplo de la labor tan necesaria que debe existir para difundir los cuatro pilares de estos productos: ORIGEN, TRADICIÓN, CALIDAD Y GARANTÍA y crear una “cultura de denominaciones de origen para que el consumidor reconozca el producto en el punto de venta”.

La UE está “preocupada” por su calidad diferenciada, por eso las DO son “la niña bonita” de la Comisión Europea y, por ello, destinan líneas concretas para la promoción de “unos productos especiales, en los que  hay que trabajar con un objetivo primordial, la información”. Desde su punto de vista, el fraude en los productos con estas características se acabará cuando exista una “cultura de claridad” de la Denominación de Origen porque todavía estamos en “un proceso de aprendizaje evidenciado en que, a día de hoy, el consumidor asocia la calidad diferenciada solamente en los vinos, quesos y aceites, dejando de lado el reconocimiento de frutas y hortalizas, principalmente”.

Pisamonas, la pyme “made in Spain” a los pies de los más pequeños

Hacen gala de ser una empresa familiar de reciente creación, que comenzó su andadura porque sus socios vieron la necesidad de cubrir un nicho de mercado que requería atención. Pisamonas, que así se llama esta startup fundada en 2013, cuenta ya con más de 20 tiendas físicas en España y Portugal y es la flamante ganadora del Premio Nacional de Moda en la categoría Emprendimiento Innovador. Este galardón, otorgado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo recae, por primera vez, en una empresa dedicada al diseño y la venta de calzado infantil.

En su corta historia acumula el reconocimiento a su labor de emprendimiento, innovación y protección de un producto nacional que ya tiene a sus espaldas, entre otros, el Premio Nacional al Pequeño Comercio (2019), el Premio Pyme del Año de la Comunidad de Madrid (2018), el Premio Omnichannel de los Mobile Commerce Awards (2018) (que reconoce la omnicanalidad de la empresa) o el Premio Mejor Diseño y Usabilidad Web de los eAwards Barcelona en 2017.

En un mercado tan competitivo como el del calzado infantil, el Premio Nacional de Moda, entregado por la Reina Doña Letizia el pasado 21 de octubre, supone para los fundadores de Pisamonas, “una inyección de ánimo a todo el equipo, orgullo de pertenencia a la marca y sentirnos valorados con un punto extra de nuestro trabajo”, afirman.

La Reina Doña Letizia entrega el Premio Nacional de Moda 2020 a Pisamonas

Como indican Enrique Bretos y María Torres, dos de sus creadores, este galardón tiene una significación “más especial” si cabe, por “el año tan complejo que estamos viviendo”. La propia importancia de quien lo otorga, “instituciones del Gobierno y el apoyo de la Casa Real”, a una empresa formada por “cuatro amigos, con 3 hijos cada uno y con inquietudes y ganas de emprender,  hace de este premio una celebración para cada una de las personas que trabajan tanto en tiendas y oficinas”, reconocen.

 “Ser activos digitales nos facilitó mucho la internacionalización”

La firma apostó desde el principio por el planteamiento online y la internacionalización de su producto y este es el motivo por el que tienen su marca registrada en la Oficina Europea de la Propiedad Intelectual (EUIPO), la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO)

En la parte racional del negocio, lanzar Pisamonas en España llegó, como hemos indicado, tras observar un nicho en el que tenían oportunidad. Vieron un mercado muy polarizado, “con calzado importado y muy barato y calzado tradicional, que era muy caro”. Encontraron ese hueco y pensaron en un producto hecho en España y “a buen precio”, siendo conscientes como empresarios de que, para que saliera el negocio adelante, necesitaban contar con mucho volumen de producción. Esa fue la razón por la que se lanzaron en internet. “Hicimos muchos kilómetros por España viendo talleres para fabricación, donde nos decían que online no se vendía nada”, señala María Torres, quien añade que en esas visitas dieron con un factor común en los comentarios, y es que “los responsables de esos centros de fabricación no tenían hijos pequeños”.

 “Veíamos recorrido de nuestra marca fuera de España, dada la gran reputación del calzado nacional en el mundo”, comenta Bretos. De esta forma, decidieron recorrer, “de forma preventiva”, un posible camino de internacionalización para aprovechar la marca Pisamonas. En palabras de los fundadores, pensaron que, a medida que la empresa adquiriera notoriedad, el mercado online debía de estar muy cubierto para “poder hilar muy fino en el futuro de las tiendas físicas”, que ya se planteaban.

Estos padres madrileños venden, como ellos dicen, una marca “genuina, original” y con modelos cuyos materiales adquieren en zonas tradicionales de fabricación de calzado como son la Comunidad Valenciana, Murcia, Aragón o La Rioja. Su éxito se traduce en algunos datos: más de 11 millones de facturación y unas ventas de 600.000 pares de zapatos al año, que tienen un precio medio de 20 euros.

De izquierda a derecha, los fundadores de Pisamonas: Silvia Orta, Enrique Saiz, Enrique Bretos y María Torres .

María interviene apuntando que, actualmente, “no se puede perder el tiempo haciendo compras, te traen el calzado a casa y la marca te da todas las facilidades”. Como experiencia, “es mucho más agradable desde el punto de vista del consumidor porque somos capaces de hacerla lo más equivalente posible a tener el zapato en mano” y en este caso, con un estilo marcado, “clásico pero con toques de la moda actual”.

Pero en el mundo online, “defender nuestros diseños y nuestra marca es algo fundamental”, admite el CEO Enrique Bretos. “Es un activo valioso a proteger y potenciar, ya que la marca va más allá del producto. Es un estilo de vida que nos inspira y al final es un universo de valores ya que cada uno de nosotros nos sentimos identificados con el estilo de unas marcas o de otras”.

Con el esfuerzo destinado al diseño, la comercialización y comunicación de la marca Pisamonas, reconocen que son muy activos en el Foro de Marcas Renombradas de España, “muy necesario para una empresa hoy en día”. Un esfuerzo bien distribuido entre el equipo y en el que el punto diferenciador lo encuentran repartiendo las tareas. Así, “los chicos son más cartesianos y nosotras somos las creativas e intentamos conectar con el gusto de los clientes”, dice María hablando del papel desempeñado por cada uno de los cuatro fundadores.

La idea central que hay detrás de los diseños de Pisamonas es “la integración de lo clásico a las tendencias”. Al fin y al cabo, son colecciones hechas por madres, que “conectamos con el gusto de hoy en día y que, además, se prueban nuestros hijos antes de lanzarlas al mercado”, de manera que así validan las características de los productos “de primera mano”.

Las tiendas físicas

Con toda su apuesta online desde su creación en 2013 y, dado el crecimiento que experimentaba Pisamonas y afianzado su proceso de internacionalización, dieron el salto a las tiendas físicas en 2017, ya que consideraron que “el camino que seguíamos era el correcto y a medida que la marca maduraba sentimos que seguir con el físico era positivo”. Así que, en tan solo tres años, entre España y Portugal cuentan con 25 tiendas físicas propias,  diseñadas con elementos que siguen la misma filosofía de Pisamonas.

Situación actual de Pisamonas

Enrique Bretos y María Torres confirman que con el “pre” Covid “había una presencia digital preponderante”, en la que Pisamonas se encontraba ya. Con la situación provocada por el confinamiento, “dentro de las marcas, quizás la nuestra esté navegando mejor porque no hemos tenido que empezar de cero en el mundo online”. Al partir de ese formato, han experimentado un crecimiento en ecommerce este año, lo que “ha mitigado un poco el impacto offline, al cerrar nuestras tiendas en primavera”. Al perder la actividad social, de ocio y de compras, admiten estar analizando la situación y, a pesar de descender en ventas, el impacto de la pandemia no ha sido “tan grave como el que están sufriendo otras empresas del sector” y de hecho, “la venta online sigue creciendo, superando el doble dígito del anual”.

Pisamonas sigue su camino de crecimiento, diversificando sus diseños y contando con la colaboración puntual de otras firmas que complementan sus colecciones, dirigidas a un público que no por pequeño deja de ser exigente.

El sueño que impulsó el arte de aprender de Cuadernos Rubio

Hoy no solo presentamos uno de los grandes casos de éxito de una marca en nuestro país. Cuadernos Rubio va más allá, al estar presente en nuestra memoria colectiva con la misma filosofía con la que fue fundada hace 64 años por Ramón Rubio, un empleado de banca con una inquietud por la enseñanza que le llevó a crear la “Academia Rubio”, donde ayudaba a quienes querían trabajar en los departamentos de administración de las empresas. Lo hizo a través de las matemáticas y de la escritura, a la que consideraba una “tarjeta de visita”, puesto que formaba parte de la información contable de las empresas.

Ramón Rubio, fundador de Cuadernos Rubio

La génesis de los Cuadernos Rubio se dio en una serie de fichas que luego transformó en cuadernillos. Viendo la aceptación que tenían en su academia, quiso probarlos en los colegios para optimizar su sistema en las aulas y que los niños y el profesor corrigieran los ejercicios al mismo tiempo. El lema “Hacer fácil lo difícil” empezó a implantarse en la sociedad de entonces con este sistema “basado en repeticiones de ejercicios fáciles, progresando en dificultad poco a poco y sin darse cuenta”.

Así nos lo cuenta Enrique Rubio, heredero de primera generación de la empresa familiar. Se refiere a su padre como “un visionario que creó un método de enseñanza que ha perdurado en el tiempo y en el imaginario popular”. El actual director general de la empresa comenzó su andadura en la misma en 1997, en una época en la que las editoriales entraban en los colegios con sus libros de texto y “regalaban” todo tipo de productos. Esta circunstancia unida a que, con frecuencia, le preguntaban si seguían existiendo los cuadernillos tal y como los había concebido su padre, le llevaron a reactivar la imagen de marca y a retomar los clásicos colores, verde y amarillo, que Ramón Rubio había creado pero que abandonó durante una etapa con la intención de innovar. Sin embargo, paradójicamente, este hecho le llevó al efecto contrario ya que hizo que los cuadernos perdieran parte de su esencia.

Enrique Rubio, director general de Cuadernos Rubio

“No podía consentir que, tras una inercia empresarial de 30 años, todo se disipara en una década”, comenta. Tomó la decisión de “actualizar” la empresa y de darle un vuelco tras observar la situación de otras instituciones familiares que habían desaparecido por una mala decisión que afectaba, principalmente, a su identidad.

La clave para reactivar Cuadernos Rubio

Comenzó a publicitarse y cambió toda la imagen de marca, “manteniendo la esencia retro de Rubio pero con un punto creativo”. La empresa, que vivió su época dorada en los años 70 vendiendo hasta 10 millones de ejemplares de sus cuadernillos, necesitaba evolucionar. Lo curioso es que Enrique recibió ese impulso definitivo “gracias” a una pesadilla. Soñó que se encontraba con unos cuadernos generados con el mismo nombre que los suyos y se habían hecho con el mercado, sin que él pudiera hacer nada por evitarlo. Nos confiesa, que a los pocos días de este mal sueño, se dirigió a una agencia de Propiedad Industrial ubicada en Valencia para preguntar si su marca estaba registrada. Se llevó una sorpresa cuando le dijeron que solo lo estaban “Ediciones Técnicas Rubio” y no la marca Rubio como tal. Por aquel entonces corría el año 2000, cuando lanzó los “Euro cuadernos”, que le obligaron a desechar todos los de operaciones con pesetas. Los decimales se incluyeron por primera vez, dada la importancia que cobraron con la llegada del euro, al igual que la competencia lectora.

Actualmente tienen registradas tanto en la OEPM como en otras Oficinas sus marcas, gráficos y frases más representativas que aportan, o han aportado, más valor, como son la mano con el lápiz de “bien” y de “mal” o la frase “Hacer fácil lo difícil”, mencionada con anterioridad.

A pesar de ello, les han copiado más de una vez. Perdieron un juicio porque el Tribunal Supremo sentenció que “el método Rubio no era propiedad de nadie” aunque, por el contrario, ganaron otro en el que el juez determinó que la marca Rubio es “una marca renombrada, consiguiendo así que nuestra línea empresarial se afianzara”.

“El esqueleto de la empresa, nuestra marca, va más allá del nombre”

La marca es “algo más que nuestro propio nombre y siempre me ha obsesionado protegerla”, dice el gerente actual de Cuadernos Rubio. “Es cierto que lo intangible no se ve pero en nuestro caso es parte del esqueleto de la empresa, de Rubio, que se sujeta por la imagen y que va más allá”, continúa.

El negocio es una forma de “enseñar y de vivir en la que se implican todos y la marca está por encima de cualquier beneficio económico”. Desde su punto de vista, el momento actual pasa por “reinvertir en tecnología, instalaciones y en la actualización y diversificación de los productos” pero también por otorgar un cometido principal en ese esqueleto a valores como el de la solidaridad, al estar comprometidos con la educación del niño y “funcionar como ejes transversales de la misma, transmitiendo los valores que quiso inculcar mi padre pero también cambiando otros que son muy distintos a los que se daban en los años 60”.

Difunden esos valores y siguen los intereses de los usuarios interactuando con ellos, estudiando las tendencias, noticias, peticiones. Tienen en cuenta las demandas de los profesores y de los padres y madres y, sobre todo, reciben información de las encuestas de satisfacción con las que Rubio decide las novedades del año siguiente. Con los resultados y en función del producto, contactan con “generadores de contenido concretos, con expertos que nos asesoran”.

Tienda de Cuadernos Rubio en Valencia

Cuadernos Rubio sigue su proyección como empresa del futuro

Respecto a la integración de las nuevas tecnologías, considera que una empresa como la que dirige tiene que generar productos con precios competitivos que “ganen siempre” a los efectos colaterales de las tecnologías y lleguen a personas de cualquier edad y de cualquier nivel educativo. Reconoce que la diferencia entre 1997 y la actualidad es que entonces las novedades y las tendencias duraban más en el tiempo que ahora. “Innovar es adelantarse y pensar en lo que vas a hacer” y, con ese planteamiento, hace años que entendieron que las nuevas tecnologías iban a copar el mercado. A pesar de su anticipación, confirma que la fuerte identidad de su marca y su filosofía hacen que “el 99% de los cuadernillos sigan vendiéndose en formato papel, aun estando presentes en todos los posibles”.

Hay que “aprovechar” las nuevas tecnologías en unos momentos en los que “están demostrados los efectos secundarios colaterales en los alumnos” al dejar de escribir en papel (han aumentado las faltas de ortografía o tienen más dificultades para resolver operaciones matemáticas). Paliar estos efectos es uno de los objetivos de Cuadernos Rubio y lo logran gracias a las lecturas comprensivas, actividades de lectoescritura o de ortografía práctica con cuadernillos reproducidos en las tabletas, que corrigen los errores.

Pensando en llegar a todas las edades, observaron que había una asignatura pendiente con los mayores, “ya que vivimos en un país que, en 2019, fue el segundo de la Unión Europea con la tasa de natalidad más baja y que tiene un amplio sector de la población ubicado en la Tercera Edad”.

“Hay una serie de bondades en la escritura y en las operaciones matemáticas que pueden trabajarse en las 7 áreas cognitivas”, declara Rubio, quien añade que ve esencial apoyar a las personas con enfermedades neurodegenerativas (en estadios tempranos) a través de ejercicios de caligrafía, sudokus o crucigramas, que les permitan realizar “gimnasia cerebral” porque “todo lo que no se utiliza se atrofia, de manera inevitable”.

Situación de Cuadernos Rubio durante el Coronavirus

Desde 1997 hasta la actualidad, Cuadernos Rubio acumula casi un 300% de aumento en su facturación, siendo los 3 últimos años los más “dulces” para ellos. La situación no ha variado mucho desde el comienzo de la pandemia. Desde el mes de marzo se ha continuado dando servicio a los padres que no tenían material físico para los niños, sobre todo a los de Educación Infantil y Primaria. La venta online ha seguido su tendencia al alza, llegando al medio millón de visitas en la web en dos meses y con una alta demanda de productos, aunque “nos hubiera gustado que ese crecimiento se hubiera dado en otra circunstancia ya que nadie se puede alegrar de mantener beneficios en una situación así”.

Con la pandemia como foco para todas las pequeñas y medianas empresas y, en general, ante cualquier circunstancia imprevista “lo mejor es pensar en el muy largo plazo porque siempre hay que evolucionar, innovar, crecer”.

Cuadernos Rubio cuenta en la actualidad con 18 trabajadores, una tienda física, unas instalaciones y unos equipos de impresión de última generación. Lejos está la época en la que Ramón Rubio instaló una imprenta en una habitación de su casa mientras que en otra daba las clases de taquigrafía y mecanografía a alumnos que hacían cola en el pasillo.

¿SABES GUARDAR UN SECRETO?

La Ley 1/2019, de 20 de febrero, de Secretos Empresariales entró en vigor el 13 de marzo del año pasado para impulsar y garantizar la protección de la innovación y el know-how ante prácticas que siguen siendo más habituales de lo que nos gustaría, como el robo, la copia no autorizada, el espionaje económico o el incumplimiento de los acuerdos o requisitos de confidencialidad por parte de los empleados o los socios de una empresa.  

Y es que las razones que han obligado a regular la protección del secreto empresarial se deben, como se recoge en el texto de la norma, a la “globalización, una creciente externalización, cadenas de suministro más largas y un mayor uso de las tecnologías de la información y la comunicación” que, tal y como figura en el Preámbulo de la citada ley, impulsan a procesos de innovación, definida esta como “un importante estímulo para el desarrollo de nuevos conocimientos y que propicia la emergencia de modelos empresariales basados en la utilización de conocimientos adquiridos colectivamente”.

Hasta la entrada en vigor de la Ley de Secretos Empresariales, la de Competencia Desleal sí que recogía la existencia de sanciones si se infringía un secreto empresarial pero no existía una regulación específica para la protección de los secretos empresariales, de manera que este vacío normativo afectaba a los procesos de creatividad, impidiendo que se incentivara la competitividad y repercutiendo negativamente en la inversión, el crecimiento económico y el empleo, entre otros. De hecho, este fue uno de los principales motivos que impulsó la protección legal del secreto empresarial ya que facilita, por ejemplo, la transferencia tecnológica y las sinergias entre empresas.

En gran medida, la Ley de Secretos Empresariales equipara la salvaguarda de este tipo de informaciones o conocimientos a la del resto de los derechos de Propiedad Industrial e Intelectual, de forma que su “propietario” tiene un derecho patrimonial sobre ellos con el que procederá, si así lo quiere, a su transmisión, cesión o licencia. Por otra parte, también le permite actuar en defensa de su secreto empresarial prohibiendo que terceros lo exploten sin su consentimiento y obteniendo una indemnización por daños y perjuicios.

¿QUÉ ES EL SECRETO EMPRESARIAL?

Para que una información o conocimiento sea considerado “secreto empresarial”, debe cumplir 3 requisitos:

  1. que no sea conocido ni accesible para los individuos del sector en el que surge
  2. que tenga un valor empresarial, real o potencial
  3. que su titular (persona física o jurídica) haya tomado medidas “razonables” para mantenerlo en secreto

Si bien es cierto que la Ley no define qué deben considerarse como medidas “razonables”, podemos distinguir dos tipos: sobre las personas y sobre la información. En el primero de los casos se trata de los acuerdos de confidencialidad con terceros, la inclusión de cláusulas en los contratos laborales que estén relacionadas con la confidencialidad, la cesión de derechos y la no competencia.

Con respecto a las medidas que el titular del secreto puede tomar sobre la información del mismo, este tiene la opción de limitar el acceso a la misma a un número determinado de personas o de ocultarla a través de alguna clave (encriptado). Y si es necesario, también puede usar versiones no confidenciales de la información siempre que elimine las partes que constituyan secreto empresarial.

¿LOS SECRETOS EMPRESARIALES SE PROTEGEN IGUAL EN TODA EUROPA?

Como ocurre en el entorno de la globalización en el que vivimos, los países miembros de la Unión Europea tuvieron que ponerse de acuerdo a la hora de legislar los secretos empresariales porque existían conflictos al regular este tema. Por ello, hace 4 años se aprobó la Directiva 2016/943 del Parlamento Europeo y del Consejo para “establecer un nivel suficiente y comparable de reparación en todo el mercado interior en caso de apropiación indebida de secretos empresariales”.

¿ES MEJOR PATENTAR O GUARDAR UN SECRETO?

Esta es la guinda del pastel que hemos dejado para el final de este artículo.  Y vamos a ser claros. Patentar (y mantener la patente) es más costoso que guardar o mantener secreta una información, de ahí que las pymes recurran más a los secretos empresariales que a solicitar patentes de sus invenciones. Además, estas últimas tienen una vigencia de 20 años mientras que los secretos tienen una duración indefinida.

En cuanto a la divulgación de la información contenida en una patente, como las solicitudes se publican al cabo de 18 meses, la competencia puede estar ojo avizor esperando que, finalmente, no se conceda la patente y así, aprovechar el know-how contenido.

Como aspectos positivos de la patente frente al secreto empresarial podemos referir dos, principalmente. El primero de ellos se refiere al ejercicio del derecho porque es mucho más fácil demostrar que la patente es nuestra frente a una posible apropiación por terceros puesto que, quizás, el secreto no esté delimitado con claridad.

La segunda de las ventajas es que con las patentes se tiene el derecho de impedir que cualquier persona explote la invención que está protegida. Sin embargo, el titular del secreto empresarial no puede hacer nada frente a un tercero que haya obtenido información legalmente (mediante ingeniería inversa o por negligencia del propietario), con lo que solo podrá ejercer su derecho ante la obtención ilícita del secreto.