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Qué es, cómo usar y para qué sirve el secreto industrial

Hoy os vamos a hablar del secreto industrial. Un tipo de protección bastante habitual en muchos sectores productivos y que suele formar parte de la estrategia empresarial de las compañías desde hace siglos.

secreto

Antecedentes históricos

De hecho, la tutela judicial del secreto industrial se remonta al periodo napoleónico. Fue el El Código Civil Napoleónico de 1.804 el primero en adoptar sanciones que reprimían la violación de secretos industriales en sus artículos 1.382 y 1.383.

Además, el Código Penal francés de 1.810 estableció en su Artículo 418 varios castigos para quienes revelasen secretos industriales. Concretamente, establecía penas de prisión de dos a cinco años y multas de 500 a 2.000 francos para todo director, encargado u obrero de fábrica, que hubiera comunicado o intentado comunicar a extranjeros o a franceses residentes en países extranjeros, secretos de la fábrica de la que fueran empleados.

Alemania fue otro de los primeros países que impuso penas severas para quienes revelasen secretos industriales. En el Artículo 9 de su Ley de 1.896 sobre concurrencia desleal imponía una multa de hasta de 5.000 marcos y/o pena de prisión de hasta un año a aquél que, en su calidad de capataz, obrero u aprendiz de un establecimiento industrial, revelara sin autorización a otros, con el fin de concurrencia o con intención de causar perjuicio al titular del establecimiento, y durante el tiempo de la prestación de sus servicios, secretos comerciales o industriales que le hubieran sido confiados o que hubiese conocido con motivo de su empleo.

Hoy en España, la violación de los secretos industriales se encuentra prevista y sancionada en el código penal (Artículos 278-280). Por otro lado, la Ley de Competencia Desleal, en su artículo 13 , considera desleal “la divulgación o explotación, sin autorización de su titular, de secretos industriales o de cualquier otra especie de secretos empresariales a los que se haya tenido acceso legítimamente, pero con deber de reserva, o ilegítimamente, a consecuencia del espionaje o inducción a la infracción contractual

Además, el Acuerdo APDIC (Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio), en su artículo 39 define unos mínimos de protección para todos los países integrantes de la OMC: “Las personas físicas y jurídicas tendrán la posibilidad de impedir que la información que esté legítimamente bajo su control se divulgue a terceros o sea adquirida o utilizada por terceros sin su consentimiento de manera contraria a los usos comerciales honestos”

 

Por último hay que hacer referencia a la nueva directiva de la Unión Europea, recientemente aprobada, cuyo objetivo es armonizar la definición del secreto industrial y de los medios para su protección en todos los Estados miembros. Una directiva que habrá que transponer en 2 años a la legislación española.

Concepto

En sentido amplio se considera secreto industrial a todo conocimiento relativo a un proceso de fabricación, estrategia de negocio, desarrollo técnico, producto o servicio creado por una empresa, siempre y cuando ésta haya tomado las medidas concretas para ocultarlo a sus competidores, por ser garantía de la obtención de una ventaja competitiva frente a ellos.

Entre ellas cabe destacar el acceso restringido a dicho secreto a personas que mantengan una relación contractual con la empresa. La fórmula habitual para garantizarlo es el establecimiento de cláusulas de confidencialidad que, por contrato, les obliguen a mantener lo que saben en secreto.

También se contempla como esfuerzo significativo para evitar su divulgación que lo considerado secreto se almacene en lugares apropiados. En el caso de existir documentos que soporten el contenido del secreto industrial, la garantía de que se pretende evitar cualquier filtración está en que éstos sean sellados como “Confidenciales”.

Diferencias con el concepto “Know How”

En algunas ocasiones se utiliza el concepto “Know How” como sinónimo de secreto industrial, pero en realidad existen algunos matices que diferencian ambos sutilmente y es necesario especificar. El anglicismo “Know How” se utiliza en referencia al conjunto de conocimientos y saberes adquiridos por una empresa en virtud de su experiencia e investigación que mejoran la gestión del negocio y son difíciles de copiar por su complejidad.

A diferencia del secreto industrial, el “Know How” no se refiere a procesos técnicos industriales y además su divulgación no hace que deje de ser considerado como tal. Un ejemplo claro de transferencia de Know How se da cuando una franquicia vende ese “saber hacer” a un franquiciado para que éste desarrolle de forma eficaz su negocio en los campos productivo, administrativo, financiero o comercial.

El secreto industrial se refiere a todo conocimiento técnico acerca de ideas, procedimientos y productos industriales que otorga una ventaja competitiva a la empresa y, por ello, siempre permanece oculto a la competencia. Tiene como condición “sine qua non” que no se divulgue (ni, por supuesto, se venda) para seguir siendo considerado como tal.

El uso del secreto industrial en la PYME

La PYME y los emprendedores hacen uso de los procedimientos securitarios que llevan a considerar sus avances como secretos industriales porque mantenerlos ocultos a ojos de los curiosos es, sencillamente, más barato que mantener una patente. Además, mientras estas duran 20 años el secreto lo hace indefinidamente.

A esto hay que añadir que las solicitudes de patente se publican, normalmente transcurridos 18 meses desde su presentación. En caso de que finalmente se deniegue la solicitud, la empresa que la presentó habrá facilitado información muy valiosa a los competidores sin recibir nada a cambio. Finalmente, lo que es protegible mediante patente también lo es como secreto industrial, ya que, por definición, una patente es algo nuevo nunca divulgado.

Como bien se apunta en esta misma web no es incompatible con la patente. Puede darse el caso que un producto esté patentado y la fases de su desarrollo estén también protegidas por el secreto industrial. Sin embargo, hay invenciones que no pueden protegerse como patentes por no cumplir algún otro de los requisitos de patentabilidad (actividad inventiva y aplicación industrial) o por, directamente, estar excluidas de la materia patentable (por ejemplo, los programas de ordenador como tales).

Si es verdad, que la protección legal del secreto industrial es más débil ya que se limita, como se puntualiza en la web de la OEPM a exigir una compensación económica a cualquier persona que esté obligada a respetar ese secreto (básicamente empleados) y lo divulgue o lo utilice en beneficio propio o ajeno. Es decir, el secreto industrial tiene sólo una protección contra el espionaje.

Pare evitar la filtración o divulgación de sus secretos industriales muchas empresas suelen tener personal dedicado al contraespionaje.

Algunos ejemplos

No hay que ir a rememorar ninguna de las muchas películas de esta temática para poner ejemplos de espionaje industrial. Dentro del sector informático es famoso el caso de IBM contra Hitachi y en el automovilístico el de General Motors contra Volkswagen pero existen muchos más.

Uno de los secretos industriales mejor guardados, por ejemplo, es la fórmula secreta de Coca-Cola. Desde su nacimiento en 1.886, cuando fue formulada por el farmacéutico John Pemberton como un medicamento para el cerebro y los nervios, y más tarde llevada al mercado por Frank Mason Robinson quien introdujo la marca e ideó el logotipo en 1.893, la fórmula secreta ha sido tema de libros, especulaciones y leyendas de marketing. Se dice que está guardada en un banco en Atlanta, al que sólo tienen acceso dos directivos.

Esto es sólo un apunte sobre el secreto industrial. En esta misma web podréis encontrar un epígrafe muy útil que lo trata más a fondo.

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